Está en la esquina de Constituyentes y Campillo. Por ahora es simplemente un local que abrieron los vecinos que lo apoyan, pero está destinado a convertirse en la primera sede del partido que Aníbal Ibarra está armando para mantener su protagonismo en el escenario político: el Frente Progresista y Popular, si es que no hay obstáculos legales para imponerle ese nombre ni cambios de último momento. Con esa fuerza, el ex jefe de Gobierno porteño seguirá dándole pelea a su archirrival Mauricio Macri y buscará consolidar la red política y social que se opuso a su destitución, con el objetivo de postularse a algún cargo electivo el año próximo.
A un mes de haber sido destituido, Ibarra está lejos de bajar los brazos. En el tiempo que transcurrió desde que la Legislatura puso fin a su mandato, el ex jefe de Gobierno se tomó unos pocos días de descanso y el resto los dedicó a rearmarse políticamente.
Ibarra se plantea sentar las bases del partido en el entramado político y social que lo respaldó durante el juicio político por la tragedia de República Cromañón que terminó con su destitución. "La idea "contó a Página/12 alguien al tanto de sus planes" es consolidar esa red."
El acto de lanzamiento del partido "se hará "según anticipan" a más tardar después del Mundial". Ibarra está entusiasmado con las últimas encuestas que le acercaron. Aunque reconoce que "habrá que ver cuánto dura el efecto victimización", hay una en particular que lo puso contento. "Es una en la que aparece primero cuando en forma espontánea se pregunta a los encuestados a quién votaría para jefe de Gobierno. Tiene un 30 por ciento contra un 25 de Macri. Tercero aparece Scioli", contó uno de sus fieles.
Ibarra está impedido de postularse a la jefatura de gobierno, porque la Constitución local no permite más que una reelección consecutiva, y aun cuando no haya terminado su mandato debe dejar pasar un turno para volver a presentarse como candidato. Fuera de la poco probable alternativa de que se postule para alguna de las futuras comunas porteñas, las candidaturas posibles para Ibarra son tres: senador, diputado o legislador local. Aunque todavía es muy prematuro, la última es la opción que más lo seduce, a pesar de que algunos de sus consejeros sostienen que una banca en el Congreso le daría mayor proyección. "Ahí su imagen quedaría diluida, mientras que en la Legislatura podría juntar un bloque con cierto peso y más posibilidades de construcción política", refutan otros.
Fuente: Pagina 12



