El 9 de enero de 2008 se produjo un incendio en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Río Cuarto por el derrame de un tambor de gas hexano, altamente volátil e inflamable, que provocó el estallido en cadena de otros recipientes similares. Ni el rector ni el Vicedecano de la universidad tenían conocimiento de estos elementos explosivos prohibidos, según sus declaraciones. Pero los alumnos y docentes declararon que habían advertido a las autoridades sobre los riesgos, hasta llegaron a decir que podría producirse otro Cromañón. Es historia conocida por nosotros, los familiares de las víctimas de Cromañón, que sucedido el hecho todos los responsables se culpen unos a otros. La pregunta del millón es ¿por qué doce recipientes de hexano, con 200 litros cada uno estaban en un laboratorio donde alumnos y profesores realizaban proyectos y experimentos?. Y otra vez nos encontramos contando nuestros muertos, otra vez haciendo una lista con sus nombres y otra vez la palabra EVITABLE aparece dolorosamente unida a la palabra TRAGEDIA . En homenaje y recuerdo a los que perdieron su vida, nada mejor que pronunciar sus nombres como lo hacemos con los nombres de nuestros chicos, para decir luego de cada uno:
Carlos Ravera.
Liliana Giacomelli.
Damián Cardarelli.
Gladis Barella.
Miguel Mattea.




