Quieren archivar una causa por el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral.
En agosto de 2010 Norberto Caputo y María Elena Blanco Seco presentaron una denuncia penal por uno de los mayores fraudes de los últimos tiempos: la estafa internacional detrás de Aerolíneas Argentinas. La causa, radicada en el juzgado a cargo de María Servini de Cubría, reúne las investigaciones que ambos realizaron por más de dos décadas. Era la “causa madre” que busca reunir todas las causas vinculadas a la compañía. Pero la jueza dispuso su archivo “sin más trámite”. Se trata de la causa que busca descubrir la historia del vaciamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas desde los años en que ambas eran parte de IBERIA hasta la expropiación de la empresa en el 2007, entonces ya en manos del Grupo Marsans, dice el expediente al que Mercado y Transparencia tuvo acceso.
La causa tramitó ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal n°1, Secretaría nº1, a cargo de la jueza María Servini de Cubría. Pero el 29 de marzo pasado la jueza dispuso el archivo del expediente, caratulado como “Instituto Nacional de la Industria de España y Otros s/ Asociación Ilícita”.
La causa fue iniciada a raíz de una denuncia presentada por Norberto Caputo y María Elena Blanco Seco, ambos familiares de dos víctimas fallecidas en el avión de Austral que se precipitó en Fray Bentos en 1997. Desde entonces, Norberto y María Elena han dedicado sus vidas a un solo fin, descubrir la verdad detrás del accidente.
Norberto y María Elena apelaron hace unos días el fallo de Servini de Cubría ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, con la esperanza de que finalmente se investigue el vaciamiento que sufrieron Aerolíneas Argentinas y Austral, dijeron a MyT los abogados que llevan la causa.
Un corte de raíz.
“Esta es la madre de todas las causas”, explicó a MyT uno de los abogados patrocinantes. Actualmente hay varias causas donde aparecen imputados ex directivos, abogados y representantes del grupo Marsans, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y la compañía Iberia. La novedad de la nueva denuncia es que reúne y entrelaza todas las causas anteriores, dice el expediente.
“Había que correr el velo de las sociedades para llegar a los cerebros de la operación”, dice la denuncia presentada a mediados del 2010 por María Elena y Norberto. En ella, los denunciantes reunieron sus investigaciones de casi 15 años, poniendo en evidencia la estafa internacional detrás del vaciamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral por más de dos décadas. Norberto y María Elena atribuyen el accidente al mal manejo societario de la empresa y denunciaron por “asociación ilícita, administración fraudulenta, lavado de dinero, prevaricato, estafa procesal en perjuicio del Estado argentino desde el momento previo a la privatización de Aerolíneas Argentinas y la adquisición de Austral Líneas Aéreas (Cielos del Sur SA) por parte de ésta, contra las personas que resulten de la administración de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) del Reino de España, Interinvest SA, Andes Holding, Viajes Marsans SA, Air Comet, Aerolíneas Argentinas SA, Austral Líneas Aéreas – Cielos del Sur SA- y demás sociedades del mismo grupo empresario” , dice la denuncia.
La trama del vaciamiento.
Austral Líneas Aéreas fue constituida en 1971, luego de que se fusionaran Austral Compañía Argentina de Transportes Aéreos Comercial e Industrial y Aerotransportes Litoral Argentino (ALA). En 1980 Austral Líneas Aéreas fue estatizada, de modo que junto con Aerolíneas Argentinas pasaron a conformar el monopolio de las rutas aeronáuticas de la Argentina. Sin embargo, en 1985 Austral fue reprivatizada por el Gobierno de Alfonsín, quien empezaba a sucumbir a las presiones internacionales por la deuda argentina, pasando a pertenecer al grupo Cielos del Sur S.A. En 1990 la aerolínea española Iberia y Cielos del Sur formaron un consorcio que ganó la privatización de Aerolíneas Argentinas, momento a partir del cual comenzó un gradual proceso de fusión entre Austral y Aerolíneas. En el año 2001, ambas aerolíneas se hallaban prácticamente en la bancarrota y fueron vendidas al Grupo Marsans.
El avión que se precipitó en Fray Bentos, Uruguay, en 1997, causando la muerte de 69 pasajeros y 5 tripulantes, pertenecía a la firma Austral. Entre los fallecidos se encontraban, la cuñada de Norberto Caputo y el marido de María Elena Blanco, Rodolfo Cécere, que era comandante del avión. El accidente fue atribuido a las malas condiciones en que se encontraba el avión de la compañía. Los familiares de las víctimas denunciaron a Austral. La causa, caratulada como “Austral Líneas Aéreas y Otros s/ Atentado contra la seguridad de naves y/o aeronaves”, quedó a cargo del juez Jorge Ballestero, quien en el 2006 resolvió el procesamiento de 27 personas entre las cuales se encontraban los miembros del directorio de Austral de aquél momento, funcionarios de las áreas técnicas, instructores de vuelo, funcionarios militares de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad (D.N.A.), la Comisión Asesora de Licencias de Funciones Aeronáuticas Civiles (CALFAC) y el Comando de Regiones Aéreas. Con distintos grados de participación, Ballestero aplicó a todos la figura de "estrago doloso”, contemplado en el artículo 190 del Código Penal.
“No están todos los que tienen que estar. No están procesados los máximos directivos de la empresa sino sólo los gerentes técnicos. El accidente es responsabilidad del fabricante del avión, del propietario y de la empresa que lo explota”, se quejó entonces la abogada de una de las víctimas. Así público página/12 en una nota del 1 de marzo de 2002. Ver nota en: http://www.pagina12.com.ar/2001/01-03/01-03-02/pag16.htm
Sin embargo Norberto y María Elena no se resignaron. Ambos siguieron investigando por su cuenta hasta finalmente dar con la raíz del asunto y realizaron una nueva denuncia, que fue presentada el 18 de agosto de 2010. Allí María Elena cuenta cómo, a pesar de la renuencia de la compañía empleadora de su esposo, de sus ex-compañeros e incluso de los jueces para acceder a las otras causas iniciadas contra Aerolíneas y Austral, fue juntando información y atando cabos, hasta finalmente identificar a los responsables del estado de la nave en la que iba su esposo.
El mapa que traza la viuda para descubrir los hilos que controlaban el funcionamiento de Aerolíneas Argentinas y Austral es complejo. Ella explica que en 1990 cuando Aerolíneas Argentinas pasó a manos del estado Español a través de Iberia, esta última era controlada por el Instituto Nacional de Industrias (INI), el que luego pasó a llamarse Grupo TENEO y más tarde Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Según el expediente, la institución era básicamente la misma, se trataba más de un cambio de denominaciones que de integrantes. Esto fue así hasta el 2001 en que Aerolíneas Argentinas y Austral (Cielos Sur SA), ya al borde de la quiebra, fueron compradas por el Grupo Marsans, que también tendría una más que cercana relación con el SEPI, dice la denuncia. Según el expediente, Aerolíneas/Austral nunca cambió de dueños ya que tanto Iberia como Viajes Marsans eran empresas participadas por el SEPI (ex INI). La explicación del traspaso radicaría en las oportunidades brindadas por el concurso de Aerolíneas realizado en el 2001, nos dijo uno de los abogados que lleva la causa.
Sin embargo, la verdadera revelación surgió a partir del descubrimiento de dos piezas claves: Interinvest SA y Andes Holding. La intervención de estas empresas es lo que le permitió a la denunciante terminar de armar el rompecabezas determinado no sólo por una administración fraudulenta basada en la compra de “aviones de descarte” a precios exorbitantes, sino también de asociación ilícita, lavado de dinero, entre otros delitos más, dice el expediente.
Interinvest SA era la controladora de Austral Líneas Aéreas, cuando Aerolíneas Argentinas era la poseedora del 90% del paquete accionario de Austral (Cielos del Sur SA). Esto significaba que Interinvest habría intervenido en la compra de la aeronave que había causado la muerte de 74 personas en 1997, entre ellos, el comandante Rodolfo Cécere. La existencia de Interinvest SA, sociedad constituida en la Argentina, permitía que el SEPI controlara la compañía cuando en 1994 se comenzó a discutir si la composición social de las empresas privatizadas se ajustaba a la ley argentina, explica la denuncia.
Inmediatamente después apareció Andes Holding SA, una empresa fundada en Holanda con capitales del Grupo Teneo (hoy SEPI) y los bancos Merryl Lynch y Bankers Trust pero con presidente argentino, dice la denuncia. En una nota publicada el 1 de febrero de 1996 por La Nación se dijo que “Andes Holding se hará cargo de la mayoría de la participación de Iberia en Aerolíneas Argentinas que es del 83-85% del capital”, mientras que Iberia “se quedaría con algo más del 5% de Aerolíneas Argentinas y se haría cargo de la gestión operativa de la empresa argentina”.
“Pacientemente fui relacionando funcionarios, empresas y nombres y me di cuenta de cómo se relacionaban cada una de las empresas –sean éstas públicas o privadas- y de cómo los actores se repetían en cada una de ellas y los denominadores comunes sobrevivían a las propias empresas y se reciclaban asumiendo diversos cargos dentro de ellas”, expresa la viuda en su denuncia.





