La situación actual de Santa Fé
El siglo XIX en Argentina es nuestro país de 2007, con los mismos padecimientos, pero con un ajustado mecanismo para mantener la situación y mostrar a la población la necesidad de apoyar a determinados gobernantes que, dadivosos, dan algo a las poblaciones con pobreza extrema, manteniéndolas bajo la tute de la servidumbre.
He aquí la verdadera inundación, la de la vergonzosa inacción de los gobernantes del poder ejecutivo provincial (Partido Justicialista - sic-, Obeid, de vacaciones en el exterior en esta circunstancia), de los funcionarios del mismo y de los intendentes (también miembro del Partido Justicialista - sic-).
La desgracia de Santa Fé, no se encuentra sola, es el desolado panorama de su vecina provincia de Entre Ríos, donde algunas de sus principales ciudades, como es el caso de Gualeguay, están cercadas y la mayoría cubiertas por las aguas., con la consecuente pérdida de cultivos y haciendas.
El patetismo de las imágenes que no pueden ocultarse habla por sí sola, como el de un anciano de 85 años que entregó a su esposa a los rescatistas -por supuesto todos voluntarios y ninguno oficial- afirmando tozudamente que él se quedaba en su casa y prefería ahogarse allí, antes de que le robaran lo poco que tenía.
En esa situación, se generan las lamentables guerras de “pobres contra pobres”, en el aprovechamiento sobre quienes deben abandonar sus pertenencias para trasladarse a zonas más seguras. En pleno centro de la capital santafecina
pudo verse la desgarradora imagen de una mujer llorando mientras decía que “nadie apareció, ningún funcionario municipal o del gobierno, para ocuparse de si necesitamos una ayuda o algo, estos políticos desgraciados”. Mientras ello sucedía, un joven que cargaba lo que podía en una canoa, afirmaba que “no viene nadie, los políticos sólo aparecen cuando buscan un voto”.
En la anterior tragedia de Santa Fé, la responsabilidad política fue claramente establecida por la licenciada Silvia González, una de las máximas referencias nacionales e internacionales en materia de hidrología. En sus declaraciones afirmó que "no hay decisión política de prevenir inundaciones, cuando no se incorpora en los órganos de decisión política todo ese conocimiento previo del sistema natural. Admitió "desde el gobierno …se piensa que una catástrofe es sólo catástrofe en el momento en que se da y no algo que se construye todo el tiempo. Entonces no se piensa en centros de evacuados, qué tareas realizar, se crea una falta de toma de medidas en el antes del desastre que imposibilitan la mitigación y pasa lo que finalmente sucedió con el alto costo en vidas que conocemos".
A su vez, también en dicha circunstancia, el titular de Cáritas Santa Fe, diácono Aldo Ducrano ofreció su colaboración al manifestar "esto es un caos total y si no estuvieran las instituciones intermedias, sería un pandemonium". A veinte días de la tragedia del río Salado, precisó "vemos que (el gobierno de Carlos Reutemann) no está organizado para afrontar una situación de catástrofe como ésta, aunque no lo quiera reconocer estamos como el primer día". Advirtió también sobre el alto riesgo sanitario: ya hay 43 casos de hepatitis A y 53 de leptospirosis, 19 de ellos fueron confirmados. "Ante los peligros de contaminación, el Estado no ha hecho absolutamente nada. Es como si los funcionarios no se dieran cuenta o no quisieran darse cuenta".
Como podemos apreciar, la misma actitud que se registra hoy en día con los mismos gravísimos problemas para la población.
La justicia y las inundaciones de Santa Fé del año 2003
Es importante, contemplar en este caso las consideraciones de la justicia en el proceso penal respectivo, señalando algunas partes centrales de la misma para ver la negligencia de los responsables políticos que ahora se repite y las argumentaciones que sólo permiten decretar la falta de méritos y no el sobreseimiento al gobiernador:
“1. Vemos así, -sin entrar en detalles sobre la responsabilidad del gobernador ya que se verá especificamente en un apartado especial-, que el Intendente y los secretarios municipales deben efectuar las previsiones de evacuación de la población en casos de desastre, siendo éstos los primeros obligados en prever, ante un desastre individualizado en una determinada población -ciudad de Santa Fe- disponiendo, en su caso, la planificación de la evacuación de las zonas afectadas de la ciudad.
2. La creciente del río salado se debió fundamentalmente a las intensas precipitaciones que hubo entre los días 23 al 29 de abril, en la Provincia de Santa Fe, en la cuenca inferior del Río Salado que aumentaron considerablemente su caudal”...Este evento tuvo como resultado directo de la inundación la muerte, en principio, de veintitres personasy cuantiosas pérdidas materiales. Todo esto no deja de ser un hecho de la naturaleza …pero para que cobre relevancia de índole penal deberemos especificar las fuentes que crearon el riesgo relevante penalmente y que además pueda ser atribuido a determinadas personas.
3. El principal factor de riesgo lo configura la falta de terminación de la obra de defensa de la Circunvalación Oeste la que fuera cumplimentada hasta el denominado Tramo II, quedando por realizar el Tramo III. El Ing. Jonas, que estuviera como inspector de obra en el proyecto del tramo II, en fecha 06/09/96 mediante nota 190 dirigida al Director Provincial de Vialidad, Claudio Tibaldo, solicitaba incluir dentro de las obras que se estaban realizando en el sector oeste una serie de obras, entre las que estaba, la de: "Concluir la obra de defensa contra inundaciones del sector Oeste. Esta obra resulta de vital importancia para toda la ciudad. Es el único sector por el cual podría ingresar el agua proveniente de una crecida de mediana recurrencia. Si no se procede a la ejecución de dicho cierre, la obra que se está ejecutando podría verse seriamente comprometida. No sólo la obra, sino la ciudad toda.
En la declaración testimonial que presta Carlos Luis Borra, Secretario de Obras Públicas al 23/08/2001 expresa cuando se le pregunta si anotició respecto de la conclusión del Tramo II y los peligros que detentaba dejarlo en ese estado, contesta: "yo en ese informe que di a la Cámara, lógicamente señalé la situación de riesgo que implicaba el río Salado, ya que es uno de los lugares por donde ingresa el río cuando crece, conciencia que el río Salado es un riesgo existía. El ministro de Obras estaba en conocimiento; en ese momento si el gobernador tuvo conocimiento o no, no lo puede precisar, hablando del 23/08/2001".
3.b. Otro factor de riesgo es la falta de un sistema de alerta hidrológico que pudiera haber informado acerca de la existencia del avance de una gran cantidad de agua con suficiente antelación como para poder adoptar las medidas de contigencia que la crisis exigía.
Es de destacar que según el informe de la Dirección Provincial de Obras Hídricas, la red de medición de datos hidrológicos en el territorio provincial, que estuvo atendida por Organismos provinciales y nacionales ha sido desmantelada hace trece años. Las estaciones de medición que eran operadas por la DPOH SPAR fueron desactivadas y en la actualidad solo se cuenta con dos agentes, que cumplen con tareas de hidromensura, que ni siquiera tienen asignada una movilidad para su traslado en forma permanente.
3.c. Por último también son factores que crearon el riesgo el ancho del puente carretero ubicado sobre la autopista Santa Fe-Rosario de 150 mts. que reducía la capacidad de conducción natural del río.
Estos factores de riesgo, conocidos por los funcionarios públicos, generan la posición de garante, ante un evento natural como fue la crecida del río salado y que en base a ello, debían efectuar las labores conducentes para resguardar a la población de las consecuencias que podían sufrirse en caso de desborde del cauce, como sucedió finalmente.
En autos se encuentran innumerables referencias a que los funcionarios públicos tenían conocimiento desde muchos tiempo antes al momento de encararse determinados estudios sobre la cuenca del río salado;
5.d. En lo que respecta a los funcionarios municipales, se ha establecido que sobre ellos recaía la obligación de disponer la evacuación de la población, en caso de estimarse necesaria, ante la magnitud de la crecida del río Salado.
Conforme la ley 8094 art. 7º el Intendente Municipal dentro de su jurisdicción teritorial, tendrá la misma responsabilidad que la establecida para el Gobernador Provincial, es decir la planificación, organización, promoción, control y dirección de la defensa civil y eventualmente la conducción de las operaciones de emergencia,
Se infiere así, que la Provincia realizó una previsión para la asistencia en la catástrofe, pero que no tomó a su cargo la conducción de la evacuación.
6.a. El informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL respecto a la evaluación del impacto de las inundaciones y del desborde del Río Salado en la Provincia de Santa Fe - República Argentina, 2003, estimó en alrededor de 120.000 personas evacuadas con intervención de autoridades o por sus propios medios;
7.a. Carlos Alberto Reutemann, desde el primer momento de la investigación ha sido señalado en las diferentes denuncias que integran las presentes actuaciones, como una de las personas que pudieran tener responsabilidad en el hecho que se investiga
Reutemann estuvo visitando, junto con los ministros y funcionarios pertinentes las localidades anegadas del norte provincial, por lo que tenía conocimiento de la importante cantidad de agua caída en la zona centro-norte de la provincia.
Recién en fecha 02/05/03 se dispone la creación del "Comité de Emergencia" presidido por el Ministro de Gobierno Justicia y Culto y en el que se invita al Intendente de la Municipalidad de Santa Fe a integrar el Comité.
En ningún momento el Gobierno tomó a su cargo la Defensa Civil de la Ciudad de Santa Fe; recién dispuso la creación de un Órgano de asesoramiento, ejecución y control de la defensa civil el 02/05/03.
Resta por último verificar si ante la magnitud de la inundación era necesario que el Gobernador asumiera la conducción de la emergencia, conforme lo dispone el art. 1º de la ley 8094.
Reutemann manifiesta que atento al plano de cotas de lo que le había informado el Ministro de Obras Públicas, le solicitó que le fuera comunicado a las autoridades municipales -aunque los funcionarios municipales niegan esto- y al resto de las áreas que provinciales que trabajaban en la emergencia hídrica; en tanto que funcionarios provinciales le hicieron saber que se estaba colaborando con el Municipio.
Al margen, como se dijera precedentemente, que los funcionarios muncipales niegan haber tenido un aviso de los funcionarios provinciales, queda claro que había colaboración de la Provincia en la evacuación o por lo menos contactos con la Municipalidad,
El hecho que continuara trabajando la Municipalidad en las tareas de la evacuación, es una decisión que en ese momento se estimó adecuada.
Por lo expuesto estimo que no existen elementos suficientes para llamar a prestar declaración indagatoria al ex-gobernador Carlos Alberto Reutemann.
RESUELVO:
1- Dictar auto de procesamiento en perjuicio de EDGARDO WILFREDO BERLI, RICARDO ANGEL FRATTI, MARCELO IGNACIO ALVAREZ, ya filiados como autores del delito de ESTRAGO CULPOSO agravado por el resultado de la muerte de dieciocho personas (art. 189 segundo párrafo del Código Penal).
5- Disponer que en el estado actual del proceso no existen elementos suficientes como para sospechar que CARLOS ALBERTO REUTEMANN, ha participado en los hechos de autos (art. 316 a contrario sensu del C.P.P.)
Juez Patrizzi”
La tragedia de Santa Fé y el paralelismo con la de Cromañón
Todo un paralelo con la tragedia de Cromañón: con medidas precias que desarticularon los sistemas de control por parte del Poder Ejecutivo por propia decisión, la no atención de los numerosos alertas institucionales recibidos, un Comité de Crisis inexistente en Santa Fé, al igual que el Comando Operativo de Emergencia en la Ciudad de Buenos Aires comandado por el Jefe de Gobierno Ibarra sin ninguna instrucción ni acción que pueda demostrarse como decisión ante la situación, los funcionarios públicos ausentes o de vacaciones (Obeid de vacaciones en el exterior, Ibarra escondido tras un escritorio y con el responsable del área también de vacaciones en Brasil -la Secretaria del área Fitszbin, psicóloga y maestra jardinera, amiga de su infancia-) y finalmente, como siempre, las víctimas libradas a su suerte.
Así, los inundados transitaban y transitan en soledad su desventura no buscada y los padres buscaban los cuerpos de sus hijos sin nadie que los guiara. La leptopirosis producto de la podredumbre que genera la inundación en personas y animales se eneralizaba en la tragedia anterior y ya ha comenzado en ésta, mientras los cuerpos de los chicos fallecidos en Cromañón se encontraron estado de descomposición por la desatención público y la ausencia del más mínimo respeto a los muertos.
Las experiencias de sufrimiento se pierden como oportunidad de cambio, para dar lugar a una nueva tragedia.
Así, los inundados de 2003 como el gobierno de Carlos Reutemann de absoluta inacción y por ello tratado por “falta de méritos, no sobreseido” por la siempre complaciente justicia argentina-, “solucionó” el problema solamente cuando la naturaleza hizo bajar las aguas. Hoy se repite la historia.
A nadie se le cae la ficha -como dirían los chicos- de que se debe planificar y actuar profesionalmente en la contingencia para dar una solución a estos dramas que golpean a los seres humanos y, como en este caso, a los más humildes.
Tampoco la tragedia de Kheyvis en Vicente López, logró imprimir algún cambio al estilo de gobierno en la Ciudad o la provincia de Buenos Aires; y así día tras día los diarios nos anuncian las muertes de chicos en las puertas de locales de baile o de recitales, hasta arribar a la tragedia mayúscula, la de Cromañón, llevándose de una sola vez 194 vidas.
No hace falta ser experto para saber que la solución en Santa Fé era el estudio y realización de acciones como elevar los terrenos o construir un canal aliviador al estilo del que, también muchas inundaciones después, fue finalmente construido en la provincia de Buenos Aires, procedentes del río Quinto de Córdoba.
No hacía falta ser un experto para concluir que el sistema de control funcionaba deficientemente en la Ciudad y hacía falta que llegara un pésimo gobernante para encima desarticular totalmente el que existía y reemplazarlo por la décima parte de la cantidad de empleados, sin experiencia en un control tan difícil como el de la noche y, por si fuera poco, direccionado a lograr una concentración de decisiones en manos de amigos del poder, de Ibarra y del ministro coordinador Alberto Fernández, con objetivos de corrupción.
Qué son si no, en estos casos las designaciones de López, Secretario de Seguridad, consuñado de Ibarra, de Pablo Massa, Subsecretario de Financiamiento de Saludos, primo de Ibarra y de Fabiana Fitszbin, inepta para estas funciones pero amiga de la infancia de Ibarra y de su hermana, o de Gustavo Torres -también procesado y remitido a juicio oral como a Fitszbin-, Director General de Verificación, íntimo amigo de Fernández y partícipe de sus aventuras en el Banco de la Provincia de Buenos Aires y compañero de cátedra en la Facultad de Derecho.
Pero ni Santa Fé, ni Cromañón son productos de la nada, son parte de un sistema perverso, maquiavélico instalado como forma de hacer política, que parte de lo más alta de la cúspide del poder.
No deja de ser menor, que en el medio de este drama actual, el presidente destine centenares de elementos de la Gendarmería, la Prefectura Naval y la policía provincial a cercar las escuelas de varias ciudades de Santa Cruz e impedir el acceso de los docentes que se han levantado en una protesta jamás vivida bajo su administración, militarizando repentinamente la provincia. Y por si eso fuera poco, utilizarlos para custodiar sus residencias personales de Río Gallegos y El Calafate.
No ha habido el mismo afán para destinar fuerzas nacionales para colaborar en el salvataje de damnificados en Santa Fe y Entre Ríos -donde ya hay demasiados muertos- y en la seguridad frente a los robos de las viviendas deshabitadas, tratando de que no se perpetren más saqueos.
Igual actitud se observó en Cromañón, donde nuevamente resguardado en la residencia de El Calafate, no existieron ni personal ni asistencia oficial, de la Ciudad y de la Nación a los damnificados, con excepción del pretendido “subsidio” con el propósito de comprar voluntades que fuera rechazado de pleno por los padres y familiares, planteado obscenamente a pocos días de las muertes y los entierros. Por supuesto que esta actitud no es la misma, a la hora de castigar a los responsables, donde se hizo causa común para evitar el derrocamiento de Ibarra y posterior y actualmente, para lograr que la justicia no de el pertinente castigo a esos responsables.
Conclusiones
Estamos ante un sistema de poder que no es casual para el logro de sus objetivos: una situación de servidumbre por parte del pueblo argentino.
¿En qué factores se asienta esta acción pautada, dirigida y, lamentablemente hasta ahora, implementada con éxito?
A nivel de conducción política, lo que no se consigue por la fuerza de la razón -imposible de alcanzar ante objetivos inescrupulosos- se logra por otros medios consecutivos dinerarios o finalmente -porque es el hito final ineludible- vía una violencia tercerizada o explícita (recordemos las acciones de D’Elía, piquetero primero, saqueador de comisarías luego, funcionario público después, ahora jugando de independiente, o el estado de sitio que rige en Santa Cruz); ello, junto a la complicidad de funcionarios judiciales, una gran parte de los medios de comunicación y el acceso limitado a la educación de forma tal de conseguir la sumisión de los ciudadanos vía la utilización de asistencias que debieran ser transitorias para darle dignidad creando fuentes de trabajo reales y permanentes, o bien mediante la asignación de puestos políticos que lo hacen dependientes de quien tiene el poder de asignarlos.
Las distintas prácticas extorsivas son llevadas a cabo con la manifiesta complicidad de los gobernantes de distintos distritos, ciudad y provincias. Así como no hay Chabanes sin Ibarras, no existen extorsionadores si no existieran cipayos que se dejan extorsionar, vendiendo sus supuestas ideologías y principios a un precio específico, para su propio bien y supervivencia.
Así, existe para lo dinerario el “manejo” de los fondos no coparticipados a las provincias, de forma de limitar todo funcionamiento independiente de las autonomías provinciales. Esto es lo que hace el actual gobierno, utilizando las transferencias del Tesoro que provienen de impuestos no coparticipables que son hoy una porción relevante de la recaudación pública. Se inscriben en dicha situación las retenciones de impuestos y la ley de impuesto al cheque entre otras. Por si no alcanzara, existe la posibilidad de que el ministro coordinador, el referido Alberto Fernández, cambie los destinos de las partidas presupuestarias a su antejo, por la inconstitucional derivación de poderes del Legislativo, ante una emergencia que ya no existe. Por si esto no alcanzara, siempre están a mano las obras públicas, seleccionadas en materia de región según el apoyo de cada provincia.
Esta política es la que ha permitido, con la anuncia cómplice de las autoridades elegidas en las provincias, cooptar las voluntades regionales, so pena de quedar excluido del reparto de fondos, con el consiguiente malestar de los ciudadanos y de la gestión de gobierno. Tanto ha calado este proceder, en el que centenario partido (sic) radical vendiendo sus tan pregonados “principios” que ya no existen en la mayoría de sus dirigentes, ya sin vergüenzas de ningún tipo.
Si esta estrategia fallara, siempre queda el recurso de bastardear al adversario, tergiversar su comportamiento o simplemente omitir las falencias propias, amparado en el manejo de los medios de comunicación o en organizaciones sociales afines y/o ccoptadas, luego la violencia indirecta vía “amigos pesados” del poder, y el último recurso la violencia explícita.
Basta en este sentido leer las crónicas del 7 de abril y las instrucciones y estrategias para despegar a Filmus del conflicto en Santa Cruz, asignándosele responsabilidad -pero tampoco demasiada- al gobernador Sobisch-, no sea cosa que él también comience a contraatacar con las decisiones externas a su provincia y enfatice el paralelo de lo que se está viviendo en Santa Cruz. Hasta se ha publicado el objetivo de relacionar a Sobisch con Macri de forma de atenuar el desgaste de la figura de Filmus.
Por lo otro lado, el silencio y la inacción oficial y de la mayoría de los partidos políticos ante el drama de Santa Fé. Internas sin ningún destinatario real de las mismas, solamente el objetivo de salvarse a sí mismo para continuar ejerciendo el mando, desconociendo que la raíz última de delegar los ciudadanos el poder que nos es propio en los representantes, es servir al bien común de la comunidad.
Consideremos también desde otra óptica el trágico caso de Santa Fé. Sabemos de las negligencias criminales de los gobernantes, pero: ¿dónde están las declaraciones acusatorias de la mayoría del arco político de la provincia o de la nación, salvo honrosas excepciones?¿dónde el cuestionamiento a nivel nacional de lo actuado?¿dónde el envío de fondos y bienes a los inundados por parte de la nación?
No existen y el motivo es esta manipulación y funcionamiento apañado entre todos del poder.
Consideremos el caso de Neuquén o de Santa Cruz, ¿dónde están los repudios generalizados de las organizaciones de derechos humanos?¿O es que sólo tienen valor las tragedias del pasado?¿Por qué no se alza su voz? La respuesta habría que buscarla en los cuantiosos fondos con los que el estado mantiene a muchas de ellas -situación por otra parte denunciado por los que quieren mantenerse al margen de esta influencia-, incluyendo asignación de dinero y de bienes, así como el financiamiento de universidades y la dación de inmuebles. Las luchas de antaño, se han transformado en el silencio de ahora.
Y qué decir del caso de Cromañón, donde se esgrimió falazmente el “golpe de derecha” cuando todo el arco político, desde la izquierda, pasando por el centro y la derecha votó en el mismo sentido.
¿Por qué tanto tantos referentes del supuesto “progresismo” se llamaron a silencio ante obvios hechos que condenaban una acción negligente del ex - Jefe de Gobierno?
Habría que buscar la respuesta en las páginas de la Secretaría de Cultura y Social de la Ciudad y del Gobierno Nacional. Los referentes que firmaron solicitadas estaban en su gran mayoría adscriptos a ellas y propiciadas por los organismos públicos. También habría que buscarlas en mentes donde sobran las autojustificaciones infundadas. Existen nuevamente comportamientos dfistintos -lo menos- de aquellas personas que no venden su honra a los perros.
Una ratificación y ejemplo de autoanálisis lo realiza el periodista “progre” Jorge Sigal esta propia semana cuando en una editorial se pregunta “¿quién es de izquierda y quién de derecha en estos tiempos descafeinados?”. Para luego reflexionar sobre el caso Ibarra: “Conozco a Aníbal desde que era adolescente, pero no me movía el recuerdo de los años felices sino lo que me parecía una tremenda injusticia…..hace pocos días el periodista Ernesto Tenembaum me puso en apuros. Preguntó ante un auditorio: ¿los intelectuales argentinos, la gente de la cultura y el espectáculo, hubiera firmado una solicitada en defensa de Mauricio Macri en similares circunstancias?. Yo tendría que responder: sí juro. Pero no sería del todo sincero. Momentáneamente sólo me consuela saber que no encontré macristas …en la defensa del ex lord mayor de Buenos Aires. Es un consuelo de tontos, acorde a los tiempos que corren”
Dios nos libre de quien se precia de intelectual. En una tragedia donde fallecieron 194 personas, encuentra la dialéctica para consolarse ante la inexistencia de macristas que hubieran apoyado a Ibarra. Preguntamos: ¿y los muertos?¿y Las negligencias?¿y los alertas? No es un “progre”, en la jerga de la calle se denomina “puro cinismo”; en la jerga intelectual “pragmatismo”.
Como síntesis, es pertinente citar partes del artículo que publicara un año atrás Enrique A. Antonini (“Hemos perdido la vergüenza”): “La mediocridad y la insignificancia prosperan en todas partes, pero lo grave es que trepan, llegan, ahogan, desplazan y dominan…Probablemente nos hemos quedado sin elites….el ascenso de lo insignificante mató a las elites y eso sí es grave….El problema está en que la eximia mediocridad es repelente de la sabiduría, que implica conocimiento, pero, fundamentalmente, humildad….Además…un nuevo factor se ha hecho carne en la sociedad argentina: hemos perdido el sentido de la vergüenza, que se ha transformado en un sentimiento desconocido en la vida pública y privada. Ya nadie se avergüenza de nada, y no debemos olvidar que el sentido de la vergüenza ha sido siempre la señal de existencia del sentimiento moral...Nuestros problemas son, principalmente, morales. La crisis de la legalidad y el derrumbe de las instituciones tienen como antecedente el sentimiento de desprecio a las reglas y el endiosamiento social de la viveza para burlarlas….Lo importante es asegurarse el éxito y protegerse de las responsabilidades. Es decir, obrar con impunidad y sin compromisos con nadie…La autoridad no puede basarse exclusivamente en la fuerza o en la capacidad de intimidación. La ley no puede sustentarse sólo en el vacuo papel que expide el poder. La democracia es una falsificación si no hay prestigio que la acompañe y legitime. Y junto al prestigio está la vigencia de la vergüenza.




