Más allá de todo lo que se ha dicho y se pueda decir, el joven de 17 años que salió a divertirse como nuestros 194 hijos lo hicieron en la noche del 30 de diciembre de 2004, falleció hoy luego de 23 días de internación, tras la terrrible agresión y represión sufrida por parte de la policía federal, en el show del grupo "Viejas Locas". Otra muerte más, evitable, otro banda que no se hace cargo, empresarios y autoridades que tampoco se hacen cargo, la vida de los jóvenes sigue sin tener ningún valor para ellos . Desde esta página nos solidarizamos con los padres, familiares y amigos de Rubén en este momento de dolor por el que están transitando, los acompañamos en su reclamo de "Justicia" y recitamos su nombre para que no sea olvidado como lo hacemos con los nombres de nuestros chicos para decir:
JUSTICIA POR RUBEN!!!.
Murió Rubén Carballo, el joven herido en la entrada del recital de Viejas Locas.
Estaba internado desde el 15 de noviembre, cuando lo hallaron gravemente herido a metros de la cancha de Vélez. Su papá asegura que fue golpeado durante la violenta represión policial registada ese día. Desde la fuerza lo desmienten.
Rubén Carballo, el adolescente de 17 años que fue encontrado con fractura de cráneo tras la represión policial en el recital del grupo "Viejas Locas", falleció esta mañana en el Centro Gallego donde estaba internado, informaron a DyN fuentes del hospital.
El chico permanecía en terapia intensiva y en coma profundo desde el domingo 15 de noviembre, poco después de que apareciera tirado en un terreno baldío con fuertes golpes en la cabeza, en proximidades del estadio de fútbol de Vélez Sarsfield, del barrio porteño de Liniers.
Los padres del joven aseguraron que su hijo fue golpeado por los efectivos de la Policía Federal y arrojado en ese lugar, pero desde la fuerza de seguridad sostuvieron que el chico se habría golpeado al intentar colarse al recital subiendo un muro del estadio.
Las primeras versiones que entregó la policía señalaron que Rubén cayó “desde siete metros mientras intentaba colarse”. Sin embargo, el padre de la víctima lo desmiente y aclara: “Mi hijo estaba manchado de azul, por la pintura del camión hidrante. Tiene marcas de los palazos y de los perdigones de las balas de goma”.
Si bien nada confirmó qué fue lo que pasó con Rubén Carballo aquella noche del recital, sí se sabe que la fila para ingresar tuvo un violento desenlace donde fotos y videos dejaron asentada la represión policial ejercida sobre el público. Cuando lo hospitalizaron, Rubén tenía su entrada en el bolsillo del pantalón.
http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=34154





