Ex subsecretaría de Derechos Humanos de Ibarra. Tras sobrellevar con cara de distraída las acusaciones de manipulación de los padres de Cromañón, abandonó el gobierno porteño luego de encontrarse en su despacho: tres cajas arrumbadas con efectos personales de las víctimas de la tragedia, que debían estar en manos de la justicia, como cadenitas, documentos de identidad, riñoneras, zapatillas, corpiños, objetos claramente identificados, fue acusada de manipular y ocultar pruebas. Familiares de las víctimas la acusaron de organizar ficticios grupos de padres de Cromañón en la bandeja de la derecha de la sala donde se desarrolló el Juicio Político. "Nosotros nos ubicábamos sobre la izquierda, para hacer bulto Gabriela Alegre se encargaba de llevar empleados y hacerlos pasar por familiares que apoyaban a Ibarra" expresó una fuente. Tan descarado era el accionar de esta ex funcionaria que al parecer hasta pasaba lista delante de toda la sala para ver si todos los empleados del gobierno a los que se había convocado para llenar ese espacio habían asistido, obvio con posterior pago.



