En números anteriores dedicamos alguna reflexión al flagelo de la trata de personas a través de la prostitución, en sus manifestaciones en Plaza Once (Rivadavia 3009, Hotel Coral de la calle Jean Jaures, etc.). Recordamos la omnipresente presencia de una caja de la Comisaría Séptima, que permite la subsistencia de estos prostíbulos, que someten a mujeres dominicanas.
Ahora, la Defensora del Pueblo de la Nación parece haber tomado una buena decisión en contra de este flagelo, detrás del cual siempre esta la Policía (como lo sabe el lector de este Newsletter, Ministro Aníbal Fernandez). Alicia Pierini formuló una denuncia penal “a los fines de que se investigue la presunta comisión de los delitos previstos y reprimidos en los arts. 117, 120 y 121 de la ley 25.871; 125 bis, 126, 127, 127 bis y 140 C.P.; y 15 y 17 de la ley 12.331, por parte de los responsables del local sito en la intersección de calles San Pedrito y Avenida Directorio, local con nombre de fantasía “NEW LISA” y sus eventuales cómplices y/o encubridores.” Para hacerlo reivindicó con elocuencia que “ Según el art. 137 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires: “Es su misión la defensa, protección y promoción de los derechos e intereses individuales, colectivos y difusos tutelados en la Constitución Nacional, las leyes y esta Constitución, frente a los actos, hechos u omisiones de la administración o de prestadores de servicios públicos” . Aclara en el último párrafo de la referida disposición que: “El Defensor del Pueblo vela por la defensa, protección de los derechos y garantías de los habitantes frente a hechos, actos u omisiones de las fuerzas que ejerzan funciones de policía de seguridad local” . Asimismo, advirtiendo cuanto está implicado en la denuncia y sus derivaciones aclaró que : “forma parte inescindible del objeto esta denuncia la petición de medidas concretas de protección y asistencia social de las presuntas víctimas de esos delitos las que pueden ser privadas del lugar en que viven, y de sus escasos medios de subsistencia sino se adoptan los recaudos necesarios con la urgencia que el caso amerita para impedir que se vean en una situación de desamparo generada a partir de la intervención de la Justicia. En ese sentido corresponde exigirle al Estado que se haga cargo de la protección de esas personas en los términos de los arts. 6, 7, 8 y 9 del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños que complementa la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, ratificada por ley 25.632. De acuerdo con el referido Protocolo el Estado tiene el deber de prestar en estos casos la correspondiente asistencia jurídica, médica, psicológica y social de modo tal de no empujar a las personas de escasos recursos a situaciones extremas o al riesgo de una revictimización.” Los hechos que motivaron la intervención fueron los siguientes: el 3 de abril del corriente compareció en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires una persona que se identificó como J.G.A.M. Esta persona relató que un local denominado “New Lisa”, sito en la intersección de San Pedrito y Directorio y que no presentaba ningún certificado o letrero de habilitación comercial, es un prostíbulo. “Es un local que ofrece chicas que por dinero tienen sexo con los clientes” . La persona que prestó declaración dijo que: "el local cobra una entrada que da derecho a una copa de cualquier tipo de bebida” . Agregó que: “Una vez que el cliente paga la entrada, selecciona una mujer del staff que está en el lugar. Se muestran las chicas personalmente, están en ropa interior y el cliente las elige luego de preguntar el arancel. El arancel que pide el local es de 40 pesos los veinte minutos, 60 pesos la media hora y 100 pesos la hora. Las chicas toman el dinero y se lo llevan al encargado que está en la caja detrás de la barra. El encargado le entrega a la mujer un papel en donde expone el tiempo que va a pasar el cliente. Luego se retiran del lugar e ingresan por una puerta lateral que da a San Pedrito y suben a unas escaleras que dan a la terraza del local donde hay unos lockers de 1,20m por 2 m que son altamente precarios” .
Explica que: “...son precarios por las condiciones de higiene; se trata de camas con un inodoro, un bidet y un lavatorio, no poseen ventilación. Las sábanas no se cambian, están manchadas con semen, el piso tiene profilácticos usados y papeles. Estos cubículos son cinco en total. Las chicas que ejercen la prostitución son siete. En el lugar hay una menor de dieciséis años que hace un año que está trabajando allí. Esta menor es de origen paraguayo. Hay sólo una mujer de las que se prostituyen mayor de veintiún años. Cree que una de las chicas tiene catorce o quince años por la contextura física”. Según sus dichos habló con todas las mujeres que allí estaban y con la menor de dieciséis años tuvo una charla en la que le confirmó su edad. Aclaró que el prostíbulo funciona desde las 20.30 hasta las 6 horas del día siguiente dependiendo del número de clientes. El encargado del local se llama Ricardo, el dueño Rubén, de los que ignora sus apellidos. Estos le dijeron que una vez por mes tanto la brigada como el “taquero” de la zona Flores vienen al local a cobrar lo suyo, es decir una "coima”. Señala que: “...el prostíbulo está ubicado en la zona de la seccional 38 de la Policía Federal. Agregó que tiene como medio de prueba una serie de videos realizados mediante una cámara oculta que iba a acompañar”. También dijo que : “uno de los individuos que trabaja en el lugar, que responde al nombre de Miguel, le confirmó que es dueño, es decir Ruben, trajo a la chica a los quince años al lugar. Esta chica es conocida de la familia del dueño, del barrio y que responde al nombre de Mara. Señaló que el tal Miguel le dijo que se habían realizado inspecciones del Gobierno de la Ciudad pero que los inspectores arreglan con el dueño. El referido Miguel le contó que en una oportunidad hubo un procedimiento de la Brigada de Toxicomanía que le pidió a las chicas los documentos. La menor estaba en ese momento en la terraza con un cliente. Ricardo llamó por celular y le dijo que no bajara hasta que terminara el procedimiento. Destaca que el local tiene una cartera de sesenta y cinco clientes y cada chica hace diez clientes por noche. Refiere que las chicas no pueden abandonar el lugar, tienen que cumplir el horario sino les descuentan cien pesos de lo trabajado. Les descuentan la comida, les descuentan para poder escuchar música y para jugar al pool. Cobran por semana el cincuenta por ciento la plata recaudada. Sin embargo nunca les pagan el “sueldo” completo y que les pagan de a poquito para retenerlas. Las mujeres no duermen en el local, pero le hicieron el comentario de que una de ellas vivió un tiempo en la terraza . En dicha terraza, el encargado Ricardo tiene un departamentito. Los clientes que frecuentan el prostíbulo son jóvenes, taxistas, empresarios, delincuentes, gente que consume droga. Todo esto se puede ver en el vídeo”.
Relata también que: “...hay otros dos prostíbulos que son mostrados en el vídeo ubicados uno en Directorio y Lafuente denominado “Dolies” donde a fines del año pasado ocurrió el homicidio de una chica, y el otro, está en San Pedrito y Alberdi y se denomina “Aries” . Enfrente de “Aries” sobre Alberdi hay otro denominado “Come on Pub” . Según la persona declarante se trata de una zona liberada donde hay alrededor de cuarenta locales. En “Aries” habría unas siete personas y en “Dolis” entre veinte y treinta chicas. Aclara que el tal Ruben es también el dueño de una guardería de barcos en el Tigre y que tuvo otros tres prostíbulos en el barrio”. Los hechos no son muy distintos de los que ocurren en otros barrios de la Ciudad: Once, Constitución, Retiro, Almagro, Chacarita, etc. En todos ellos, el gran recaudador es la comisaría zonal. La prostitucion, con todos sus ingredientes (menores, reducción a la esclavitud, drogas, prostitucion infantil, etc.), es una de las principales cajas del sistema policial. Como bien dicen las prostitutas: “el mas grande fiolo es el Estado”. Aun así, es altamente saludable la reacción de la Defensoria. Lástima que nuestro lector Aníbal Fernandez seguramente no piense igual .





