Los contrastes cristalinos. Las contradicciones elocuentes. Mirar con atención los servicios que brinda nuestro Poder Judicial, nos permite acceder a la estructura que lo sustenta. Hace unos meses, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la extinción por prescripción de la causa penal oportunamente iniciada contra el ex juez Alberto Oscar Nicosia. Es bueno recordar este caso. Antes de llegar al escritorio del juez en el Juzgado Civil Nº 35 de la Capital Federal, en el que fue designado en 1984, Alberto Oscar Nicosia pasó por todos los escalones de la carrera judicial. Había empezado como empleado meritorio, sin sueldo, a los 21 años. Ya con varios años de juez, en el verano de 1991 la ola de denuncias en su contra lo obligó a pedir licencia de sus funciones. Se lo acusaba de integrar una asociación ilícita que fraguaba juicios contra Ferrocarriles Argentinos, empresa a la que habría perjudicado en 70 millones de dólares . Las vacaciones de 1990 las había pasado en Tahití junto a su familia. Tenía un Peugeot 504 último modelo, un lujoso departamento en Palermo y viajaba mucho a Punta del Este, donde tenía un departamento en el edificio Cristal y presidía la comisión de bochas del Centro Cultural Democrático. El 13 de marzo de 1991 la Cámara de Diputados formalizó el pedido de juicio político en su contra, reclamando su inhabilitación total para ejercer cargos públicos y la destitución por mal desempeño de sus funciones y por posibles delitos contra el Estado. Era la primera vez en 31 años que se concretaba un juicio político semejante en la Argentina, por eso el caso fue muy popular . Al dar su testimonio ante el Congreso, el entonces fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones, Luis Moreno Ocampo, identificó a Nicosia como "cabecilla de una banda que estafó a Ferrocarriles Argentinos con maniobras fraudulentas en combinación con los abogados demandantes, los letrados de Ferrocarriles y los peritos que el mismo Nicosia designaba en una doble lista irregular" . Preso y liberado. El 19 de noviembre de 1992, el juez Ricardo Wechsler pidió su captura, pocas horas después de que la Cámara de Senadores lo destituyera. Pero el ex juez, que esperaba el fallo en Punta del Este, desapareció con toda su familia. No apareció hasta el 4 de mayo de 1993 en Atlántida, un balneario uruguayo. Después de diez meses preso en la Cárcel Central de Montevideo, Nicosia fue liberado en marzo de 1994 porque la justicia uruguaya no aceptó el pedido de extradición. Ahora la Corte dispuso la muerte de la respectiva causa penal, por prescripción. En el escueto fallo, el presidente de la Corte reivindicó su solitaria opinión en otra causa vergonzosa: la que dispuso la prescripción de la causa penal por la muerte de una niña en el Paseo de la Infanta . El voto solitario de Lorenzetti, fue aplastado por al abrumadora mayoría de sus colegas. Ni siquiera sirve como un resto de divinidad. Como en aquella causa, en la de Nicosia se cierra de manera definitiva cualquier intento de reprocharle penalmente su conducta en perjuicio del estado. Tranquilo, a continuar disfrutando de lo mal habido y a continuar también ejerciendo la profesión . Como contrapartida a estas decisiones, también hace escasos meses, la Cámara Federal en lo Penal de la Nación, dispuso someter a juicio oral al Juez de la ciudad, Roberto Gallardo. Su “delito”, haber pretendido inspeccionar y clausurar el casino flotante , reivindicando la jurisdicción que sobre él asegura la Constitución de la Ciudad (Art. 50 de esa Constitución y, además, ley 538) . Es sabido que este barco fue una de las fuentes de las cajas que alimentaban la gestión corrupta de Aníbal Ibarra y el principal proveedor de fondos para las campañas que este orquestó en el proceso de juicio político . Hoy es una de las joyas que Cristóbal López computa en su imperio (es interesante y revelador el informe publicado en http://www.anred.org/IMG/pdf/Informe_Cristobal_Lopez.pdf). En definitiva, impunidad para la corrupción, castigo para quien la obstaculiza. Una de las nuevas manifestaciones de la domesticación a que se somete a los jueces que pretenden ser independientes .





