Un 29 de diciembre, hace 8 años, esperando la llegada del Año Nuevo, el Perú se convirtió en llamas, dolor y muerte. Un espantoso incendio en la ciudad de Lima dejó un saldo de 291 muertos y centenares de heridos. La mayoría de las víctimas pertenecían a los millones de pobres marginados que diariamente salen a las calles de las ciudades peruanas a ganarse unos cuantos centavos o a comprar productos clandestinos baratos.
Mesa Redonda era un mercado informal donde miles de comerciantes vendían sus productos en las condiciones más precarias e inseguras imaginables. Durante el mes de diciembre, como es la tradición, los comerciantes de Mesa Redonda venden cientos de toneladas de fuegos artificiales, los cuales miles de personas de escasos recursos compran para celebrar las navidades y el año nuevo. El siniestro se inició cuando una persona encendió un fuego artificial en las galerías. El fuego se expandió rápidamente, consumiendo cinco manzanas en escasos minutos porque el piso estaba cubierto de pólvora que se habia salido de las cajas en el momento de descargarlas para su venta.
Las escenas eran dantescas. Restos de madera, papel y plástico lanzaban fétidos olores. Vehículos con chofer y pasajeros carbonizados en medio de la pista. En una esquina, más de una docena de cuerpos totalmente calcinados se aferraban a sus carretillas de carga o paquetes. Muchos comerciantes murieron asfixiados mientras buscaban refugio dentro de sus tiendas y cerraron las puertas para protegerse del vandalismo. Decenas más murieron electrocutados, posiblemente debido a una sobrecarga de la estación eléctrica que se encontraba en el lugar del incendio.
Un gran número de los muertos eran de origen campesino provenientes de la sierra. Estos pertenecían a los cientos de miles que durante los últimos 20 años emigraron a la ciudad huyendo de la pobreza, de los narcotraficantes y de la guerra sucia entre el ejército y las guerrillas de Sendero Luminoso.
El gobierno peruano tuvo gran parte de la responsabilidad. El Ministerio del Interior autorizó la importación de 1,100 toneladas de material pirotécnico, la mayoría del cual fue destinado a Mesa Redonda. Durante el mes de diciembre la Municipalidad de Lima repetidas veces trató de controlar la venta de fuegos artificiales. En un momento habían más de 1,100 policías destinados a impedir la venta en esa localidad. Pero días antes del incendio el 80 porciento de los policías fueron retirados.
Como muestra de la lucha de nuestros hermanos peruanos dejamos este video realizado el año pasado cuando se cumplieron 7 años de la tragedia.
En homenaje a todos ellos, a los que partieron, a los que quedaron con lesiones de por vida, a los que siguen luchando contra la impunidad, corrupción e injusticia en el Perú , nuestro sentido homenaje de la única manera que sabemos hacerlo; como lo hacemos con nuestros chicos:
Nunca más Mesa Redonda, Justicia.




