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LOS PADRES TAMBIEN DEBEMOS ACOSTUMBRARNOS A CONTROLAR ADONDE LLEVAMOS A NUESTROS HIJOS?

UN CASO ABERRANTE : TENIA TRES AÑOS Y SU MAMA LO HABIA LLEVADO A UN BAUTISMO Un chico murió aplastado por el portón de un salón de fiestas.

Tomás Rosales tenía tres años y su mamá lo había llevado a un bautismo. A la salida de la fiesta, un portón de metal de unos 300 kilos le cayó encima. Tres de sus tíos, desesperados, lograron sacarlo con vida pero malherido. El chico mu rió poco después en el Hospital de Niños. Una muerte absurda y evitable.

La tragedia ocurrió el sábado por la tarde en el barrio Nueva Italia de la capital cordobesa, pero recién se conoció ayer, cuando los padres decidieron denunciar lo sucedido. Tan furiosos como dolidos, le apuntaron a los dueños del local donde fue la fiesta, y a la Municipalidad de Córdoba, responsable de la habilitación.

El propio intendente Luis Juez salió al cruce y deslindó responsabilidades. Dijo que, si bien estaba muy dolido por lo que había ocurrido, "se cumplieron todos los pasos legales para la habilitación", y que la Municipalidad no podía controlar si el portón se desenganchó: "Alguien debió haber hecho la denuncia. Los padres también tenemos que acostumbrarnos a controlar dónde llevamos a nuestros hijos", dijo. Y agregó que en la comuna "no hay una secretaría de portones". Declaraciones que desataron una polémica que se centró en las responsabilidades del Estado y las empresas privadas.

Por su parte, Vanina Maldonado, la mamá de Tomás, le dijo a Clarín que ya no llora: "Se me secaron las lágrimas", repitió, mientras pedía justicia y mostraba la foto de Tomás: con su pintor celeste, el pelo negro y brillante, y una media sonrisa tímida que, según la madre, "tenía todo el tiempo en su carita".

La mujer, todavía shockeada, contó que todo ocurrió el sábado cuando la fiesta había terminado: "Mi primita de 9 años fue la que corrió el portón metálico para que saliéramos. Ahí es cuando pasó". El portón es de los que se deslizan con ruedas por un riel que, si bien estaba aceitado en su parte inferior, carecía de guía en su recorrido de arriba. Ese habría sido el detalle que resultó fatal para el pequeño: la falta del riel superior hizo que el portón se inclinara hasta desplomarse. Unos segundos antes, Vanina había llamado a su hijo "para que no cruzara la calle", el chico se dio vuelta y estaba caminando cerca del portón cuando se cayó sobre él.

Según los vecinos del barrio Nueva Italia, el local de avenida Malvinas Argentinas al 2100, había sido, hasta hace poco tiempo, una "metalúrgica a la que ingresaban camiones permanentemente". De ahí que no hubiera guías superiores que obstaculizaran la altura de esos vehículos. Por lo pronto, será la Justicia la que determine las responsabilidades que el dueño o el municipio tuvieron o no en el accidente que le costó la vida al pequeño Tomás.

Marta Platía CORDOBA CORRESPONSALIA cordoba@clarin.com