ANIBAL IBARRA GONZALEZ
Cuando en 1947 pisó suelo argentino como refugiado político, Aníbal Ibarra González (80), ni pensó que su destino iba a quedar marcado en Buenos Aires. Tenía intenciones de volver a Paraguay, país que abandonó cuando lo buscaban para fusilarlo por enfrentarse con las armas a la dictadura del general Higinio Morinigo. En aquel pais militaba en el Partido Revolucionario Febrerista, que se originó en la posguerra del Chaco, como una asociación nacional de excombatientes, que luego adquirió carácter revolucionario en el movimiento cívico-militar del 17 de Febrero de 1936 (de ahí su nombre de Febrerismo). Este movimiento aglutinó además a dirigentes estudiantiles, obreros, campesinos, profesionales e intelectuales, los cuales constituían el sector disconforme con la política seguida por el gobierno de entonces, a cargo del Presidente Liberal Eusebio Ayala. Dicho movimiento terminó por derrocar al gobierno, enviando al exilio a sus principales figuras y se constituyó en gobierno provisorio.
Uno de esos exilados es nuestro personaje. Cuando arribo probablemente queria volver a su pais. Sin embargo, la sucesión de hechos afortunados, hizo que se quedara en Capital Federal: enseguida consiguió trabajo en el Correo, se recibió de abogado y conoció a la mujer de su vida.
Casado en 1954, se instaló con su mujer en una casa de Banfield, donde nacieron sus tres primeros hijos: Rolando Aníbal (49), Aníbal (47) y Vilma (45). Ricardo (40), el último, nació cuando vivían transitoriamente en Bahía Blanca -el padre trabajaba para el Banco Mercantil y tuvo que trasladarse-. Para ese entonces, el futuro de los chicos era evidente. Aníbal y Vilma, estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, se interesaban por la política, mientras que Rolando en forma discreta se dedicaba a su profesión de abogado. Ricardo se recibiría de Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Aún conserva la ciudadanía paraguaya y se niega a tramitar la argentina, acaso para no contradecir sus recuerdos.
Según fuentes periodisticas, la familia Ibarra colaboró con el proyecto político de Massera desde el centro de oficiales de mar, donde se cometieron distintos abusos amparándose en decretos de la dictadura.
En el año 1979, el almirante Emilio Massera comienza a hilar su proyecto político, ladrillo sobre ladrillo, inaugura el COM, Centro de Oficiales de Mar que le serviría, entre otras cosas, como base para la captación de votos de los suboficiales de la Armada Argentina y los oficiales de mar de la marina mercante.
El monumental edificio ubicado en la calle Sarmiento al 1700 cuenta con habitaciones dignas de un hotel internacional, salón comedor, confitería, salón de exposición, salón auditorio, microcine, dos subsuelos de estacionamiento y distintos salones de actos. El mayor de éstos con una capacidad para 1500 invitados y supuestamente diseñado para que los oficiales de mar de la Armada Argentina pudieran festejar cumpleaños y casamientos, entre otros eventos. Todo un cuatro estrellas. A todas luces, estaba diseñado con un fin político, como así lo confirman varias fuentes y las reuniones que allí realizaban el almirante Fracasi, una de las primeras espadas de Masera. Digno de destacar sería el apoyo prestado por la constructora Sebastián Maronese e Hijo en la construcción del centro, quien gracias a sus contactos con el gobierno de turno ya realizaban la mayoría de las obras del estado.
El faraónico centro cuenta en uno de sus subsuelos con una imprenta digna de una editorial, de esas que utilizan los partidos políticos para realizar sus publicaciones, afiches, volantes y boletas. Pero el almirante Massera no llegó a utilizarlos en su verdadera dimensión. La interna con él ejercito entre otras yerbas destruyo su proyecto.
Rogelio Iglesias fue el presidente inaugural en septiembre de 1979 agradeció efusivamente a quienes habían remado junto a él, a quienes lo acompañaban, y muy especialmente, a ese prohombre que casualmente manejaba los hilos de la junta militar de gobierno y del cual mostraba ufano su amistad: Emilio Eduardo Massera. Junto a éste estaba el almirante Fracasi de diálogo permanente con Iglesias, quienes juntos habían logrado el apoyo del SOMU, Sindicato de Obreros Marítimos Unidos, de la mano de Carlos "paqui" Foresi, además de otros gremios.
El presidente del COM era Rogelio Iglesias y su mano derecha, como lo acredita un acta de un sumario instruido y firmado al pie por Rolando Aníbal Ibarra, fue el Gte Gral. Aníbal Ibarra González, padre de Aníbal Ibrarra Intendente. Su hermano, Rolando Aníbal Ibarra, también mamó de la teta naval, dependía de la Presidencia y luego desde el estudio jurídico familiar fue su asesor letrado junto a su padre cuando éste fue echado del COM por algunas irregularidades denunciadas por el socio Héctor Blas Schiariti, también suscripta por el hermano Rolando y donde se deja constancia del cobro de una suculenta indemnización, siendo luego recontratado al igual que se hizo con una treintena de empleados, según relata Schiariti en el sumario instruido por Rolando Aníbal Ibarra.
El socio Schiariti en el sumario deja en claro que hubo una oportuna denuncia ante el INAM que provocó la intervención del mismo y por consiguiente la suspensión de las elecciones de autoridades aprovechando tal situación para realizar falsas denuncias que luego fueron desestimadas pero que perjudicaron en su momento a la lista opositora donde en dicho sumario se intima a los socios Sánchez, Sanguineti y Galizzi para que digan verdad al respecto.
En el sumario queda expuesto que el COM mantenía relaciones comerciales de envergadura con el astillero Shneider que eran certificadas por él escribano Juan Martín Bouquet Roldán. Cabe preguntarse qué operaciones comerciales podría tener un club social con un astillero, negocios éstos que solía realizar por aquella época el almirante Massera, a no ser que como otro socio manifestara que se trataba de la mesa de dinero que allí funcionaba con el control de Iglesias e Ibarra padre y que la operación mencionada constaba de emitir facturas que el astillero descontaría en el Banco Ciudad a interés bancario y el COM podría utilizar por el término de 90 días. Esto no se logró por la oposición de Schiariti. Tal era la indignación de algunos socios con el manejo de los dineros de la mutual que uno de ellos, Benito René Ferreira, llegó a publicar en el diario La Nueva Provincia una nota titulada ¿MUTUAL O FINANCIERA? (publicada el 24 de agosto de 1991) donde daba queja de los altos intereses que debía afrontar por un préstamo solicitado.
El COM tenia unas muy interesantes instalaciones deportivas del COM, sitas en Libertador y Crisólogo Larralde donde gracias a otra irregularidad se le otorga a SEBAN S.R.L. la explotación de las instalaciones cobrando una entrada a los socios del COM produciéndose una doble imposición, dado que estos abonaban una cuota social que incluía el uso del centro de deportes. Un dato curioso surge de la memoria de varios socios y es que curiosamente ya en ese entonces, el entonces joven fiscal Ibarra no solo utilizaba las instalaciones sino que también manejaba la recaudación del mismo.
Uno de los más graves hechos acontecidos bajo la administración Iglesias - Ibarra fue la denuncia efectuada por el socio Cirilo Arraigada en el año 1994 ante el INAM que presidía el Dr. Gómez Centurión. En los fundamentos Arraigada denuncia una actitud discriminatoria y persecutoria dado que cuando se desempeñaba como apoderado de la única lista opositora en el ámbito nacional y lograda por consenso de varias agrupaciones opositoras y de grupos independientes con la intención de modificar el delicado estado de cosas que aqueja a la institución, y que su agrupación llamada "Unidad Nuevo Rumbo" fue objeto de una serie de maquinaciones y maniobras oportunamente denunciadas bajo exp. NC 429/93 porque las autoridades no les permitían acceso a los padrones de afiliados. Hasta aquí el incidente, pero lo curioso fue la respuesta de Iglesias y sus asesores letrados, la familia Ibarra.
Estos se apoyaban en un decreto del Proceso Militar que prohibía exhibir listados de personal militar, a lo que los denunciantes contestaron al INAM que el COM estaba sujeta a la ley de mutualidades supervisada por el Instituto de Acción Mutual y no contando LEGALMENTE con el contralor de la Marina y que una disposición interna no puede ser contraria a la ley y la constitución misma. Esta fue recibida por el INAM el día 19 de noviembre de 1993 bajo el acta NC 7821, destacando que ese decreto ya había en caído en desgracia luego de la llegada de la democracia.
Hasta ese momento todos los reclamos opositores, éste incluido, ante el INAM tenían un triste destino, claro su presidente el Dr. José Luis Gómez Centurión se alojaba en la habitación 602 y su secretaria privada en la 604, dado que éste se reponía de una intervención quirúrgica y debía guardar cama.




