Desde hace más de 3 años, después de la irreparable pérdida de nuestros hijos, estoy seguro de no equivocarme si digo que uno de los motivos que nos mantiene en pie es el de pedir y exigir justicia ante tanta pérdida. Hemos recorrido un largo, duro y doloroso camino hasta aquí, mucha veces nos vimos envueltos en situaciones que nos tuvieron en el ojo de la tormenta, la mayoría de ellas fueron porque buscábamos (y seguiremos buscando) ese irrenunciable objetivo que tácitamente todos nos propusimos desde el primer día que el dolor y la desolación nos reunieron. Todos sabemos que, hasta ahora, lo que logramos fueron solo pequeños pasos en pos de la meta que buscamos, para muchos; sobre todo para los que tienen algún tipo de poder y para los políticos responsables de tanta muerte, ya debiéramos dar por satisfechas nuestras demandas, quieren que esto se termine rápido, porque saben que, sin hacer nada y dejando transcurrir el tiempo saldrán beneficiados .
Saldrán beneficiados porque es un hecho que quien apueste a la desinformación, a la indiferencia y a la frágil memoria de nuestra sociedad, en poco tiempo, sale ganando , vaya como muestra el caso de Ibarra, la ex secretaria de DD.HH. de su gobierno, Gabriela Alegre y otros de sus seguidores que hoy son legisladores por la ciudad, siguen siendo los ineptos de siempre , solo dejaron pasar poco más de un año y ya están en carrera de nuevo. Lo que para ellos es un beneficio, para nosotros es una condena, condena que ya le costó la vida a dos sobrevivientes, a padres, madres, y también a otros familiares cercanos (sobre todo abuelos) de víctimas fallecidas y sobrevivientes . Como se puede apreciar, en este caso, la virtud de la paciencia se ve deformada por la realidad que nos toca vivir, los que tienen que rendir cuentas ante la justicia, se ven beneficiados por la lentitud e ineficacia de esta, en muchos casos, algunos delitos ya prescribieron, pero aún así, se nos sigue exigiendo paciencia y respeto por la justicia . Lo cierto es que muchas veces siento que la justicia tiene tiempos que yo no comprendo, no comprendo como es posible que algunos jueces y la Corte Suprema pueden dictar sentencias y sentar precedentes sobre hechos de hace más de 30 años y que no lo haga con uno de los sucesos más luctuosos con muertes masivas que vivió el país después de la dictadura y que ocurrió hace solo poco más de 3 años.
Que no se confunda nadie: no es mi intención plantear una especie de competencia entre víctimas, apoyo firmemente el castigo a crímenes de esa humanidad, lo que pido es que la justicia fije su mirada en este hecho , porque la naturaleza de su origen es distinta, hoy, después de algunos juicios derivados de la causa principal, sabemos que es producto de, entre otras cosas, la corrupción de miembros de organismos nacionales como Bomberos de la Policía Federal, policías, inspectores del gobierno de la ciudad, etc., todos ellos bajo un gobierno democrático, donde se supone que están dadas todas las garantías, porque el que era jefe de ese gobierno es un señor que se llena la boca diciendo que defiende los derechos humanos y porque el Gobierno Nacional dice ser defensor de los derechos humanos . Lo cierto es que los derechos humanos de nuestros hijos no tuvieron la garantía del gobierno de Ibarra , si a esto le sumamos la lentitud de la justicia para establecer fecha y lugar de inicio del juicio oral, veo con desolación que nuestros derechos humanos no solo no son respetados, también son vulnerados porque la tan ansiada justicia se escapa de nuestro alcance y aquellos que hasta ayer estaban para sentarse en el banquillo de los acusados hoy se pasean con la libertad que este accionar de la justicia les garantiza .
En estos días, una vez más, se puso en las primeras planas el tema de la reapertura de la calle Mitre, donde está el santuario, que ya a esta altura de los sucesos empiezo a convencerme que a muchos les molesta más que la calle cerrada, los argumentos son varios, “dificulta el tránsito”, que los comerciantes se quejan del ruido, que se rajan las paredes de los edificios, etcétera, una vez más, tratan de poner por encima de la memoria de nuestros hijos la conveniencia económica, el lucro . Creo que si es necesario, debemos proponer a los vecinos reunirnos con ellos y explicar qué es lo que nos impulsa a mantener esta situación, no creo que no acepten nuestras explicaciones, a los que impulsan la reapertura de la calle, debemos darle un mensaje claro: dejen de perseguir el enfrentamiento nuestro con los vecinos del lugar . Todos los que quieren la reapertura de la calle, el único fin que persiguen es el de apostar al olvido de lo que pasó en ese lugar , nosotros pensamos que ese lugar nunca más será igual que antes, no debe serlo, tiene que convertirse en un ícono de lo que la corrupción produce cuando se instala en una sociedad , los futuros habitantes de Bs. As. deberán ser capaces de identificarlo sin mayores explicaciones, por supuesto que ello implica que los protagonistas que contribuyeron a que suceda sean identificados y, con el tiempo, colocados en el lugar que la memoria colectiva les depara, y eso; para muchos políticos es un mal negocio . Confío que viviendo bajo un gobierno democrático que defiende los DD.HH. esto que pretendemos, sea comprendido y no necesite de mayores explicaciones para lograrlo.
Arturo, papá de Matías García.





