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UNA CONFESION IRREFUTABLE.

sumiso

El pasado lunes 21 de abril, el diario de La Nación publica unas muy interesantes declaraciones del Presidente de la Asociación de Magistrados. Para medir la entidad de las manifestaciones, debe señalarse que la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, es una vieja entidad gremial, que se constituyó el 12 de mayo de 1928 y nuclea en su seno a los jueces de las distintas instancias que prestan funciones en la justicia nacional de la Capital Federal y en la justicia federal con asiento en las 23 provincias argentinas, a los magistrados del Ministerio Público Fiscal y del Ministerio Público de la Defensa como así también a las funcionarios judiciales que asisten e integran los distintos tribunales (secretarios de las distintas instancias y peritos oficiales en las especialidades de médicos forenses, contadores y calígrafos). En definitiva, en ella están representados todos los Jueces, todos los secretarios y todos los miembros de los cuerpos periciales. Sus comunicados y expresiones siempre representan el sentir de los Jueces. Si algo no pude negársele a la Asociación es su representatividad. Ella constituye la palabra oficial de la corporación judicial, en cuyas luchas siempre se embandera y las lleva adelante con fuerza y sin fisuras. De alli que la declaración de Ricardo Recondo revista gran importancia. Además, el citado Recondo no es un Juez improvisado. Camarista Federal, también fue Político, actuando como Subsecretario de Justicia de Alfonsin. Llegó a la presidencia de la Asociación elegido por la mayoría de sus pares, haciendo campaña. De manera que cuando habla sabe lo que dice. Y en el reportaje brindado al diario La Nación (que es el medio que siempre utiliza la Corporación Judicial, tanto para informarse como para comunicarse), admitió una pregunta y dio una respuesta reveladora. Dice alli “La experiencia demostró que los jueces no procesan a funcionarios en actividad. ¿Por qué?- El tema es, que es primero. ¿el huevo o la gallina? Yo creo que hoy no están dadas las condiciones para procesar a un funcionario en actividad, sin perjuicio de que existen muchísimos jueces que tendrían la valentía de hacerlo, pero puede ser a costa de su puesto, y los jueces no tenemos otro trabajo. El Juez superhéroe no es lo razonable. Hay que dotarlo de garantías para que un hombre común pueda resolver cuestiones no comunes, como procesar a un funcionario en actividad” . Una sincera confesión. Desnuda claramente el problema. Sin duda primero es el huevo. Pero tenemos un poder judicial de gallinas .
La reivindicación del Juez como un hombre común, se contradice con otras reivindicaciones que cotidianamente esgrime la Asociación de Magistrados. Sus representados no son Jueces a secas, “son jueces de la Nación” . Por eso resistieron a carta cabal y enfrentaron al gobierno de Kirchner cuando se intentó transferirlos a la ciudad autónoma de Buenos Aires, como Jueces de la Ciudad. Lo que hubiera evitado la absurda duplicación que actualmente padecemos. Son Jueces de la Nación, que reclaman y defienden a capa y espada la intangibilidad de sus remuneraciones. Esas retribuciones deben estar ajenas a todos los padecimientos de los emolumentos del resto de los ciudadanos. Recientemente han logrado una sentencia, para que sus sueldos se actualicen por inflación. La intangibilidad aún los excluye de pagar impuestos. Son jueces de la nación cuyos autos no pagan patente. Llevan chapa blanca, con la que estacionan donde quieren. Están investidos de credenciales firmadas por la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Policía Aeronáutica y el Ministerio del Interior, en la que se ordena a las respectivas fuerzas que acaten las órdenes del portador de semejante documento. Con ellas ejercitan sus funciones y también evitan infracciones, suyas y de terceros. Con ellas también reciben trato preferente en reparticiones públicas.
Si los Jueces son miembros de la Corte Suprema, son socios automáticos del Jockey Club. Y podríamos seguir con la enumeración de prebendas, que demuestran que no son ciudadanos comunes, que no son hombres comunes. Y no lo tienen que ser. La Constitución Nacional los quiere para juzgar, que es una de las tareas más sensibles de cualquier comunidad . Y por eso, incluso, ella ha establecido que permanecen en su cargo mientras dure su buena conducta. Están excluidos de los avatares de las elecciones populares, de las disposiciones de la Ley de Contrato de Trabajo.
Y lo que la Constitución y la comunidad quiere de ellos es huevo, no gallina . Como eran los Jueces en otras épocas, que ante la menor presión denunciaban de inmediato al coaccionador y dictaban lo que correspondía. Jueces en serio, no estos. Jueces que nunca reividindicaron su condición de hombres comunes para justificar su cobardía y dependencia. Jueces íntegros, no obsecuentes, prebendarios, lacayos del poder de turno, timoratos . Se quiere de ellos lo que si tienen muchos hombres comunes, que como se advierte a través de la confesión, tienen una estatura superior a Recondo y a sus representados.
De todas maneras, es buena la confesión. Es una careta institucional que se cae. Sería importante que asumiéramos el tema con la importancia institucional que tiene. Es hora de que se haga algo con el Poder Judicial, no un cambio de códigos. Es el poder más importante en un país estragado por la corrupción. Y es el poder al que menos atención le presta el ciudadano común .
Sobre el final, otro tema relacionado que surge del reportaje. Una tacita alusión a Cromañón, hecho y movimiento que también afectó a estos Jueces. Como es lógico. Este revulsivo social que es Cromañón, no puede dejar en paz a nadie que forme parte del sistema corrupto que causó 194 muertes y miles de lesionados . Dice la entrevista: “¿los jueces no tienen ninguna fuerza para resistir? Tenemos la fuerza que se ve. Hay que convencer a través de lo que decimos en nuestras sentencias. Y las presiones no son solo del gobierno, también están las condenas mediáticas. Si el juez dicta una sentencia contra lo que cree la opinión publica, hay que echarlo”. Probablemente sea así, hay que echarlo. Porque habitualmente lo que cree la opinión pública se refleja en lo que se acredita en una causa, pero las gallinas no son héroes . Por eso, los funcionarios no son procesados, Aníbal Ibarra esta sobreseído, las causas de corrupción prescriben, o se cajonean, y muchos jueces viajan en 4x4 y se domicilian en Barrio Parque . Por eso, siempre que hablamos del Poder Judicial, en este medio hacemos la APOLOGIA DEL ASCO . Ese es el sentimiento que despiertan estos que debieran ser servidores públicos y no sirvientes del Poder Público .