Los talleres clandestinos

Talleres clandestinos

En el ámbito de la eficiente comisaría séptima, siguen gozando de buena salud los talleres clandestinos . Las reacciones espasmódicas que siguieron al incendio del 29 de marzo de 2006 (http://www.clarin.com/diario/2006/04/09/laciudad/h-05815.htm), solo fueron eso: meras convulsiones mediáticas, que provocaron la mudanza de muchos de estos antros a la provincia y, el renacimiento de los restantes cuando las aguas se aquietaran (la actualidad del problema ha hecho que el Consulado Boliviano abriera una ventana especifica en su página de Internet, cuyas advertencias son elocuentes: http://www.consuladoboliviano.com.ar/habtalleres.htm).
Nuevamente, en torno de la Plaza Miserere han renacido estos talleres, al amparo del silencio policial y de las coimas a las estructuras de inspección .
Cuanto ocurre dentro de esos talleres no es muy diferente a las situaciones de vejamen de los prostíbulos, o a las de la prostitución pública: son diversas formas que asume en nuestro medio la trata de personas (http://www.elotro.org.ar/).
El taller es el destino final de un recorrido de servidumbre que se inicia en los países de origen de los explotados, donde compran una esperanza y reciben una situación de vasallaje, de retención de documentos, explotación, promiscuidad y hasta muerte .
En la misma manzana donde se asienta República de Cromañón, hasta hace poco funcionaba uno de estos antros de miseria. El propio Rafael Levy mantenía indocumentados en el subsuelo de su hotel . Varios de estos talleres alimentan los negocios de la zona, ocupando lugares de la Avenida Rivadavia y de calles adyacentes.
Nuevamente la pregunta: ¿Hasta cuando?