En el día de ayer en la Capilla San Ignacio (Colombo y Roca) en Gualeguaychú, Ágape libros invitó a la presentación del libro “La sed, el agua y la fe. Creyentes y peregrinos”, de Monseñor Jorge Lozano a Virginia Bonard (periodista), José Iglesias (abogado y padre de una víctima de Cromañón) y Juan Pablo Martinoloch (catequista y dirigente scout); a continuación transcribimos las palabras de José Iglesias, papá de Pedro en dicha presentación:
"Cuando fui invitado a participar de esta presentación, por la generosidad de Jorge, me sentí halagado, distinguido por un pastor al que quiero mucho, aun cuando no se lo diga por ese pudor machista que tenemos algunos viejos.
Después me asaltó una inquietud: ¿Quién soy yo para participar de la presentación de un libro de Lozano?
Ciertamente, a lo largo de mi vida he participado de presentaciones de libros, pero libros jurídicos. Imaginan ustedes la distancia que existe entre obras que hablan de naturalezas jurídicas, instituciones y otras lindezas de la ciencia del derecho y la obra que nos convoca. Un abismo.
Además, en el libro hay abordamientos teológicos sustanciales, encarados con la sencillez de Jorge. ¿Qué hago acá? Y la verdad que lo que me justificó es un gesto que memora Jorge, en uno de los capítulos y reitera en otros: acompañar. Me refiero al capítulo VII, la fe y el sufrimiento. Lo vengo a acompañar en este alumbramiento porque en él me y nos acompañó en un momento de oscuridad. Ciertamente que no acompaño en silencio, como él recomienda.
Hablo porque aquí quiero transmitir las vivencias que el libro me produjo. En aquellos momentos fue enorme la ayuda de su silencio. Como él lo destaca: “Una palabra que suene a receta es más dolorosa que el silencio respetuoso ante el misterio”. Y para transmitir esas vivencias también debo decir algo que siempre sentí: Todo libro tiene algo de milagro. Hasta los jurídicos. Pero los jurídicos, en principio, no ayudan a vivir, ni calman la sed existencial.
Una parte de ese milagro la explica Hugo Mujica: “tal es la riqueza de los libros: hacer presente el pasado, custodiarlo. El pasado que pasa es el olvido, el otro es el que aun late, aún vive, aun anhela alcanzar algún presente”. Y no estoy cometiendo una traición citando en la presentación de un libro otro libro, de muy reciente reedición. Me estoy poniendo en hombros de alguien más elocuente que yo. Porque aquello de que hay latidos, se siente en las páginas de Jorge.
Vuelvo al capítulo que vivencialmente me atañe: la interpelación de una madre de Cromañón a la salida de una misa: estoy enojada con Dios, sigo enojada con Dios. Ese recuerdo me latió. No porque yo haya estado enojado con Dios en la misma instancia de mi vida, sino porque sí estaba como en un desierto, arrancada la vida de mi hijo en el medio de una vida que parecía feliz. De un espejismo (metáfora o padecimiento que Jorge emplea con mucha profundidad)
De repente me encontré, nos encontramos, con un enorme desierto interior. Y esa vivencia, transmitida por el libro, que muchas veces recuerda el desierto, la sed, me hizo latir todos aquellos momentos. Éramos los que hoy Francisco llama “periferias existenciales”. En esos días estábamos con los extremos abandonados de la sociedad, que no casualmente son los personajes principales del evangelio. Estábamos junto a las prostitutas, los samaritanos, los leprosos, las adulteras, las viudas…
Y apareció Jorge y, como dice en su libro, estuvo allí, en silencio. Al lado de las periferias. Y cuánto nos llenó ese silencio. Por eso esa mamá que estaba enojada con Dios, estaba en una misa de Jorge. Como en la última misa del 30 de diciembre de 2012, que parecía celebrado por Don Camilo…
Pero vuelvo a lo que late. Hoy Jorge ha llenado ese silencio con lo que escribe y nos describe: en esa instancia de nuestra vida teníamos sed, de explicación, de justificación, de justicia, de nuestros hijos, de Dios. Una enorme sed que no sabíamos definir, pero que interpelaba a la fe, como la madre del capítulo. Que tenía sed, estaba enojada con quien le iba a dar de beber y sin embargo estaba en la misa. En ese desierto interior estaban también la angustia por la muerte de nuestros hijos que eran los jóvenes agredidos de otro capítulo del libro. Y no lo voy a citar a Jorge, porque en manera alguna quiero contribuir a ningún ahorro de lecturas. Si algo puede pedírsele a alguien que participa, en cualquier carácter en la presentación de un libro, es que invite a la aventura de vivir el libro. No que permita evitarlo. Incluso que sea tan persuasivo que hasta intente lograr que lo lea el que lo adquiere por compromiso.
Y para todos, como ya dije, el libro late. Y late desde un lugar entrañable. Es una obra que aborda, como dijera, profundas cuestiones teológicas, desde un lugar vivencial. Imagínense cuánto enamora un texto que dice: me parece que no le estamos encontrando la vuelta, nos cuesta dar en la tecla. Cómo se hermana la reflexión desde esa humildad. Y esa fue la experiencia que vivimos con Jorge que, por suerte, la refleja escribiendo.
Él se acercó en silencio y su silencio nos ayudó a empuñar el arado de la cita de Lucas, que realiza en el capítulo de los Jóvenes: “el que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el reino de Dios”. Cuánto nos costó aprender esto. Desde aquel desierto interior pasar a intentar arar, que para nosotros fue la búsqueda de justicia, de cambios, de proteger a los otros jóvenes. Y queríamos ver resultados, comprobar que lo que hacíamos provocaba algo. En definitiva, mirábamos hacia atrás.
Y Jorge nos fue enseñando a sembrar. Y esto no es solamente un recuerdo personal, todo esto está en el libro. En él esta manifestado un camino, que recorrimos y que debemos recorrer. Un camino hecho de gestos amorosos, de “mirar y escuchar”. En alguna página del libro me vino a la memoria la imagen de Jesús, la adultera y los fariseos. Jesús escucha en silencio, escribe en el suelo, ni siquiera interpela a la adultera sino a los acusadores, con una breve admonición….
Cuánta agua hay en esa comprensión en los momentos terminales. La sed, el agua y la fe fueron y son vivencias nuestras. Y Jorge nos ayudó a vivir la sed, como algo consustancial a la fe y a entender donde está el agua. Él me ayudó a vivir la ausencia de Pedro, que es algo absurdo, el “límite duro” del que habla, antes de citar al libro de Job.
Tanto nos ayudó que hoy estoy en una fiesta, que esto también es la presentación de un libro. Un acto de felicidad por el nacimiento de un bastón para vivir. Y, no se me malentienda, no estoy refiriéndome a un libro de autoayuda, sino a una obra que enseña a buscar la asistencia fuera del desierto interior y donde está la fuente".
José Iglesias, papá de Pedro.
Enviado por QNSR el Mié, 2013-05-22 20:25
En la edición impresa del domingo 19 de mayo del diario Perfil, bajo el título "El castigo como ejemplo" en la sección Sociedad junto a la nota: "A cinco meses de la detención, famosos piden la libertad de Callejeros", aparece una columna escrita por José Iglesias, padre de Pedro y abogado de la causa que expresa lo que siente al respecto de las detenciones. Básicamente la nota se ajusta a lo expresado, pero consideramos importante que sea leída tal cual fue redactada por quien la firma:
"No me son indiferentes los intentos de remover las condenas que afectan al grupo Callejeros. Tienen que ver con mi hijo Pedro y, fundamentalmente, con el valor de su memoria. Por él hablo, solo por él.
La cárcel nada devuelve. Como padre, solo la resurrección de Pedro me aquietaría. Ese milagro, sin embargo, está librado a otros ámbitos que, creyentes o no, resolvemos según nuestras convicciones.
La cárcel, tampoco, nada soluciona. Es un método ineficaz, usualmente rodeado de iniquidades adicionales fruto de las perversiones del poder penitenciario y punitivo.
Aun así, en nuestras sociedades, el encerramiento es antónimo de la impunidad. Donde hay cárcel, la sociedad siente que hay justicia. Como sentimos hoy respecto del lugar de la muerte de Jorge Rafael Videla.
Y Cromañón necesitaba y necesita de justicia (aún no hay pronunciamiento en el sumario administrativo… ni en los recursos de casación respecto del dueño, el ministro, ciertos inspectores, etc.). Como la necesitan las víctimas del boliche Santa María, en Brasil. Tan natural es esa apetencia que el propio grupo musical implicado en ese hecho, se entregó y hoy está tras las rejas, esperando juicio.
Además de estas consideraciones sociales (quiero decir, que nada resuelven a un padre de un fallecido o a un sobreviviente), la comunidad demanda que ciertas violaciones de la ley no queden impunes. Que reciban castigo. Porque el castigo sería, en nuestras sociedades, el ejemplo y la advertencia. Después discutiremos si el modo en que ese castigo se ejecuta es bueno, eficaz o sensato. Pero, al menos, lo ocurrido no es impune.
Y no debe ser impune que un grupo que usa a su público para lucrar, lo convoque a una trampa mortal: República de Cromañón. No se dice habitualmente, pero lo que llevó a la cárcel a la banda no es haber estado inocentemente, tocando rock en un escenario: ¡es haber coimeado a la policía! ($ 100 por cada 500 personas que entraban por encima de la cantidad permitida), para exceder la cantidad de público en un ámbito, cuyas condiciones de seguridad conocían personalmente (dos incendios previos en los que estuvieron presentes y una recorrida y visita personal de Pato Fontanet y el manager, advirtiendo los elementos combustibles). Esta cometa de Callejeros está plenamente probada en el juicio oral, y ni se menciona.
Deploro la cárcel, deploro las condiciones de salud debilitadas de Fontanet, las situaciones tremendas que padece Ana Maria Fernández con relación a su criatura, las comprensibles angustias de Fabiana Fiszbin y, seguramente, las instancias personales que transcurren los restantes. Ninguno de esos padecimientos me es indiferente ni constituyen moneda de cambio por la muerte de Pedro.
Pero mientras en nuestra sociedad el encarcelamiento sea el antónimo de la impunidad, Callejeros y ellos, de momento, están donde debe estar. Sería bueno y, esto es lo fundamental, que su encierro no fuera solo un problema personal, sino una conmoción e impedimento para las estructuras de las que formaron parte. Eso sí, de algún modo, me repararía la enorme ausencia de Pedro".
José Iglesias.
Papá de Pedro Iglesias.
Este domingo 12 de mayo se llevará a cabo junto al Olivo de la Paz, a las 12.30hs, el pequeño pero sentido homenaje a nuestros hijos centrados en la "Memoria" de tantos jóvenes que perdieron la vida, como por todos aquellos sobrevivientes que siguen sufriendo las secuelas físicas y psicológicas que un grupo de personajes negligentes, ineptos, corruptos y sin escrúpulos permitieron la masacre de Cromañón.
Luego del mismo, a las 13hs se celebrará la misa en la Catedral Metropolitana como lo venimos haciendo todos los 2do domingo de mes desde hace 101 meses. Pediremos por el eterno descanso de las almas de tantos jóvenes, en especial por los chicos que cumplen años este mes, ellos son:
"Carolina Valeria Ragonese y Coman.
Jorge Gustavo Mansilla.
Jonathan Daniel Lasota.
Alicia González Fretes.
Matías Nicolás Calderón.
Oscar Andrés Funes.
Walter Abel Maximiliano Soliz.
Claudia Beatriz Gioffre.
Sebastian Mauro Juarez.
José Luis Gambaccini.
Edwin Carlos González Torrico.
Sebastian Alejandro Fernández Helbich.
Julián Cayón.
Martín Javier Confino.
Guido Musante.
Emiliano Marcelo Righi Rodríguez.
Eduardo Rubén Belzunce.
Diego Aníbal Fernández.
Juan Ignacio Lanata Dieguez."
"Vidas y sueños que se perdieron en un abrir y cerrar de ojos. Un crimen que toda la sociedad debe recordar y llorar. Un capítulo que se cerró en nuestras vidas, una historia que será un precedente para tantas muertes evitables que se suceden día a día; para que nuestros 194 hijos de Cromañón nunca sean olvidados en esta Argentina República de Cromañón".
"QUE NO SE REPITA"
Asociación Civil.
A 100 meses de la trágica noche que arrebató de nuestras vidas a 194 jóvenes únicos e irrepetibles, dejando a miles de sobrevivientes con secuelas de por vida, seguimos honrando sus vidas. Lo hacemos desde el corazón y el alma, allí donde anidan, recordándolos con la pureza que los caracterizaba, con sus sonrisas eternas, con sus miradas limpias e inocentes. Nada mejor para sintetizar lo que sentimos que esta carta que nos envió nuestro querido Padre Jorge, Monseñor Jorge Lozano, quien estuvo junto a nosotros desde el mismo 30 de diciembre; a quien agradecemos profundamente.
"San José de Gualeguaychú, 30 de abril de 2013
CROMAÑÓN. 100 Meses de ausencias.
Los números redondos se vuelven ocasión para evocar de manera especial lo que está presente de modo permanente. Hoy se están cumpliendo 100 meses de la tragedia que de golpe formó parte de nuestra historia personal y ciudadana. Sería bueno preguntarnos qué nos dejó como sociedad y si hemos aprendido algo, aunque más no sea a valorar a los jóvenes y cuidarlos.
Lamentablemente antiguas y nuevas formas de corrupción siguen cobrando vidas humanas. Algunos parece que no quieren aprender de la experiencia.
Dice una canción que “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”, y podemos agregar, pero no por eso desmemoriados. Guardamos en el corazón a todos los que murieron, y a sus familiares y amigos queridos. Ellos están presentes.
En estos 100 meses nos hemos unido en el dolor y el sufrimiento; pero también en el cariño y la esperanza. Hemos rezado juntos, compartido lágrimas y abrazos.
Pudimos también celebrar acontecimientos de vida y de luz en muchas familias.
Los abrazo con ternura y los bendigo. Rezo por ustedes".
+Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú
Presidente Comisión Episcopal de Pastoral Social.
Porque los amamos con todo el alma, sin Uds, pero con uds hijos; porque siempre vivirán en nuestros corazones; con la felicidad que no da sentirlos felices, les regalamos nuestra mejor sonrisa, levantamos nuestra voz para gritar más fuerte aún sus bellos nombres para que nunca sean olvidados y la muerte temprana no haya sido en vano:
QUE NO SE REPITA Asociación Civil.
Enviado por cb el Lun, 2013-04-29 18:33
Este domingo 14 de abril se llevará a cabo junto al Olivo de la Paz, a las 12.30hs, el pequeño pero sentido homenaje a nuestros hijos centrados en la "Memoria" de tantos jóvenes que perdieron la vida, como por todos aquellos sobrevivientes que siguen sufriendo las secuelas físicas y psicológicas que un grupo de personajes negligentes, ineptos, corruptos y sin escrúpulos permitieron la masacre de Cromañón.
Luego del mismo, a las 13hs se celebrará la misa en la Catedral Metropolitana como lo venimos haciendo todos los 2do domingo de mes desde hace 100 meses. Pediremos por el eterno descanso de las almas de tantos jóvenes, en especial por los chicos que cumplen años este mes, ellos son:
"Mario Ramón Torres.
María Soledad Canziani.
Eduardo Hugo Rodríguez.
Derlis Aurelio Espinola Monges.
Matías Ezequiel Labella.
Maximiliano Gabriel Luparello.
Solange Milagros Bordón.
Mariano Alexis Benítez.
Abel José Cantale.
Marta Teresa Jara.
Walter Jorge Pata.
Silvina Noemí Ranieri.
Juan Ignacio Fermoselle."
"Vidas y sueños que se perdieron en un abrir y cerrar de ojos. Un crimen que toda la sociedad debe recordar y llorar. Un capítulo que se cerró en nuestras vidas, una historia que será un precedente para tantas muertes evitables que se suceden día a día; para que nuestros 194 hijos de Cromañón nunca sean olvidados en esta Argentina República de Cromañón".
"QUE NO SE REPITA"
Asociación Civil.
Hoy, estamos aquí reunidos para No Olvidar. Para recordar a esos jóvenes que perdieron sus vidas por tan solo querer disfrutar de un encuentro musical, para cerrar así ese año 2004 con la alegría y felicidad que se merecían. Pero ni se imaginaban que estaban entrando a una verdadera cámara de gas donde todos los requerimientos de seguridad estaban transgredidos. Donde imperaba la avaricia del lucro por sobre cualquier recurso de valoración de la vida.
Por eso estamos aquí. Para que pensemos entre todos, que ustedes, ninguno merece padecer semejante desprecio al ser humano. Sin duda que estas iniciativas, dignifican y dan entusiasmo para seguir en la lucha…, por algo quizás Dantesco, quizás utópico para esta Argentina de hoy, como es querer modificar en algo la realidad que vivimos y que a veces padecemos, día a día.
Por “Tantas injusticias repetidas” , decía Eladia Blazquez en su “Honrar la Vida”.
La bien llamada Masacre de Cromañón no tiene que repetirse…. No debe repetirse. Pero los fantasmas de la corrupción, la codicia y la falta de controles se repiten. Hace unos pocos meses, más exactamente el 27 de enero pasado, ocurrió un hecho muy similar a Cromañón en nuestro país vecino de Brasil, en la localidad de Santa María, con la discoteca Kiss. Los mismos personajes, las mismas falencias….
¿En qué fallamos para que no se tome verdadera conciencia de los peligros que significa esa mezcla explosiva y letal de: corrupción – codicia y falta de control?. No hubo una clara concientización del peligro que significó Cromañón?
Reflexionemos juntos: las reglas, las normas, están porque existen personas que no las cumplen. El sentido común debe estar controlado, limitado. Y esto no es perder la libertad. Es tan solo respetar al otro. Cuando entendamos nosotros los adultos, que nuestros jóvenes deben buscar la libertad con respeto y solidaridad y que el mayor derecho que tienen es el derecho a la vida, con todo lo que la palabra VIDA significa, recién en ese momento seremos maduros como sociedad…, y estaremos preparados para entregarles a nuestros hijos un país mejor. Tan simple como un amanecer, pero, parece que es muy difícil lograrlo.
También dice Eladia: “Merecer la vida es erguirse vertical, Mas allá del mal…., mas allá de las caídas… Y porque no es lo mismo que vivir…, Honrar la Vida.”
Y eso es lo que sentimos nosotros, como padres, que estamos haciendo hoy aquí: Honrar y Respetar la vida…., por los que ya no están…, por y para todos ustedes que sí están… y para todos los que vendrán.
Y para conseguir estar…, de una vez por todas: Libres de las ataduras siniestras de la corrupción, la desidia y la impunidad, que asesinan. Libres del egoísmo, la codicia y la maldad, que destruyen vidas y cercenan sueños y proyectos de vida. Para que con Solidaridad, Justicia y Amor. Logremos para ustedes, que puedan, tan solo esto: vivir la vida.
Muchísimas gracias por el respeto, el silencio y por la memoria de tantos jóvenes que sin duda, hoy están aquí presentes, para agradecerles de corazón, aunque no los podamos ver. Terminamos con estas estrofas de una canción de Axel, que muchos de ustedes conocerán y que nos gustaría compartirles:
Celebra…, Celebremos juntos la vida.
Muchísimas gracias.
Amelia Borrás, Liliam Sapiro, Raúl Morales, José Iglesias.
Papás de Cromañón
Presentes, ahora y siempre.
"L’abbraccio in 52 lettere per i «morti del treno»".
Nel 2012 un incidente ferroviario distrusse intere famiglie. «Mio figlio era su quel convoglio. Le autorità locali dicevano che non riuscivano a trovare il suo corpo. Ci hanno lasciati soli per 72 ore. Con noi soltanto il cardinale Bergoglio, che ci scrisse quelle missive».
«La giustizia deve darvi delle risposte per quei responsabili irresponsabili…». Il resto della frase Paolo non l’ha sentita. Le lacrime gli sono scese dagli occhi tanto quelle parole erano riuscite a penetrargli nel cuore congelato. Dal dolore e dal senso di abbandono. Il rumore del pianto, così, ha offuscato il resto. E Paolo gli si è abbandonato. Finalmente.
Buenos Aires, 23 marzo 2012. La Catedral Metropolitana trabocca di gente. Ci sono i fedeli. E ci sono gli atei, gli agnostici, i credenti di altre confessioni religiose. L’invito del cardinal Bergoglio è andato molto oltre i limiti dell’appartenenza di fede.
Padre Jorge ha riunito l’intera e debordante capitale argentina perché si stringesse intorno ai familiari dei “morti del treno”. Li chiamano così i 52 passeggeri dilaniati in un terribile incidente ferroviario il 22 febbraio 2012: alle 8.33 del mattino il convoglio entrò nella stazione di Once, nell’omonimo quartiere della capitale, e di schiantò sui marciapiedi terminali. «Lo sa che mio figlio quel treno lo stava per perdere – racconta Paolo Menghini –? Lucas lo prendeva tutte le mattine per andare a lavorare. Era musicista. Quel giorno, però, aveva fatto tardi. L’ho visto correre per acchiappare il convoglio al volo: “Così mi presento puntuale”, mi aveva detto. E, invece, non è mai arrivato».
Per tre giorni, dal 22 alla notte del 24 febbraio, Paolo e la moglie hanno battuto tutti gli ospedali della metropoli per cercare Lucas. Che, per le autorità, era «svanito nel nulla ». I soccorritori insistevano che non figurava tra i corpi estratti dalle lamiere. E i genitori si muovevano da un posto all’altro come schegge impazzite. Pieni di terrore e speranza.
«Ci hanno lasciato così per 72 ore. Dicevano che avevano controllato ogni centimetro del treno e Lucas non c’era… Bugie, solo bugie…». Perché il ragazzo, 24 anni, c’era, eccome. «Quando finalmente si sono decisi a ispezionare il convoglio hanno trovato il suo corpo. Le racconto questo perché comprenda in che situazione di abbandono si sonotrovatelefamiglie».«Nessuno ci voleva dare aiuto o risposta. Ci chiudevano il telefono in faccia. Capisce che consolazione e-norme è stato ricevere una lettera scritta di suo pugno dal cardinale? Ne ha mandate 52, una per ogni familiare. Ci invitava alla celebrazione in Catedral a un mese dall’incidente – conclude Paolo –.Tanti di noi lo avevano incrociato negli ospedali nei giorni della ricerca disperata: era venuto a benedire i feriti e a confortare i sopravvissuti. Dopo la Messa ci ha abbracciati uno ad uno. È stato un momento estremamente intenso: ci ha fatto sentire accolti, compresi, amati». Non lontano dalla stazione del treno, c’è un altro luogo del dolore e della memoria. Al numero 3060 di calle Mitre ci sono i resti della discoteca Repubblica di Cromañón. Il 30 dicembre 2004, la band Callejeros aveva radunato migliaia di giovani per lospettacolo dal vivo. Al termine del concerto, erano quasi le 23, qualcuno – non si sa del gruppo o dal pubblico – lanciò un bengala. Il razzo sfiorò il rivestimento di plastica del soffitto. La scintilla si trasformò in fuoco. E le fiamme, in breve, divorarono l’intero locale.
Nel rogo morirono in 194. Tra loro Pedro, 19 anni. «Mi aveva chiamato verso le 17 in studio per dirmi che andava a vedere lo spettacolo con gli amici – racconta il padre, José Iglesias –. Mi ha mandatoun bacio nel salutarmi. Gli ho risposto: “Divertiti”». Verso le 23, invece, uno dei ragazzi della compagnia di Pedro ha chiamato disperato a casa. «Brucia tutto», ha detto. «Ci siamo precipitati a Once», racconta José. Anche a lui le autorità danno indicazioni sbagliate. «Mi hanno detto che il corpo di mio figlio era al cimitero de La Recoleta. Ma là non c’era. Allora siamo andati all’obitorio. Poi all’ospedale». Solo l’indomani notte, José ha potuto trovare il cadavere. «Così ho deciso di buttar giù alcune indicazioni per evitare lo stesso calvario ad altri genitori. Sa, sono avvocato e devo essere organizzato…», afferma. La storia è arrivata alle orecchie di una giornalista che l’ha pubblicata. «Imme-diatamente ho cominciato a ricevere telefonate da familiari disperati». Così è nata l’associazione “Qué no se repita”.
«Ci riunivamo tutte le settimane per parlare, fare il punto di come andavano prima le indagini e poi il processo. E sa chi si è presentato una sera, all’improvviso? Il cardinale. Era vestito solo con la tonaca. E si è fermato per due ore: ci ha ascoltato, ci ha consolato. Molti di noi erano arrabbiati con Dio per quel che era accaduto. Lui ha saputo farci comprendere che il Signore non ci aveva abbandonati». «La Chiesa e l’arcivescovo – afferma José – sono gli unici che non ci hannolasciatisoli».Il cardinale aveva dato ai familiari delle vittime di Cromañó ■ il suo numero di telefono con l’esortazione a chiamarlo in ogni momento. E se non lo facevano ci pensava lui a farsi vivo, anche solo per fare due chiacchiere.
«Ogni anno, nel giorno dell’anniversario, faceva una splendida Messa. Le sue omelie ci facevano sentire i nostri cari di nuovo vicino. Lo scorso febbraio sono passato a trovarlo in arcivescovado. Dovevamo vederci il giorno dopo, ma avevo fatto confusione. Il cardinale aveva un appuntamento dal medico. Mi ha detto: “Per favore, José, entra e chiacchieriamo. Qualunque altro impegno può aspettare”».
http://avvenire.ita.newsmemory.com/publink.php?shareid=0d803f574#.UUwz7F9C8So.twitter …
Enviado por cb el Dom, 2013-04-07 18:16
El patetismo de las imágenes hablan por sí mismo; los que han sufrido esta terrible y gigantesca inundación que abarca no solo barrios de la Capital Federal sino del conourbano bonaerense, aún se preguntan por qué?, esta tragedia era evitable? podría decirse que fue una catástrofe natural, que la ciudad y la provincia no están preparadas para recibir tanto caudal de lluvia caída en tan pocas horas como hemos escuchado. Mientras tanto el agua fluye con tal brutalidad que arrasa todo lo que encuentra a su paso; árboles, autos, basura flotando a la deriva, calles y barrios enteros totalmente anegados, bocas de tormentas que no dan abasto, negocios y hogares inundados, cubiertos de barro, donde flotan sus pertenencias y se van perdiendo sus historias de vida en fotografías húmedas. Caos, dolor e impotencia y explicaciones que no convencen. Sí, "tragedia evitable", lo inevitable es la vergonzosa y tardía inacción de los gobernantes e intendentes.
QUE NO SE REPITA Asociación Civil , totalmente conmovida ante tanta pérdida no solo material sino ante la pérdida de lo más preciado "la vida" , se solidariza con los damnificados de esta tragedia y con los familiares de las víctimas, deseando que encuentren la serenidad y fortaleza para afrontar este momento de dolor por el que están transitando.
QUE NO SE REPITA
Asociación Civil.
El calendario escolar nos invita a recordar hechos que deben permanecer en la memoria de la sociedad procurando evitar que vuelvan a repetirse. Para ello, la reflexión colectiva es imprescindible.
Los hechos ocurridos en República de Cromañón la fatídica noche del 30 de diciembre del 2004, dejaron al descubierto la cadena de corrupción, desidia e impunidad que reinaban y en muchos casos aún reinan en la Ciudad Autónoma de Bs. As. y en todo nuestro país. La lucha es de todos para que, hechos como ese, no se repitan.
Desde el Instituto Superior de Comercio Tupac Amarú II de Villa Ballester, partido de San Martín, se convoca a una jornada de reflexión con el objeto de despertar conciencias, promover acciones educativas que enseñen sobre los derechos y obligaciones de la ciudadanía, sobre la vida cotidiana y las instituciones que la representan, para poder exigir y velar por el respeto de los DD.HH, contra la corrupción e impunidad y así, contribuir a garantizar la construcción de una sociedad libre, justa, ética, soberana y democrática.
Mantener viva la memoria es una manera de contribuir con todas estas premisas y una forma de homenajear a los194 jóvenes que perdieron injustamente sus vidas en Cromañón y es revalorizar a los miles de sobrevivientes que luchan por el hoy y el mañana, venciendo los fantasmas del pasado.
Los invitamos a participar del Acto Conmemorativo por “Día de la Reflexión y la Memoria por la Tragedia de Cromañón” que se realizará el próximo día 04 de Abril de 2013 a las 10:00hs, en el Instituto Superior de Comercio Tupac Amarú II, sito en la calle 83 (ex Mitre) Nº 5035 – Villa Ballester , Partido de San Martín, Pcia. de Buenos Aires
Los esperamos...
QUE NO SE REPITA
Asociación Civil.
A 31 años de aquel 2 de abril de 1982 en que se inició la Guerra por la recuperación de Nuestras Islas Malvinas y del Atlántico Sur recordamos a todos estos "Héroes" que lucharon por la Patria y nuestra soberanía, a aquellos que quedaron en las Islas y a los ex combatientes; con profundo orgullo y con el respeto que se merecen. Ellos eran hijos, padres, tíos, sobrinos, nietos; jóvenes que defendieron nuestra patria y nuestra legítima soberanía sobre las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur, enarbolando nuestra bandera, dando su vida por ella. Pasaron a la historia de nuestro país marcando con su coraje y valentía una página que no debe ser olvidada. Recordar a los que se fueron; los que quedaron, es crear "Memoria" , para que perduren en el recuerdo de toda la sociedad; es homenajear a estos jóvenes, valientes soldados que murieron por la Patria y a los sobrevivientes que aún hoy a 31 años siguen sin ser reconocidos como ex combatientes. Es homenajear también a un ex combatiente, Roberto Daniel Calderón quien luchara en esta guerra y perdiera la vida 23 años después en República Cromañón. No existe mejor homenaje para todos ellos que recitar sus nombres como cuando lo hacemos con los 194 hijos de Cromañón para gritar con sumo orgullo y a viva voz luego de cada uno de ellos: