Niñez y adolescencia: Entre la sobreactuación y el abandono

Niñez y adolescencia

Como dos meses antes de morir en Cromañón, Julián me llamó por teléfono para contarme que su cuñadita había muerto por que había sido mal atendida en el momento del parto en el que debía haber nacido su bebé. Una historia pura de abandonos: embarazo adolescente, atención sanitaria deficiente, muerte oscura y evitable. Juli se rebeló frente a eso y ahí andaba, queriendo ayudar a la familia de Florencia (su novia) y buscando la verdad sobre esa muerte vergonzante para toda nuestra sociedad. Ahí andaba, hasta que el abandonado fue él.

Las políticas destinadas a la niñez y la adolescencia todavía navegan entre la sobreactuación y el abandono. Leyes locales y nacionales identificadas con los derechos humanos y con la doctrina de la protección integral y abandono en los sistemas y las instituciones que deben llevarlos a la práctica.

En Buenos Aires se luchó intensamente por la derogación del patronato y la implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño.
En el año 2000 la Legislatura de la Ciudad aprobó la Ley 114 y creó una nueva institucionalidad para la Ciudad, donde le otorgó al Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes el rol de organismo especializado a cuyo cargo se disponían las funciones que le incumben a la Ciudad en materia de promoción y protección integral de derechos.
La Ciudad también dispone de instituciones especializadas en niñez, adolescencia y juventud, en cuanto a salud, educación, cultura, desarrollo social, etc. Así distintos Ministerios, Subsecretarías y Direcciones atienden las políticas universales y las especializadas. Aquí conviven una gran cantidad de planes, programas y proyectos.
Pero la nueva institucionalidad creada a principios del siglo XXI no pudo resolver una de las cuestiones centrales en materia de políticas públicas, la integración y articulación de estrategias, iniciativas, normas, presupuestos, etc., con el consecuente debilitamiento en el impacto en la vida de los niños, niñas y adolescentes.
En la Ciudad, como en muy pocos lugares, se ha transitado esta transformación entre la sobreactuación y el abandono. Sobreactuando iniciativas llenas de “discurso” sobre los derechos del niño y dirigida a muy pocos y abandonando a los que más requieren de cuidado y protección, sean de la condición económica que sean. En el medio, un montón de iniciativas de calidad, que sí tiene la Ciudad, quedan a la espera de su fortalecimiento, replicación y multiplicación.
En tanto, los espacios declamados para el cuidado, en especial de la niñez carenciada, eran abandonados, sin inversiones y sin reglamentación sobre su funcionamiento. Las casas que atienden a niños y niñas no contaron durante toda la gestión de Ibarra, de un marco regulatorio que ordenara la infraestructura mínima de seguridad y cuidados. Esto valía tanto para los hogares y lugares propios (o sea administrados por el Gobierno), como conveniados (o sea ONG). Esta falta de regulación permitía la habilitación de lugares en condiciones ruinosas.

Cromañón es un ejemplo gigante y trágico del abandono (como la muerte de la cuñadita de Julián, la hermana de Florencia). Antes de la masacre, entre otras cosas, por la falta de política de Estado en el control de un espacio específicamente dirigido a adolescentes y jóvenes. Después de la larga noche del 30 por la falta de respuestas, por la profunda insensibilidad del aparato ibarrista que pretendió ocultar sus responsabilidades a toda costa, desconociendo el tema y borrándolo de la agenda de la política dirigida a la niñez y la adolescencia y por la tardía, desordenada e irregular atención a las víctimas, entre otros males y maldades.

Queda abierto el debate, en esta etapa de transiciones en la Ciudad, sobre el rol indelegable del Estado en la determinación e implementación de políticas públicas inclusivas destinadas a la niñez y la adolescencia, y sobre las necesarias transformaciones que deben darse a las instituciones para que la nueva legislación de la Ciudad y la Nación y la doctrina de la protección integral encuentren un verdadero espacio para su desarrollo.
Para que todos nuestros chicos y chicas encuentren las garantías y los derechos de los cuales son titulares por ser ciudadanos y habitantes de nuestro suelo.
Derechos y garantías que le fueron y le son robadas a nuestros pibes cada día que pasa.