Un cruento incendio, acontecido en la madrugada del domingo 14 de Enero de 1.990, en la discoteca Flying, ubicada en Zaragoza, España, se llevó la vida de 43 personas. Según testigos presenciales la discoteca se encontraba ocupada en ese momento por 130 personas repartidas en las dos plantas (baja y sótano) en que se desarrollaba el local. Dos fueron las alarmas previas al incendio, la primera cuando saltó el limitador del aire acondicionado y el encargado trató de ponerla en funcionamiento, olía a cable quemado y el techo estaba resquebrajado. La segunda, al salir del cuarto, cuando abrió la puerta de emergencia y ver que se había desplomado el techo de escayola. Se consideró el origen del incendio en los cables eléctricos que sufrieron recalentamiento y se “requemaron” previsiblemente por la producción de algún cortocircuito que originó la chispa. Queda claro que sin “chispa” no hay fuego. Pero aunque haya chispa si no hay materiales cercanos susceptibles de quemarse, tampoco hay incendio. Si las paredes no hubiesen estado forradas por materiales altamente combustibles, ni los sofás fuesen de madera y goma espuma, el número de víctimas, previsiblemente hubiese sido mucho menor. Resulta francamente incomprensible que la “Salida de Emergencia” fuera el primer punto que cedió al incendio, quedando totalmente inutilizada. Según los testigos, los ocupantes del sótano consideraron que ésa era la salida más segura, intentando la evacuación -inútil- por dicho punto, teniendo que volver a intentarlo por la escalera principal, que en pocos segundos quedó también inutilizada por las llamas por la propagación horizontal-descendente en planta baja. En homenaje y recuerdo a sus vidas decimos:





