Hace escasos días el local de baile clase C, denominado The Roxy, fue noticia porque en el falleció un joven como consecuencia de la ingesta de alcohol y éxtasis (
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=966273&pid=3572890&toi=5256). El local también había sido objeto de procedimientos antidrogas, durante los últimos tiempos. Sin embargo, alguna suerte de protección lo cubre de consecuencias legales (se dice por ahí que el local pertenece a personajes encumbrados de la vieja coordinadora radical)
Este local no solo exhibe este triste suceso, ni se destaca aquí por ser uno de los lugares donde se expenden drogas. También es uno de los establecimientos incluidos en un juicio oral que se desarrolla en estos días, en el que se incrimina a una organización empresaria y de bomberos, por extender certificados de prevención de incendios a cambio de la pertinente “coima”.
Precisamente el local en cuestión obtuvo sus certificados de prevención con la ágil intervención del empresario Fuertes, que “aceitaba” los mecanismos en la Superintendencia Federal de Bomberos para lograr la certificación y la consiguiente impunidad.
El cóctel que costó la vida de un joven, como se advierte tiene otros ingredientes.
Pero tan dramático como esa muerte es la supervivencia en locales de baile del sistema de corrupción que causó la masacre de Republica de Cromañón. Esto solo es posible con la consiguiente complicidad de autoridades comunales y policiales. Mientras tanto, las vidas de los jóvenes son tronchadas en homenaje al lucro de empresarios y funcionarios. ¿Hasta cuando?