Haciendo memoria, en este año electoral, donde todavía no se decide quien irá como jefe de gobierno por la ciudad, elegimos recordar el pasado de uno de los tres candidatos y su vinculación con Aníbal Ibarra: Daniel Filmus.
Los políticos en campaña: el todo vale de las mentiras, los ocultamientos y travestismos.
Una cara inocente da la imagen de lo nuevo, el avance de la juventud con lo que ella simboliza de inocencia y búsqueda de la equidad sin compromisos ideológicos con consecuencias falaces. Nada más lejos de ello que el caso de Filmus y quienes lo acompañan, comenzando por Ibarra y siguiendo con personajes como Heller, Sabbatella, Vilma Ibarra, etc. etc.
Filmus fue asesor de la ministra de educación Susana Decibe, durante el gobierno de Carlos Menem y con su aporte se pudo implementar la Ley Federal de Educación, que implicó la dispersión del sistema educativo que durante un siglo permitió que nuestro país y también a asignarle los respectivos costos a las provincias. Esa misma que impulsó fue la que llevó a la destrucción de la escuela pública durante la gestión de Cavallo. El eje vertebral de nuestro conocimiento originado a fines del siglo XIX fue desarticulado, dejando en manos de las provincias no sólo el costo presupuestario de la descentralización, sino abandonado cualquier principio rector, impulsando el carácter centrífugo de nuestras idiosincrasias provinciales, a las que la escuela pública nacional, le dio desde su comienzo el punto de referencia hacia donde converger. Curiosamente, este hito no es difundido ni conocido por la ciudadanía y está escondido detrás del currículum que en la página web del Ministerio de Educación señala solamente “asesor del ministro de educación”. Esa misma ley ha sido posteriormente criticada y derogada por él mismo en tiempos posteriores. Buen favor nos hubiera hecho de haberlo advertido en el momento oportuno.
Posteriormente, fue Director General de Educación de la Ciudad de Buenos Aires entre 1989 y 1990 y luego Subsecretario de Educación entre 1990 y 1992, durante la intendencia de Carlos Grosso y la presidencia de Menem; fue parte del engranaje de decisión durante el cual se gestó la “escuela shopping" que llevara a la destitución del intendente. Nuevamente en el currículum se omite cualquier referencia a esta vinculación.
Luego, ya en el gobierno de Ibarra y en plena crisis del año 2002, siendo su secretario de educación, registró la famosa frase de que se debían adecuar los menús de los chicos frente a la grave situación financiera, por cuanto “a la escuela se viene a aprender y no a comer” (La Nación 2/7/02). De esta forma, los concesionarios de comedores escolares, pudieron adecuar los menús a la crisis que vivía el país, en una Ciudad totalmente superavitaria y donde la desocupación alcanzó uno de los picos más alto de su historia. Lo que se dice: pragmatismo puro. En la misma época, permitió que los estudiantes del sur de la Ciudad que portaban armas, pudieran depositarlas en los armarios de las escuelas para recogerlas a la salida. Era mejor, según Filmus, tenerlos en la escuela y no en la calle; antecedente meticulosamente borrado de todo sitio web. Desde Mayo de 2003, como Ministro de Educación de la Nación criticó ferozmente la política en la cual él mismo participó, por cierto, sin reconocimiento de culpa o cargo, y menos aún de puesta en conocimiento de la ciudadanía. Luego de cuatro años de prometerse la vuelta a la escuela normal que diera conocimiento a generaciones de argentinos, tal como lo proclamó el presidente en su primer discurso inaugural, lo que tuvimos fue una Ley, solamente una promesa de acción, mientras persistieron los paros, los días de clases perdidos y, lamentablemente como se verá seguidamente, por egoístas manipulaciones electorales se azuza el fuego más peligroso, el de la violencia.
En efecto, lanzado al ruedo por la campaña de la Ciudad, acordó con el gremio docente un aumento salarial del 24%, olvidando el detalle de no haber consultado a las provincias ni estimado el impacto que ello produciría en sus finanzas, ni encontrándole una solución a dicho problema. La circunstancia de adoptar esta medida con consecuencias de todo tipo, hasta educativas por la cantidad de provincias que no habían comenzado las clases, en el solo provecho de lanzarse al ruedo electoral con una imagen supuestamente positiva por lo dadivoso de la decisión pone de manifiesto la catadura moral de una persona. El origen del reconocimiento salarial tiene raíces sólidas de reconocimiento, reinserción y reposicionamiento social pleno de los cuadros educativos en el contexto de la sociedad, y nunca debió haber sido bastardeado por un simple aumento de salarios no analizado en sus consecuencias y costos previamente, sido una consecuencia de una política integral definido para el logro de tan altos fines.
Ante la renuncia del ministro de economía bonaerense ironizó respecto a que antes renunciaban los ministros de educación, estimando saludable que ahora hagan lo propio los de economía; sin embargo nada dijo de la renuncia del ministro de educación de Santa Fé como producto de sus decisiones. Más allá de que como consecuencia de esa decisión (¿podrá ser casualidad?), la economía de la provincia haya quedado virtualmente intervenida por un representante del gobierno nacional, las medidas irracionales terminan con luctuosas consecuencias como las ocurridas en Neuquén, donde se produjo la primera víctima de dicha política, el profesor de química Carlos Alberto Fuentealba de 41 años, al que lo alcanzó el disparo de una granada de gas en su auto y murió. El que proclama educar y mejorar la Ciudad, no adopta decisiones por campañas electorales. Analiza el impacto de sus medidas y tiene previstas sus consecuencias. No es el caso. El pragmatismo de lograr un posicionamiento por medidas demagógicas cegó toda racionalidad y, como lamentablemente ya sabemos, las malas medidas también matan.
Finalmente, como el pasado de un hombre es un caso que siempre sigue vigente, tampoco debe llamar entonces la atención, que el propio ministro y sus dirigentes más cercanos hayan utilizado el VIP del restaurante “Manzini” a metros de la lujosa zona que alberga al Patio Bullrich. ¿Por qué la mención?. Porque dicho restaurante es propiedad del otrora famoso director del Banco de la Nación Argentina Genaro Contartese, como autor de la frase que resumía las coimas cobradas por él a mediados de la década del 90 en el caso IBM-Banco Nación: “una expresión de la alegría de la empresa por haber ganado el contrato”. Por cierto también, que nuevamente la casualidad debe haber sido la que lo llevara a seleccionar ese restaurante, cuya denominación representa toda una antología de los tiempos de Menem. Manzini fue el último padrino de la famosa zaga de Scorsese, al cual, una vez retirado el “Don Corleone” representado por Al Pacino, deja todo el poderío de su reino de muerte y corrupción. Esto es, el padrino que queda vivo y al frente de los futuros negocios de la familia. Todo un mensaje al futuro que por otra parte, une el pasado y el presente, por el dueño del local y por su cercanía a Menem con el cual jugaba al golf en su country “Las Praderas”.
Concluyendo, del currículum declamado que lo presenta como Licenciado en Sociología, con posgrados, cátedras ganadas por concurso y participación en Congresos, se ha omitido puntualmente el pasado que lo une a pasajes oscuros de la década del noventa y comienzos de la presente, tanto en la nación como en la ciudad. Omitir en estos casos, también es mentir. Por eso, es válido el slogan que eligió en su momento, pero ahora en tono de pregunta: Si lo conoce ¿lo vota?. Como no podía ser menos, Filmus tenía en una de sus listas como primer candidato a legislador a su otrora jefe político de la Ciudad, Aníbal Ibarra. ¿Qué más puede decirse de él?. Será entonces un hecho aquel dicho que refiere “dime con quien andas y te diré quien eres” , que en este caso representa toda una tautología.
Ayer fueron las tragedias de Cromañón, la de Flores, el escandaloso episodio de la escuela shopping y la Ley de Educación que arrasó con un sistema centenario que hizo de nuestro país uno de los primeros del mundo, registrando durante su ministerio la primer víctima docente Carlos Fuentealba. Está en manos de los ciudadanos de Buenos Aires hacer que no se repitan estos gobiernos y sus funcionarios faltos de ética, negligentes, amorales y corruptos. En esta decisión se juega no sólo el bienestar de la comunidad, sino la vida de los semejantes y la propia de nuestros hijos, así como dar un castigo ejemplar a quienes así se comportan. Saque ud. sus conclusiones sobre este personaje cuyo pasado no es tan limpio como parece!!





