Nuestro boletín, nuestra página y también nuestra lucha, son el fruto de una acción colectiva. De allí que es pertinente un llamado a la solidaridad, cuando se trata de buscar antecedentes útiles de personajes siniestros.
Gustavo Bruzzone es un personaje falsamente investido de la imagen de jurista serio. Amparado en esa supuesta intocabilidad no ha trepidado en construir la fundamentación de la irreprochabilidad penal de cualquier funcionario que esté a la cabeza de una jerarquía (Presidente, Gobernador, Intendente). Este acto ni es gratuito ni fruto de sus convicciones (al menos de las jurídicas). Es un acto de corrupción, de una de las muchas formas que exhibe este vicio en nuestra republica. Para que esta afirmación no quede como un lamento de quienes nos vemos perjudicados por sus fallos, nada mejor que leerlo. Como sabemos que este boletín llega a muchísimas personas, para comprobar lo que decimos, nada mejor que leer la resolución de cámara que, con su pluma exclusiva (Garrigos y Pociello en esto, han sido meros y tristes acompañantes), sobreseyó a López (y, por cierto, pretendió cerrar cualquier camino hacia Ibarra). La resolución se halla ACA
Vayamos pues al llamado a la solidaridad. Dado que tenemos previstas una serie de acciones futuras de carácter jurídico, respecto de cada uno de los que han contribuido a la pretendida consolidación de la impunidad, existen ciertos datos del pasado de este “señor” sobre los cuales quisiéramos ahondar.
En consecuencia, si cualquier lector sabe o conoce, leyó o recuerda, informaciones, documentos, datos sobre los hechos que mencionaremos, mucho agradeceremos nos los hagan llegar. Los hechos en cuestión son los siguientes:
Aníbal Ibarra fue el invitado especial, en agosto de 2003, de una cena en el Hotel Castelar, en la que el denominado "pollo de la familia judicial", fue acompañado por el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, Jorge Anzorregui, los consejeros Diego May Zuviría, Betina Castorino, el Procurador Juan Carlos López, Julio Erratchu, el presidente del Colegio Público Hugo Germano, Nelly Minjerky, Pedro Keselman, Jacobo Grosman, mano derecha de Eugenio Zaffaroni, Atilio Alterini y otros prominentes miembros del mundillo abogadil repartidos entre funcionarios del gobierno y distintos entes como la Defensoría del Pueblo, Colegio Público de Abogados, Consejo de la Magistratura, Ministerio de Justicia, legisladores distritales y nacionales. Necesitamos conocer la totalidad de los asistentes, ya que sospechamos que entre ellos, además de nuestro personaje, se hallaban otros conocidos.
2. Nuestro conocido fue el fiscal en la llamada Causa de las Armas, que tramitó ante la justicia penal económica. Allí instó con reiteración el llamado a indagatoria del Presidente Menem. Luego insistió frente a los jueces Ernesto Gandolfi, Héctor Acuña y Jorge Pisarenco para la “pronta celebración del debate con la totalidad de los intervinientes en la maniobra, desde el ex presidente Menem hasta los verificadores de la Aduana”. Cuantos puedan obtener copias de lo actuado por este sujeto, rogaríamos nos las hagan llegar.
En 1991, la jueza federal Maria Romilda Servini de Cubria presento ante el juzgado 4 a cargo de Nerio Bonifati una denuncia criminal contra el ex ministro de justicia León Carlos Arslanian, el camarista Néstor Blondi y los fiscales Gustavo Bruzzone y Livia Cecilia Pombo por estar supuestamente incursos en los delitos de "coacción" y "cohecho". La presentación de Servini de Cubría alude a presiones y ofrecimientos que habría recibido en el año 1991 cuando investigaba el "narcogate". Si alguno de nuestros solidarios colaboradores puede obtener datos mas concretos de esta causa, se agradecerá
Las fotos reproducen la alcoba de Bruzzone y una habitación de su domicilio.
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Enviado por QNSR el Lun, 2006-07-24 11:25



