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LA OBSCENIDAD Y EL DESPRECIO: UNA FORMA DE HACER POLITICA

Aníbal Ibarra ha elegido el mes de diciembre para lanzarse en su carrera hacia el reingreso a los cargos formales. No es casual que entre los meses posibles, diciembre haya sido el seleccionado: es el mes en que ocurrió República de Cromañón y en que se cumplen dos años de la masacre de 194 chicos y de las lesiones irrecuperables a miles de sobrevivientes. Es el mes del hecho que motivó su destitución

.

Es su manera de enfrentar la vida, con soberbia y con desprecio. Con una absoluta petulancia, que refriega ante cualquier víctima que lo cuestiona, lo critica o le reclama responsabilidad. Con absoluto desprecio por personas y memorias

.

Los muertos que vos matáis gozan de buena salud, dijo en un acto político en junio de este año, cuando fue necesario recordarle que los Los muertos que vos matáis, Aníbal, no gozan de buena salud. Están muertos (Carta abierta a Aníbal Ibarra, 4.6.06). Recuerdo inútil, pues el personaje carece de límites.


Puede reunirse con los empresarios de locales de baile a los tres días de la masacre de Cromañon, cuando aún estaban falleciendo sobrevivientes y se estaban velando fallecidos. Ese fue su único contacto humano: ningún hospital, ningún velorio, ninguna casa de víctima recibió su visita. Sólo estuvo con aquellos que alimentaban la caja de la noche.


Es, en definitiva, su modo de ser: obsceno y por tanto, desvergonzado; es su modo de actuar miserable y amoral.


Pero con esto nada descubrimos. Es el Aníbal de siempre


Sin embargo no está solo. Otros personajes lo acompañan: Miguel Bonasso, un trepador desde la explotación mercenaria de una militancia dudosa. Transitó un camino conocido, común a su socio Ibarra: primero se cimenta una imagen (allí sus libros) y luego se lucra políticamente con ella. El miserable Aníbal hizo lo mismo: desde supuesto abanderado en la lucha contra la corrupción del gobierno de Grosso, a cabeza de un gobierno asentado sobre un sistema de cajas de corrupción


También lo acompaña Heller: hombre del Partido Comunista, como lo fuera Aníbal (en su momento miembro de la Federación Juvenil, mientras su hermano Raúl, trabajaba en la mutual de la Marina). Sin duda Heller sabe con quienes se abraza. Ambos saben a quien ponen en el centro:


Pero esto ni es sorprendente, ni es inusual.
Lo que si resulta alarmante es la indiferencia de la sociedad porteña frente a estas exhibiciones. Es preocupante que cualquier miserable pueda transitar los contornos de la política, sin reproches, sin reclamos, sin condenas de los ciudadanos


Es que esta vez no se trata sólo de que los muertos políticos traten de resurgir o reinsertarse (Alfonsín, De la Rúa, Cavallo, etc.). Se trata de que lo hagan con ofensa a la memoria de las personas que masacraron, en el mes en que se las recuerda. Que lo hagan como organizando una fiesta ruidosa en la vecindad de un velorio. Es triste. Como lo fue la pirotecnia en la noche de fin de año, del 31 de diciembre de 2004.


¿Hasta cuándo?