¿Qué se sentirá analizar cómo “tirar el muerto a otro”, cuando de verdad existen fallecidos?
¿Cómo calificar la moral de estos seres que juegan con la muerte para lograr un rédito político, confundir al electorado o atemperar las consecuencias negativas que son propias de los responsables?
Como padres de Comañón, esta actitud ha sido unos de los dolores más grandes, al ver la catarata de cinismo de los personajes responsables de las muertes por sus acciones y omisiones, contestando falacias y mentiras, armando campañas de prensa, contando con los medios de comunicación y la fuerza del poder, esa que es el “derecho de las bestias”.
Hoy Ibarra, el máximo responsable de la desarticulación del sistema de control comunal y del armado de un circuito de corrupción en el control de los locales de baile en la Ciudad, se encuentra como primer candidato a legislador en una de las lista de Filmus y comienzan a verse notables parecidos con los padecimientos de los padres, familiares y amigos de Cromañón: ocultamiento de las responsabilidades, manipulación de los muertos para asignar responsabilidades y desinformación, transformación de las víctimas en victimarios.
¿Dónde se encuentran hoy estas semejanzas?
Había que despegar a Ibarra del caso Cromañón, como bien lo señaló su secretario de Medios Daniel Rosso, hoy jefe de campaña de Filmus: “En la imagen es donde se juega todo”. “Nuestro trabajo fue desmantelar esos relatos (los primeras afirmaciones ante el descubrimiento de responsabilidades de los familiares), porque cuando lográs que se instale el tuyo salís de la crisis”. Si…se instalaba, nosotros no controlábamos nada e Ibarra salía con una imagen positiva del 10%.”. “En una situación de crisis, la dimensión que toma la crisis es el diámetro de la pantalla televisiva, todo está ahí”
Hoy en el caso de Neuquén, la necesidad es la de "salvar” y “despegar” a Filmus de los trágicos hechos ocurridos y su responsabilidad en el inicio del conflicto y en la incapacidad de conducirlo.
La necesidad tiene motivos serios: el anuncio realizado con bombos y platillos por medios escritos, radiales y televisivos del aumento del piso salarial de los docentes de todo el país, fue realizado por el ministro personalmente y, entonces, los reclamos y consecuencias en las crisis provinciales, producto de no haber considerado las consecuencias de las decisiones y las necesidades de financiamiento provinciales, vuelve como un búmerang.
Un hito fue la conversación desarrollada entre el candidato Filmus y Hugo Yasky, el titular de la CTA y de Ctera, como reflejara alguno de los medios independientes más prestigiosos de comunicación, conforme a lo que es vox populi entre los gremios docentes: "¿Cómo está la situación Hugo? Mirá que nosotros vamos a salir a bajarle el tono al conflicto, necesito que intervengas ya en el tema".
De allí, las declaraciones y durísimos discursos de Yasky, afín al gobierno, que se “encargó” de señalar que el “responsable intelectual” del profesor Fuentealba era Sobisch, soslayando la responsabilidad de la nación al utilizar una decisión de política en el segmento de docentes, para apalancar la postulación de Filmus a cualquier costo. Ya sabemos lo que significa “a cualquier costo”.
El segundo fueron las sucesivas declaraciones a distintos niveles de gobierno, incluyendo al propio Filmus respecto a que se trababa de un hecho provincial, donde no tenía ingerencia el gobierno nacional (a pesar de que en el mismo conflicto en Santa Cruz estaban al mismo tiempo interviniendo la Gendarmería nacional, en un virtual estado de sitio que continúa y ahora mismo, el propio Filmus interviene como representante nacional, para tratar de finalizar el conflicto en Santa Cruz).
La responsabilidad de Sobisch en Neuquén (que obviamente la tiene) se transformó en una de las llaves de salida al conflicto, para no empañas la imagen del candidato. De allí, las sucesivas imputaciones al gobernador incluyendo las del generador del conflicto y ningún “mea culpa” de éste.
En Cromañón desde el mismo momento de la tragedia se intentó despegar al gobierno de la misma y, así, se brindó la información de que “todo estaba bajo control”, cuando en realidad las víctimas y sus familiares estaban muriendo y tratando de encontrar a los fallecidos sin ninguna ayuda oficial.
El “todo está bajo control” en este caso, es tratar de trasmitir que el caso es aislado, cuando la crisis ha inundado múltiples provincias y la del propio presidente está virtualmente en una crisis gravísima que ya instaura la necesidad de cambiar de gobernador.
En Cromañón, posteriormente y mediante un enorme dispositivo de medios de comunicación, se trató de concienciar a la población (y lamentablemente en muchos casos se logró), que las víctimas eran las únicas culpables de ser víctimas y que los victimarios no eran tales, sino las verdaderas víctimas, acusados por padres irracionales. Así, se ocultaron las múltiples responsabilidades del gobierno de la Ciudad por acción y omisión, y la trama de corrupción que se escondía de esta previsible y avisada tragedia.
En este caso de Neuquén la situación fue más fácil porque el destinatario de las operaciones fue el gobernador que tuvo intervención en la tragedia que acabó con la vida del profesor Fuentealba, pero no fue el originante de los conflictos gremiales que siguen azotando el país, por una decisión de aumento salarial inconsulta e irresponsable.
Cromañón no pudo acallarse porque los familiares mantuvieron su reclamo y existieron legisladores que realizaron una tarea seria y dedicada para lograr la búsqueda de la verdad. Verdad y hechos que siguen sin difundirse a la población, a pesar de lo cual ante la reiteración de los mismos falaces argumentos, la sospecha cunde hace tiempo sobre la población.
En el caso de Neuquén, las consecuencias y responsabilidades en todos los niveles no pueden ser ocultadas, porque continuó desarrollándose la huelga de los docentes y los reclamos se nacionalizaron, pidiendo respuestas nacionales, dándose finalmente a conocer los fundamentos que originan los reclamos.
Durante la tragedia Ibarra estuvo escondido, su primera aparición fue con otros victimarios, los miembros de la Cámara de locales bailables, todos en infracción y contravención de las normas vigentes, tal como se comprobó poco después y desapareció nuevamente eludiendo la interpelación legislativa, hasta que recién un mes después de la mayor tragedia no natural de la historia argentina, se presentó a la legislatura pero sin posibilidad por parte de los diputados de repreguntar.
En el caso de Neuquén, el ministro se alejó del hecho tratando de transformarlo en una situación meramente provincial y hasta señalando que no tenía mérito suficiente para que hubiera un paro y los chicos no tuvieran clases. Posteriormente, en el medio de la crisis que continuamos viviendo, el ministro de educación viajó a Australia para visitar el reactor hecho con tecnología argentina, tema que nada tiene que ver con su función.
De esta forma, sigue eludiendo las consultas sobre su responsabilidad que existen y de lo que dieron cuenta las preguntas que no pudo contestar del periodistas Nelson Castro en una reciente entrevista radial y, además, sirvió para no asistir el acto anual de apertura del ciclo lectivo, en el cual el Cardenal Bergoglio aludió explícitamente a lo sucedido en Cromañón y la necesidad de que no nos olvidemos de los responsables.
Ibarra negó y omitió reconocer en su pasado su conocimiento de Chabán, negó su responsabilidad en una negligencia escandalosa y en el sistema de corrupción instalado. Negó su pasado.
Filmus omite hablar de su participación en el gobierno de Menem en el que fue asesor con rango de subsecretario de la Ministra de Educación, en cuya gestión se impulsó la descentralización de la educación que terminó de destruir el sistema educativo. También omite su participación junto a Carlos Grosso en la Ciudad, como director general de educación cuando fuera el escándalo la escuela - shopping.
Como se sabe, Ibarra es primer candidato a legislador en una de la lista que apoyan a Filmus. Como se sabe, Filmus fue Secretario de Cultura de Ibarra.
He aquí las analogías ante ambas tragedias: irresponsabilidad y negligencia en la toma de decisiones, operativos de prensa múltiples, políticas semejantes de “tirarle los muertos” a otro, desaparición de los responsables durante el conflicto, ocultamiento de información sobre el pasado.
Nos preguntamos:
¿Filmus es Ibarra?, ¿Ibarra es Filmus?, ¿ambos son lo mismo?
De ésto no hay ninguna duda por las relaciones entre ambos y porque nadie acepta en una lista a un personaje con los antecedentes de Ibarra, ampliamente probados.
¿el lazo común es muy superior y viene de mucho más arriba: por ejemplo del duo Alberto Fernández - Vilma Ibarra?
Todas las operaciones de salvataje de Ibarra las motorizó Alberto Férnández y su “conyuge” Vilma Ibarra, hermana de Aníbal y directriz de la colocación de funcionarios en el área de habilitaciones y Control Comunal de la Ciudad, comenzando por su más íntima amiga, la maestra jardinera y psicóloga Fabiana Fiszbin, procesado y remitida a juicio oral; y ahora fueron por más en el Consejo de la Legislatura para tratar de impedir el pronunciamiento de la Cámara de Casación en Cromañón y cualquier caso vinculado a los múltiples de corrupción existentes.
¿y qué hace mientras tanto el propio presidente Kirchner?. Hasta ahora se sigue ocultando en El Calefate, al encontrarse vedada la propia casa en Río Gallegos (ahora en el conflicto docente, como antes en Cromañón), calla y permite, con lo cual legitima las acciones de sus subordinados y la presencia de personajes como Ibarra en las listas de legisladores.




