El 31 de Enero de 2012 se cumplirán 3 años de la desaparición de Luciano Arruga, un jóven de tan sólo 16 años secuestrado por la policía bonaerense, quién fuera instigado a participar de una red delictiva dirigida por efectivos policiales de Lomas del Mirador; tras negarse, sufrió detenciones sistemáticas que terminaron con su desaparición hace 3 años atrás. Pero quién era este joven? cómo vivía? cuáles eran sus derechos?. Todos vulnerados!!. Para el sistema, el Estado y los grandes medios, quizás nunca existió. Para nosotros es otro caso más de impunidad en Democracia, por eso mostramos su rostro y relatamos su historia de vida, para que no sea olvidado; solidarizándonos con su familia en su justo reclamo de Justicia!!.
Nacer desaparecido
"Vivió en la calle, en casillas, hacinado junto a su mamá y dos hermanos en un hotel y después en una casa sin baño. Se crió en los años 90, sin padre y con una madre desempleada. A los 5 años ya era el hombre de la familia. Su padre –pintor, changarín y taxista- lo abandonó y se quedó solo, junto a su madre y dos hermanitos. Tuvo que crecer de golpe y su infancia se le acortó dándole la mamadera a Mario y Mauro. Le decían Peruano y era hincha de River, pero nunca pudo ir al Monumental. Andaba siempre con la camiseta naranja de Banfield simplemente porque le gustaba y hasta solía usar un pantaloncito de Chacarita. Solía cartonear con un carrito y trabajaba por monedas en una fábrica de fundición de metal donde se confeccionaban hebillas para zapatos. Hacía jornadas de hasta 12 horas por 5 pesos la hora.
Luciano era un joven con inquietudes, inteligente, muy solidario y comprensivo con sus vecinos. Solía ir hasta la casa de su hermana Vanesa, estudiante de Sociología para debatir y canalizar sus dudas. Escuchaba cumbia, pero le gustaba el rock, como a su hermana. Juntos habían ido a un recital del grupo Intoxicados. Tuvo una guitarra y llegó a tocar algún acorde. Siempre escuchaba música. Mónica, su mamá, le transmitió su gusto por Serrat y Vanesa por Janis Joplin. Había conseguido comprarse un MP3. Terminó su escuela primaria y su familia lo convenció para que dejara de trabajar. Iba a comenzar su secundaria. Pero sus sueños quedaron truncados por la terrible realidad que debía vivir dentro de su barrio, día tras día.
Luciano era perseguido por los policías de La Matanza desde mediados de 2008 porque se había negado a “trabajar” para ellos. Un día, un agente le ofreció un arma y “garantías” para robar. “Vos sos menor, no te va a pasar nada”, le dijo. Desde ese momento, era parado y demorado todos los días. No podía salir del barrio y tampoco podía andar con un carrito juntando cartones porque la policía lo hacía volver a “La 12”, en donde vivía. El 22 de septiembre de 2008, lo detuvieron y le pusieron un arma en el pecho. Varias veces estuvo alojado ahí, en la cocina, durante horas, sometido a golpes y maltratos.
Según la investigación judicial, Luciano fue secuestrado por efectivos del Destacamento de Lomas del Mirador que dependía de la Comisaría Octava de La Matanza, tristemente célebre por haber sido un centro clandestino de detención durante la dictadura, el 31 de enero de 2009. La noche del 30 estaba con sus amigos. Volvió a su casa a la madrugada para buscar algo de dinero. Antes de salir, se acercó a su mamá Mónica y le dio un beso.
El 31 de enero lo subieron a un patrullero y lo llevaron al Destacamento. De acuerdo a testigos, lo golpearon hasta matarlo y después lo hicieron desaparecer. Durante un rastrillaje, los perros olieron a Luciano en un patrullero y en un predio municipal. Además, los radares de la Policía detectaron que a determinada hora de la madrugada, dos vehículos del Destacamento estuvieron parados frente a ese predio. Los ocho policías que estaban de servicio fueron separados de la fuerza por el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli. Sin embargo, pocos meses después, fueron reincorporados por el mismo funcionario en distintas dependencias.
La Justicia todavía no encontró culpables por la desaparición de Luciano. No hay imputados y los policías sospechados siguen trabajando. La primera fiscal del caso, Roxana Castelli, durmió la causa durante 40 días. No sólo se negó a seguir la pista policial, sino que también puso a cargo de la investigación a la misma policía sospechada. Los 40 días que Castelli estuvo a cargo de la causa eran fundamentales para que no se borren pruebas. Una vez separada y sumariada la primera fiscal, el expediente por “averiguación de paradero” pasó a manos de Celia Cejas Martín de la UFI Nº 1 de La Matanza. La investigación indica que el joven de 16 años pasó la noche de su desaparición por la Comisaría Octava de La Matanza y por el Destacamento policial que depende de ella. Por otro lado, los libros de registro de esa noche están fraguados.
Según el abogado, “tanto los registros de entrada de detenidos, como de disposición de los móviles están adulterados”. La propia fiscal Cejas reconoce que “la hipótesis de la responsabilidad policial es la más firme”. Los efectivos del Destacamento y de la Comisaría que declararon en la causa, niegan la presencia de Luciano Arruga esa noche, “pero caen en contradicciones”. El expediente también cuenta con el importante aporte de dos testigos. Ambos coinciden íntegramente a pesar de que actualmente están detenidos en diferentes penales. Se trata de dos presos que aquella noche vieron a un menor que era golpeado hasta quedar inconsciente. Todo parece indicar que se trató de Luciano Arruga".
Este sábado 28 de enero desde las 14 horas, sus familiares y amigos realizarán una jornada cultural y de lucha por los derechos humanos, en la Av. San Martín y Av. Mosconi, Lomas del Mirador, con la finalidad de continuar con el reclamo de "Justicia". Ellos han logrado con la organización y su lucha, el cierre del destacamento donde Luciano fue visto por última vez. Este hecho obliga a reconocer al gobierno y a la justicia los graves atropellos a los derechos humanos por parte del personal policial de La Matanza. Sus familiares invitan a ser acompañados a la apertura del "Espacio para la Memoria Luciano Arruga" , que sustituirá al ex Destacamento Preventivo de Lomas del Mirador (Indart 106). Desde allí seguirán exigiendo la detención de los ocho policías que trabajaron la noche de la desaparición de Luciano, como también denunciarán todos los hechos de violencia policial e institucional que suceden a diario en nuestro país.







