Sentencia Oral III.

Por otra parte, fue convocado a prestar testimonio Maximiliano Ramón Chaparro, quien al momento de los hechos se desempeñaba como conserje del Hotel Central Park.
Relató que comenzó a trabajar en el hotel mencionado en el año 2001 y que sus labores consistían en las propias de cualquier conserje, es decir, hacer “check in y check out” de pasajeros, registrarlos, verificar las reservas, etc. Sus empleadores fueron, en primer término Guido Kreiner, y luego, en la época en que funcionaba “Cromañón”, Rafael Levy – que era en esa fecha el dueño de todo el complejo-.
Respecto del salón de baile del hotel, dijo que no tenía vinculación alguna; que durante los años que trabajó en el Central Park, funcionaron distintos boliches, a saber, “El Reventon”, “Maxidisco” –éste último muy poco tiempo-, y finalmente “República Cromañón”.
A preguntas formuladas por el Sr. Fiscal, dijo que cuando se iba a inaugurar Cromañón, Omar Chabán se presentó como la persona que estaría a cargo del salón. Así se lo hicieron saber sus empleadores también. Además cuando Chabán preguntaba por Levy o por el gerente Garola, tenía la orden de comunicarlo. Lo mismo si concurría Raúl Villarreal, quien siempre se mostraba con Chabán.
No sabía precisamente qué función tenía Villarreal, es decir, si daba órdenes o no; solamente que si se anunciaba tenía que comunicarlo al igual que con Chabán. Agregó que Villarreal parecía ser el encargado de seguridad del local porque ese era el perfil que tenía.
De esta manera, recordaba que en la época en que funcionaba “Cromañón”, había reuniones periódicas entre Chabán y Villarreal, por un lado, y Levy o Garola por el otro, que se realizaban en la confitería o en la oficina del dueño en el primer piso para tratar los temas que se suscitaban en torno al funcionamiento del local.
En este último aspecto, señaló que la actividad que se desarrollaba en “Cromañón”, generaba múltiples quejas de parte de los pasajeros del hotel por los ruidos que se producían en los recitales.
Así, el boliche y el servicio del hotel, se presentaban como rubros antagónicos. Cualquier banda que tocaba en el lugar creaba un sonido tal que hacía temblar las paredes del edificio y por ello los clientes se molestaban y así lo consignaban en el libro de quejas respectivo.
Esta cuestión motivó que se realizaran varias reuniones entre los gerentes y Levy por el tema del sonido. Era un problema de relevancia y que preocupaba a las autoridades del hotel, si se tiene en cuenta que las quejas de los pasajeros eran comprensibles.
La idea que se tuvo fue la de insonorizar el lugar y para ello en las ventanas del primer piso del hotel próximas a las escaleras comenzaron a colocar material de guata para evitar que se filtre el sonido.
Asimismo, dos extractores de aire que había en la parte superior de “Cromañón”, puntualmente arriba del escenario, fueron sellados con ese material para evitar que pasara el sonido.
También vio a una persona colocar goma espuma en la puerta doble hoja que comunica el salón con el pasillo del garage del hotel. Esta persona era morocha, de estatura baja y aparentemente se desempeñaba como empleado de “Cromañón”.
Sobre esa puerta, señaló que normalmente estaba cerrada aunque a veces se abría para descargar cosas en el interior del salón, como ser envases de cerveza que se sacaban de un depósito que había debajo del escenario; también la vio abierta en ocasiones en que se realizaba limpieza en el lugar.
Sabía que la apertura se realizaba desde adentro del local de baile con un barral que tenía colocado y que desde afuera no se podía abrir.
Por comentarios de otro conserje tomó conocimiento de que la puerta fue abierta una vez por un principio de incendio en el marco de un recital y que el pasillo y el estacionamiento del hotel se llenaron de chicos que habían salido para refrescarse. No sabía quién era la persona encargada de ordenar la apertura de ese portón.
En otro orden de ideas, y a preguntas que se le efectuaran acerca de si había conexiones entre el salón de baile y el hotel, dijo que en un principio no, pero luego se efectuaron en el lugar varias reformas.
En tal sentido, indicó que detrás del mostrador de la conserjería había una pared, que luego fue modificada y allí se colocó una puerta que comunicaba con el hall del local. También en el piso superior había una puerta que comunicaba ambos usos, que se efectuó cuando se instaló la firma Abax Travel.
Con relación a lo sucedido la noche del 30 de diciembre de 2004, manifestó que cerca de las 22:20hs. se encontraba en la conserjería realizando un arqueo de caja.
Puntualmente aseguró que había dejado la recaudación en el primer piso y cuando volvió a su lugar de trabajo para culminar con su tarea, se le acercaron cinco o seis personas que traspasaron la puerta que comunicaba el hall del hotel con el garage y desesperadamente le dijeron “Dame la llave del portón que se está prendiendo fuego”. Les respondió que no se abría con llave.
Acto seguido, atinó a abrir la puerta que está ubicada detrás del mostrador de la conserjería, detrás de la cual sentía mucha presión. La misma sólo se podía abrir desde el hotel con la llave correspondiente, la cual siempre estaba colocada; desde el local de baile no era factible abrirla pues estaba cubierta con guata.
Volviendo al relato, dijo que una vez que abrió esa puerta salió un chico todo manchado o quemado, en malas condiciones. Indicó que se dirigió al baño, cargó unos botellones de agua y trató de asistirlo.
En ese ínterin, vio pasar por la puerta a una turba de gente que salía saltando a través del mostrador de la conserjería; las personas estaban mal, como asfixiadas, denotaban que les faltaba el aire y que no podían respirar. Recordaba que en ese momento ayudó a una chica que estaba como “petrificada” y que la llevó hacia afuera.
Luego se dirigió hacia el sector del portón de doble hoja para ver si lo podía abrir pero entre las hojas no había espacio suficiente para hacer palanca y lograr su apertura. Se escuchaba a la gente que golpeaba del otro lado pugnando por salir. La puerta estaba atada con alambre.
En ese momento, se le acercó un bombero y le preguntó si conocía el lugar, y ante la respuesta afirmativa, subieron al primer piso del hotel hasta el sector donde se comunica con el salón de baile.
Dijo que en ese lugar hay una puerta que comunica los usos; sin embargo el bombero, munido de una maza, directamente comenzó a romper la pared para tratar de efectuar una abertura. Cuando logró romperla, desde el interior del salón comenzó a salir gran cantidad de humo, como si se estuviera destapando una olla. Agregó que tuvo que irse de ese lugar porque no podía respirar, quedando el bombero allí efectuando tareas de rescate.
Así, bajó nuevamente hacia el sector del portón doble hoja y pudo advertir que ya había sido abierto. Allí notó que desde el local salía como una especie de cortina de humo que impedía totalmente la visión, a punto tal que el cartel de emergencia existente en esa zona no se veía. Sin embargo, se sentía que había movimiento de personas, por lo que comenzó a colaborar para sacar gente de allí. Explicó que entraba y salía sacando gente; que iba hasta el hotel a tomar aire y volvía a entrar al boliche.
Durante esos pasajes recuerda haber visto a Kreiner, quien lo consultó sobre la agenda del hotel, aduciendo que no quería que molestaran a Levy, a lo que le respondió que ya se la había entregado a la policía.
También en ese lapso vio a dos mucamas del hotel en la conserjería a quienes les solicitó que mojaran las toallas para ir dándoselas a las personas que salían intoxicadas; de esta manera las asistían y las llevaban hacia las ambulancias.
En cierto momento de la noche, y mientras todo esto sucedía, se apersonó en la conserjería Rafael Levy, quien le preguntó por qué había dejado subir a la gente al primer piso del hotel. El deponente le respondió que había personas que se estaban muriendo, ante lo cual Levy le manifestó que era un “pelotudo”.
También recordó haber visto a Chabán en la calle aunque no sabía qué estaba haciendo. Lo mismo con Villarreal, a quien vio en el pasillo del garage, oportunidad en que éste le refirió, a modo de comentario, que “menos mal que conocía el lugar porque si no, no salía, era una trampa mortal”. A ninguno de ellos ni a Levy los vio efectuar tareas de rescate.
A preguntas formuladas por las partes, dijo que anteriormente el salón de baile, se llamaba Central Park Stadium y era exhibido a las personas que se interesaban en utilizarlo, por Juan Carlos Olmos. Éste accedía al lugar por la puerta que se instaló detrás de la conserjería del hotel.
Además, existía una página de Internet del hotel donde se promocionaba el salón con una capacidad de 4000 personas aproximadamente; a su vez existía un folleto de similares características. Recuerda que esa cantidad se había anunciado para eventos que allí se realizaron, como por ejemplo uno relativo a mujeres indígenas y un recital de Cacho Castaña.
También se comentaba que cuando en el lugar funcionaba “El Reventón bailable”, se había realizado un recital del cantante Rodrigo, donde habían ingresado entre 3000 ó 4000 personas.
Por otra parte, dijo que tuvo contacto con los integrantes del grupo “Callejeros” al verlos en el hotel los días de los show. Recordó que Diego Argañaraz, que era el representante o coordinador de la banda, era la persona que le pagaba al conserje por la estadía del grupo.
Agregó que generalmente todas las bandas que tocaron en Cromañón se alojaban en el hotel. Las reservas eran recibidas por una empleada de nombre María del Mar Pereyra Landini. Recordaba que Chabán se aceraba a la conserjería para preguntar por la atención que se le estaba brindado a las bandas.
Preguntado por las partes acerca de su horario de trabajo, respondió que se desempeñaba de 15 a 23hs. y que tenía franco los jueves o los viernes, por lo que durante su estadía como empleado del hotel, vio y conoció toda la “movida” que generaba el funcionamiento del local “El Reventón” como así también “República Cromañón”.
Dijo que en el primero el público era más complicado y que incluso tomó conocimiento de robos a pasajeros del hotel. En “Cromañón” la gente era menos conflictiva, pero concurría en mayor cantidad y cuando se formaba la fila para ingresar al local se tapaba la puerta del hotel. Por ese motivo, tiempo después, se cambió el sentido de la fila hacia el otro lado.
Agregó que mientras funcionó Cromañón, sentía y veía desde su lugar de trabajo, que en la calle el público arrojaba pirotecnia. Dentro del local no lo sintió, porque el sonido de la música era altísimo y era lo único que se escuchaba. También que durante los recitales un camión de asalto de la policía se ubicaba en la zona de la plaza lindera.
En otro orden de ideas, con relación a la cortina ubicada en la salida del garage, dijo que la manejaban las personas de mantenimiento del hotel y que tenía un motor para su apertura que a veces funcionaba y que en otras ocasiones no.
Recordaba que en la época de “El Reventón” la gente se colaba por ese sector y por eso se decidió instalar esa cortina.
A preguntas que se le formularan, dijo que nunca vio ni presenció inspecciones municipales en el hotel ni en el local de baile. Respecto de la habilitación, indicó que en la conserjería había tres libros de actas, que uno de ellos suponía que era el de habilitación, pero que nunca lo leyó.
Señaló que en la consejería se había instalado en la parte de atrás una alarma contra incendios que nunca funcionó pues jamás fue activada; en el garage estaban los detectores, pero no operaron la noche del hecho. Tampoco tenía presión la manguera de incendios ubicada en dicho sector.
Respecto de los tableros de luz, señaló que desde la conserjería se manejaban las llaves térmicas de las habitaciones del hotel. Lo relativo a la electricidad de la confitería lo manejaba el personal de mantenimiento. Por lo demás, manifestó desconocer mayores pormenores del sistema eléctrico.
A preguntas que se le formularon, señaló que durante la noche del hecho en el hotel hubo siempre luz; en cambio el local de baile estaba todo oscuro y el sonido se había cortado.
Finalmente agregó que una sola vez ingresó a Cromañón para ver un recital. Fue el día anterior a la tragedia e ingresó por la puerta principal para ver cómo era un recital de “Callejeros”. Había mucha gente saltando y ni bien ingresó sintió como una “bocanada” de aire caliente. El lugar estaba muy iluminado, estuvo dos minutos y se retiró.
Continuando con los concurrentes, fue convocado a declarar Guillermo Ariel Armango, quien relató que el 30 de diciembre de 2004, junto a dos compañeros de trabajo, Diego Rivero y Diego Sosa, se dirigieron al local “República Cromañón” para asistir al recital del grupo “Callejeros”. Una vez en el lugar, observó que la fila para ingresar estaba en la vereda de enfrente y se extendía hasta la esquina. Allí, personal que vestía una pechera con la inscripción “Control Callejeros” le indicó que cruzara la calle.
Previo a entrar al local los revisaron –tanto las zapatillas como la mochila- y una persona de seguridad, que estaba con muletas, no le quiso vender la entrada a uno de sus amigos, quien debió quedarse afuera. Posteriormente, se enteró por Emanuel Gutiérrez que ese sujeto era “Lolo” –Lorenzo Bussi-.
Asimismo, indicó que concurrió a los recitales de los días 28 y 29 de diciembre de 2004, notando que el control de ingreso se intensificó de un día a otro. Afirmó que los tres días se hizo uso de pirotecnia -bengalas y candelas-, más no le fue posible precisar si el día del hecho hubo más cantidad.
Respecto del ingreso, manifestó que accedió al local por el portón donde se encuentran las boleterías en el momento en que comenzaba el recital.
En esa oportunidad, notó que había más gente que los días anteriores, por lo que se ubicó cerca de la escalera que se encuentra próxima a la entrada. Desde allí observó que se accionaron dos candelas, una desde un costado del local hacia el escenario y otra hacia el sector medio.
Como consecuencia de ello la gente se abrió y, de manera casi inmediata, se cortó la luz y la música. En dicho momento, decidió cubrirse debajo de la escalera, donde perdió a su amigo y una de sus zapatillas.
Luego, alguien lo tomó de la mano, lo levantó del suelo y logró acercarlo hacia el exterior del local, dejándolo cerca de las puertas situadas en el sector por donde había ingresado, respecto de las que no recordó si estaban abiertas o cerradas. Así, pues, pese a que la gente lo empujaba pudo llegar a la calle.
Señaló que previo a que comenzara el show, Chabán, desde la cabina de sonido, les dijo que iban a prenderse fuego como en Paraguay, y que había alrededor de cinco mil personas. Posteriormente, afuera del local, vio que aquél se agarraba la cabeza y le escuchó decir “son unos hijos de puta, yo sabía”.
Luego, entró al local junto a otro concurrente que buscaba a su mujer y a su hijo de dos años y por indicación de los bomberos, sacaron las mochilas que había desparramadas.
Asimismo, los bomberos le facilitaron una luz de emergencia, con la que subió al entrepiso para colaborar con las tareas de rescate.
Salió nuevamente a la calle por la puerta del hotel; para ese entonces estaba manchado de negro y mojado, por lo que caminó hasta la plaza “Urquiza”, donde un grupo de personas lo llevó al hospital, aunque debido a la cantidad de gente que había, decidió retirarse a su casa sin recibir atención.
Trascurrida una semana, concurrió a un centro de salud porque comenzó a sentirse mal, tenía fiebre y deliraba.
Por último, a preguntas llevadas a cabo por las partes, refirió que en “República Cromañón”, los días 28 y 29 de diciembre de 2004, durante el intervalo entre la banda soporte y el grupo “Callejeros”, pasaron algunos temas musicales; pero no recordó que tal circunstancia provocara algún efecto especial en el público.
Sin perjuicio de ello, manifestó que en el grupo de terapia al que asistió le comentaron que el día del hecho, antes de que empezara el recital, se escuchó un tema de “Los Redondos” y arrojaron un “tres tiros”.
Concurrió a declarar Miriam Berruezo, quien refirió que su hijo de 14 años, Matías Nicolás Calderón –fallecido como consecuencia de lo ocurrido-, deseaba ir al recital por lo que junto a su marido Roberto Daniel Calderón –también fallecido- , decidió acompañarlo, habiendo asistido asimismo su hija Romina Ivana Calderón.
Refirió que llegaron a la puerta de “República Cromañón” alrededor de las 19.00 horas y no observó personal policial en los alrededores. En la vereda de enfrente había una fila muy larga en la que se ubicó -junto a su familia- para ingresar; no obstante, un hombre que vestía un chaleco de color amarillo con la inscripción “seguridad” le indicó que si contaba con la entrada podía pasar directamente sin hacer dicha fila.
Contó que había personal con el mismo chaleco en el descanso de la escalera, como así también, entre las vallas y el escenario. En tal sentido, creyó que se encontraban apostados allí para poder “frenar” a la gente y evitar que subieran al escenario.
Por un sector ingresó junto a su hija, mientras que su marido y su hijo lo hicieron por otra parte. En el hall había dos señoras, quienes carecían de identificación, que le revisaron la ropa, las zapatillas y una mochila.
Explicó que apenas ingresó al salón sintió ganas de retirarse, puesto que el lugar era patético ya que estaba sucio y era oscuro. Agregó textualmente que el local “parecía una cárcel”. Puso de resalto que ingresó al lugar con miedo y, por ello, cada detalle llamaba su atención.
Recordó que al mirar las instalaciones del lugar, le llamó la atención la media sombra con luces que se encontraba en el techo, ya que no lograba entender la función que cumplía que sólo cubriera una parte del mismo.
Indicó que su hijo entró sorprendido por la revisación y recordó que su hija le dijo que como había sido exhaustiva “iba a estar todo bien”.
Como su marido había acompañado a Romina en dos ocasiones a ese lugar, los hizo ubicarse en los primeros escalones del descanso de la escalera que conducía hacia el sector de los baños. Al ingresar se encontraba “tocando” un grupo, aunque no pudo indicar el nombre de forma precisa.
En un principio el local estaba vacío y pasaban música, pero a alrededor de las 21 horas repentinamente se colmó de gente, al punto tal que la baranda le ejercía presión a la altura del estómago.
Refirió que le temía a la pirotecnia puesto que cuando era niña se había quemado, lo que motivó que durante todo el tiempo que estuvo en el local prestara atención a los detalles que se advertían a su alrededor.
En ese sentido, indicó que mientras tocaba la banda soporte un chico encendió una bengala en el suelo, cerca del escenario, y otros hicieron una ronda a su alrededor. A diferencia de ello, cuando comenzó el show del grupo “Callejeros”, no sólo se encendieron bengalas sino que, además, utilizaron otro tipo de pirotecnia, no pudiendo especificar qué tipo de elementos eran. Por otra parte, recordó haber visto pirotecnia sin encender.
Hizo saber que momentos antes a que comenzara el recital escuchó a un hombre –después supo que se trataba de Chabán- que hizo recomendaciones al público, aunque sólo recibió abucheos.
Concretamente, esa persona señaló que no quería problemas como en los otros shows y que podía pasar lo mismo que en el shopping de Paraguay. Tras ello el cantante de la banda advirtió que si el lugar se incendiaba no iban a poder salir.
Recalcó que minutos antes había observado a una mujer de cabello corto teñido de rubio y busto grande, ubicada en el sector VIP, frente al escenario, arrojar unos palitos del tamaño de una lapicera hacia abajo, los que sacaba del interior de un bolso que llevaba consigo. Con relación a esos elementos, refirió que por el tamaño y la forma parecían ser bengalas sin encender.
Así, pues, apenas comenzó a tocar el grupo “Callejeros”, observó que un chico, que estaba arriba de los hombros de otro, prendió una bengala y estiró su brazo hacia el techo, momento en el que la media sombra que colgaba del sector medio del local se incendió. El fuego no duró mucho tiempo porque esa tela se consumió rápidamente. Aclaró que no vio a nadie que intentara apagar el foco ígneo.
En tal sentido, manifestó que el humo era más “directo” en el sector de la planta alta. Recordó haber visto cómo se derretía el “telgopor” y dijo que “de adentro se veía una espuma”.
A esa altura de las circunstancias se cortó la luz del local, permaneciendo encendida sólo la del escenario, que se apagó a la brevedad. Frente a esa situación su esposo le indicó a ella y a sus hijos que subieran al entrepiso hasta que solucionaran el problema.
Una vez arriba, toda la familia se entrelazó de los codos para no separarse y se taparon los rostros con las remeras, porque el humo era denso y dificultaba la respiración. Sólo se escuChabán gritos y su marido le decía que no podía resistir más.
Contó que quiso salir del lugar, pero lo último que recordó fue que con su pie izquierdo tanteó un escalón, tras lo cual se desmayó y recién despertó el 20 de enero de 2005 en el hospital “Álvarez”.
Explicó que su hija se despertó en el Hospital “Ramos Mejía”, tuvo un paro respiratorio y su familia tuvo que trasladarla de urgencia. Finalmente comentó que ambas fueron derivadas al Hospital Militar Central y que ambas estuvieron internadas en terapia intensiva.
Relató que un año después de sucedida la tragedia se enteró por medio de imágenes de la televysión cómo la habían sacado del local.
Respecto de las lesiones sufridas, explicó que sufrió quemadura de tráquea con pérdida de la voz.
Sostuvo que los certificados de defunción indicaban que su esposo y su hijo fallecieron a las 23.30 horas del día 30 de diciembre de 2004. Su hija sobrevivió, aunque padece graves secuelas o de salud.
Por su parte, Jorge Alberto Barzola narró que el día 30 del mes de diciembre llegó al local a las 19.00 horas junto a su novia. Había una fila en la vereda de enfrente, dividida de acuerdo al sexo, en la que se ubicaron por indicación de personal de seguridad –cuatro o cinco hombres vestidos con remeras de color negras-. Una vez en la puerta, otro grupo de personal de seguridad, identificado con chalecos negros, lo revisó y le pidió la entrada previo al ingreso al salón.
En el interior la gente era poca, por lo que, junto a su novia, recorrió el local ya que era la primera vez que estaba en “República Cromañón”. Luego de ello, vio a la banda soporte y pasaron temas de rock, entre ellos la canción “Jijiji”. Para ese entonces estaba ubicado en los primeros peldaños de la escalera que conduce hacia los baños, del lado derecho del escenario.
Previo a que comenzara el show, una persona –quien después supo que era Chabán- les dijo que había 6.000 personas y pidió que no prendieran bengalas porque no quería que sucediera lo mismo que en el supermercado de Paraguay.
En ese instante, refirió -al ver las banderas colgadas- que le pareció que ese sujeto podía tener razón en cuanto a que existía la posibilidad de que alguna de ellas se incendiara.
Sostuvo que, inmediatamente después, Patricio Fontanet les dijo lo mismo y les preguntó si iban a portarse bien. Transcurrido un momento vio una aureola de fuego en el techo, frente a lo cual decidió tomar a su novia y correr por el centro del local hacia la otra escalera, recorrido en el que se precipitaban restos de la media sombra que se quemaba.
Al llegar a la otra escalera, trastabilló y cayó en medio de un grupo de personas, provocándose una avalancha. Estaban cerca de una de las puertas doble hoja, por lo que se veía un resplandor en el hall. Forcejeó e hizo varias maniobras para tratar de zafarse, mientras procuraba que a su novia no la aplastaran, pero todo resultaba inútil. En ese momento sintió impotencia, puesto que pensó que se moría, pero pudo mover uno de sus pies y deslizarse hasta la salida.
Explicó que, una vez en la calle, trató de mantenerse tranquilo ya que su novia estaba muy angustiada. Para recuperarse dio la vuelta hacia el lado contrario a la plaza, tomó un poco de cerveza que un grupo de chicos le ofreció porque sentía mucha sed y le compró una gaseosa a su compañera.
Tras ello se dirigió hacia la plaza, donde recordó que había cuatro amigos que estaban en el recital y decidió regresar a buscarlos. En esa ocasión vio que la gente estaba tiraba y decidió ayudarla buscando botellas con agua.
Asimismo, señaló que no pudo olvidar que en Bartolomé Mitre y Ecuador había una chica que necesitaba asistencia, por lo que le pidió ayuda a un policía que estaba parado, que sólo atinó a reírse y a decirle que esperara a las ambulancias.
Permaneció un rato largo en el lugar, sin haber ingresado nuevamente al local puesto que cuando quiso intentarlo sintió una explosión y tuvo miedo. Sin embargo, en la calle, a la altura de la entrada del local, formó parte de la realización de un cordón con el objeto de facilitar el egreso de las víctimas.
En un determinado momento observó a un chico que llevaba a dos pequeñas fallecidas en sus brazos, lo que le generó un malestar de tal magnitud que debió retirarse.
Para concluir, sostuvo que regresó a su casa y, al día siguiente, supo que uno de sus amigos, Cristian Frías, había fallecido.
También fue convocado a prestar testimonio Gastón Maximiliano Basualdo, quien relató que el día 30 del mes de diciembre del año 2004 llegó a “República Cromañón” sobre la hora en que comenzó el show del grupo “Callejeros”, esto es, a las 22.45 aproximadamente, junto a un amigo apodado Charlie.
Refirió que en la puerta del local había alrededor de 50 personas aguardando para ingresar y sobre la calle un grupo de hombres de seguridad, cuyos integrantes vestían una pechera de color amarilla o negra con la inscripción “Callejeros-Locuras”, que intentaban organizar la fila.
Respecto del acceso al interior del lugar, indicó que entró por una puerta ubicada al costado de las boleterías –aquella que posee persiana de color azul-, con las zapatillas en la mano, puesto que lo revisaron.
Comentó que el día anterior al recital había decidido ubicarse en el entrepiso con el objeto de ver el espectáculo tranquilo y, como la cantidad de gente era excesiva, se dirigió a la barra de la planta baja a comprarse una cerveza. Tras ello, optó por sentarse debajo del descanso de la escalera que conduce hacia los baños, ya que en ese sitio iba a poder observar el show sin sobresaltos.
Mientras estaba en la barra escuchó que Chabán se dirigía al público, diciendo que había 6.000 personas en el local; sin embargo, no le prestó atención pues no era una persona que le agradara.
Después de esas manifestaciones un presentador de la banda, conocido por los seguidores como “Lombriz”, dijo unas palabras y salieron los integrantes de “Callejeros” al escenario.
Así, pues, explicó que el primer tema comenzó a sonar y, a los breves instantes, se generó un movimiento llamativo de gente, que se intensificó con el transcurso de los segundos. En ese momento, sobre la baranda de la escalera cayó una bandera prendida fuego, que nadie intentaba apagar.
Frente a esa situación, su amigo miró hacia la parte superior del local, transformándosele la expresión del rostro, y le gritó que corriera porque se incendiaba todo. Acto seguido, su compañero se dirigió hacia el sector medio del local donde se topó con una masa de gente y tras ello se cortó la luz.
Sostuvo que respiró profundo y pensó que para salir debía recorrer el mismo camino que realizó para ingresar, pero en sentido inverso.
Por ese motivo, caminó hacia la barra, sólo pudo avanzar unos metros porque había una pila de personas caídas en el suelo, a quienes no quería pisar. En ese lugar intentó resistir la fuerza que la gente que estaba por detrás ejercía, pero todo fue en vano.
Permaneció un rato atorado en esa montaña de personas, sólo con la cara descubierta. Recordó que cayó por encima una chica, que quedó sobre su rostro, a quien debió morderla para que se corriera hacia un costado porque no podía respirar.
Pudo quitarse una zapatilla y deslizarse entre la gente hasta reincorporarse. Cuando logró estar de pie, comenzó a levantar a quienes se hallaban caídos, hasta que pudieron caminar de nuevo.
En un determinado momento, en medio de la oscuridad, abrió los ojos y vio una nube de humo negro denso, detrás de la que se advertía la luz del hall. Caminó en esa dirección y llegó al pasillo por el que había ingresado, donde tomó un par de zapatillas y se calzó.
Una vez afuera, escuchó que en las esquinas había ambulancias, por lo que llevó a un chico que estaba tirado en la calle hasta ese sitio. Así, dio una vuelta y trató de levantar a algunas personas y acercarlas hacia donde estaba el personal médico.
Mientras recorría las inmediaciones observó que, sobre la Avenida Rivadavia, estaban Elio Delgado y Cristian Torrejón –ambos integrantes de la banda- parando colectivos para que trasladaran víctimas a los hospitales.
Refirió que se acercó nuevamente a la puerta del local, oportunidad en la que vio a Juan Carbone –saxofonistas de la banda- salir del interior. Asimismo, en el sector de las boleterías había un bombero que alumbraba a una pila de personas, por lo que entre varios chicos hicieron una cadena para llevarlas hacia las ambulancias.
En el sector antes señalado, encontró a su amigo, quien no se sentía bien, razón por la que lo llevó hacia una esquina y, como la ambulancia se había ido, lo subió a un carro policial.
Allí, ubicaron a dos chicos más, a uno de los cuales le practicó maniobras de resucitación, aunque finalmente una médica del S.A.M.E. indicó que había fallecido. Luego de insistir, un policía pidió autorización y los trasladó al Hospital Durando, donde rápidamente asistieron a su amigo.
Para concluir, sostuvo que desde el centro de salud llamó tanto a su familia como a la de su amigo para avisarles que estaban bien.
A preguntas formuladas por las partes respecto de la forma que se produjo el incendio, respondió que desde su ubicación dentro del local no pudo percibir lo que sucedió, ni ver el accionamiento de pirotecnia; aunque le comentaron que el fuego lo inició el encendido de una bengala.
También fue convocado a declarar al debate, Juan Daniel Bazán, quien manifestó que el 30 de diciembre de 2004 concurrió junto con su amigo Cristián al recital de “Callejeros” en el local “Cromañón”.
Precisó que llegó a las 18 horas y que la fila para ingresar, que estaba ubicada en la vereda de enfrente del boliche, se extendía un poco más allá de la esquina próxima al local. Agregó que en dicho momento, no observó presencia policial.
Señaló que como sólo tenía diez pesos y no le alcanzaba para comprar una entrada, un muchacho le dijo que hable con una persona que trabajaba con Chabán, quien quizá lo podía hacer ingresar. Aclaró que esa persona, según reconociera después por los medios, era Raúl Villarreal.
De esta manera, se contactó con el mentado Villarreal, quien finalmente lo dejó entrar por el importe referido, aproximadamente a las 20 horas. Explicó que había mucho movimiento de gente, que revisaban los bolsos y el calzado, pero él pasó sin ser cacheado.
Asimismo, refirió que en la puerta del local, había una persona con muletas, que estaba cerca de Villarreal y que vendía entradas.
Indicó que cuando entró había mucha gente y sintió mucho calor. Al iniciarse el recital de “Ojos locos”, luego de transcurrir treinta minutos desde su ingreso, no era posible moverse libremente por el local. Refirió que el salón estaba lleno y seguía entrando gente.
Manifestó que después de que tocó “Ojos locos”, un hombre pidió al público que no tirara pirotecnia porque “se íban a morir todos”. Luego, empezó el recital de “Callejeros” y se encendieron bengalas y candelas en el sector medio del salón, frente al escenario.
En dicho momento, observó que la bolita de una candela quedó pegada en la media sombra y luego de visualizar una segunda bolita vio que se armó un círculo de fuego en el techo y que la gente empezó a salir.
Aclaró que se encontraba en la escalera -la cual estaba colmada- y que allí no había gente de control. Se empezó a incendiar todo y se cortó la luz, la gente lo chocaba y lo empujaba, y se dirigía hacia un costado del salón, cerca del escenario, donde hay una puerta. Allí las personas gritaban “abran las puertas”.
Pensó que detrás del escenario habría otra puerta por donde entraban los músicos y caminó hasta las vallas allí ubicadas; saltó para el otro lado y cayó desmayado. Recordó haber despertado en el hospital.
Exhibida que le fue la maqueta virtual, aclaró que la valla se extendía más hacia el costado del local, en relación a lo que se observó en el dibujo.
Por otra parte, señaló que en el 2004 fue a Cromañón a ver a “Gardelitos” y que en dicha ocasión había una camioneta de la Policía en la esquina del local. Asimismo, refirió que anteriormente fue a ver a “Callejeros” a otros lugares, puntualmente a “Excursionistas”, “Hangar” y “Puticlub”.
Por último, manifestó que al terminar el recital de “Ojos locos” pasaron música de los “Redonditos de ricota” y un tema de “La renga”.
A su turno, prestó declaración Alfredo José Balderramo, asistente del recital del 30 de diciembre de 2004. Señaló que el día del hecho fue con cinco amigos al local “Cromañón” y que previo a ingresar había que hacer una fila que estaba dividida entre hombres y mujeres. Explicó que los concurrentes eran revisados desde el tobillo a la cintura y que también les hacían abrir los bolsos.
Advirtió que en la esquina del local había un patrullero pero no recordó si el personal que controlaba la entrada lucía alguna identificación o uniforme. Asimismo, dijo que cuando ingresó todavía quedaba mucha gente para entrar y que en la calle se detonaba material pirotecnico como ser los denominados tres tiros y petardos.
Manifestó que al momento de entrar el local estaba lleno y, por ello, lo cruzó con dificultad. Luego, subió por la escalera que da al sector donde están los baños. En dicho momento, estaba tocando la banda “Ojos locos”, hacía mucho calor y había poco aire.
Posteriormente, luego de perder y encontrar a sus amigos Ivan Leiva y Matías Romero, bajó junto a ellos y se ubicaron detrás de la columna que se encontraba a un costado del escenario.
Empezó el recital de “Callejeros” y enseguida vio que tiraron los denominados “tres tiros”, los cuales al explotar se enredaron en la media sombra que estaba colocada en el techo del salón. Afirmó que en segundos el local se lleno de humo y vio que de esa media sombra caían pelotas de fuego.
Instantes después se apagó la luz y todo se oscureció. Indicó que se dirigió hasta la barra del fondo y luego quedó atrapado en una boletería o un kiosco. Recordó que desde ese lugar, salió por una ventana que estaba a la altura de su pecho y quedó arriba de todos los chicos que estaban amontonados en el pasillo de las boleterías porque las puertas que daban a la calle estaban cerradas.
Luego, “pasados unos minutos largos”, desde afuera abrieron la puerta y pudo alcanzar la vía pública a través del portón que comunica con las boleterías. Agregó que no sufrió lesiones importantes como consecuencia del hecho.
Aclaró que cuando entró “Callejeros”, la gente tiraba bengalas, petardos y bombas de estruendo, y que previo a ello escuchó que una persona se dirigía al público, pero no prestó atención a lo que decía.
Manifestó que una o dos semanas antes del hecho, había asistido a “Cromañón” para presenciar un recital de “La 25”, ocasión en que se produjo un incidente con el fuego. Ese día estaba cerca del escenario y no alcanzó a ver bien que era lo que había sucedido. Afirmó que el show no se interrumpió y que permaneció siempre dentro del local.
Volviendo a la noche del 30 de diciembre, señaló que en el intervalo entre la banda soporte y el show principal, se pasó música de “Los Redondos” y que en dicho momento el público no utilizó pirotecnia. Asimismo, puntualizó que antes del hecho había ido a ver a “Callejeros” en otras oportunidades y que desconoce si la banda tenía un presentador.
Por último, agregó que la entrada para el recital del día 30 de diciembre de 2004 la compró un amigo suyo en un local del barrio de Once, aunque no pudo brindar mayores precisiones al respecto.
También prestó declaración en el debate Federico Claramut, asistente del recital del día 30 de diciembre de 2004, quien explicó que esa noche concurrió al local “República Cromañón” junto con su hermana y tres amigos, a saber, Leandro Potente, Ulises Storni y Pablo Katz –este último falleció en el hecho-.
Dijo que ingresó al boliche por una puerta que tiene una reja de color azul, la cual se encontraba abierta. Agregó que traspasada ésta, había una puerta interior de doble hoja donde solamente la solapa derecha estaba abierta.
Explicó que fue revisado antes de entrar, puntualmente lo cachearon y le hicieron sacar las zapatillas, extremo éste último que le resultó extraño pues ello no se hacía en otros recitales. Es más, cuando concurrió por primera vez a Cromañón en el mes de mayo de ese año a ver a Callejeros, solamente lo revisaron, mas no le solicitaron que se quitara el calzado.
Indicó que luego del cacheo –que era efectuado por personal de seguridad aunque no recuerda si tenía identificación alguna-, esperó a su hermana al lado de dos puertas internas que había que traspasar para ingresar al salón. Aclaró que ésta ingresó por otro sector, puntualmente el correspondiente a las boleterías del lugar.
Una vez juntos, entraron al boliche por una de esas dos puertas; agregó que no recordaba el estado en que se encontraban, solamente que ingresó por allí. Ya en el interior, advirtió que en el sector donde se hallaba un kiosco –donde se vendían remeras, insignias, etc-, había muchísima gente y que hacía muchísimo calor, a pesar de que ingresó temprano al local -todavía no había comenzado a tocar la banda soporte Ojos Locos -.
Señaló que se dirigieron a la escalera que está ubicada a la derecha del escenario, pues allí se sentía una corriente de aire que venía de un extractor que estaba colocado arriba de ese sector. Dijo que sabía que el local tenía cuatro extractores y que solamente dos estaban funcionando.
Manifestó que luego subieron al entrepiso para dirigirse a los baños. Allí advirtió que, pese a ser más fluido que en la planta baja, había mucha gente que caminaba por el lugar o se encontraba sentada contra la pared. Agregó que los baños funcionaban normalmente, aunque no recordó si tenían agua.
Señaló que se apostó en una de las barandas del entrepiso y pudo ver que la planta baja estaba llena de gente. Luego bajaron por las escaleras, las cuales se encontraban atestadas de personas, para finalmente colocarse debajo de aquella que da a la barra del fondo del salón.
En ese momento había terminado de tocar “Ojos Locos” y se estaba armando el sonido para el inicio del show de “Callejeros”. Agregó que durante la banda soporte se arrojaron bengalas y no recordaba si había habido pirotecnia en el intervalo. La visibilidad en el lugar era la habitual que existía en todos los recitales en lugares cerrados donde se encendían bengalas.
Pasados unos diez minutos aproximadamente Omar Chabán habló por un micrófono y le pidió al público que parara de arrojar pirotecnia porque podía suceder una tragedia igual que la del shopping de Paraguay. Puntualmente el sujeto dijo que eran muchos, unas seis mil personas y que no iban a poder salir todos del lugar.
Por la forma en que se dirigía, la gente se fastidiaba y en cierto instante salió al escenario el cantante de Callejeros, Pato Fontanet, quien le pidió al público que se calmara y les preguntó si se iban a portar bien. El grupo tenía un presentador apodado “Lombriz”.
Poco después comenzó el recital con la canción “Distinto” correspondiente al último disco de Callejeros titulado “Rocanroles sin destino”. Dijo que pasó muy poco tiempo y de repente vio por el hueco de la escalera que una persona ubicada en el sector medio del salón arrojó una candela que pegó en una viga, rebotó y se quedó enganchada en la media sombra que había en el techo del local.
Primero se formó un círculo pequeño de fuego, que por eso se quedó parado esperando para ver que sucedía. Instantes después un amigo suyo lo tomó del brazo y salieron corriendo rápidamente hacia atrás.
Recordó que después de ver el círculo de fuego uno de los integrantes de Callejeros, puntualmente aquel apodado “Juancho”, comenzó a señalar el techo y la banda dejó de tocar.
Resaltó que el uso de pirotecnia en los recitales de rock era habitual en todas las bandas, no solo en “Callejeros”. Se tiraba de todo tipo y en cualquier local; de todos modos las candelas eran mas comunes en la época de fin de año pues durante ese período salían a la venta.
Volviendo al relato, dijo que se dirigieron hacia la barra del fondo y que la saltaron para poder correr más rápido. En ese momento se cortó la luz, y siguieron avanzando, hasta que en el sector cercano a la cabina de sonido se toparon con un amontonamiento de gente que les impedía salir. Para ese entonces, empezó a perder la noción de tiempo y espacio. Hab ía un humo muy denso y oscuro que impedía la visión y la respiración.
En sus intentos por salir, en cierto momento se cayó al suelo –a la altura de una columna allí existente- y se produjo como una especie de “efecto dominó” donde las personas que estaban atrás se le cayeron encima; por ello quedó atrapado debajo de una pila de gente.
Agregó que no podía salir puesto que sus piernas estaban trabadas. Tampoco podía respirar por el humo que invadía todo el local. Señaló que estuvo tirado unos minutos hasta que vio unas linternas y sintió agua en la cara. Eran los bomberos que habían arribado al lugar y comenzaron a sacar a la gente que se encontraba amontonada.
Trataron de destrabarlo en varias ocasiones hasta que finalmente pudieron sacarlo y llevarlo hasta la calle. Allí recordaba haber visto dos autobombas y haber encontrado a uno de sus amigos tirado en el asfalto.
Señaló que le tiraron agua y cuando se recuperó, comenzó a buscar su hermana, a quien finalmente pudo encontrar a salvo. Según le comentó ésta, uno de los integrantes de Callejeros, Juan Carbone, la tomó del brazo y pudo sacarla del local.
Agregó que como consecuencia del hecho sufrió una lesión en su sistema inmunológico, pues se encuentra propenso a enfermarse con mayor frecuencia.
A preguntas formuladas por las partes, indicó que concurrió a muchos recitales de la banda Callejeros en distintos lugares, como ser, Cemento, Obras Sanitarias, Excursionistas; también a varios shows celebrados en el interior del país.
Agregó que por ser habitual concurrente de estos eventos, sabía que existían dos grupos de fanáticos de la banda, que se denominaban “La familia Piojosa” y “El Fondo no fisura”, aunque no conocía personalmente a sus integrantes.
Respecto de esos grupos dijo que se llevaban mal, que había una clase de competencia entre ellos, la cual se manifestaba por la cantidad de bengalas que se arrojaban y fundamentalmente por las banderas que se llevaban a los shows.
También prestó declaración testimonial Carina Soledad Blanco, quien manifestó que asistió al recital del grupo “Callejeros” del 30 de diciembre de 2004 acompañada por su novio y que era la primera vez que concurría a “República Cromañón”.
Dijo que no recordaba exactamente a través de que puerta entró, pero sí que las mujeres y los hombres lo hacían en forma separada; que en la entrada fue revisada por una chica, que le inspeccionó su cartera y le hizo sacar las zapatillas.
Refirió que antes de que diera comienzo el recital de “Callejeros”, salió nuevamente al hall de entrada y pudo observar que tres o cuatro personas jóvenes seguían efectuando el cacheo. No recordaba si éstos llevaban puesto algún tipo de identificación, quizá tenían algún chaleco.
A su reingreso al local, se colocó detrás de las escaleras ubicadas a la derecha del escenario y desde allí escuchó una advertencia efectuada por una persona –que no pudo identificar- sobre el uso de las bengalas, que llamó mucho su atención.
Puso de resalto que ese individuo le dijo al público presente que el lugar estaba cerrado por seguridad porque estaba completo y aún había gente que quería entrar. También les indicó que si el local se incendiaba no iban a poder salir “por esas dos puertitas de mierda”, y pasaría “lo mismo que en Paraguay”.
Destacó que la advertencia la sorprendió, pues nunca antes en un recital había escuchado ese tipo de llamado de atención y por ello miró el escenario en todo momento. Manifestó que estaba asustada, aunque en general la gente actuaba normalmente.
Cuando comenzó a tocar la banda “Callejeros”, sintió una bomba de estruendo y luego vio cómo se encendían unas candelas cuyas luces al principio rebotaban en algún lugar y se apagaban, hasta que una de ellas comenzó a incendiar el techo.
Relató que ante tal circunstancia decidió irse y con mucha dificultad retrocedió, pasó por debajo de las escaleras, y cuando llegó al lado del kiosco ubicado cerca de las puertas de salida, no pudo avanzar más.
Indicó que primero se cortó el sonido y después la luz y que las puertas vaivén estaban cerradas, por lo que tuvo que esperar aproximadamente 15 minutos hasta que fueron abiertas.
Dijo que comenzó a llenarse todo de humo y por ello se sentía ahogada; explicó que la sensación que percibía era como de tener una bolsa de basura negra en la cabeza que le dificultaba respirar.
Puso de relieve que al abrirse las puertas todos cayeron al piso debido a la presión de los que estaban detrás y empujaban para salir, y que en consecuencia se formó una pila de gente que obstaculizaba la salida.
Expresó que alguien la ayudo a salir y que junto con su novio caminó hacia la esquina de la plaza.
Describió las lesiones que padeció y aclaró que no tiene secuelas como consecuencia del hecho.
A su turno prestó declaración testimonial Sergio Bogochwal concurrente al recital del día 30 de diciembre de 2004.
Dijo que esa noche llegó a “República Cromañón” alrededor de las 21.15 horas, y que ya había adquirido su entrada con anterioridad en un local de la firma “Locuras” en el barrio de Flores de esta Ciudad.
Manifestó que en la entrada de “Cromañón” había un grupo de 3 o 4 personas que usaban remeras que tenían impresa la leyenda “Callejeros Control” y se ocupaban de ordenar la fila y pedir las entradas. Aclaró también que las revisaciones las efectuaban 3 a 5 hombres y mujeres sin identificación alguna e indicó dónde estaban ubicados y qué funciones cumplían.
Refirió que había dos lugares distintos para entrar, uno para aquellos que tenían que sacar la entrada y otra para quienes ya la habían comprado. A su ingreso –expresó- lo revisaron exhaustivamente, y le hicieron sacar su calzado.
Puso de relieve que en un principio se ubicó en el medio del local, pero que luego, mientras tocaba la banda “Ojos Locos”, se sentó delante de una columna, y desde allí vio entrar personas con bengalas escondidas en sus pantalones.
Cuando terminó de tocar el grupo soporte, pasaron música de los grupos “La renga” y “Los redonditos”. En ese momento, los asistentes prendieron bengalas.
Destacó que también desde el primer piso encendieron una candela y en ese momento desde la bandeja de sonido, Chabán comenzó a insultar a los presentes y a efectuarles una dura advertencia respecto del peligro de utilizar pirotecnia dentro del local bailable, recordándoles lo acontecido en la República del Paraguay. Explicó que los asistentes al principio lo escuChabán y luego comenzaron a silbarlo.
Dijo que luego de las palabras de Chabán, salió al escenario el grupo “Callejeros” y Patricio Santos Fontanet les preguntó si se iban a portar bien.
Seguidamente expresó que comenzó el show y se prendieron bengalas -dos candelas, una al fondo y otra en el medio del salón-. Destacó que prestó especial atención a lo que ocurría esa noche porque había asistido el día 25 de diciembre de 2004 al recital del grupo “la 25” durante el cual se había producido un principio de incendio.
Volviendo a la noche del 30, expresó que una candela fue disparada por un chico que estaba sentado sobre los hombros de otro y que pudo ver el reflejo del fuego en una especie de cañería que pasaba por el techo; al mismo tiempo advirtió que Chabán tomó el micrófono e intentó hablar, pero no salió el sonido.
Puso de resalto que la gente empezó a abrirse por el fuego ya que éste se expandió “de golpe”, y que la banda dejó de tocar; en consecuencia todos comenzaron a correr y él se dirigió hacia las puertas vaivén. Sin embargo, dijo que al cortarse la luz quedó atascado en una columna de las que se encuentran ubicadas entre las puertas indicadas. Finalmente logró pasar a través de ellas y llegar a la calle.
Destacó que no pudo ver ninguna persona intentando apagar el incendio.
Puso de relieve que hasta ese momento no había advertido la magnitud del hecho ocurrido y por ello, cuando estaba por retirarse del lugar, vio en un restaurante cercano un noticiero que informaba que allí había personas fallecidas, y por ese motivo decidió volver a “Republica Cromañón” a fin de prestar ayuda. Indicó que no se animó a reingresar al local y colaboró desde afuera.
Asimismo recalcó que asistió a los recitales del grupo “Callejeros” realizados los días 28, 29 y 30, como así también al del grupo “La 25”, del día 25, todos ellos del mes de diciembre de 2004.
Efectuó una comparación sobre diversos aspectos de los espectáculos indicados precedentemente. Respecto de los controles dijo que el día 25 era casi nulo y que dentro del local se encendieron candelas y bengalas. Aclaró que durante los recitales de “Callejeros” adentro no había ningún tipo de control y que el cacheo realizado fue mucho más estricto el día 29.
En cuanto a la advertencia de Chabán respecto del uso de pirotecnia manifestó que éste la realizó todas las noches en términos similares. También destacó que no observó el encendido de pirotecnia fuera del lugar los días 28, 29 y 30, pero que el 25 percibió que tiraban petardos.
En relación a la cantidad de gente presente en esos shows, expresó que el día 30 fue el que más personas hubo y que el día 29 fue el de menor asistencia.
También se refirió en forma detallada al principio de incendió acaecido el día 25 de diciembre. Relató que éste fue sofocado desde la baranda del primer piso con vasos de agua con la ayuda del personal del bar. Aclaró que la gente tiraba banderas hacia el techo intentando apagarlo.
Reanudado el recital volvieron a prender bengalas y candelas. Así, trasncurrido un minuto y medio, otra vez se produjo un incendio pero, esta vez, arriba del bar. Indicó que a fin de extinguirlo unas personas tomaron una manguera pero estaba pinchada, y que en ningún momento se procedió a evacuar el lugar que quedó todo lleno de humo, y recién después de media hora se pudo continuar el show. No obstante ello, los asistentes prosiguieron tirando bengalas, por lo que personas de seguridad intentaban sacárselas de las manos.
También manifestó que si bien era habitual el uso de pirotecnia, nunca había escuchado advertencias como las de “Republica Cromañón” y que jamás presenció enfrentamientos entre los dos grupos de simpatizantes de “Callejeros”. Sólo los vio la noche del 30 juntarse del lado derecho del local y volver con bengalas.
Asimismo prestó declaración Alejandro Antonio Bravo, quien señaló que el 30 de diciembre de 2004 fue con su novia a ver a “Callejeros” al local “Cromañón”. Al llegar observó que en las inmediaciones del boliche había mucha gente y un patrullero estacionado sobre la calle Mitre.
Indicó que antes de ingresar los revisaron frente a las boleterías y que el control incluía a las mochilas. No recordó si las personas encargadas de revisar a los concurrentes usaban alguna vestimenta que los distinguiera. Entraron por el portón de las boleterías y las puertas situadas antes del salón estaban, en su mayoría, cerradas.
Respecto al interior de local, señaló que por la cantidad de gente que había no se podía caminar y como la escalera estaba colmada, con su novia decidieron no subir al baño y se ubicaron debajo de aquella situada a la derecha del escenario. En ese lugar había una “barra de pibes” que estaban “descontrolados”, tiraban bombas de estruendo, candelas y tres tiros.
Refirió que alrededor de las 10:50 horas pasaron un tema de “La renga”, luego otro denominado “Jijiji” y la gente se “descontroló” con la pirotecnia. Luego, al igual que en otros recitales anteriores que fue a “Cromañón” a ver a “Intoxicados” y a “Los Gardelitos”, Chabán se dirigió al público para que no prendieran bengalas. El nombrado también advirtió que se podía incendiar todo y ocurrir “lo mismo que en Paraguay”. La gente lo silbó y Chabán se enojó e insultó al público.
Puntualizó que posteriormente habló “Lombriz”, que acostumbraba a presentar a “Callejeros”, y la gente empezó a saltar. Acto seguido “el Pato” pidió a los concurrentes que no tiren bengalas y la gente le respondió con silbidos. El cantante se rió para que los asistentes no se enojaran con la banda.
Indicó que al iniciarse el recital de “Callejeros” el público estaba descontrolado, tiraba bengalas y candelas. Como tiraron un petardo cerca de donde estaba ubicado con su novia, decidió irse para atrás. Luego miró hacia el techo y vio que la media sombra se prendía fuego. Afirmó que el fuego duró diez segundos y la gente que estaba detrás de ellos empezó a gritar para que corran.
En ese momento, se cayó cerca de la cabina de sonido y quedó aplastado por otra persona. Intentó sin éxito levantar a su novia cuando de repente se apagó la luz y escuchó un “griterío”. Mientras estaba tirado en el piso sintió que le pisaron la cabeza en varias oportunidades.
Explicó que “era todo un nudo” y una persona lo agarró y empezó a tironearlo hasta que se le aflojaron las piernas. Pudo pararse, pero estaba mareado. Intentó sacar a su novia y cuando estaba por caerse, el mismo chico que lo había agarrado lo cargó hasta afuera del local.
Señaló que salieron por las puertas que dan al pasillo que en su exterior tiene una persiana, es decir, a la derecha de las boletarías. Al salir, observó que el portón que da a las boleterías estaba cerrado y, posteriormente, se encontró con su novia.
Como consecuencia del hecho, refirió que presentó varios “chichones” en la cabeza y que sufrió lastimaduras en la rodilla y el mentón.
Por último y a preguntas formuladas por las partes, señaló que las entradas para el show las compró en un local ubicado en la avenida Cabildo de esta ciudad, aunque no pudo dar mayores precisiones al respecto.
Concurrió también a declarar en el debate Emilce Lorena Bravo, quien relató que el día 30 del mes de diciembre del año 2004 fue a ver a la banda “Callejeros” junto a un grupo de amigos, entre los que estaban su cuñado Mauricio Villador y el hijo de una amiga de 11 años de edad.
Refirió que estuvo en un kiosco a la vuelta del local, sitio en donde un conocido le ofreció venderle una entrada y otro joven les facilitó una pulsera –cuyas características no recordó- para que el niño y su cuñado pudieran ingresar a ver el show.
En la entrada del local, donde el hall hace una curva, una mujer de alrededor de 35 años de edad le revisó la mochila y las zapatillas.
Señaló que, a pesar de haber estado en una ocasión en el lugar cuando era una bailanta, una vez adentro le llamó la atención la cantidad de gente que había. Con respecto a esa cuestión, sostuvo que a tal punto estaba colmado que debió levantar por sobre sus hombros las bebidas que había comprado en la barra del fondo para que no se las derramaran.
Se ubicó en compañía de sus amigos en el centro del salón y, en ese sitio, su cuñado le preguntó por dónde debían salir en el caso de que se incendiara el local. Por esa razón, a modo de identificar un posible medio de egreso, miró hacia las puertas próximas a la barra del costado –puertas de tipo cine-.
Cuando estuvo ubicada en el lugar señalado, el cantante del grupo comentó que había alrededor de 6.000 personas y tras eso empezaron a sonar las primeras estrofas de uno de los temas.
Mientras eso ocurría, producto de una chispa generada por el accionamiento de una candela, se encendió la media sombra que colgaba del techo. Se inició un foco de fuego que se extendió hasta que comenzaron a caer partículas incandescentes.
Explicó que quiso correr hacia las puertas que había observado previamente; sin embargo, la mochila que llevaba cruzada sobre el cuerpo quedó trabada entre la masa de personas que corría dentro del local.
En ese ínterin, se cortó la luz y sólo se respiraba humo, por lo que decidió rendirse y no pujar más por salir. Breves instantes después, la mochila que la trababa cedió, y logró salir despedida entre la gente junto a uno de sus amigos.
Una vez en la calle, advirtió que pasaba por la puerta un móvil policial, al que los jóvenes golpearon pidiendo auxilio puesto que no frenó.
Tras ello, se dirigió hacia el punto en donde habían acordado encontrarse con el resto de los integrantes de su grupo, pero como no estaban allí regresó al local.
En esa oportunidad, junto a uno de sus amigos, intentó abrir el portón alternativo de doble hoja, debajo del que se observaban las manos de quienes estaban adentro desesperados por salir. Junto a varias personas lograron abrir la hoja izquierda de aquél, encontrándose con una pila de gente detrás.
Se separó de sus compañeros, puesto que éstos ingresaron al local, mientras ella permaneció en el corredor recibiendo a la gente. Sostuvo, en ese sentido, que las víctimas salían cubiertas de hollín y pedían agua, por lo que intentó desenrollar una manguera –ubicada próxima al portón-, mas un hombre le indicó que ya no había agua.
En ese sector tuvo la posibilidad de reconocer al cantante de la banda, Patricio Santos Fontanet, por el tatuaje que posee en la espalda con el logo de uno de los discos, quien colaboraba con el rescate de las víctimas.
Asimismo, debido a la desesperación de la gente por salir del local, un gran parlante que estaba ubicado próximo al escenario y obstaculizaba la evacuación, salió despedido por el portón.
Refirió que en las inmediaciones había personal policial, pero los efectivos dudaban en ingresar a rescatar a las víctimas, por lo que algunos jóvenes se colocaron las remeras en el rostro para realizar las tareas de salvamento.
Aquellas personas que estaban en la vereda, espontáneamente formaron un cordón con el objeto de facilitar la evacuación.
Por otra parte, sostuvo que al lugar se acercaron vecinos con agua y el personal del restaurante ubicado en la cuadra le facilitó toallas para limpiarse.
En medio de esa situación, ingresó a una oficina –cuya puerta estaba situada próxima al portón de doble hoja- buscando un teléfono para llamar a su familia, allí apagó las luces y permaneció a oscuras hasta que la policía la hizo salir.
Señaló que a los cuerpos de las personas fallecidas los colocaban contra la pared de enfrente del local y ella se ocupó de taparles el rostro con las remeras.
Transcurrida una hora aproximadamente, observó como un bombero llevaba en sus brazos a dos niños –uno de 4 y otro de 8 años de edad- fallecidos, con los cuerpos desnudos. Frente a esa situación uno de sus amigos se descompuso y se retiraron del lugar.
A preguntas formuladas por las partes con relación a los elementos de pirotecnia, refirió que era habitual que se encendieran bengalas en los recitales. Incluso comentó que en el show de “Callejeros” que se llevó a cabo en el estadio Obras Sanitarias, el cantante pidió que no prendieran más de esos elementos porque el humo no lo dejaba respirar.
Por último, indicó que esa noche entre el personal de seguridad estaba “Claudio”, a quien conoció en el show de “The Doors” y había visto trabajar en el recital realizado por “Callejeros” en el Club Excursionistas.
Por su parte, prestó declaración Sandra Verónica Bruno quien manifestó que concurrió al recital junto a seis acompañantes, a saber: su primo Diego Bruno, Antón y Juan Diana, Diego Padilla, Brenda Caetano Amborebieta y Diego –respecto de quien no recordó el apellido-.
Al respecto, relató que ingresó al local por el sector de las boleterías -junto a su primo- a las 20.00 horas aproximadamente porque deseaba escuchar a la banda soporte, mientras que el resto de sus compañeros lo hicieron sobre la hora del show de “Callejeros”.
En el hall del lugar una mujer joven la palpó y le hizo quitarse las zapatillas, tras lo cual entró al salón, ubicándose cerca de la columna próxima a la escalera que conduce al sector de los baños.
Al principio había pocas personas, pero luego de que tocara la banda soporte el local comenzó a llenarse, aunque indicó que el entrepiso siempre se mantuvo transitable.
Esta última circunstancia la advirtió antes de que comenzara el show de “Callejeros”, mientras pasaban música del grupo “Los Redondos”, ocasión en la que subió al baño.
Cuando la banda estaba por iniciar el recital se encendieron varias bengalas, por lo que Chabán desde el escenario pidió que dejaran de hacerlo, puesto que podía ocurrir lo mismo que en Paraguay; lo cual también solicitó el cantante del grupo “Callejeros”. Pese a las advertencias, el público continuó accionando pirotecnia.
Explicó que durante el primer tema, a su lado pasaron dos jóvenes -uno sentado en los hombros del otro- con una candela en la mano de uno de ellos. A la brevedad, con el tercer destello de luz, se incendió el techo.
Señaló que, en ese momento, su primo le dijo que todo se iba a solucionar; sin embargo, lo tomó del brazo y lo llevó hasta una pared debajo del entrepiso. Refirió que se cortó la luz, por lo que caminó hacia adelante tanteando la pared, saltó una valla que se encontraba tirada en el suelo e ingresó en un pequeño cuarto donde, a lo lejos, se veía la luz de una linterna.
Así, llegó a una puerta que daba a un garage, en donde una persona de seguridad le indicó que podía salir y, asimismo, un hombre –a quien su primo lo identificó como Omar Chabán- le pidió que se tranquilizara.
A través del estacionamiento alcanzó la calle, advirtiendo las sirenas de los bomberos y las ambulancias.
Por último, relató que se sentó en la vereda y permaneció en las inmediaciones del local hasta encontrarse con todos sus amigos.
A interrogantes de las partes respecto de la presencia de personal policial, respondió que había algún policía en la puerta cuando llegó al lugar, mas no pudo ubicar la posición precisa.
Finalmente, refirió que también que había ido a “República Cromañón” a ver un recital de “Intoxicados” y que estuvo en una presentación del grupo “Callejeros” en el local denominado “Cemento”, en donde se encendió pirotecnia durante todo el show sin que se hiciera advertencia alguna al respecto.
Por su parte, fue convocado a prestar declaración en el debate Damián Gabriel Espinosa, quien primeramente hizo saber que lo unía un vínculo de amistad con los imputados Cristian Torrejón y Daniel Cardell, a quienes conocía por ser vecinos del barrio hace varios años y con quienes tiene trato frecuente.
Comenzando con su relato del día del 30 de diciembre de 2004, indicó que concurrió al local República Cromañón junto con su padre, sus dos hermanas y un grupo de amigos del barrio. Señaló que llegaron al lugar cerca de las 21:30hs y que sus familiares ingresaron.
Dijo que se quedó en la vereda alrededor de unos 40 minutos, hasta que decidió entrar. Exhibida que le fue la maqueta virtual, señaló que en el frente del local había un portón de color violeta de grandes dimensiones que se abre para adentro, el cual estaba cerrado, pero tenía una puerta individual por la que ingresó al local “agachado”.
Explicó que vio cerrar ese portón grande a Raúl Villarreal y “Mario”, a quienes conocía de verlos en el local “Cemento”. Agregó que en realidad los varones ingresaban por la puerta de reja color azul –que estaba abierta- y las mujeres por el sector de boletarías.
Resaltó que en la calle había bastante gente y que recuerda que en un momento a las personas que estaban haciendo la fila para ingresar las corrieron de lugar y las mandaron para la vereda de enfrente del local, aunque no sabe quien dio esa orden. Dijo que en la calle escuchó que se arrojó pirotecnia, un “rompe portones”.
Indicó que luego de pasar por el portón fue revisado, puntualmente, que le hicieron levantar la remera –estaba vestido con musculosa y bermudas-, lo cachearon y también le solicitaron que se sacara el calzado. Recordó que había dos tipos de personas de control, unas que tenían una especie de pechera o remera y otras que estaban vestidas sin identificación alguna.
Manifestó que como estaba en la lista de invitados – cree que fue anotado por Cristian Torrejón- se anunció por su nombre y apellido en las boletarías y lo dejaron pasar, aunque aclaró que no tenía la identificación para acceder al sector VIP –la cual consistía en una cinta de color-.
Señaló que al salón ingresó a través de una de las puertas vaivén , no recordando en que estado se encontraban las restantes. Una vez en el interior, dijo que se colocó en el sector cercano a la cabina de sonido entre la escalera y la columna allí existente.
En ese momento no estaba tocando nadie y Chabán estaba en el escenario dando una especie de charla que generalmente brindaba en otros recitales en Cromañón.
Puntualmente decía que no se tiraran bengalas porque podía pasar lo que sucedió en Paraguay. La idea era que la gente se tranquilizara, pero lo cierto es que Chabán utilizaba términos como “boludos” o “pendejos”, etc.

Indicó que la gente le contestaba a Chabán con frases tales como “boludo”, “forro”, es decir, reaccionaba como siempre lo hacen los jóvenes cuando les habla un mayor. Agregó que instantes después “Pato Fontanet” habló pidiéndoles a los asistentes que hagan caso a lo que decía Chabán y que se portaran bien.
Luego comenzó el show y enseguida vio que desde el sector medio del local se levantaba un brazo con una candela que arrojaba luces de colores. Dijo que la tercer o cuarta “bolita” pegó en el material que se encontraba en el techo y desató el incendio.
Manifestó que se generó un fuego que empezó a “comerse” a la media sombra y que caían gotas de brea o plástico quemado. Enseguida se cortó la luz del local y la gente comenzó a desesperarse por salir. Había mucho humo y no se podía respirar.
Señaló que trataba de escapar, pero que se formó como una especie de muralla de personas que se lo impedía. Miraba hacia la calle y no se veía nada, por lo que supuso que en ese momento el portón violeta estaba cerrado. Llegando al sector de las puertas “vaiven” sintió como que había una valla que impedía la salida.
En el tumulto cercano al corredor que da a la puerta de reja color azul, lo vio a Chabán haciendo ademanes con sus manos como tratando de indicarle a la gente que parara de empujar porque de esa manera no se podía avanzar. Parecía que Chabán “quería arreglar lo que pasaba”.
Continuando con su relato, señaló que pudo advertir que por ese lugar no se podía salir y se corrió de allí dirigiéndose para el lado de las puertas vaiven que daban al portón violeta. Allí pudo tomarse del marco de una de ellas, pegó un salto y salió al sector de boleterías. En ese momento vio que el portón violeta ya se encontraba abierto, al igual que las demás puertas vaiven.
Una vez que salió, tomó aire y comenzó a realizar tareas de salvamento; trataba de buscar a su padre y a sus hermanas, quienes se encontraban en el piso superior (sector VIP). Pero era imposible ubicarlos, no se veía nada y había mucho humo. A medida que entraba y salía iba sacando gente y así sucesivamente.
Relató que el personal policial ayudaba y realizaba tareas del mismo modo que los concurrentes. Le llamó la atención la actitud de los bomberos, quienes no hacían nada a pesar de contar con las mascaras de oxígeno.
Recuerda haber rescatado a un chico y haberlo dejado en manos de personal del SAME para que le dieran oxígeno; sin embargo cuando volvió a ver a ese mismo muchacho lo encontró tirado en la calle sin que nadie le prestara asistencia alguna.
Señaló que se quedó en el lugar hasta casi el final del salvataje cuando la policía ya había vallado la zona. Agregó que luego comenzó a realizar la recorrida por los distintos nosocomios para ubicar a sus familiares. Una de sus hermanas salió por sus propios medios, a la otra la encontró en el Hospital Ramos Mejía; su padre falleció.
A preguntas formuladas por las partes, dijo que frecuentaba el local Cemento desde hacía bastante tiempo, aproximadamente desde el año 2002.
De tantas veces que concurrió a ese lugar, conoció a Raúl Villarreal, quien realizaba distintas tareas. Lo vio en las boleterías, como así también en la vía pública. Daba indicaciones a la gente, como ser “salgan de acá, váyanse para allá”, “no tomen cerveza en la esquina”, etc. A su vez, impartía directivas al resto del personal del establecimiento.
Señaló que a Mario Díaz también lo conoció en “Cemento” y que era como una especie de ayudante, aunque dijo no saber con precisión que tipo de relación lo unía con Chabán.
Por otra parte indicó que a República Cromañón concurrió en muchas oportunidades desde que se inauguró en el año 2004. Fue a ver a distintas bandas, como ser “Intoxicados”, “Miranda”, entre otros festivales que se realizaron en el lugar.
Agregó que asistió a los recitales de Callejeros de los días 28 y 29 de diciembre; en éste último la cantidad de gente era mucho menor en relación al día 30, pues se podía transitar libremente por el interior del salón.
También fue al local el día que tocó la banda “La 25”, pero finalmente no ingresó. Supo por comentarios de un amigo que ese día hubo un principio de incendio que se pudo sofocar con vasos de agua.
Respecto de los cacheos, dijo que siempre eran iguales y que se realizaban en todos los recitales en el lugar que sea. De todos modos la gente se las ingeniaba para pasar pirotecnia, escondiéndolas entre las ropas, las zapatillas o las banderas. Las bengalas eran habituales en el rock, y también había candelas aunque no con tanta frecuencia.
Con relación a la seguridad de Cromañón, dijo no saber de quien dependía ni quién la contrataban. Indicó que el día 30 pudo ver a “Lolo Bussi” que era una persona que generalmente estaba en los recitales de Callejeros. El día del hecho lo vio en el sector de boleterías sentado con un yeso en la pierna.
Señaló que sabía que existían dos grupos de seguidores de Callejeros, a saber, “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”, aunque no pudo aportar mayores precisiones al respecto.
Finalmente e interrogado que fue por las partes, dijo que siempre hay presencia policial en los recitales y varía la cantidad dependiendo de la magnitud de evento. En “Cromañón” había policía, pero no hacían nada, es decir, tenían una actitud pasiva. Agregó que la gente consumía alcohol en la calle.
Asimismo, en oportunidad de ser oída Brenda Alicia Caetano Amborebieta, señaló que el 30 de diciembre de 2004 fue a “Cromañón” con seis amigos y que al llegar, en las inmediaciones del local, no había mucha gente. En dicho momento, tampoco observó presencia policial.
Respecto al ingreso, precisó que había gente que vestía remeras que decían seguridad o control que separaban a los varones de las mujeres, de manera que los primeros entraban por la puerta que se encuentra a la derecha del local y las segundas por el hall donde están las boleterías. Afirmó que previo al ingreso, personal femenino la palpó, le revisó el bolso y le hizo quitar las zapatillas.
Después de ingresar se dirigió al baño y notó que no había agua. Luego bajó y se quedó en la zona de las escaleras que dan a ese sector. No observó personal de seguridad en el escenario.
Manifestó que antes de empezar el recital, Chabán le dijo al público que no tiren pirotecnia pues podía repetirse “la tragedia de Paraguay”. Posteriormente, subió al escenario el grupo “Callejeros” y Fontanet pidió a los concurrentes que no encendieran bengalas, que el lugar era reducido y no podrían mostrar el show que habían preparado.
A preguntas formuladas por las partes, respondió que no recordaba que en el estadio Obras, cuando fue a ver a “Callejeros”, se hubiera hecho una advertencia de esas características.
Volviendo a la noche del hecho, indicó que en el primer tema del recital se tiraron bombas de estruendo y bengalas, y que de repente empezaron a caer del techo del local “pedacitos de brea negra” por lo que el público se “abrió” tratando de moverse de ese sector.
En ese momento, un amigo le dijo que se quedara tranquila que ya había pasado un episodio similar el fin de semana anterior y el incendio se había podido apagar. Una persona intentó, sin éxito, usar un matafuego que había en el sector y la gente empezó a empujarse para salir.
Señaló que llegó hasta las puertas por donde se ingresa al salón, pero estaban cerradas. Allí pudo observar un “cartelito” que decía “salida”, e inmediatamente se cortó la luz.
Después encontró una puerta que estaba abierta y pudo pasar al hall situado frente a las boleterías. Dicho sector se encontraba todo oscuro, porque las puertas permanecían cerradas; después de un rato se abrieron y finalmente pudo salir a la vía pública.
Por último, dijo desconocer cómo se abrieron las puertas.
También prestó declaración testimonial Pablo Luis Ignacio Cantagalli, quien indicó que la noche del 30 de diciembre de 2004 asistió por primera vez a un recital del grupo “Callejeros” acompañado por un amigo y la novia de éste. Aclaró que nunca antes había estado en el local “República Cromañón”.
Relató que se encontró con sus amigos en la esquina de la Av. Rivadavia y la calle La Rioja y que en la zona de la Plaza Miserere pudo ver personal policial.
Manifestó que al llegar a la puerta del local ya había bastante gente y la entrada se veía bastante congestionada. Agregó que si bien no presenció el uso de pirotecnia en ese lugar, sí escuchó algunas detonaciones.
Respecto del control que allí se efectuaba, expuso que no había personal que ordenara al público presente, sino que un hombre relativamente joven, les pedía que se quitaran las zapatillas y tuvieran las entradas en la mano. Dijo que luego, otro grupo de personas –no recordó que tuvieran alguna identificación- los revisaban y los hacían entrar con las zapatillas en la mano.
También aclaró que ya había adquirido las entradas con anterioridad.
Después de ingresar al local, pudo subir en forma cómoda al primer piso y se ubicó sobre el lado derecho del escenario donde permaneció mientras tocaba el grupo soporte. Puso de relieve que allí compró una cerveza y observó cómo los asistentes disparaban bengalas, candelas y tres tiros.
Refirió que la actuación de esa banda no duró mucho y que luego pasaron música de “Los Redondos” y otros grupos. En ese momento, mientras la gente bailaba y tiraba pirotecnia, escuchó una voz -que hablaba desde la cabina del discjockey- que les pedía que dejaran de tirar bengalas. Sin embargo el público no reaccionó ante esas advertencias, por lo que transcurrido un rato se volvió a interrumpir la música y la misma persona solicitó nuevamente a los asistentes que se abstuvieran de hacerlo.
Cuando el grupo “Callejeros” subió al escenario, el cantante pidió al público presente que se portara bien, y no obstante ello, tanto en la planta baja como en el primer piso –parte central- comenzaron a utilizar elementos de pirotecnia.
Seguidamente, una “lucecita” de una candela quedó enganchada en la parte del techo ubicada hacia la derecha de la cabina del discjockey, y observó que una “llamita” de fuego se fue agrandando y prendió el techo, generando mucho humo. Expresó que no advirtió que alguien intentara apagar el incendio.
Puso de resalto que se dirigió inmediatamente a la planta inferior, donde había una gran aglomeración de personas, y siguiendo el curso de todas ellas en línea recta, pudo salir del salón. No pudo precisar cuánto tiempo demoró en salir, pero sí que fue complicado, porque la luz se hallaba cortada y el humo molestaba muchísimo, quemaba la garganta.
Relató que una vez afuera de “República Cromañón” vio una autobomba y un patrullero ubicado en la esquina con dos oficiales; había mucha gente que entraba y salía. Antes de comenzar a buscar a sus amigos, fue hasta la esquina a tomar un poco de agua.
Respecto del uso de pirotecnia en recitales dijo que observó la utilización de bengalas en un recital de la banda “Bersuit” en el año 2004 en el Club Ferrocarril Oeste. No recordó si en esa oportunidad se hicieron advertencias, pero sí que fueron revisados a la entrada del estadio.
También declaró en el debate, Yanela Sol Capucheti, quien relató que el día 30 de diciembre de 2004 concurrió al local “República Cromañón” acompañada por una amiga, a fin de presenciar el recital del grupo Callejeros.
Señaló que una vez en las inmediaciones del lugar, se dirigió a la puerta ubicada del lado izquierdo del boliche por donde ingresaban las mujeres, donde no había demasiada gente. Al lado estaba la puerta para el acceso de los varones, donde sí había una larga fila para entrar.
Respecto del ingreso de los hombres, dijo que era un “descontrol” y que por comentarios que escuchó en el lugar se habían “agarrado a piñas” y la policía había tenido que intervenir. Aclaró que no vio policías allí, aunque escuchó el ruido de sirenas.
Una vez que accedió al sector de boleterías, fue revisada por una chica que la palpó de “arriba abajo” y que también le hizo sacar las zapatillas. Lo propio ocurrió con su amiga.
Recordaba que no se quería quitar el calzado, pero la persona que las revisó insistió en que debían hacerlo. Agregó que cuando fue a ver a “Callejeros” al estadio de Excursionistas solamente la palparon.
Volviendo al día del hecho, indicó que luego entraron al salón y que se dirigieron hacia la barra ubicada en el fondo de la planta baja. En ese momento si bien no se estaba utilizando pirotecnia, sintió el olor y el humo característico de esos elementos.
Luego subieron por las escaleras ubicadas a la derecha del escenario para dirigirse al sector de los baños. Aclaró que había mucha gente, las personas estaban una al lado de la otra y por ello tardó mucho en efectuar el recorrido por el local.
Expuso que en el lugar hacía mucho calor –lo calificó de “insoportable”- y que trató de abrir la canilla del baño de damas para mojarse, pero no salía agua. Le llamó la atención la cantidad de niños pequeños que se encontraban en el baño jugando-parecía un jardín de infantes-. Incluso una persona le comentó que allí se cuidaban a los chicos.
Señaló que con su amiga bajaron del baño y se ubicaron en la escalera antes referida. En ese momento estaba hablando Chabán desde una tarima, pidiéndole a los asistentes que por favor no prendieran bengalas, que eran 6000 personas en el lugar, que por la puerta no iban a poder pasar y que todos iban a morir.
En ese momento giró la cabeza y miró hacia la salida y pudo advertir que estaban cerrando el portón principal, por lo que pensó que la situación se podía complicar.
Inmediatamente, “Pato” – cantante de Callejeros- también se dirigió al público pidiendo que no encendiera pirotecnia, y diciendo que el día martes se había prendido fuego el techo y que lo habían apagado con una manguera.
Instantes después la banda comenzó a tocar el tema “Distinto”; en ese momento vio que entraban tres chicos, uno de ellos, de unos 14 o 15 años subido a los hombros de otro y con una bengala de color roja en la mano. El que estaba abajo tenía en su mano un “tres tiros de esos que lanzan bolitas de colores” que lo apuntaba directamente al techo.
Explicó que cerca de una viga había una bandera colgando y que una de las bolitas pegó contra esta y comenzó a incendiarla. Primeramente pensó que lo iban a apagar con un matafuego, pero esto no sucedió e instantes después se empezó a prender fuego el techo.
Manifestó que con su amiga se fueron para atrás, miró hacia el cielo raso y vio que ya estaba todo encendido; además caía plástico quemado. En ese instante se cortó la luz, perdió a su amiga y la gente empezó a empujar para salir del lugar.
Señaló que no podía respirar y que se desvaneció. Cuando se despertó estaba tirada en el piso y tenía las piernas trabadas con otras personas. Se volvió a desmayar y al recobrar la conciencia ya había salido del lugar –un chico la sacó cargándola por la puerta donde ingresaban los varones-.
Indicó que luego fue a la esquina donde vio una ambulancia y un camión de bomberos. Finalmente un patrullero la trasladó hacia el Hospital Ramos Mejía donde sus padres la fueron buscar. Agregó que como consecuencia del hecho presentó moretones en el cuerpo, un esguince de tobillo y quemaduras en las vías respiratorias.
La entrada al local la compró el mismo día en el comercio “Locuras” sito en la intersección de las avenidas Pueyrredon y Rivadavia. Ese día había ido a comprar boletos para un concierto de “Callejeros” que se iba a efectuar en Villa Gesell, y que de casualidad preguntó por el recital del día 30 en Cromañón porque la semana anterior había ido a comprar entradas para los recitales de los días 28 y 29, y no había conseguido. Por ello le llamó la atención que ese día le vendieran una entrada.
Por otra parte, dijo haber concurrido a otros recitales de rock y que en todos se utilizaba pirotecnia, aunque la mayoría fueron en lugares abiertos.
A su turno, prestó declaración en el debate Guillermo Daniel Caro, quien relató que concurrió a los tres recitales que brindó el grupo “Callejeros” en el local “República Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre del año 2004, respectivamente.
Señaló que a los eventos del 28 y 29, ingresó por la puerta que se ve a la izquierda de la maqueta virtual y sin pagar entrada (la que conduce al hall central).
En tal sentido, explicó que conocía a Raúl Villarreal por ser amigo de los integrantes de la banda “La Fábrica” que había tocado dos meses antes en “Cromañón” como soporte del grupo “Jóvenes Pordioseros”.
Fue por ello que al llegar al lugar preguntó por aquél, quien lo dejó pasar sin entrada y sin ser revisado. Por esa misma puerta había entrado con los equipos de sonido cuando fue como colaborador del grupo “La Fábrica”.
Volviendo a los recitales de “Callejeros”, indicó que los dos primeros días había menos gente en comparación con la noche del 30 y que en todos los eventos se arrojó pirotecnia.
Por otra parte, manifestó que también había asistido al recital del grupo “La 25” que había tocado la semana anterior en Cromañón. Relató que en ese show se produjo un incendio en el mismo sector donde se generara el siniestro del 30 de diciembre. Recordó que en esa oportunidad el público con una manguera apagó el fuego, la gente salió para tomar aire y luego el recital continuó. No vio policías ni bomberos.
Puntualmente en lo relativo a la noche del 30 de diciembre, explicó que concurrió al local cerca de las 21:00hs con un amigo de nombre Mariano que es bajista del grupo “La Fábrica”.
Ese día tuvo que sacar entrada porque ya le habían avisado que Raúl Villarreal no iba a estar en la puerta para hacerlos pasar. Entonces, entró por la puerta que esta ubicada a la derecha de la que ingresó los días anteriores.
Explicó que fue revisado como el resto de los asistentes y que las personas encargadas de efectuar el control tenían una remera negra con la inscripción “Callejeros”. Dijo no recordar si ese personal fue el mismo las tres noches, aunque estimó que sí.
Una vez adentro del local se dirigió hacia la barra ubicada en el fondo de la planta baja y pidió una cerveza para tomar; en ese momento estaban pasando música de fondo.
Luego Chabán le habló al público diciéndole que no prendieran pirotecnia porque había mucha gente y no iban a poder salir todos del lugar; que iba a suceder “lo mismo que en Paraguay” y que esto tenía que ser una fiesta.
Respecto de la reacción de la gente, dijo que esas palabras “le entraban por un oído y le salían por el otro”. Acto seguido, habló el cantante de Callejeros quien también pidió que no se encendieran bengalas.
Expuso que después de ello comenzó el recital y del sector que está a la derecha del escenario vio que el techo comenzó a prenderse fuego. Como no se apagaba le dijo a su amigo que se tenían que ir. En ese momento se cortó la luz y se asustó porque la gente empujaba y dificultaba la salida.
Explicó que pudo alcanzar la calle –habrá tardado 7 u 8 minutos- por la misma puerta por donde ingresó. Exhiba que le fue la maqueta virtual, marcó el portón de reja azul con corredor amarillo como el lugar por donde salió. Agregó que siempre vio esa puerta abierta y que es la única que miró con atención. Dijo no haber observado puertas cerradas.
Indicó que afuera le tiraron agua y cuando se recuperó se quedó en el lugar ayudando a rescatar gente. Señaló que entraba y salía al local para ayudar a través de las puertas cine.
Manifestó que no tuvo lesiones como consecuencia del hecho y que no se hizo atender en ningún hospital.
A preguntas efectuadas por las partes, señaló que no vio que se formara un cordón policial durante las tareas de rescate y que era el público el que realizaba el salvamento. Agregó que no vio funcionarios del gobierno de la ciudad en el lugar.
Preguntado acerca de la existencia de grupos de seguidores de la banda “Callejeros”, indicó conocer la existencia de dos, a saber, “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, que aparentemente habían concurrido a los recitales en “Cromañón”. Sabía que se llevaban mal, pero desconocía los pormenores.
En la audiencia de debate del 17 de octubre de 2008, Natalia Florencia Espinosa señaló que el 30 de diciembre de 2004 concurrió a “República Cromañón” con sus hermanos y su padre, y que a las 22 horas ingresó junto a su hermana, por el sector de las boleterías.
Explicó que por haber asistido en calidad de invitada, se encontraba habilitada para subir al primer piso y que en el portón de entrada, unas chicas que tenían unas pecheras las revisaron sobre sus cuerpos y también las zapatillas y la mochila.
Asimismo, refirió que en el momento en que entraron el salón estaba “casi lleno” y que se ubicaron en el descanso de las escaleras, donde observó que había un “chico” que cuidaba el ingreso a ese sector.
Precisó que al poco tiempo de comenzar el show de “Callejeros” una candela que rebotó en el techo inició el incendio. En ese momento se fue para arriba y la gente, que la empujaba contra la pared, le impedía llegar a las escaleras. Indicó que por la cantidad de humo que había no podía ver, le costaba respirar y se le cerraba la garganta. Finalmente, perdió el conocimiento y se despertó en el Hospital Ramos Mejía.
Expresó que al día siguiente estuvo internada en el Hospital Posadas, donde le dieron suero y oxígeno.
Con relación al uso de pirotecnia, manifestó que dicho material también se había utilizado en anteriores recitales, aunque en menor medida. Además, puntualizó que resulta común que en este tipo de eventos se revisara a los asistentes.
Señaló que fue a ver a “Callejeros” en varias oportunidades y que el día 30 de diciembre de 2004 pudo reconocer que el personal de seguridad que estaba en el hall de entrada del local también había estado en espectáculos anteriores. Dijo desconocer si dichas personas trabajan para “Callejeros”.
Respecto a la prevención sobre el uso de candelas y bengalas, manifestó que el día del hecho, Chabán y “el Pato” pidieron a los concurrentes que dejaran de usar pirotecnia. Asimismo, afirmó que en recitales anteriores “Callejeros” se dirigió al público con idéntica finalidad.
También prestó declaración testimonial Viviana Noemí Carro, quien asistió al recital del grupo “Callejeros” acompañada por una amiga llamada Paola y por un compañero de trabajo de esta última cuyo nombre era Damián.
Destacó que era la primera vez que concurría a un espectáculo de esa banda como así también a “Republica Cromañón”.
Relató que se encontró con las personas indicadas precedentemente a las 21 horas en la esquina de las avenidas Pueyrredón y Rivadavia, y desde allí, se dirigieron hasta el local.
Dijo que al llegar a éste último, no advirtió la presencia de personal policial y entraron de inmediato, puesto que no debieron formar fila. En el hall de entrada, junto a su amiga fueron revisadas por una mujer que llevaba puesta una vestimenta que la identificaba, aunque no recordó en forma precisa cuál era el color.
Manifestó que les hicieron sacar las zapatillas -lo que le pareció extraño- y que les inspeccionaron sus carteras. Luego de ello expresó que se reunieron nuevamente con Damián -quien había sido revisado por otras personas-, se ataron sus zapatillas e ingresaron al salón a través de una de las puertas vaivén.
Puso de resalto que dentro de local hacía mucho calor y que había mucha gente, por lo que ella se encontraba “empapada” de transpiración y muchas personas se habían quitado las remeras. En ese momento estaba tocando el grupo musical “Ojos Locos”, y fueron bordeando el escenario, buscando un lugar para poder quedarse.
Señaló que quisieron permanecer en la escalera situada del lado derecho frente al escenario, pero que un individuo de seguridad les indicó que no podían estar allí; sin embargo sostuvo que igualmente se quedaron sentados en uno de los escalones.
Expresó que cuando finalizó de tocar la banda soporte, bajaron y comenzaron a pasar música de fondo de “Los Redondos”, por lo que el público presente “enloqueció” y se puso a saltar como si ese grupo se hallara allí presente.
En ese mismo momento un chico prendió una bengala roja por lo que trató de mantenerse alejada, pues su amiga en otro recital se había quemado con una chispa en el antebrazo.
Relató que seguidamente se apagó la música y se escuchó la voz de una persona que advertía sobre los peligros del uso de pirotecnia, y decía que había en el lugar aproximadamente 6.000 personas, que estaban “sobrevendidas” las localidades, y que no iban a poder salir.
También manifestó que se sentía mal y tenía mucho calor. En consecuencia decidió ubicarse cerca de las puertas de entrada, e intentó subir al primer piso del lado izquierdo del local, lo que le fue impedido por una valla situada en el descanso de la escalera. Dijo que allí otro concurrente le indicó que no podía pasar porque ese sitio era para la “prensa”, y por ese motivo se quedó en el descanso.
Puso de resalto que luego escuchó una voz más tranquila que les dijo que disfrutaran, se calmaran, y se portaran bien.
Cuando empezó a tocar el grupo “Callejeros”, vio un chico de pelo largo subido sobre los hombros de otro, quien prendió una bengala. A partir de ese instante no pudo ver más el recital y percibió una seguidilla de “luces encendidas”. También pudo observar a otro joven que elevó una mano y disparó un elemento pirotécnico que impactó contra unas vigas negras y contra el techo, el cual finalmente se encendió.
Expresó que comenzó a caer una sustancia prendida del techo que provocó la formación de un círculo de personas a su alrededor. El público ubicado delante del escenario no se dio cuenta en un principio de lo que pasaba y continuó mirando el espectáculo. Al percibir lo que sucedía, intentó bajar de la escalera para ir a buscar a su amiga, pero cayó al piso.
Puso de relieve que trató de todas formas de dirigirse al lugar en donde había dejado a su compañera, pero que ello fue imposible, pues todos los asistentes estaban saliendo y la empujaban hacia las puertas.
Relató que finalmente logró salir y se encaminó al hotel situado al lado del local, donde requirió ayuda a una persona que se encontraba en la recepción. Mientras estaba allí, se rompió algún elemento de madera o una puerta –no pudo precisarlo- y un grupo de personas ingresó al hall. Pudo advertir también que del lugar contiguo salía gran cantidad de humo.
Destacó que a efectos de requerir auxilio, fue al estacionamiento y al constatar que allí también había humo, se dirigió a un bar situado en la esquina de la plaza, desde el cual llamó a sus padres.
Finalmente manifestó que volvió a buscar a su amiga y la encontró en el momento en que era trasladada por los bomberos, acompañándola en una ambulancia hasta el Hospital Español. En este nosocomio su amiga falleció y ella fue llevada a su casa por su familia.
Por su parte, Ariel Reynaldo Chávez indicó que entró a “República Cromañón” por el pasillo de la derecha, cuando sonaba el último tema de la banda soporte, aproximadamente a las 22 horas. Antes de ingresar no observó el uso de pirotecnia en las inmediaciones del local, pero sí la presencia de personal policial.
Precisó que fue revisado por unas personas que vestían una remera negra con la inscripción “seguridad”. Aclaró que lo palparon y le revisaron las zapatillas. Asimismo, dijo que las mujeres entraban por el hall donde se encuentran las boleterías y que el portón que se encuentra a la izquierda estaba cerrado.
Para ver el recital, se ubicó en una de las escaleras y personal de seguridad le dijo que no podía permanecer allí, por lo que se situó en la planta baja, justo debajo de los baños.
Señaló que antes de que tocara “Callejeros” se tiró pirotecnia y que alcanzó a escuchar que alguien advertía al público que “nos íbamos a morir todos”.
Puntualizó que al comenzar el recital, desde el centro del salón, tiraron “tres tiros” y bengalas, y que a raíz de ello se incendió el techo. Luego y en momentos en que intentaba salir del lugar, se apagó la luz. En su recorrido, se cayó, perdió sus pantalones y zapatillas, y en determinado momento no pudo avanzar más. Finalmente, se desmayó.
Posteriormente, se despertó en una ambulancia que lo llevó hasta el Hospital Ramos Mejía. Aclaró que no vio carteles indicadores en el local.
Manifestó que anteriormente había ido a ver a “Callejeros” a otro establecimiento y que el día del hecho no estuvo el presentador que tenía la banda.
Con relación a la prevención sobre el uso de pirotecnia, dijo que en un recital anterior en “República Cromañón”, el público usó dicho material y no escuchó advertencia alguna. De la misma manera se refirió respecto a “Cemento”.
Precisó que en “Cromañón” se tiraba menos pirotecnia que en “Cemento” y que su uso era común a todas las bandas de rock.
Por último, refirió que en el show de “Callejeros” en “Excursionistas” se encendieron candelas y hubo fuegos artificiales fuera del escenario.
También prestó declaración testimonial Guillermo Darío Clivio, quien asistió al recital de “Callejeros” en “República Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004. Cuando arribó al local acompañado por dos amigos, a los fines de ingresar al salón se había formado una larga fila que atravesaba la calle Bartolomé Mitre en diagonal hacia su intersección con la calle Jean Jaures.
Precisó que antes de entrar fue revisado por una persona que llevaba puesta una remera negra, no recordando si esa prenda llevaba impresa alguna leyenda como “Callejeros” o “Seguridad”.
Asimismo destacó que ese individuo le pidió que se quitara las zapatillas y a uno de sus amigos, quien portaba un bolso, que lo vaciara.
Expresó que una vez adentro del local, se dirigió primero a la barra ubicada en la parte de atrás y luego al baño del primer piso porque hacía mucho calor. En ese momento ya había finalizado de tocar la banda soporte, y seguidamente reprodujeron un tema del grupo “Los Redondos” llamado “Ji Ji Ji”. Desde allí arriba pudo advertir que una persona situada en la parte cercana a la cabina del discjockey disparó bengalas hacia la planta baja.
Dijo que luego descendió y se quedó parado frente al escenario junto a una valla, detrás de la cual, había personal de seguridad. En esa ocasión escuchó la voz de Chabán, quien los advirtió sobre los peligros del uso de pirotecnia. Indicó a los presentes entre otras cosas, que “la acústica del local era altamente inflamable” y que “si se llegaba a prender fuego, se iban a morir todos”.
También se dirigió al público Patricio Santos Fontanet, pidiendo que se portaran bien y no tiraran bengalas.
Puso de relieve que seguidamente comenzó el show y fueron detonadas bengalas que “salpicaban” a la gente. En consecuencia, miró hacia atrás y pudo ver un joven subido sobre los hombros de otro, que tenía en su mano una bengala encendida y de la cual salían unas luces de colores que impactaban en el techo. Señaló que la bengala fue lanzada desde el sector ubicado delante y hacia la derecha de la cabina de sonido.
Iniciado el fuego sostuvo que rodeó el recinto, llegó a una barra y salió recto hasta la puerta que daba a un pasillo amarillo. En ese trayecto perdió a su amigo y quedó “trabado” delante de una puerta gris que decía salida, por lo que se encaminó por el costado derecho hacia el hall de la boletería.
Cuando salió se encontraba golpeado, en estado de “shock” y expectoraba algo negro. Especificó que logró alcanzar la via pública por sus propios medios y allí no observó que hubieran llegado ambulancias o personal policial.
Expuso que sus padres lo llevaron a un nosocomio donde permaneció internado por intoxicación por monóxido de carbono hasta el día siguiente al mediodía. Refirió que recibió atención médico psiquiátrica y que aún es asistido psicológicamente.
También efectuó una comparación sobre diversos aspectos de los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Respecto de la presencia del personal policial fuera del local, manifestó que no la observó ninguno de los tres días, como así tampoco vio que se utilizara pirotecnia en el exterior.
En relación al control previo al ingreso, dijo que el día 30 fue más estricto.
También se refirió a la cantidad de público presente en los recitales; expresó que el día 30 no se podía transitar; mientras que el día 28 se podía circular tranquilamente.
Puso de resalto que en el primero de los shows se dispararon muchas bengalas, y que el segundo fue más tranquilo; en cuanto a las advertencias sobre el uso de pirotecnia, precisó que ésta fue la misma durante los tres espectáculos, y que el público no les prestaba atención.
Con relación a la existencia de ventilación, manifestó que los días 28 y 29 estuvo encendida, pero que el día 30 no pudo percibirla.
También contó que asistió a los recitales de la banda “Callejeros” en “Cemento” y en “Excursionistas”.
Indicó que conocía a Villarreal porque lo había visto en otra oportunidad en “Cemento” y era quien se ocupaba de la seguridad de ese lugar e impartía órdenes al personal.
Aclaró que el día 30 vio a Villarreal conversando con un joven.
También sostuvo que asistió al espectáculo del grupo “Callejeros” en el estadio “Obras” y que durante su realización el cantante de la banda solicitó que no tiraran bengalas.
A su turno prestó declaración testimonial César Guillermo Colque.
Manifestó que asistió a “República Cromañón” a ver el recital del grupo “Callejeros” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004. Aclaró que conocía el sitio con anterioridad a las fechas indicadas, pues había asistido a un concierto de ese grupo durante el curso de ese año, como así también al de otras bandas, entre las que mencionó a “Los Gardelitos”, “La 25”, y un festival de varios grupos.
Indicó que concurrió a los shows de “Callejeros” realizados en “Excursionistas”, “Obras” y “Cemento”.
Con respecto a la revisación que se realizaba en general en todos los recitales, expresó que solamente los palpaban.
Con relación al uso de pirotecnia, sostuvo que se efectuaba en todos los espectáculos de rock y que si bien no presenció ningún incidente por su empleo, algunas personas le comentaron que el día que tocó el grupo “La 25” en “Cromañón” se había producido un principio de incendio.
Respecto al tipo de elementos pirotécnicos accionados refirió que en todos se detonaban bengalas y tres tiros en algunos. Aseveró que en general nadie efectuaba advertencias sobre la pirotecnia, pero que Patricio Santos Fontanet sí lo hizo tanto en el estadio “Obras” como en “Cemento”.
Relató que el día 28 de diciembre había bastante gente, que se había formado una fila hacia la derecha del local para poder ingresar. Señalo que ese día entró al salón a través de la puerta de la derecha, luego de ser revisado y de entregar la entrada a una persona de seguridad que llevaba puesta una camiseta negra.
Especificó que no recordaba el número exacto de individuos que realizaba ese trabajo, pero eran por lo menos dos, uno que revisaba y otro que cortaba la entrada. Dijo también que el día 28 se utilizó pirotecnia dentro del lugar.
Volviendo al relato sobre el día 30, expuso que llegó más temprano porque deseaba ver el grupo soporte “Ojos Locos” y cuando arribó las puertas de entrada grandes ubicadas en el frente del local estaban cerradas.
Puso de resalto que el control previo al ingreso fue llevado a cabo por personas que vestían una remera de color negro y que fue mucho más intenso que el de los días anteriores. Ello así, porque le hicieron sacar las zapatillas y revisaron las mochilas. Destacó que el personal de seguridad quitaba de los bolsos elementos tales como desodorantes, botellas, bengalas, entre otras cosas y los tiraba en una bolsa de residuos negra.
Expresó que cuando dejó de tocar la banda soporte se acomodó para poder ver el recital de “Callejeros” y, antes de que ésta empezara, Chabán hizo una dura advertencia sobre el uso de las bengalas y el humo que éstas generan. Asimismo les pidió que “no sean villeros” y “que no quería aparecer en Crónica como un país bananero”. Aclaró que al Sr. Chabán no lo veía, sino que sólo lo escuchaba y que luego de eso una persona apodada “Lombriz” salió al escenario para presentar el show.
Manifestó que al inicio del primer tema se inclinó para no quemarse el cabello con las bengalas disparadas y que de repente se apagó el sonido. Por ello, se dio vuelta y observó que el público había formado un círculo en el centro del salón y que en el techo había un “hueco de fuego” que se iba esparciendo y del cual se desprendía un material encendido.
Se alejó, y al comprobar que el foco ígneo iba agrandándose, se ubicó en el rincón derecho del local.
En ese momento vio saltar una persona desde el escenario y el público empezó a gritar. Deseaba salir del recinto, pero que no sabía por donde hacerlo. Seguidamente un individuo, abrió la valla que lo separaba del escenario y junto con otros espectadores pasó del otro lado de aquélla. En ese preciso instante se cortó la luz y todo quedó totalmente a oscuras.
Expresó que se separó de su amigo y que si bien sabía que en esa zona había un camarín, no lograba ubicarse. En consecuencia tanteó la pared en busca de una puerta, hasta que cayó en un rincón de un cuarto y quedó tirado en el suelo por la imposibilidad de respirar bien y la sensación de que iba a morir en ese lugar.
Mientras escuchaba los gritos de la gente, vio una linterna que se acercaba hacia él y oyó gritos pidiendo que se abriera la puerta del garage. Sostuvo que en cuanto fue abierta salió a un estacionamiento, donde había dos personas, y a lo largo de aquél hasta la calle.
Puso de relieve que minutos más tarde lograron escapar sus amigos y los tres juntos se encaminaron a un kiosco situado a la vuelta de “Cromañón”, desde el cual llamaron a sus padres.
Resaltó que vio a algunos de los integrantes del grupo “Callejeros” salir por la misma vía de egreso que él y que volvió a encontrar a Christian Torrejón y Elio Delgado en la “Plaza Miserere”.
Dijo que se quedó prestando ayuda en las inmediaciones del lugar, deteniendo a los vehículos a fin de que trasladaran a los heridos a alguna clínica u hospital. No vio al Sr. Chabán en ningún momento.
Manifestó que no sufrió lesiones de gravedad, pero sí algunos cortes y que sintió que se iba a morir.
Por otra parte afirmó que existían dos grupos de seguidores de la banda “Callejeros”, llamados “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”. Expuso que éstos se identificaban por las banderas que portaban, pero que no recordaba haberlos visto aquella noche.
A pedido de las partes dijo que pudo observar desde muy temprano banderas colgadas de las barandas del primer piso y en las escaleras. Ya estaban colocadas cuando tocó la banda “Ojos locos”, pues siempre se intenta ubicarlas rápidamente para que se visualicen mejor desde el escenario.
A tu turno prestó declaración en el debate, Gisela Andrea Contrera, quien manifestó que concurrió al local República Cromañón el día 30 de diciembre de 2004 junto con una amiga para presenciar el recital del grupo “Callejeros”.
Señaló que había tomado conocimiento del show en el evento que la misma banda había realizado días anteriores en el estadio de Excursionistas donde el cantante Patricio Fontanet había anunciado los espectáculos que se efectuarían los días 28, 29 y 30 de diciembre para despedir el año. Aclaró que por ello, al día siguiente, compró su entrada para el tercer recital en el comercio “Locuras” sito en el barrio de Once de esta Ciudad.
Volviendo al día 30 de diciembre, expuso que llegaron a las inmediaciones de Cromañón cerca de las 22 o 22:30hs y que allí notaron la presencia de mucha gente, por lo que pensó que la banda ya había tocado y que el público estaba saliendo.
Sin embargo esto no era así, pues el show aún no había comenzado. En el tumulto de gente que se había formado, de repente pudo escuchar que un hombre -cuyas características físicas no recordaba- decía en voz alta que avanzaran con las entradas en la mano.
Eso fue lo que hicieron con su amiga hasta que llegaron a una “puertita de persiana” por donde ingresaron al boliche –en la maqueta virtual señaló la puerta color azul, es decir, la ubicada a la derecha mirando de frente al local-.
Una vez en el interior fueron revisadas por una mujer que tenía, según recuerda, una pechera color verde o naranja y que efectuaba el control de acceso. Manifestó que a su amiga la palparon, le hicieron sacar las zapatillas y le inspeccionaron el bolso; contrariamente a ella la revisaron “así nomás”, es decir, solamente la cachearon.
En virtud de esta diferencia dijo que el control en comparación con el del recital de Excursionistas, era más estricto, puesto que en este último lugar todos eran revisados de la misma manera, es decir, en forma correcta.
Continuando con su relato, dijo que había mucha gente en el salón –las personas estaban pegadas unas con otras- y hacia mucho calor. Una amiga les había comentado que el lugar más tranquilo era el piso superior y por ello se dirigieron hacia ese sector, subiendo por la escalera ubicada a la derecha del escenario, es decir, la del fondo del local.
De todos modos, una vez allí, advirtieron que también estaba lleno de gente, y por ello comenzó a sentirse ahogada; dijo que la sensación del lugar le daba miedo, por la cantidad de personas y porque no conocía el local.
Aclaró que cuando ingresó estaba terminando de tocar la banda “Ojos Locos” y que luego de ello pasaron música de “Los Redondos”, cree que el tema que sonaba era el denominado “Jijiji”.
En ese momento los asistentes saltaban y cantaban sin parar. Agregó que estaba nerviosa por el ambiente y porque la gente la apretaba. Fue por eso que habían decidido subir al entrepiso, pero la situación no se modificaba.
Luego de ello recordó que Chabán, desde el escenario, se dirigió al público pidiendo que no tiraran pirotecnia porque era peligroso; de todos modos los concurrentes no deponían su actitud.
Expuso que trataron de descender del entrepiso, pero había tanta gente que se quedaron apostadas en el descanso de la escalera allí existente. En ese momento comenzaba a tocar la banda “Callejeros” y a su vez empezaron a tirarse elementos de pirotecnia.
En cierto instante vio que una persona estaba subida a los hombros de otra accionó una candela o bengala que encendió la media sombra en el sector cercano al escenario. Eso fue lo que desató el incendio.
A pesar del fuego, en un principio la banda siguió tocando; en ese momento le dijo a su amiga que se tenían que ir porque se estaba prendiendo el techo. Ahí el resto de las personas comenzó a tratar de bajar y se formó una “avalancha” cuando todos se tiraron repentinamente por las escaleras.
Relató que perdió a su amiga y que el techo ya estaba todo encendido; cuando bajó la escalera la situación era “un lío”, todo el mundo gritaba, caía plástico sobre la gente y quedó atrapada contra una columna. De repente, se cortó la luz –aclaró que el sonido ya se había cortado anteriormente-.
Señaló que no conocía el lugar y por eso estaba desorientada; tampoco se veía ningún cartel que indicara el sentido de la salida. Dijo que las personas se desesperaban, trataban de salir del local.
En esos intentos por alcanzar la calle, y entre empujones, en cierto momento pudo ver que había una luz; no sabe bien como sucedió, pero luego de un empujón más de la multitud, de repente pudo salir del lugar.
Una vez afuera, comenzó a preocuparse por su amiga y quería entrar de nuevo para ir a buscarla pero una pareja de chicos le dijo que no volviera a ingresar que se estaba quemando todo.
Manifestó que tragó mucho humo y su esposo, que había llegado al lugar, la llevó al locutorio donde trabajaba donde le dieron agua. No obstante ello, seguía sin poder respirar, razón por la cual la llevaron al Hospital Ramos Mejía, donde le dieron oxígeno.
Sobre este punto dijo que el nosocomio estaba desbordado, que había muchos chicos tirados, y que tenían que compartir los tubos de oxígeno entre cinco personas.
Finalmente fue trasladada al Hospital Español, donde tiene cobertura médica, y permaneció allí internada unas horas en terapia intensiva, para luego ser llevada a una habitación común.
A preguntas formuladas por las partes, dijo que había concurrido a otros recitales de rock pero en lugares abiertos, y que siempre se usaba pirotecnia.
En otro orden de ideas, dijo que la noche del hecho en Cromañón, antes de entrar, vio un patrullero en la esquina del lugar; también vio un efectivo policial parado en la zona, sin hacer nada. No vio que se arrojara pirotecnia en las inmediaciones.
En oportunidad de ser oído Sebastián Eduardo D’Angelo, señaló que el 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 concurrió con cinco amigos a “República Cromañón” y que en las tres ocasiones, antes de ingresar, lo palparon y le revisaron las zapatillas.
Expresó que el día del hecho entró por el hall de las boleterías, fue derecho a la barra y se ubicó detrás de una columna. Desde dicha posición vio de manera muy clara que, cerca de la escalera que conduce a los baños, una persona apuntó con una candela “al mismo lugar de la media-sombra” durante diez o quince segundos, lo que provocó que dicho material se pusiera de color rojo y se abriera, produciéndose una lluvia de fuego.
Precisó que recién cuando se cortó la luz, se dio cuenta que “la cosa era seria”. Aclaró que la conducta que describió parecía haber sido efectuada a propósito, aunque tampoco descartó un actuar inconciente, atento que muchos concurrentes, según su parecer, habían consumido alcohol o drogas.
Agregó que en su intento por salir llegó hasta las puertas denominadas tipo cine y que allí se produjo un amontonamiento, en el que sufrió mucha presión de las personas que venían de atrás. Luego de unos minutos empezó a sentir ardor en el pecho y se puso una musculosa arriba de la nariz.
En dicho momento estaba aplastado, no podía moverse y había gente en el piso que estiraba las manos pidiendo ayuda. Luego, cuando había logrado trasponer unos pasos las puertas aludidas, recibió la ayuda de un bombero y salió por el hall de las boleterías, donde había gente tirada. Puntualizó que la puerta del pasillo situado a la derecha del local estaba cerrada.
Después junto a sus amigos observó que los propios concurrentes rescataban a los que no habían podido salir por sus propios medios y los llevaban hasta las ambulancias. En dicha circunstancia, se cruzó en dos oportunidades con Patricio Fontanet, quien “estaba buscando gente”.
Con relación al uso de pirotecnia, indicó que antes de comenzar el recital de “Callejeros” el público tiró muchos petardos y Chabán, de mala manera y desde la cabina de sonido, les dijo que dicha conducta era muy arriesgada, que podía pasar “lo de Paraguay”. Posteriormente, Patricio Fontanet realizó idéntico pedido.
Por último, dijo que le pareció haber visto a Villarreal en la entrada del local, a quien luego del hecho pudo observar por televysión, aunque no recordó si fue la noche del 30 de diciembre o una anterior.
En el curso de la audiencia realizada el 20 de octubre de 2008, Nadia Yolanda Betancourt expresó que conocía “República Cromañón” por haber asistido a otros recitales y por haber concurrido a dicho lugar cuando era “boliche de cumbia”. Aclaró que no advirtió que en el inmueble hubiera efectuado alguna reforma.
Precisó que el día del hecho llegó temprano y que en las inmediaciones del local no observó presencia policial ni utilización de pirotecnia.
Puntualizó que, antes de ingresar, una chica que llevaba una pechera que decía “seguridad”, le revisó las zapatillas, los bolsillos, la remera y la mochila. Afirmó que a dicha mujer ya la había visto en otros recitales de “Callejeros”. Asimismo, señaló que en “Cromañón” la habían revisado pero no de esa manera.
Manifestó que entró por el hall de las boleterías y se dirigió al baño, donde no había agua. En dicho momento, el salón estaba lleno de gente y se escuchaba música de “Los Redondos” y de “La Renga”.
Relató que a fin de ver el recital se ubicó cerca del escenario, sobre el sector derecho y que antes de que “Callejeros” comenzara su show, Chabán le pidió al público que no se use pirotecnia porque podía pasar “lo de Paraguay”. Agregó que idéntico pedido realizó “el Pato”.
Expresó que en “Cemento” no revisaban a los concurrentes y que pese a que allí también se tiraban bengalas no escuchó advertencia alguna.
Expuso que posteriormente comenzó el recital y enseguida escuchó una explosión y la exclamación de la gente. No supo lo que estaba pasando, pero cómo se había cortado la música y la luz, decidió a salir.
Fue así que corrió por detrás de la escalera y cuando llegó al sector cercano a la barra situada en la parte de atrás del local, vio que el techo estaba incendiándose.
Como se quedó parada mirando el incendio, la gente se la llevó por delante y la tiró al piso. Luego volvió a correr y chocó con las barandas que formaban la cabina de sonido. Pese a que no se veía nada, continuó su recorrido y se cayó nuevamente.
En esta oportunidad, ya no pudo proseguir porque tenía gente arriba de ella, por lo que quedó atrapada hasta quedarse “dormida”.
Refirió que se despertó por la “lluvia de los bomberos” y que pudo ver cuando se levantó la persiana que da a la calle y entró la luz. Explicó que un chico que llevaba una remera de “Callejeros” la pudo rescatar.
Asimismo, sostuvo que a raíz de lo sucedió tuvo contusiones en las piernas y en los brazos y estuvo internada hasta las ocho o nueve de la mañana del 31 de diciembre de 2004.
Por último, manifestó que le comentaron que una semana antes del día del hecho, cuando tocó “La 25” en “Cromañón”, hubo un incidente similar por un foco ígneo, pero no sabe bien lo que ocurrió.
Asimismo, fue convocado a prestar declaración en el debate Gustavo Adrián De Jesús, quien previo a efectuar el relato de los hechos objeto del juicio, expuso que conocía a los imputado Omar Chabán y Raúl Villerreal por ser asiduo concurrente de los locales “Cemento” – asistía desde los 15 años de edad- y “República Cromañón” –fue muchas veces desde su inauguración en mayo de 2004-.
A su vez, dijo que también conocía a todos los integrantes del grupo musical “Callejeros”, pues éstos viven en su barrio -Villa Celina-, y la sala de ensayo de la banda se encuentra ubicada en frente de un kiosco que el declarante frecuenta.
Agregó que puntualmente con Cristian Torrejón lo une un vínculo de amistad, no así con el resto de los músicos. Comenzando entonces con su exposición, señaló que el día 30 de diciembre del año 2004 fue con un grupo de amigos -alrededor de 30 todos de Villa Celina- al local “República Cromañón” en un micro que alquiló al efecto.
Aclaró que entre esas personas se encontraban, por ejemplo, Diego Píriz, Damián Espinoza, Darío Ramos, María Celeste Oyola y Javier García – éste último fallecido en el incendio- y que algunos tenían entradas para el recital y otros figuraban en la lista de invitados.
Indicó que arribaron al lugar aproximadamente a las 22.00 hs y que se quedó en la puerta del local porque siempre acostumbra entrar en último término y además porque esa noche hacía mucho calor. Así, dijo que permaneció en la vereda alrededor de 15 o 20 minutos.
Aclaró que como estaba en la lista de invitados, debía ingresar por la puerta ubicada en el sector derecho de las boletarías visto el boliche de frente. El resto de las personas ingresaban por la puerta de persiana color azul –así lo marcó en la maqueta virtual que se le exhibió-.
Recuerda que en el interín en que estuvo en la vereda lo vio a Raúl Villarreal puntualmente en la zona de ingreso donde se estaba efectuando el cacheo. Señaló que esa noche lo notó particularmente nervioso pues en cierto momento el nombrado le manifestó de mala manera una frase similar a la siguiente: “Que haces acá, entras o te corres, me estas estorbando, no me dejas trabajar”. También estaba allí Mario Díaz.
Asimismo, dijo que justo antes de ingresar, vio a Villarreal dar la orden de cerrar el portón de acceso a las boleterías (en la maqueta virtual señaló la hoja derecha de la puerta color violeta), supuestamente para que no se “colaran” personas, según escuchó por comentarios.
Puntualmente, pudo observar que el propio Villarreal con la colaboración de Mario Díaz cerraron ese portón y que sólo quedó abierta una pequeña puertita que esa hoja tiene en su parte media.
Respecto del conocimiento que tenía de las actividades de Raúl Villarreal, expuso que en el local “Cemento” siempre estaba ubicado en el sector de boletarías y en muchos recitales de otras bandas, como ser “Los Gardelitos” y “Divididos” entre otras, lo hizo pasar gratis.
Con relación a esto último, explicó que trabajaba en una empresa gráfica donde se diseñaban calcos autoadhesivos de grupos de rock y uno de sus clientes tenía un comercio denominado “La Cueva” en la localidad de Lanús, Provincia de Buenos Aires. En éste último lugar lo vio un par de veces a Villarreal. Por esto lo conocía y cuando el deponente arribaba a Cemento, Villarreal le indicaba al personal de control que lo dejaran pasar.
En éste último aspecto, señaló que a Villarreal siempre lo vio dar órdenes al resto de las personas que efectuaban control en Cemento. Lo mismo ocurría en Cromañón, razón por la cual sostuvo que, a su entender, Villarreal era el jefe de seguridad de este último local, pues lo vio impartiendo directivas a toda la gente encargada de los cacheos, tanto si se tratara de empleados del lugar o respecto de aquellos que vestían remeras negras con la inscripción “Callejeros Control” – en los recitales de esa banda-.
Agregó que Mario Díaz siempre colaboraba con Villarreal en sus tareas y que era una especie de “mano derecha” de éste último.
Las órdenes que daba Villarreal consistían en indicarle tareas al resto del personal, formulando frases tales como “controlá acá”, “fijate allá”, es decir, parecería estar a cargo de la parte organizativa de la fila en el exterior del local dando directivas, mas nunca lo vio personalmente palpando concurrentes.
Expuso que la gente que tenía las remeras de “Callejeros Control” el día del hecho eran un total de 15 o 20 personas aproximadamente, y que a alguno de ellos los ha visto en otros recitales.
Dijo que en los shows de los días 28 y 29 de diciembre vio a “Lolo” –Lorenzo Bussi-, quien estaba sentado con un yeso y muletas al lado de una mesa de madera ubicada en contra de una pared de frente a la boletería.
Agregó que el día 30 no llegó a verlo en el lugar. Esa persona solía estar en los espectáculos de rock, dijo notar su presencia en conciertos de “Los Gardelitos”, “La Renga” y “El Indio”, como asimismo de “Callejeros” por ejemplo en el estadio de Excursionistas y en Obras Sanitarias.
También vio gente de seguridad en el interior del salón, puntualmente en el acceso al sector VIP y cuidando la consola de sonido – el día 30 vio dos personas controlando ese acceso en la escalera, la cual además tenía una especie de reja a modo de contención-. Recuerda que en otra ocasión en que concurrió a Cromañón una persona que se encontraba cuidando el interior del lugar sacó a un chico del boliche por encender una bengala.
Respecto del cacheo, dijo que el día 30 había como una especie de doble vallado humano formado por la gente de control donde se realizaban las inspecciones de los concurrentes.
Señaló que la revisación era la propia de todos los espectáculos de rock, a saber, te palpan, miran los bolsos y hacen que los asistentes se quiten las zapatillas.
Explicó que lo que se trata de buscar son elementos de pirotecnia, u otros objetos punzantes aptos para lesionar a las personas.
A su entender todos los concurrentes fueron revisados de la misma manera los días 28, 29 y 30 de diciembre; concluyó que el cacheo fue “estricto”. A pesar de los esfuerzos, la gente se las ingeniaba para pasar la pirotecnia, por ejemplo, escondiéndola en las banderas, adentro de los desodorantes, etc.
Con relación a los recitales del 28 y 29 de diciembre, dijo que a ambos entró por la lista de invitados de Cristian Torrejón y que fue revisado. En el primero de los recitales, fue más temprano para ver a la banda soporte “Los Pérez García” y dijo que se arrojó pirotecnia y había bastante gente; por el contrario, el segundo fue mucho mas “tranquilo”, en tanto sólo se encendieron dos o tres bengalas en todo el show.
Aclaró que el uso de pirotecnia en los espectáculos de rock era habitual, que en todas las bandas se arrojaban ese tipo de elementos y que era como una especie de costumbre o ritual. Recuerda que en este aspecto el cantante de Callejeros solía efectuar advertencias al respecto, pidiendo a los concurrentes que no lancen bengalas porque el humo no dejaba ver el show.
Volviendo a los recitales del 28 y 29 de diciembre, expuso que estuvo en la parte inferior del local, no obstante tener la posibilidad de acceder al sector VIP por ser invitado. Indicó que había una distinción en la gente que ingresaba por lista de invitados.
En tal sentido, explicó que la persona debía anunciarse por nombre y apellido en las boletarías; luego, si allí le proporcionaban al concurrente una “cintita de color” tenía derecho a ingresar al VIP; si en cambio le daban “un papelito” pasaba sin pagar pero no podía subir al sector exclusivo.
Continuando su exposición sobre lo ocurrido la noche del 30, dijo que entró por la “puertita” que quedara abierta según antes describiera una vez que el show había comenzado. Avanzó unos diez metros por el sector de las boletarías y vio que una multitud de personas se le venía encima y lo empujaba hacia la salida. Así salió a la calle por la misma puerta por donde ingresó.
Expuso que en principio no sabía bien que era lo que estaba sucediendo y se dirigió hacia la plaza existente en el lugar para ver que pasaba. Allí comenzó a escuchar gritos y personas diciendo “fuego, se prende fuego”. Ya nuevamente en las inmediaciones del local, pudo observar a espectadores que salían desesperados del boliche con la cara llena de humo o las remeras rotas. Indicó que se quedó en la calle mirando esa situación en estado de “shock” sin hacer nada, hasta que se le acercó su amigo Diego Piriz quien lo agarró del hombro y le dijo “que haces acá, o venís a ayudar o te vas”.
En consecuencia, se dirigió al portón violeta -en ese momento ya se encontraba abierto- e intentó entrar al local para colaborar, pero su amigo antes mencionado lo frenó y le dijo que se quedara en la calle ayudando a trasladar a las personas que sacaban desde el interior del salón.
Así permaneció un tiempo recibiendo concurrentes desvanecidos o lesionados, y junto a otros particulares los trasladaban hacia las ambulancias, patrulleros, colectivos y en definitiva, a cualquier vehículo que pudiera haber en la zona, para que los llevaran a los hospitales.
Manifestó que pasada aproximadamente una hora o una hora y media, comenzó a agotarse físicamente, por lo que colaboró con una especie de cordón humano que se formó frente al local – para ese entonces ya habían arribado los bomberos y el SAME, en ese orden-.
En ese momento lo vio a Villarreal que se retiraba del lugar en dirección a la calle Jean Jaures con una bolsa de consorcio negra en la mano, cuyo contenido no pudo divisar. Aclaró que según cree el nombrado estaba vestido con una remera negra –siempre utilizaba ese tipo de vestimentas- y que cuando lo vio salir no advirtió diferencia en sus ropas, a excepción de que lo vio transpirado y mojado.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que siempre que concurría a Cromañón veía en la esquina del local un móvil policial estacionado. La noche del hecho, antes del comienzo del show también lo divisó y advirtió que había dos efectivos policiales.
Por otra parte y a pedido del Sr. Fiscal General, se le dio lectura a la pregunta 35 de su declaración prestada durante la instrucción, obrante a fs. 5 del legajo de herido número 715.
Ante ello, dijo que recordaba que previo al inicio del recital y en un momento que estaba en la puerta del local, vio a Chabán hablando con dos policías, con los cuales luego se fue hacia la esquina de la plaza.
Preguntado por las partes sobre la existencia de grupos de seguidores de la banda “Callejeros”, dijo que sabía de la existencia de los grupos “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, pero desconocía si estas bandas estaban o no enemistadas. Agregó que cuando iba a los recitales concurría con gente de su barrio en los micros que alquilaba al efecto, y que no pertenecía a ninguno de esos grupos.
En el curso del debate se escuchó a Matías José Estrada Godoy señaló que concurrió a “República Cromañón” el día 30 de diciembre de 2004 junto a cuatro amigos para presenciar el recital de “Callejeros”. Llegaron a las 21.00 horas aproximadamente y no tuvieron que “hacer cola” para ingresar.
En la puerta del local unas personas que se identificaban con remeras negras que lucían la inscripción “control” o “staff”, hacían entrar a los varones por el portón de la izquierda y a las mujeres por el hall de las boleterías. Apenas pasaron, los palparon y les revisaron las zapatillas.
Una vez en el interior esperaron la presentación de la banda “Ojos locos”, en la barra situada en la parte de atrás, donde vendían bebidas alcohólicas. En dicha circunstancia, vio que el personal de seguridad controlaba que el público se mantenga en orden.
Después, a medida que pasaba el tiempo y se acercaba el inició del show de “Callejeros”, se fueron aproximando al escenario hasta ubicarse en la parte de adelante, cerca de una columna.
Relató que durante toda la noche hizo mucho calor y que el público en ningún momento dejó de tirar petardos, bengalas y tres tiros. Por ello, concluida la función de la banda soporte, Chabán se dirigió a los espectadores y les dijo “no sean pelotudos”, “tengan cuidado”, “puede ocurrir lo de Paraguay”.
Luego salió el presentador de “Callejeros” que, vestido con una galera y un traje o smoking, preguntó al auditorio si estaba preparado para el show y enseguida apareció la banda.
Antes de iniciar el espectáculo musical Fontanet les pidió a los asistentes que se portaran bien. Sin embargo, cuando aún no habían concluido con el primer tema, los músicos dejaron de tocar y toda la gente se dio vuelta. Al girar sobre sí, observó que en el centro del salón, a la altura de la columna de la derecha, se incendiaba una bandera y que muy pronto el fuego tomó por completo a la media sombra.
En ese momento vio que del techo caía una columna de fuego y que el público se abrió del lugar.
Junto a un amigo y a una amiga se fueron para el lado del escenario y quisieron dar toda la vuelta para salir, pero el humo les impedía ver y los concurrentes se amontonaban. Por ello, en ese momento, se desorientaron.
De repente se cortó la luz y el lugar se volvió irrespirable. En búsqueda de la salida, se topó con la pared situada a la derecha de escenario y luego con las escaleras, donde pudo tocar la baranda, los escalones y las piernas de los que querían bajar.
Explicó que “a la vez que la gente le pasaba por arriba, sentía gente debajo de sus pies”.
Cuando estaba cerca de la cabina de sonido ya no pudo avanzar más y el movimiento de la muchedumbre lo estaba por tumbar. Un chico lo sostuvo para que no se caiga y luego lo soltó. Finalmente quedó en el medio de una pila de personas.
Muchos gritaban que no querían morir y pedían que abran las puertas. Sintió que la muerte estaba cerca y recordó a su familia y a sus padres; cuando se estaba desvaneciendo alguien “le pegó un tirón” y lo sacó del aprisionamiento en que se encontraba.
No recordó si salió por el hall donde se hallan las boleterías o por el pasillo que en el exterior tiene una persiana.
Relató que perdió a sus amigos y que no supo más de ellos hasta que los vio afuera, donde una enfermera le dio oxigeno y pudo recuperarse.
Ayudó a socorrer a otros chicos que se encontraban en la calle y cuando supo que todos sus amigos estaban bien regresó a su casa.
Como no se sentía bien, su padre lo llevó hasta el hospital Pirovano, donde permaneció internado hasta el mediodía.
A preguntas de las partes, señaló que había muchas banderas colgadas en las barandas del local y otras que portaban los seguidores de la banda.
Por último, aclaró que donde se produjo el incendio “había gente que tiraba candelas” y que por ello dedujo que dicho material provocó que se queme una bandera. Sin perjuicio de ello, dijo no recordar el rostro de los referidos concurrentes.
Por su parte, Juan Facundo Diana expresó que desde mayo o junio de 2004 fue un asiduo concurrente de los recitales que se realizaban en “República Cromañón”.
Destacó que en junio de ese año, cuando estaba presenciando un festival de rock en el local aludido, se suscitó un principio de incendio que fue controlado con la utilización de una manguera. No recordó si en dicho incidente intervino personal del lugar o los bomberos.
Explicó que es habitual el uso de bengalas y petardos en las presentaciones de las bandas de rock, ya sea en lugares abiertos o cerrados y que, por ello, el público siempre era sometido a un control, que en la mayoría de los casos consistía en un cacheo y en la revisión de las mochilas.
Sin embargo, puntualizó que dos meses antes del hecho, cuando fue a “Cromañón” a ver a “Gardelitos” no tenía entrada y un chico lo contacto con otro que era conocido de Chabán y, al pagar cinco pesos, pudo entrar por una puerta lateral, eludiendo el control.
Agregó que dicho proceder no era extraordinario y que el 29 de diciembre de 2004 una amiga de su novia, llamada Romina Mellado Toledo, previo contacto con personal “relacionado con el boliche o con el dueño”, ingresó por una puerta del costado con diez bengalas y sin que la revisen.
Respecto a la noche del 30 de diciembre de 2004, refirió que a las 21:15 horas se encontró con sus amigos en los alrededores del establecimiento mencionado para ir a ver a “Callejeros”.
Manifestó que consiguieron entradas en la puerta y que dicho día el personal de seguridad, que vestía una remera negra que decía “Callejeros”, amplió la rutina correspondiente al control y les revisaron las zapatillas.
Una vez en el interior, pudo observar que el salón estaba decorado con banderas de la banda, que lucían colgadas de las barandas emplazadas en ambos lados del piso superior. Además, indicó que las escaleras estaban ocupadas y que nunca había visto tanta gente en el lugar.
Relató que, pese a las dificultades para caminar, junto a sus amigos se dirigieron al baño, donde tomaron agua y se mojaron.
Posteriormente, como no había agua en el baño de mujeres, acompañaron a una amiga hasta la barra para que ingiera un poco de líquido.
Luego bajaron y se ubicaron cerca de las escaleras situadas a la derecha del recinto; transcurridos unos minutos, Chabán pidió a los concurrentes que no prendieran bengalas porque el humo iba a impedirles ver el espectáculo.
Sostuvo que en “Cromañón” era la primera vez que escuchaba una advertencia de ese tipo.
Después de un pequeño intervalo fue presentado el grupo “Callejeros”, que inútilmente reiteró el requerimiento efectuado por Chabán, atento que los asistentes no cambiaron su comportamiento.
Finalmente, al minuto de iniciado el recital, una candela que salió del costado derecho de la cabina de sonido encendió la media-sombra y la banda dejó de ejecutar sus instrumentos.
El público se apartó del lugar para dirigirse hacia la salida, pero quedaba aprisionada cerca de las denominadas puertas tipo cine. En dichas circunstancias pudo observar que dos de las puertas referidas estaban abiertas, pero aclaró que no tuvo a la vista las aberturas restantes. El humo hizo que el lugar se vuelva irrespirable y que en cierto momento se cortó la luz.
Como era imposible avanzar y la gente que venía de atrás empujaba, se producían caídas en cascada. Así fue como quedó aplastado entre la muchedumbre hasta que alguien de seguridad jaló de su brazo y lo liberó.
Refirió que en dicha maniobra se lesionó el hombro y que una vez que alcanzó la calle se encontró con sus amigos.
Ulteriormente, le refirieron que los portones de entrada que dan a las boleterías estaban cerrados y que para acceder a la calle la gente tuvo que esperar que los abran.
A preguntas de las partes, refirió que le parecía más cómodo “Cromañón” que “Cemento” y que en éste último lugar Chabán advertía al público sobre el uso de pirotecnia.
Asimismo, dijo desconocer donde estaban ubicado los grupos de seguidores de “Callejeros” denominados “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”, y que se enteró de la realización del recital a través de sus amigos o por lectura de un suplemento del diario “Clarín”.
Acto seguido, fue convocado a prestar declaración testimonial Federico Antón Diana Tedeschi, quien asistió al recital acompañado por su hermano y cinco amigos.
Relató que arribaron al lugar aproximadamente a las 20 horas, pero que sólo dos de ellos ingresaron en ese momento y él, junto con el resto, permaneció hasta las 21:15 horas en la “Plaza Miserere”. Allí, pudo observar presencia policial.
Manifestó que previo a su ingreso formó en una fila corta ubicada en la vereda frente al local, y que fue revisado por personal de seguridad que llevaba puesta una pechera de color con la leyenda “seguridad”. Aclaró que estas personas estaban ubicadas en la puerta de entrada y también un poco más adentro.
Asimismo, expuso que al entrar recorrió el salón y que había mucha gente. Dijo que luego de ello fue al baño del primer piso y se reencontró con sus dos amigos que habían ingresado previamente; juntos descendieron y se situaron al pie de la escalera.
Previo al inicio del concierto de “Callejeros” se pasó música de “Los Redondos” y “La Renga”.
Cuando comenzó el espectáculo se dirigió hacia el escenario y permaneció detrás de una valla, que era sostenida por personal de seguridad.
Expresó que al cortarse el sonido pudo advertir que del techo se desprendía un material encendido, pero que no sabía cómo se originó el incendio, ni quién disparó la bengala, ya que se encontraba muy adelante para percibirlo.
Puso de relieve que la gente se agrupaba frente a las puertas “vaivén”. Por ese motivo, al ver que los músicos bajaron del escenario y se encaminaron hacia otro sitio, saltó la valla y pasó del otro lado. Indicó que también ayudó a una joven a hacerlo, y luego de ello, se cortó la luz. No podía respirar y se recostó en el piso.
Destacó que no sabía cómo logró alcanzar la vía pública y que una vez que estuvo afuera, se dirigió hacia la esquina. Aclaró que allí la situación era caótica y que no vio a Chabán.
Luego de estar un tiempo sentado, se dirigió hacia la esquina y más tarde se encontró con sus compañeros.
Expresó que junto con su hermano fue trasladado por un camión de una fuerza de seguridad al “Hospital Ramos Mejía” y que desde allí, aquél telefoneó a su madre para avisarle lo que había sucedido.
Posteriormente, y al encontrarse desbordada la capacidad de atención de ese nosocomio, decidieron encaminarse hacia el “Hospital Durand”, donde estuvo internado por unas horas.
Manifestó que ya conocía “República Cromañón”, pues había asistido a los conciertos de “Los Gardelitos” y al de “Callejeros” del día 28 de diciembre de ese mismo año.
Con respecto a la revisación realizada el día 30, afirmó que ésta fue más estricta que en otros recitales y que la noche del 28 le requirieron que se sacara las zapatillas.
Dijo que también fue a ver al grupo “Callejeros” en “Cemento”, “Obras”, “El Hangar”, y “La Plata”.
Asimismo explicó que conoce a alguno de los integrantes del grupo “La familia piojosa” por haber viajado con ellos a recitales, pero que el día 30 no los vio.
A su turno prestó declaración testimonial en el debate Oscar César Díaz, quien el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al recital de la banda “Callejeros” en el local “República Cromañón”, acompañado por un grupo de once amigos.
Indicó que una vez en las inmediaciones del lugar, pudo advertir que había mucha gente en la calle como asimismo que en la esquina de la calle Ecuador había un policía apostado.
Señaló que ingresó al boliche por la puerta de persiana color azul, la cual se encontraba abierta. A la altura de la segunda puerta doble hoja que tiene esa entrada, había personas de seguridad que lo revisaron.
En este último aspecto, manifestó que le inspeccionaron su mochila y le hicieron sacar las zapatillas. Las personas que efectuaban el control estaban vestidas con remeras de color negras que decían “seguridad”.
Una vez en el interior del salón, avanzó por la parte del fondo, se dirigió hacia la segunda escalera, subió a través de ella, e ingresó a los baños, los cuales funcionaban normalmente. Estaba con tres amigos más en ese momento y había mucha gente en el local, lo que impedía transitar libremente. Agregó que hacía mucho calor y que no advirtió la presencia de un sistema de ventilación.
Señaló que decidieron permanecer en el entrepiso justo frente a la escalera. En esos instantes, no había ninguna banda tocando y recuerda haber escuchado a Chabán efectuar advertencias con relación al uso de pirotecnia, aunque no pudo brindar mayores precisiones al respecto.
Luego de esto, comenzó a tocar la banda “Callejeros” y vio que se encendió un tres tiros desde la planta baja del salón cuyos disparos salieron en distintas direcciones; uno pegó contra la pared y otro contra “la lona” que había colocada en el techo. Este último inició el incendio.
Relató que el fuego comenzó a crecer y a despedir humo, por lo que les dijo a sus amigos que se tenían que ir del lugar porque se iba a incendiar. Trató de bajar por la escalera, la cual estaba repleta de gente y que perdió de vista a sus compañeros.
Agregó que una vez que descendió fue “costeando” el salón por la parte del fondo, hasta que llegó a la altura de una columna cercana a las puertas vaivén, donde quedó trabado por la cantidad de gente.
Para ese momento ya no se veía nada en el local y no se podía respirar. Escuchó que la gente gritaba “abran las puertas”. Estuvo un rato allí atrapado y luego apareció en la calle; no pudo explicar cómo salió del lugar.
Exhibido que le fue el recorrido virtual, marcó las dos puertas centrales de las seis tipo cine, como aquellas que se encontraban cerradas en el momento en que la gente gritaba que abran las puertas.
Una vez en el exterior se encontró con una chica que había ido con él y le preguntó por sus otros tres amigos con los que había estado en el interior del boliche, pero éstos no aparecían.
En un principio los propios chicos que salían eran los que colaboraban en el rescate, aunque sí notó que había policías. Los bomberos y las ambulancias arribaron con posterioridad.
Entonces reingresó al local para buscar a sus compañeros; habrá entrado unas seis o siete veces, llegando incluso a subir al entrepiso; dijo que no se veía nada y que se chocaba con chicos que bajaban y trataban de salir. Agregó que los tres amigos con los que entró finalmente fallecieron.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo no recordar haber visto carteles indicadores de salida en el local y que era la primera vez que concurría a “Cromañón”.
Por otra parte, manifestó no conocer a los integrantes de la banda “El fondo no fisura”, aunque aclaró que sabía que eran asiduos seguidores de “Callejeros”.
Asimismo prestó declaración en el debate Eduardo Martín Di Pascua, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al recital de “Callejeros” en “República Cromañón” junto con su novia.
Señaló que una vez en el lugar –serían las once menos cuarto de la noche- ingresó por la puerta correspondiente al corredor que en la maqueta virtual se observa de color amarillo, y que su novia lo hizo por el portón que da a las boletería donde estaba la entrada de mujeres.
Indicó que más o menos a la mitad del pasillo, fue inspeccionado por personal de seguridad, donde lo palparon, le hicieron sacar las zapatillas y en definitiva “le revisaron todo”.
Este tipo de cacheo le llamó la atención, razón por la cual le preguntó al muchacho de control si la severidad en la revisación obedecía a lo que había sucedido la noche del 25 de diciembre pasado donde en el recital del grupo “La 25” se había producido un principio de incendio, a lo cual le respondieron que sí.
En ese último aspecto, explicó que él asistió a ese evento, en el cual se produjeron dos focos de fuego, uno antes del comienzo del show y otro durante su sustanciación.
En tal sentido, dijo que el primero se produjo en la media sombra y que se intentó apagar con un matafuego, pero no funcionaba, por lo que la gente que estaba en el entrepiso tiraba agua con vasos de plástico. Finalmente lo apagaron arrojando un cajón de cerveza que cuando hizo contacto con el techo lo extinguió.
El segundo principio de incendio acaecido en ese evento, fue apagado con un matafuego, el cual si bien no funcionaba en forma correcta, logró sofocar la llama.
Esa misma noche, Chabán había efectuado advertencias sobre el peligro del uso de pirotecnia, y puntualmente había dicho que “si no se dejan de joder la 25 no va a tocar”.
Volviendo al día 30, señaló que una vez que pasó la revisación se encontró con su novia e ingresaron al salón a través de las dos puertas vaivén que dan al pasillo color amarillo, las cuales estaban abiertas.
Una vez en el interior, caminaron por el sector del fondo del local, detrás de la cabina de sonido; allí notó que había mucha gente y le dijo a su novia que nunca había visto que el lugar estuviera así de lleno.
Indicó que llegaron hasta la segunda escalera y que se acomodaron en el descanso. Su intención era subir a los baños, pero no pudo hacerlo, pues la cantidad de gente le impedía ascender.
En ese momento, Chabán se dirigió a los asistentes, indicándoles que no “sean boludos”, que no tiraran más pirotecnia, que se “dejaran de joder”, porque podía pasar lo mismo que sucedió en el “shopping de Paraguay”.
Sobre este punto, y a pedido de las partes, se le efectuaron lecturas de su declaración prestada en la instrucción y dijo recordar que Chabán le preguntaba al público acerca de si iba a continuar arrojando pirotecnia y éste le respondió que sí en tres ocasiones.
Ante ello Chabán los insultaba diciendo que tenían que responder en forma negativa. También recordó que el nombrado hizo referencia a que en el lugar había 6000 personas y que no todos iban a poder salir por la puerta.
Acto seguido empezó el recital de Callejeros y los concurrentes comenzaron a encender bengalas y candelas en distintos sectores del salón. Indicó que se quedó atento a los disparos de las candelas, por lo que pudo ver que uno de ellos impactó en el techo y produjo un fuego de pequeñas dimensiones.
Al principio se quedó tranquilo porque pensó que lo iban a apagar como en el recital de la banda “La 25”. La gente que estaba en la planta baja no se daba cuenta de lo que estaba sucediendo pues se hallaba mirando hacia el escenario; por este motivo comenzó a hacer señas para que todos pudieran advertir el inicio del fuego.
En cierto momento, el foco de incendio empezó a agrandarse, y en una cuestión de segundos comenzaron a caer pedazos de media sombra encendidos sobre la gente, la que recién allí notó lo que estaba sucediendo.
Entonces las personas que estaban arriba trataron de descender desesperadamente, por lo que agarró a su novia de la mano y le dijo que se tenían que ir del lugar. En el medio del salón se formó un círculo, pues era allí donde estaba el fuego; en la parte trasera del local se amontonaron todas las personas pues querían evitar que el material encendido les cayera encima.
En ese interín miró hacia el sector del techo que se estaba incendiando y notó que ya todo estaba prendido. Aclaró que se refiere a la parte trasera del salón, pues una columna allí existente le impedía ver lo que acontecía mas adelante.
Dijo que bajó rápidamente y que se fue hacia el sector de la barra del fondo. La gente trataba de ir para atrás, tratando de esquivar el sector que se estaba incendiado. Cuando estaba abajo, no sabía si fue porque se cortó la luz o si el fuego dejó de iluminar, pero todo quedó a oscuras.
Allí perdió a su novia y la situación se descontroló. No podía respirar y la gente lo empujaba. Avanzó hasta la altura de la cabina de sonido, hasta que en cierto momento se cayó sobre unas personas, y la gente que venía detrás hizo lo mismo, por lo que quedó atrapado en el lugar, cerca de la primera escalera.
Señaló que estuvo en esa situación unos 10 o 15 minutos, apoyado sobre una persona. Allí sintió que le tiraban del pelo y de los brazos; también que pasaba gente por encima suyo.
Vio que en el sector donde estaba el fuego no había gente y pensó en salir por allí, pero no se animó porque antes de caer había tenido que esquivar una bandera que flameaba prendida fuego y se asustó.
Continuando con su relato, dijo que al estar trabado pensó que se moría y que todo había terminado, por lo que se dejó vencer y se quedó allí. Sin embargo, en cierto momento pensó en su familia y en sus amigos, y por ello junto fuerzas para volver a intentar escapar.
En ese momento vio que un chico que estaba al lado suyo se paró y pudo salir caminando. Allí pensó que sí la otra persona que tenía próxima hacía lo mismo, él iba a poder salir también. Eso finalmente sucedió; se paró y caminó hacia las puertas “vaiven”, hasta que alcanzó el sector de boleterías.
Ahí vio gente tirada, chicos negros por el humo y un panorama desesperante. Una vez en la calle, tomó aire y comenzó a buscar a su novia hasta que finalmente la encontró.
Señaló que vio que al lugar arribaba un patrullero y que la gente agredía a los preventores, producto de la situación. Agregó que “los pativocas” del local le impedían a los concurrentes volver a entrar al salón, aunque ingresaban de todos modos, en búsqueda de sus familiares.
Indicó que se quedó en el lugar hasta las tres de la madrugada aproximadamente tratando de ayudar.
Como consecuencia del hecho, comenzó a toser humo negro, le faltaba el aire y por ello tuvo que hacerse revisar por un médico el día 3 o 4 de enero siguiente.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que seguía a la banda “Callejeros” desde el año 2001 o 2002. Que había concurrido a muchos recitales del grupo a distintos lugares, como ser “Cemento”, Obras Sanitarias, El Treatro de La Plata, Avellaneda y Excursionistas –en éste último se enteró de los recitales de fin de año en “Cromañón”-.
En todos estos eventos se arrojaba pirotecnia, al igual que en cualquier espectáculo de rock. No obstante ello, indicó que en los shows de “Callejeros” el uso de bengalas era mayor, calificándolo como “terrible”, y diciendo, a modo de ejemplo, que si se tocaban 30 canciones, en 25 de ellas se encendía pirotecnia; que se llegaban a accionar incluso hasta tres o cuatro bengalas por tema.
Aclaró que siempre el cantante de la banda, “Pato Fontanet”, le pedía al público que parara con la pirotecnia, alegando que no se veía nada. Recordó que una vez Fontanet dijo algo así como “Eh loco esto parece Londres, no los veo, paremos un poco”, ante lo cual la gente lo “chiflaba”.
Asimismo, aclaró que al principio el uso de pirotecnia abarcaba el uso de bengalas, petardos y bombas de estruendo; ya para la época del hecho investigado se comenzaron a utilizar las denominadas candelas, que se habían puesto de moda en el futbol, particularmente en la hinchada del club Boca Juniors.
Preguntado por las partes acerca de grupos de seguidores de Callejeros y sobre sí tenían distintivos, dijo que sabía que había dos, a saber, “La familia Piojosa” y “el Fondo no fisura”. Estos últimos tenían banderas que los caracterizaban. Sabía que había algún conflicto entre ambos, pues se habían peleado en un recital realizado en “El Hangar”.
Por otra parte, explicó que conocía el local “Cromañón”, no sólo por haber asistido a varios recitales allí celebrados, sino porque además había concurrido en una ocasión cuando todavía funcionaba el boliche de cumbia denominado “El Reventón”. Eso había sido hace muchos años y por lo tanto no pudo recordar cambios significativos en el lugar; solamente indicó que en esa oportunidad no había mucho público.
También prestó declaración testimonial Carlos Alberto Dojorti, quien concurrió a los tres recitales del grupo musical “Callejeros” del mes de diciembre de 2004.
Al inicio de su relató indicó que la noche del 30 de diciembre, previo a su ingreso al interior del salón, fue revisado por una persona que llevaba puesta una remera que decía “Callejeros”. Le hicieron quitar las zapatillas e inspeccionaron su mochila.
Indicó que en ese momento estaba tocando la banda “Ojos Locos” y que se ubicó en el fondo del recinto.
Observó que se detonó pirotecnia durante el “show” en varios sectores del local y tanto Chabán como Patricio Santos Fontanet advirtieron sobre el peligro de su uso allí adentro.
Relató que al empezar el espectáculo de “Callejeros” se dispararon “tres tiros” y que se produjo un foco ígneo en el techo. Aclaró que si bien al principio no parecía ser algo grave, posteriormente comenzó a expandirse, y a caer materiales en combustión del techo.
Dijo que quedó aprisionado contra la pared por el amontonamiento de personas que se produjo y que en ese instante se cortó la luz, por lo que ya no se podía ver nada.
Manifestó que era imposible avanzar y que la gente empujaba y pasaba por encima de los demás en su intento por llegar a las puertas.
Expresó que desde afuera ingresaba un poco de luz y que observó que expectoraba una sustancia negra. Indicó que la misma “inercia” lo llevaba hacia afuera y que estaba un poco inconsciente.
Continuó pujando para poder salir hasta que finalmente se topó con una puerta y un bombero lo sacó de allí y lo llevó a la vía pública.
Al salir observó personal de bomberos, quienes le ofrecieron agua y seguidamente volvió a entrar a fin de buscar su morral que había dejado en la barra ubicada en la planta baja.
Puso de relieve que no logró hacerlo puesto que al reingresar al local no podía respirar y se encontró con muchísima gente que le solicitaba ayuda. También advirtió que se había formado una “pila de personas”, por lo que trató de auxiliar a quienes podía, al tiempo que buscaba a un amigo del cual se había separado.
Afirmó que encontró a su compañero en la esquina de “Republica Cromañón” y que luego de llamar a su casa partió porque ya no estaba en condiciones de seguir prestando ayuda.
A preguntas efectuadas, sostuvo que la advertencia sobre las bengalas fue realizada durante los tres recitales del grupo “Callejeros”, y que esta banda siempre hacía esa recomendación.
Respecto de la utilización de elementos pirotécnicos y de la revisación efectuada en los conciertos indicados precedentemente, expuso que fueron similares durante los tres días.
Aseveró que conocía a dos grupos de seguidores de la banda “Callejeros” que se llamaban “El fondo no fisura” y “La familia piojosa” y que siempre llevaban banderas a los recitales.
En la audiencia de debate Javier Alejandro Domínguez señaló que concurría a “Cemento” desde el año 1987 y que allí Villarreal se encargaba de vender entradas.
Asimismo, afirmó que desde su apertura asistía a “República Cromañón” y que en éste local el nombrado se ocupaba de ordenar a los concurrentes para evitar que se amontonen en la puerta.
En lo que respecta a Chabán, precisó que en ambos establecimientos se dedicaba a controlar el ingreso del público.
Por otra parte, refirió que asistió a “Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 y que, en dichas ocasiones, siempre hubo un patrullero y una camioneta de la policía en las inmediaciones del local.
Relató que el 30 de diciembre fue el día de mayor asistencia de público y que las personas a cargo del control de ingreso tenían una remera negra con una inscripción en color amarillo que decía “Control Callejeros”.
Explicó que la revisión fue exhaustiva, atento que abarcó un cacheo y la inspección de las mochilas y las zapatillas. Sin embargo, aclaró que los invitados entraban por el acceso de las boleterías, sin ser sometidos a ningún tipo de registro.
Llegó cinco minutos antes de que toque “Callejeros” y entró por el portón de la derecha, donde había dos o tres vallas.
Al ingresar escuchó que Fontanet preguntaba a los concurrentes si se iban a portar bien. Además, pudo ver que había banderas colgadas de la baranda del piso superior y “banderas de palo”.
Expuso que siempre se situaba en la puerta que se encuentra próxima al escenario, pero como el día del hecho había mucha gente, no alcanzó a llegar a dicho lugar y se ubicó donde comienza la barra emplazada al costado del recinto.
Una vez que el grupo musical comenzó el show, no llegaron a transcurrir uno o dos minutos que se cortó el sonido.
Advirtió que en el centro del salón, cerca de la columna de la derecha, una persona que se encontraba arriba de otra, apuntó con una candela hacia arriba y provocó que el techo se prendiera fuego. Ante dicha situación salió desesperado en busca de la salida.
Manifestó que tanto las puertas tipo cine como la del pasillo, que en su exterior tiene una persiana metálica, estaban abiertas. No obstante ello, afirmó que el recorrido se hizo difícil por la cantidad de gente que pretendía alcanzar la calle.
Detalló que se cortó la luz y que salió por la misma puerta que utilizó para ingresar. Ulteriormente, con otras personas, procedieron a sacar a la calle una mesa que se hallaba atravesada en el hall de las boleterías.
Luego fue hacia la parte exterior de la salida de emergencia y vio que mientras un bombero intentaba abrir la puerta con una barreta, Villarreal tiraba agua hacia el interior del recinto con una manguera. Mientras ello ocurría, los concurrentes gritaban y sacaban sus manos para afuera.
Señaló que la puerta ofreció mucha resistencia y que ello demoró su apertura; cuando cedió, visualizó una importante “pila de chicos” y junto a las personas que se encontraban en el lugar procedieron a trasladarlos hasta la esquina, en forma totalmente descontrolada. En tal sentido, destacó que no percibió la puesta en marcha de un operativo.
Con relación a los recitales realizados los días anteriores, dijo que cerca del escenario había una valla que llegaba hasta la pared y que a un costado había gente de la “Cruz Roja” o de primeros auxilios que proveían de agua a los asistentes.
Asimismo, refirió que desde la primera noche que tocó “Callejeros” apreció que la puerta de emergencia tenía puesto un candado y estaba atada con alambre.
Por otra parte, sostuvo que siempre escuchó que Chabán pedía al público que disfrute del espectáculo y deje de tirar bengalas porque podía suceder una tragedia. A pesar de ello, en ninguna oportunidad observó que los asistentes adopten el comportamiento requerido por Chabán.
Respecto al uso de pirotecnia, interpretó que el mensaje de “Callejeros” era “prendan un poco menos”.
A preguntas de las partes, respondió que fue muchas veces a ver a “Callejeros” y que dicha banda nunca había suspendido un recital.
También fue convocado a prestar declaración Sergio Ariel Duarte, asistente a los recitales de “Callejeros” de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Relató que el día 30 llegó a “República Cromañón” a las 18 horas porque deseaba colgar una bandera que decía “Callejeros” y el nombre de su barrio.
Dijo que no pudo hacerlo ya que personal de seguridad del local le informó que los lugares estaban todos ocupados desde el día martes. Precisó que esos individuos tenían remeras o pecheras que llevaban impresa la leyenda “seguridad”, pero que ignoraba si pertenecían al grupo musical o a “Cromañón”.
Manifestó que se dirigió hacia la “Plaza Miserere” y permaneció allí tomando algo con amigos hasta aproximadamente las 20:00 horas, momento en que volvió a “Cromañón”.
Expuso que cuando arribó había una fila corta y observó que frente a la entrada había personal policial. También vio al Sr. Chabán parado fuera del lugar.
Indicó que fue revisado por personal de seguridad de forma más intensa que los días anteriores y que le requirieron que se quitara las zapatillas. Aclaró que quienes cumplían esa función eran alrededor de 10 ó 12 sujetos, pero no pudo precisar si eran aquellos que lo habían recibido en ese comercio a las 18:00 horas.
Puso de relieve que al entrar al salón estaba ejecutando su música la banda “Ojos Locos” y que se ubicó delante de la cabina de sonido.
Tiempo después subió al primer piso, fue al baño y posteriormente descendió y se situó al pie de la escalera junto con sus dos amigos.
Afirmó que cuando finalizó de tocar el grupo soporte, reprodujeron temas de otras bandas, entre ellos “Ji Ji Ji” de “Los Redondos”. En ese instante, desde la parte trasera hacia la derecha del primer piso pudo ver que había gente disparando candelas hacia delante y que caían sobre el público que se encontraba en la planta baja.
Añadió que de inmediato habló Chabán desde la cabina de sonido y solicitó que no tiraran más pirotecnia, ante lo cual los concurrentes reaccionaron profiriéndole insultos.
Expresó que aproximadamente a las 22:30 horas comenzó el “show” del grupo “Callejeros” y que él se ubicó en el medio del recinto. Indicó que durante el primer tema advirtió que se formó una ronda en el centro del lugar porque estaban tirando pirotecnia y el techo comenzó a encenderse. Miró hacia arriba y al darse cuenta de que el fuego se esparcía rápidamente, decidió irse hacia el lado de las puertas de salida.
Destacó que en ese momento se cortó el sonido y que al llegar al pie de las escaleras situadas en el lado izquierdo frente al escenario, se cortó la luz, y el público entró en pánico.
Resaltó que no podía alcanzar las puertas “dobles” debido al “amontonamiento” y que al bajar el humo, sintió que se ahogaba. Expresó que no sabía por qué no podía salir, pero supuso que ello era por la gran cantidad de personas y la desesperación que tenían.
Dijo que finalmente logró atravesar las puertas “vaivén” pero que allí se produjo una “avalancha” de personas, que le impedía seguir avanzando, por lo que tuvo que esperar como 5 o 10 minutos para hacerlo.
Manifestó que cuando accedió a la vía pública se encontró con un “caos”. Luego de un rato vio a Chabán, quien estaba quejándose y diciendo que “eran unos pelotudos” y que “él sabía que eso iba a pasar”.
Precisó que posteriormente cruzó la calle a fin de encontrarse con su hermano, quien no había logrado entrar al salón porque había llegado demasiado tarde. Aquél estaba ayudando a sacar gente del interior, y juntos entraron 10 o 15 veces más.
Aclaró que había muchísimas personas solicitando auxilio, y que pudo observar la presencia de personal de bomberos y ambulancias.
También puso de relieve que en la esquina de Jean Jaures se encontró con amigos y que acompañó a una joven hasta una ambulancia que la condujo hasta el Hospital Ramos Mejía. Se trasladó desde ese nosocomio hasta “Republica Cromañón” en varias oportunidades en busca de una de sus compañeras, hasta que finalmente tomó conocimiento de que había fallecido. Luego, volvió a su casa junto con su hermano.
Manifestó que asistió a cuatro espectáculos de “Callejeros” en “República Cromañón”, incluidos los tres ocurridos durante el mes de diciembre de 2004.
Con relación al cacheo, expresó que el día martes 28 no fue tan exhaustivo como los días posteriores, puesto que no les hicieron sacar las zapatillas, ni los “palparon” con tanta intensidad.
También sostuvo que los días 28 y 29 de diciembre el Sr. Patricio Santos Fontanet había efectuado una advertencia sobre el uso de pirotecnia pues impedía ver el espectáculo y que esos días no vio personal policial fuera del lugar.
Afirmó que no pertenecía a ningún grupo de seguidores de “Callejeros”, pero que conocía que había, a saber “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”.
Dijo desconocer la relación entre esos dos conjuntos, y que no se diferenciaban por nada en especial. Indicó que ninguna de las tres noches del mes de diciembre divisó banderas de esos grupos y que éstas se encontraban colgadas de los balcones.
Aseveró que tomó conocimiento de los recitales del grupo “Callejeros” por medio de volantes y la página de internet.
A su turno prestó declaración testimonial Andrea Verónica Farinola, asistente a los recitales de los días 28 y 30 de diciembre de 2004 en “República Cromañón”.
Relató que el día 30 arribó en tren a la “Plaza Miserere” donde se encontró con su novio, un sobrino, y algunos amigos.
Dijo que aproximadamente a las 22:20 hs. fue caminando hasta la puerta del local y que allí observó la presencia de un patrullero de la Policía Federal.
Señaló que no tenía entrada sino que figuraba inscripta en la lista de invitados, pues había sido anotada por una persona conocida llamada Sebastián. Explicó que lo vio aquel día en las inmediaciones de la plaza indicada y le informó que tanto ella como su novio estaban en ese listado con sus apodos “la flaca” y “el cabezón”.
Manifestó que conoció a Sebastián a través de una publicidad gráfica que retiró del comercio “Locuras”. En ese volante se promocionaba la contratación de micros a un recital y había un número de teléfono. Aclaró que fue su novio quien se comunicó telefónicamente.
Volviendo al día del hecho, dijo que ingresó por la puerta de la izquierda y que en el hall de entrada, si bien había mucha gente, no estaban formados en fila. En ese sitio se encontraban ubicadas dos mesas alargadas que dividían el recinto y otras dos más pequeñas que formaban una “L”. Precisó que sobre una de ellas se hallaba sentada una mujer embarazada.
Relató que se dirigieron hacia una joven rubia –ubicada dentro de un cuarto detrás de un vidrio- a fin de informarle que estaba inscripta en la lista de invitados, y al constatarlo la dejaron pasar. Aseveró que en ese listado habría aproximadamente 10 personas.
Sostuvo que fueron revisados por un sujeto de contextura grande con rulos –aclaró que no era Villarreal- a quien conocía de “Cemento” y que no tenía identificación alguna. Puso de relieve que sólo le inspeccionaron su “riñonera” y a su novio lo palparon y le revisaron las zapatillas. Agregó que el personal de seguridad llevaba puesto remeras negras.
Relató que al ingresar al salón no se podía ver como consecuencia del humo y la cantidad de gente que había, por lo que debía empujar para lograr pasar. Se ubicó sobre el lado derecho de la barra del fondo y luego subió al primer piso con una persona conocida a fin de ir al baño. Allí observó que no había agua y aclaró que no vio ninguna guardería.
Destacó que en las escaleras se encontraban sentadas muchas personas y que no observó personal de seguridad dentro del local, como tampoco señalizaciones para el caso de incendio.
Al descender a la planta baja escuchó la voz de un individuo que solicitaba que no se prendieran bengalas y que “no fueran boludos porque se iban a quemar todos como en Paraguay”.
Expresó que se situó nuevamente en la barra, donde se encontraba Chabán y otra persona a quien conocía “de vista” de “Cemento”. Relató que en ese momento un joven delgado con el torso descubierto disparó un petardo y ante ello Chabán saltó hacia el otro lado, le arrebató la mochila, lo insultó y lo empujó contra aquella. Aseveró que allí se vendían bebidas, gaseosas y cervezas.
Puso de resalto que no pudo percibir si había algún tipo de ventilación o extractores de aire en el salón.
Seguidamente empezó el “show” y a las pocas estrofas de la primera canción se cortó el sonido y quedó aprisionada contra el sector de expedición de bebidas. Indicó que en ese lapso de tiempo también se cortó la luz.
Puso de relieve que su novio saltó hacia al interior de la barra y la ayudó a ella a hacerlo. Siguieron caminando, “tanteando la pared” y su compañero tropezó con un cajón de cervezas y cayó al piso.
Continuó caminando, mientras era arrastrada por la multitud, hasta que la tiraron al piso y arriba suyo cayeron muchísimas personas. Indicó que en ese momento recordó el desastre de “la puerta 12”.
Precisó que se desmayó, y que cuando volvió en sí, se encontraba recostada sobre la calle Bartolomé Mitre, y una persona le dio agua para beber. No obstante ello, volvió a perder el conocimiento.
Fue trasladada en un patrullero hasta el Hospital Rivadavia, donde fue “tirada” sobre el piso de la guardia y en ese instante volvió a reaccionar.
Expresó que la hija de una paciente internada era quien les daba el oxígeno y que un oficial de policía le preguntó su nombre. Dijo que permaneció allí en el hall y que vomitó algo negro y brillante.
Finalmente sus padres la recogieron de ese nosocomio y juntos fueron a buscar a su novio.
También manifestó que concurrió varias veces a “República Cromañón” para ver al grupo “Callejeros”, incluidos la primera vez que tocó allí y el día 28 de diciembre.
Afirmó que iba a “Cemento” desde el año 1995 y por ese motivo conocía a Villarreal, quien siempre estaba parado en la puerta.
Efectuó una comparación de distintos aspectos entre los recitales de los días 28 y 30 de diciembre.
Señaló que la revisación fue similar ambos días no la “palparon”, solamente le inspeccionaron su “riñonera”.
Con relación a la cantidad de público, sostuvo que el día 28 había menos y se utilizó menos pirotecnia.
Dijo que ninguno de esos dos días presenció el concierto de la banda soporte. Tampoco recordó si había música de fondo, ni si presentó al grupo “Callejeros” una persona apodada “Lombriz”, quien subía al escenario disfrazado y contaba chistes.
Indicó que asistió a los recitales de la banda “Callejeros” en “Excursionistas”, “Obras”, Córdoba” y que no era habitual escuchar advertencias sobre el uso de pirotecnia en ese tipo de espectáculos. En “Obras” el control era más estricto y había personal masculino y femenino realizándolo.
Interrogada acerca de los viajes que realizaba para asistir a los “shows” de “La Renga” y “Callejeros”, expuso que le pagaba el pasaje a Sebastián, quien se encargaba de contratar micros “de línea”. Efectuó aproximadamente 10 viajes en esas condiciones y no siempre aquél viajaba con ella, pues dependía de la cantidad de unidades que contrataron. En esos traslados no vio banderas ni utilización de elementos pirotécnicos.
Dijo que ignoraba si Sebastián pertenecía a alguno de los grupos de seguidores de la banda musical “Callejeros”, a saber: “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”. Señaló que las banderas del primero de ellos tenían un dibujo de la tapa del disco “Presión”, mientras que las correspondientes a los segundos llevaban impreso el nombre del grupo. Precisó que el día 30 de diciembre no vio ninguna de esas banderas.
En ese sentido, explicó que en un viaje un conjunto de seguidores que estaba ubicado en el fondo del micro, a pesar de beber se mantenían bien, “que no fisuraban”. Por ello se autodenominaron “El fondo no fisura” y luego se escindieron del otro grupo. También precisó que estaba integrada por chicos entre 18 y 22 años.
Sobre “La familia piojosa” sostuvo que se trataba sólo de dos personas, a saber Sebastián y Ariel, no era un grupo grande y se apodaban así porque eran seguidores de la banda “Los Piojos”. No se consideraba un miembro de la familia piojosa, pero siempre que entraba a un concierto se reunía con Ariel y Sebastián en la parte trasera del salón.
Relató que estos conjuntos estaban enfrentados por motivo de una deuda surgida de la contratación de los micros.
Mencionó que oyó comentarios sobre una pelea en un pub de “Ramos” en el que “Ariel” –de “La Familia Piojosa”- se peleó con “Dany de Casanoba”-de “El fondo no fisura”.
Expuso que a partir de ese momento, cada vez que se veían se peleaban, y ello ocurrió también en “El Hangar”. Allí Ariel en un momento del concierto de “Callejeros”, se ubicó delante del escenario e integrantes de “El fondo no fisura” salieron a pegarle. Por ello, esa noche afuera del lugar se produjo otra riña.
Indicó que Sebastián conocía a algunos integrante de la banda “Callejeros” y que inscribía en la lista de invitados a aquellas personas que viajaban en los ómnibus que rentaba.
En ese orden de ideas y comparando los comercios “Cemento” y Cromañón” expuso que el segundo era más grande y que el primero era angosto y largo, y era peligroso en caso de incendio pues había una sola puerta.
También prestó declaración testimonial Mariano Alberto Farreras, quien asistió a los recitales en “República Cromañón” de los días 29 y 30 de diciembre de 2004.
Indicó que conocía a Daniel Cardell y Patricio Santos Fontanet porque son vecinos del barrio y además éste último es amigo de su hermano. También dijo ser conocido de Elio Delgado, puesto que la hija asiste a un jardín de infantes de su propiedad.
Relató que el día 30, luego de dejar a su familia en un festejo de cumpleaños, decidió concurrir al espectáculo del grupo “Callejeros”. Arribó aproximadamente a las 21:30 hs, compró su entrada en la boletería y permaneció un rato afuera conversando con amigos del barrio. En esa oportunidad observó que había una fila contra la vereda del local que no obstruía el paso vehicular y que también advirtió presencia policial.
Dijo que entró solo por la puerta de la izquierda y que previo a ello fue revisado por personal del lugar que le pidió que se quitara las zapatillas. Ascendió al primer piso, donde se encontró con su hermano Sebastián, la novia de éste, su primo y amigos del barrio y se quedó allí hasta que comenzó el “show”. Aclaró que a su ingreso estaba finalizando de tocar la banda soporte y que luego escuchó música de fondo de “Los Redondos” o de “Callejeros”.
Señaló que de las barandas del lugar colgaban banderas de los seguidores de la banda “Callejeros” de los distintos barrios y que recordaba particularmente algunas de Palermo y Lugano con dibujos y frases de canciones.
Indicó que al poco tiempo del inicio del espectáculo se produjo un incendio como consecuencia de una candela que impactó en el techo y que fue lanzada desde el medio del salón.
Manifestó que bajó junto con su primo y al notar que el humo se volvía más denso y que todo el público se dirigía hacia las puertas, ellos decidieron ir hacia el escenario. Saltaron la valla y cuando estaban subiendo se cortó la luz. Dijo que ayudó a otros jóvenes a ascender a ese sitio y que ignoraba si había otra salida; buscaba la salida de los músicos.
Puso de relieve que comenzó a “no sentir sus piernas”, el humo era muy espeso e iba “tanteando” una tela en busca de una puerta, pues no podía ver nada. Encontró un hueco en ese lugar y cayó.
Expresó que a partir de ese instante no recordaba nada y que no sabía por dónde había salido; que apareció en la “Plaza Once” y que allí lo subieron a una camioneta particular que lo trasladó hasta el “Hospital Pena”. En el estacionamiento de ese nosocomio sus amigos del barrio le dieron agua y vomitó algo negro. Indicó que recién en ese momento comenzó a recobrar el conocimiento.
Destacó que ya dentro del hospital, debió compartir un tubo de oxígeno con otros chicos que estaban peor que él y que posteriormente fue trasladado a la “Clínica Modelo de Avellaneda” como consecuencia de una gestión realizada por su esposa con la empresa de medicina prepaga a la que se encontraba afiliado.
Afirmó que si bien fue dado de alta el día 1ro. de enero de 2005 y asistió al velatorio de su hermano, quien falleció aquella noche, debieron nuevamente internarlo debido a un derrame pleural que padecía y que le dificultaba respirar.
Efectuó una breve comparación entre los conciertos de los días 29 y 30 de diciembre de 2004, aunque puso de resalto que se le confundían un poco los recuerdos de una y otra noche. El día 29 ingresó como invitado y fue anotado en la lista por su hermano.
Referido a la cantidad de concurrentes y pirotecnia utilizada en esos días, dijo que no advirtió diferencia alguna y que se detonaron mayormente bengalas, pero también candelas.
Dijo que ambos días había una fila para entrar, que el 30 hizo una cola de aproximadamente 50 u 80 personas y que fue revisado antes de su ingreso en los dos recitales.
Señaló que durante ambas noches, Chabán efectuó un llamado de atención sobre el uso de pirotecnia y le dijo al público mediante insultos, entre otras cosas, que “iban a terminar como en Paraguay”.
Señaló que conocía a Villarreal por verlo en la puerta de “Cromañón”, aunque no sabía cuál era su función y que vio un patrullero en la calle Mitre hacia el hotel, pero que no podía precisar cuál de los días.
Expuso que había concurrido a otros recitales del grupo “Callejeros”, entre ellos, los realizados en “Cemento”, Villa Elisa y “Obras”. A algunos asistió como invitado y en otros abonó la entrada.
Relató que en el espectáculo del estadio “Obras”, el cantante de la banda conversó con el público, -como siempre lo hacía- y les pidió que se portaran bien.
Señaló que en la mayoría de los recitales de los grupos de rock, como “La Renga”, Las Pelotas” y “Los Redondos” se disparan elementos de pirotecnia, ya sean esas bandas más o menos conocidas.
Indicó que nunca utilizó pirotecnia, pero que pudo advertir que generalmente cuando comienza a tocar la banda o en determinados temas se detonan en mayor cantidad.
Se escuchó en el debate a Laura Andrea Barrios quien expresó que concurrió a “República Cromañón” el día 30 de diciembre de 2004 junto con dos amigas y dos amigos para presenciar el recital de “Callejeros”.
Explicó que entraron como invitados porque el padre de su amigo, Darío Calabrese, trabajaba como personal de seguridad para el conjunto mencionado y se encargaba de trasladar los instrumentos.
Ingresaron por el hall donde se encuentran las boleterías y sin que los revisen, fueron al denominado sector VIP donde había personal de seguridad que vestía remeras negras, con una inscripción alusiva a su función.
Previo a acceder a dicho lugar, tuvieron que pasar por una puertita -“que era como una rejita”- que se hallaba en el descanso de la escalera.
Refirió que allí había mucha gente y aún más en la planta baja y en la parte superior de enfrente, donde se encuentran los baños. Aclaró que no vio elementos de pirotecnia en el Área VIP.
Durante la actuación de la banda soporte no advirtió el uso de fuegos artificiales, pero en el intervalo, cuando pasaron un tema de “Los redondos” -Jijiji- y el público cantaba y saltaba, escuchó los estallidos que producen los “tres tiros”.
Ello provocó la reacción de Chabán, quien le solicitó a los concurrentes que no tiraran bengalas ni petardos porque había más de tres mil personas y había cerrado las puertas. advirtió que podía ocurrir una tragedia semejante “a la de Paraguay”.
Después Fontanet subió al escenario y preguntó varias veces a los espectadores si se iban a portar bien y comenzó el recital.
Enseguida notó que los asistentes empezaron a detonar los denominados “tres tiros” y a encender bengalas.
En cierto momento, vio que en el medio del salón un “chispazo” salió hacia el techo y lo empezó a incendiar.
Recordó que los músicos señalaron hacia arriba y decidió correr hacia la escalera, pero antes de llegar a la planta baja se cayó junto a una gran cantidad de personas y se formó una pirámide de gente.
Con una amiga quedaron atascadas en la planta baja, en medio de la muchedumbre. Cuando un chico logró destrabarse las ayudó a liberarse y salieron para el lado de las puertas tipo cine.
Para ese entonces se había cortado la luz y el humo, que era caliente y espeso, les hacía arder los ojos y les dificultaba la respiración. No podían ver nada y chocaron “con algo que no se movía ni se abría”. Asimismo, dijo que escucharon que del otro lado les gritaban que abría para adentro.
En un momento quedó sola con su amiga y pudo salir por una puerta “que daba en diagonal a las boleterías”, donde tuvo que eludir unas chapas que estaban en el piso. Finalmente accedió a la calle por una puerta de reducida dimensión.
Por último, precisó que como consecuencia de lo relatado sufrió lesiones en los meniscos.
A su turno prestó declaración en el debate Laura Mirta Fernández, quien manifestó que mantuvo una relación de amistad con los integrantes del grupo “Callejeros” y que durante ocho años estuvo unida sentimentalmente con Eduardo Arturo Vázquez.
Asimismo, indicó que por asistir en distintas oportunidades a “Cemento” y a “República Cromañón” conoce a Villarreal y a Chabán.
Relató que el 30 de diciembre de 2004 concurrió con dos amigos, Ezequiel y Carolina, a “Cromañón”. Al llegar, cerca de las 21:50 horas, observó que unos policías ordenaban el ingreso de los concurrentes y que, tal como ocurría cada vez que fue a dicho lugar, en sus inmediaciones había una camioneta de la policía.
Pese a que estaba en la lista de invitados y tenía trato con “Lolo” y con los que prestaban funciones de seguridad para “Callejeros”, antes de entrar la revisaron exhaustivamente.
Dijo que era la primera vez que la registraban y que Bussi, que estaba al lado de la ventanilla con una pierna enyesada, le manifestó que había recibido orden de controlar a todos.
Agregó que en dicho sector había personal masculino y femenino que lucían remeras negras que decían “Control Callejeros” y que la noche del hecho, en el servicio de seguridad, había gente nueva, que no sabía sí estaban contratados por Chabán o por Callejeros.
En la puerta le dieron una pulsera para que pudiera acceder al Área V.I.P, que estaba destinada a los familiares y amigos íntimos de los músicos y contaba con personal de vigilancia.
Ingresó al salón cuando la banda soporte dejaba de tocar y se dirigió al sector aludido, que estaba bastante lleno. Se ubicó en la esquina posterior y luego bajó a buscar una cerveza. Apreció que en la planta baja la gente estaba apretada y que jamás había visto tantas personas en el local.
En el intervalo Chabán se dirigió a los concurrentes para decirles que tenía que cerrar las puertas porque había mayor cantidad de gente afuera que adentro del recinto. Agregó que de muy mala manera y con insultos, les pidió que no tiren bengalas.
Precisó que nunca antes había escuchado que Chabán pronuncie una advertencia semejante. Por el contrario, Fontanet siempre pedía a los espectadores que no utilicen pirotecnia y que en una oportunidad, en la mitad de un recital les reprochó su comportamiento, diciéndoles que no podían ver la escenografía que habían preparado.
Además, refirió que en algunas ocasiones “el Pato” invocaba una afección en los pulmones para tratar que el público deponga su actitud.
Asimismo, señaló que el uso de fuegos artificiales en las presentaciones del grupo fue incrementándose a través del tiempo. Recordó que en el show de “Obras” hubo “muchísimo humo”.
Volviendo a la noche del 30 de diciembre, expuso que cuando empezó el recital de “Callejeros” un chico que estaba arriba de otro y con el torso desnudo encendió una candela y dirigió todas las bolas de fuego al mismo lugar del techo.
Percibió que en dicho lugar se produjeron chispas y no le dio importancia, pero Ezequiel les dijo en forma vehemente que tenían que salir del salón y se fueron para abajo.
Pudo ver que a la izquierda de la cabina de sonido se estaba incendiando la media sombra y que la gente se empujaba para alcanzar la salida.
Cuando estaban descendiendo por la escalera se cortó la luz y en el descanso se quemó el hombro con los restos de media-sombra que caían encendidos. Posteriormente se cayeron y accedieron a la planta baja, donde el humo empezó a ahogarlos. Se agacharon para tener más oxigeno y continuaron avanzando. Se cayeron nuevamente y con su amiga, quedaron atrapadas en el medio de una pila de gente. Todos gritaban con desesperación y Ezequiel las ayudó a liberarse.
Por un momento y por la cantidad de gente que había, no pudieron seguir su recorrido.
Finalmente, accedieron al hall de las boleterías, donde advirtieron que los dos portones de ingreso estaban cerrados y salieron por una puerta chiquita.
Una vez en la calle tuvo arcadas y vomitó “una cosa negra”. Indicó que como consecuencia de lo relatado sufrió lesiones en los pulmones.
Posteriormente, con Ezequiel y Carolina, volvió a las inmediaciones del local y llamó a su mamá y a Eduardo, que estaba muy mal. Por dicho sector, buscó a la madre de Eduardo y lo vio a “Lolo”, que estaba buscando a su novia y a su madrina.
Asimismo, observó que Chabán salió del lugar, abordó un rodado y se marchó. Notó que se encontraba bien y que contrariamente a la mayoría de la gente, no tenía manchas negras en el cuerpo.
Recordó que en el hall del hotel y en el pasillo que da a la salida de emergencia había muchas personas. Puntualmente mencionó que la puerta de emergencia estaba cerrada y que allí se encontraba un bombero.
Con la intención de ver a Eduardo subió por la escalera del hotel y se desmayó. En dicha circunstancia, fue auxiliada por su amigo “Niki”, quien pertenecía al personal de seguridad de la banda, quien posteriormente falleció.
Fue atendida en una ambulancia, donde compartió una máscara de oxigeno, atento que no había para todas las personas afectadas por el humo. Cuando se sintió mejor abandonó el vehículo sanitario y nuevamente se dirigió al hotel “Central Park”.
En el sector del estacionamiento vio que había una montaña de personas sin vida y siguió su camino hacia las habitaciones. Allí estuvo con Diego y con Eduardo, quienes lloraban y le preguntaban si había víctimas fatales.
A preguntas de las partes respondió que Villarreal en “Cemento” siempre estaba en la ventanilla, vendiendo entradas. En cambio, en “Cromañón”, nunca lo vio en dicha ubicación, aunque entendió que el día del hecho estuvo revendiendo entradas en la vía pública.
Precisó que el día de la tragedia, Aldana Aprea, jefa de prensa de la banda, estaba en la ventanilla.
Destacó que Eduardo tenía reuniones con Aldana, atento que se ocupaba de hacer las credenciales, el formato de las entradas y redactar los avisos publicitarios. Sin perjuicio de ello, afirmó que lo referido a dichas actividades era materia de consulta con los demás integrantes del conjunto musical.
Indicó que participaba de las actividades del grupo, específicamente puntualizó que asistía a los ensayos, que compartía las comidas y que, en los inicios de la banda, los acompañó a Villa Gesell, donde tocaron en las playas.
Respecto a la manera en que decidían dónde presentar su espectáculo musical, explicó que “Diego proponía y entre todos decidían”. En los casos en que la propuesta generaba discusiones, señaló desconocer como zanjaban la disputa y que suponía que lo resolvían por mayoría.
Por otra parte, mencionó que hacía tres años que Argañaraz cumplía funciones como manager de la banda y que anteriormente dicho cargo fue desempeñado por “Lenon”.
Señaló que el 25 de diciembre de 2004 asistió como invitada a la presentación de “La 25” en “Cromañón” y que al ingresar no fue sometida a ningún tipo de control.
Expresó que en dicha oportunidad no advirtió que se haya usado mucha cantidad de artificios de pólvora. Sin embargo, explicó que sucedió un incidente similar al que nos ocupa y que Chabán logró controlar el fuego arrojando cerveza hacia el foco ígneo.
Puntualizó que no se activó ningún mecanismo para apagar el principio de incendio y que el evento no se suspendió ni fue necesario evacuar al público.
Por último, precisó que la noche del 30 de diciembre de 2004 el presentador de “Callejeros”, apodado “Lombriz”, no estuvo en “Cromañón”.
También prestó testimonio en el juicio Sebastián Darío Fernández, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 llegó al local “República Cromañón” junto con su cuñado cerca de las 19:30hs. Aproximadamente a las 20:30 o 21hs, decidieron ingresar y lo hicieron por el portón que da a las boletarías.
Expuso que cuando llegó, vio un patrullero en las inmediaciones del boliche y a dos uniformados, uno adentro del móvil y el otro parado en la calle. Agregó que en ese momento había una fila de personas para ingresar ubicada en la vereda de enfrente del local.
Indicó que previo a su entrada, un muchacho vestido con remeras negras que tenían inscripciones en color amarillo, lo revisó tanto a él como a su cuñado. Puntualmente dijo que los palparon.
Explicó que como es discapacitado, le preguntó a ese sujeto de control si por revestir esa calidad podía entrar al lugar sin abonar. Éste le dijo que espere y le preguntó a otra persona también de control. Finalmente, al exhibir su certificado de discapacidad, le permitieron ingresar al salón –lo hizo a través de las puertas tipo cine, mas precisamente por una de las centrales, según marcó en el recorrido virtual-.
Una vez en el interior, dijo que buscó el sector para discapacitados, tal como lo había hecho días antes en el show que “Callejeros” brindó en el “Club Excursionistas”, donde se había ubicado en ese lugar especial. Sin embargo, advirtió que en “Cromañón” no había un sitio destinado a personas con discapacidad, por lo que se dirigió junto a su cuñado a la segunda escalera y subió al entrepiso del fondo, donde permaneció cerca del balcón en la parte próxima a la cabina del disk jockey.
Manifestó que pasados unos minutos, se hizo presente en el escenario la banda soporte “Ojos Locos” y que durante su show –habrá durado 40 minutos-, algunos asistentes prendieron bengalas y candelas.
Cuando culminó de tocar ese grupo, se puso música de fondo en el local, particularmente temas de “Los Redondos” y en ese momento el público encendió más bengalas y candelas. A su vez, un chico, ubicado “a dos personas” de donde él estaba, arrojó desde el balcón otra candela.
Ésto motivó que desde la consola de sonido saliera una persona – que después se enteró por los medios que se trataba de Omar Chabán-, diciéndole a los concurrentes que “no sean pelotudos”, que había mucha gente, que el local se podía prender fuego y que “todos nos íbamos a morir”. La gente lo “chifló y lo puteó”.
Tiempo después, salió al escenario el cantante de “Callejeros”, “Pato” Fontanet, y antes de empezar el show le dijo al público que no prenda pirotecnia porque “somos muchos” y “puede pasar lo de Paraguay”. Acto seguido, la banda comenzó a tocar y desde el sector medio del salón se arrojó una candela que rebotó en el techo e inició la tragedia. Se hizo en primer término una aureola de fuego, que luego se apagó y empezó a despedir humo.
Señaló que su cuñado le dijo “Sebastián vámonos de acá que se prende fuego”. No obstante, dijo que se quedó paralizado mirando lo que sucedía en el techo. De repente pudo reaccionar y su cuñado lo tomó del brazo. En ese instante se cortó la luz, había mucho humo y las personas que estaban desesperadas por salir se lo llevaron por delante, lo que motivó que cayera al suelo.
Expuso que quedó tirado en el pasillo y que por sus limitaciones físicas no se podía parar solo. A su cuñado lo perdió y sentía que la gente lo pasaba por encima. Agregó que se lastimó porque había vidrios en el sector, puesto que estaba ubicado cerca de una de las barras.
Indicó que trató de arrastrarse hasta la escalera, “tanteando” la zona. Ya había mucho humo y no podía respirar. En ese ínterin se cruzó con una chica que estaba casi en estado de “shock”, a quien trató de tranquilizar diciéndole que tenían que salir del lugar.
En cierto momento comenzó a sentirse muy mal, tenía ganas de vomitar y estaba ahogado; pensó que se moría. Manifestó que se puso la remera en la cara, la cual estaba húmeda, con el objeto de poder respirar un poco.
Relató que podía escuchar que la gente gritaba pidiendo ayuda y que se decían cosas como “se me muere mi hijo”, entre otras frases. Señaló que continuó arrastrándose hacia la escalera, cuando de repente vio una luz de una linterna; era un bombero, quien al verlo dijo “acá hay uno vivo”. Así, con la colaboración de otros tres chicos, lo sacaron del local.
Expuso que una vez afuera le costaba respirar y que una vecina de la zona le dio agua para ayudarlo. Cuando se pudo reincorporar buscó a su cuñado y lo encontró. Juntos se dirigieron a una ambulancia para que le den oxígeno y atiendan a su cuñado que presentaba distintas quemaduras producto de las gotas de plástico que habían caído del techo durante el incendio.
Finalmente llamaron a sus padres para que los fueran a buscar; en el trayecto a su casa comenzó a sentirse mal, razón por la cual lo llevaron al hospital de la localidad de “Los Polvorines”, donde lo dejaron internado unas horas.
Por su parte, declaró en la audiencia María Sol Demergasi, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón”, junto con su hermano y unos amigos, a fin de presenciar el recital de la banda “Callejeros”. Era la primera vez que asistía a ese lugar como así también que iba a ver un show de esa banda de rock.
Si bien no pudo precisar horarios, señaló que aproximadamente arribaron al boliche media hora antes de que empezara a tocar la banda soporte “Ojos Locos” y que ingresó por la puerta que da al hall donde se ubican las boleterías.
Antes de entrar fue revisada en forma exhaustiva por unas mujeres de seguridad, las cuales se hallaban identificadas con una especie de “pecheras”. La “cachearon” y le hicieron sacar las zapatillas. Agregó que para ingresar tuvieron que hacer una fila y que para ese entonces ya había bastante gente en la calle.
En otro orden, manifestó no recordar haber visto presencia policial en la vía pública, como así tampoco si el tránsito vehicular estaba o no interrumpido en la calle donde se emplaza el local.
Continuando con su relato, expuso que una vez en el interior del salón se dirigieron al entrepiso, puntualmente al sector donde se encuentran los baños. Ahí pudo advertir que había varios nenes “chiquitos” – dos o tres en total-, de entre tres a cinco años de edad, lo cual le llamó la atención, pues pensó que era “una locura” la presencia de menores en un lugar de estas características.
Indicó que para ese momento ya había bastante gente en el local y que a medida que transcurría el tiempo el recinto se iba llenando cada vez más. No se podía ni ver bien ni respirar fácilmente, motivo por el cual decidieron bajar al piso inferior.
Ya en la planta baja, expuso que se dirigió hacia la escalera que está ubicada más cerca de las puertas de entrada, es decir, la que comunicaba con el sector VIP. Subió unos escalones para situarse en ese lugar. Un muchacho de seguridad le dijo que no podía permanecer allí; igualmente le pidió que la dejara quedarse en ese lugar, lo que finalmente sucedió.
Señaló que terminó de tocar la banda soporte y en ese momento se arrojaron elementos de pirotecnia. Por ese motivo, Chabán se dirigió al público manifestándole que no prendieran bengalas porque no quería que suceda “lo de Paraguay”. La gente lo silbó.
Acto seguido, salió un presentador de la banda al escenario, luego el grupo “Callejeros” y de esa manera comenzó el recital.
Indicó que le gusta ver “el folcklore del rock” y por ello en vez de mirar al escenario, se quedó observando al público desde el descanso de la escalera donde estaba ubicada.
Allí advirtió que en el medio del salón, una persona extendía su brazo y disparaba una candela hacia arriba. Las dos primeras “bolitas” rebotaron y la tercera prendió fuego la media sombra que estaba en el techo.
Expuso que a esa persona la vio de perfil y que recordaba que era un muchacho flaco, de piel blanca y de pelo castaño “rebajado”. Manifestó que como no lo vio de frente no lo podría identificar y que de hecho en la Policía Federal le han mostrado figuras similares con resultado infructuoso.
Continuando con el relato, dijo que después del inicio del fuego se cortó la luz y que luego de ello sólo se escuChabán los gritos de la gente. Señaló que vio un cartel de salida y que trataba de dirigirse para ese sector, pero la presión de las personas la llevaba para el otro lado.
En ese momento trató de buscar alguna luz y se dio cuenta que podía salir por la misma puerta por donde había entrado, lo que finalmente sucedió.
Una vez en la calle trató de buscar a su hermano y quiso reingresar al local a tal fin, pero los propios concurrentes que estaban ayudando a sacar a las personas, impedían que la gente entrara de nuevo para no obstruir la salida.
Finalmente pudo ubicar a su hermano, quien estaba todo quemado porque le habían caído en el cuerpo gotas del material encendido.
Dijo que cuando salió del local, en sus inmediaciones no vio funcionarios dirigiendo el operativo de rescate y que la propia gente efectuaba el salvamento.
En otro orden, indicó haber concurrido a otros recitales anteriores al hecho investigado, también en lugares cerrados y que en ellos se arrojaba pirotecnia. Puntualmente señaló haber asistido a recitales de “Los Piojos” y “La Bersuit”.
A su turno, prestó declaración en el debate Alejandro Humberto Fernández Roa, quien relató que concurrió a los tres recitales que la banda “Callejeros” realizó en “República Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004, respectivamente.
Expuso que el día 30 fue con un amigo, Pablo Bach y que ambos habían adquirido su entrada previamente en el comercio denominado “Locuras” del barrio de Flores.
Refirió que cuando llegaron a las inmediaciones del boliche, había una fila ordenada en la vereda para entrar, la cual estaba orientada hacia la esquina de la calle Jean Jaures. Una vez que la pasaron, ingresó al local a través de la puerta que tiene una persiana color azul, la cual se encontraba abierta.
Atravesó el pasillo de color amarillo –así lo marco en el recorrido virtual- y sobre el final de ese corredor fue revisado por el personal de seguridad, los cuales se hallaban identificados con remeras negras o de colores.
Señaló que se inspeccionaba a todos los concurrentes y que esa tarea consistía en palparlos entre las ropas y hacerles sacar las zapatillas.
Indicó que luego de ello ingresó al salón a través de las puertas “vaíven” y lo atravesó por el sector del fondo hasta llegar a la segunda escalera, es decir, la que se encuentra a la derecha del escenario visto de frente.
Expuso que se quedó en dicha escalera y que en ese momento estaban pasando música de fondo en el local, puntualmente canciones del grupo “Los Redondos” y la gente arrojaba bengalas, bombas de estruendo y candelas de luces de colores. Agregó que “se hacía mucho pogo”.
Fue por esto, que Omar Chabán, desde la cabina de sonido, se dirigió al público diciéndole que no tire más pirotecnia. Indicó que a esas advertencias “no le dio bolilla” y que instantes después salió al escenario al cantante de “Callejeros”, Pato Fontanet y también le requirió a los concurrentes que no prendieran bengalas.
Acto seguido comenzó el recital y pasados unos instantes advirtió que el techo se estaba prendiendo fuego. Dijo que la masa de gente lo llevó hacia el fondo del local, precisamente hacia la barra allí ubicada. En ese momento se cortó la luz y perdió a su amigo.
Indicó que trató de caminar hacia la salida y que al llegar a la altura de una columna existente antes de las puertas tipo cine tuvo que detenerse por la cantidad de gente. En ese lugar se cayó arriba de una chica, lo que provocó que las personas que estaban detrás suyo se le cayeran encima.
Señaló que estuvo un tiempo allí atrapado hasta que de repente comenzó a sentir agua y un bombero pudo sacarlo del lugar.
Manifestó que a consecuencia del hecho estuvo internado por intoxicación de monóxido de carbono y que padeció una cortadura en uno de sus pies.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que en el recital del día 30 la cantidad de público era exagerada comparado con las dos fechas anteriores. En el show del día 28 se podía estar “más tranquilo” y el día 29 la gente estaba “un poco más apretada”.
Asimismo, indicó que había concurrido a varios espectáculos de la banda “Callejeros” y que en todos ellos, sea en “Cromañón”, en “Cemento”, o en otros lugares, se utilizaba pirotecnia. Recordó que “Pato” Fontanet también había efectuado advertencias en “Cemento” relativas al uso de pirotecnia, pues este lugar era muy chico y el humo de las bengalas impedía la visión y dificultaba la respiración.
En otro orden de ideas, señaló que antes del comienzo del recital del día 30, advirtió la presencia de personal policial en las inmediaciones del boliche. Estaban allí parados para evitar “que se haga bardo”, es decir, para que los asistentes no se peleen, salten o griten. Señaló que vio a personas arrojando pirotecnia en la calle y consumiendo alcohol.
Continuando con la noche del hecho, también recordó que antes del inicio del show vio llegar al lugar un micro con personas integrantes de la banda denominada “El fondo no fisura”, los cuales efectuaban cánticos alusivos a esa agrupación. De todos modos no pudo precisar que fue lo que hicieron esas personas con posterioridad.
Relacionado con este tema, dijo que sabía que existían dos grupos de seguidores de “Callejeros”; uno era el mencionado precedentemente y el otro se llamaba “La familia Piojosa”. Agregó que no conocía a sus integrantes.
En oportunidad de prestar declaración, Carlos Ariel Ferrero expresó que conocía a Juan Carbone y a Santos Fontanet por tener amigos en común y porque su hermano, que es músico, en algunas oportunidades ensaya con ellos.
Relató que el 30 de diciembre de 2004 concurrió con sus padres a “República Cromañón” a ver a “Ojos locos”, grupo musical que integra su hermano.
Refirió que llegaron cuando estaba oscureciendo y que en la vereda de enfrente del local había mucha gente sentada, haciendo tiempo para entrar. Explicó que estaban anotados en la lista de invitados y que al ingresar no fueron sometidos a ningún tipo de control. En el interior no había mucha gente y esperaron la presentación de la banda musical en la barra emplazada en el piso superior. Sin advertir incidente alguno y antes de que transcurrieran treinta minutos, se inició el recital de “Ojos locos”.
En ese momento se acercó al escenario, donde se había agrupado mayor cantidad de gente y sintió mucho calor. Aclaró que en el local había varios ventiladores de techo pero solamente funcionaba uno.
Al terminar la función volvió con sus progenitores, que se encontraban arriba. Observó que el salón se empezó a colmar y que muy cerca de ellos había chicos que tenían bengalas y candelas dentro de una mochila. Visualizó que abajo, mientras sonaba el tema “Ji ji ji”, de “Los Redondos”, se encendieron candelas.
Luego escuchó que una persona dirigía insultos a los espectadores para que no tiraran pirotecnia. Dicha advertencia lo alteró. Percibió que “el clima” se estaba poniendo “feo”, atento que la mayoría de los asistentes jugaba y no tenían idea de lo que hacían.
En definitiva, como no conocía la música de “Callejeros” y no se sentía cómodo, decidió retirarse junto a sus padres.
Recordó que por la gran cantidad de concurrentes les costó llegar a la salida y que en el exterior, si bien había mucha gente, el tránsito estaba habilitado.
Una vez que estaban en viaje de regreso a su domicilio y se encontraban a diez cuadras del lugar, le avisaron telefónicamente que se había producido un incendio en “Cromañón”.
Fueron hasta el local en busca de su hermano y al llegar notaron la presencia de bomberos y que el portón izquierdo estaba abierto.
Destacó que al ingresar al salón no pudo ver nada y como había muchísimo humo negro se colocó una remera húmeda en la cara y empezó a rescatar gente.
En dicha circunstancia, se cruzó con su hermano, que también entraba y salía. Indicó que se introdujo al recinto por distintos lugares y que su papá, que es médico, prestó asistencia a distintas personas en la Plaza Miserere.
Por último, puntualizó que el baterista de “Ojos locos” se apoda “Lulu” y que a raíz de lo vivido sólo sufrió un daño psicológico.
En el debate, Rodrigo Nicolás Figueroa expuso que el día del hecho se encontró en la Plaza Miserere con dos amigos, Juan y Matías, a efectos de concurrir a “República Cromañón” y presenciar el recital del grupo “Callejeros”.
Llegaron a las inmediaciones del local cuando faltaban cuarenta minutos para el inicio del evento y luego de hacer una pequeña fila, entraron por el pasillo de la derecha, donde el personal de seguridad los palpó sobre el cuerpo y les revisó las zapatillas.
Ingresaron al salón cuando aún no había comenzado la presentación de la banda soporte y se fueron a la barra situada en la parte de atrás, donde vendían cerveza, gaseosas y panchos.
Desde allí pudo observar que se encendieron dos o tres bengalas y que paulatinamente, a medida que se acercaba el inicio del espectáculo musical, el recinto se fue llenando.
Destacó que al terminar la actuación de “Ojos locos” pasaron música de “Los Redondos” y cuando se escuchó el tema “Ji ji ji” los concurrentes nuevamente hicieron uso de bengalas.
Dicha conducta motivó a que Chabán insultara a los espectadores y les pidiera que se abstengan de utilizar fuegos artificiales. Posteriormente, Santos Fontanet realizó idéntico pedido.
Aclaró que era común el uso de pirotecnia en los recitales de rock y que era la primera vez que escuchaba advertencias de este tipo.
Volviendo a la noche del 30 de diciembre, expresó que el público, que había abucheado a Chabán mientras pronunciaba su exhortación, no cambió su comportamiento y al tiempo que se ejecutaba el primer tema del show encendió candelas y bengalas.
En dicho momento, visualizó que adelante de la cabina de sonido un chico apuntó hacia arriba con una candela y provocó que el techo se prendiera fuego. Ante ello, todos salieron corriendo en busca de la salida y al producirse un gran amontonamiento de gente se cayó y perdió a sus amigos.
Explicó que se cortó la luz y el lugar se oscureció totalmente. Pese a ello, procuró continuar su marcha pero la muchedumbre se lo impidió. No advirtió carteles luminosos que señalaran la salida y finalmente quedó aplastado en una pila de personas.
En cierto momento, percibió que en un plano superior se introducía una luz y a continuación unas personas entraron y los socorrieron. Una vez que lo liberaron, traspuso las puertas tipo cine y alcanzó la salida.
Refirió que en la calle se encontró con sus amigos y que a raíz de lo relatado no sufrió lesiones.
Por último, dijo que a Fontanet lo vio entrar al local para buscar a sus familiares.
También fue convocado a prestar declaración Fabián Horacio Galeano, quien concurrió al recital del grupo “Callejeros” del día 30 de diciembre de 2004.
En el inicio de su relato expuso que era asiduo concurrente de “Cemento” y de “República Cromañón”, desde su apertura en el año 2004, pues antes había sido un boliche bailable llamado “El Reventón” al que nunca había asistido.
Explicó que durante el transcurso de aquel año fue varias veces al local a ver bandas como “Jóvenes Pordioseros”, Los Gardelitos” y “Callejeros” y que por ello lo conocía muy bien.
Manifestó que tomó conocimiento de los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 porque fueron anunciados en la cancha de “Excursionistas” unas semanas antes y que los integrantes del grupo indicaron que la idea era realizar un concierto por cada disco que habían sacado al mercado.
Expresó que el día 30 llegó solo y que no tenía entradas, por lo que se dirigió a la boletería del local a fin de adquirirlas, pero éstas se habían agotado.
Por ese motivo permaneció en la puerta y allí vio como Chabán muy enfadado, discutía con un joven a quien acusaba de revender entradas. Afirmó que se acercó al nombrado y le solicitó que le vendiera una y así sucedió. Aclaró que pagó $ 10 por su entrada y que Chabán amenazó a la persona que revendía localidades con hacerlo llevar por la policía.
Seguidamente se colocó en la fila para ingresar al recital, la cual daba vuelta la esquina hacia la derecha. Indicó en la maqueta virtual que entró por la puerta de la derecha que daba a la boletería, aunque tenía algunas dudas al respecto.
Dijo que en el hall el personal de seguridad le solicitó su entrada, lo revisó y le requirió que se quite sus zapatillas. Aclaró que quienes cumplían esas funciones tenían unas remeras alusivas a ello, pero que no recordaba su color; esas personas no le resultaban conocidas de otros lugares.
A su ingreso advirtió que en el recinto había mucha gente y que se tornaba difícil caminar. Se dirigió al primer piso, fue al baño –que funcionaba normalmente- y se quedó allí con un grupo de amigos. Precisó que la escalera estaba ocupada y sólo se podía subir o bajar en fila.
Sostuvo que escuchó una advertencia del imputado Chabán sobre la pirotecnia, similar a la que éste había hecho en otras oportunidades.
Destacó que no escuchó música de fondo y que creía que como banda soporte había tocado el grupo “Ojos Locos”.
Relató que al comienzo del “show”, durante el primer tema, observó en el medio del salón una bengala o candela que impactó en la media sombra. Enseguida la banda dejó de tocar, todo el lugar se tornó oscuro y se separó de sus amigos.
Se desplazó tomándose de la baranda hacia la escalera y se quemó sus manos. Bajó corriendo y llegó a una puerta que estaba cerrada. Explicó que allí se formó una especia de “prensa humana” porque todos pujaban por salir y que no podía respirar.
Dijo que los bomberos “reventaron una puerta” pero no pudo precisar cual era; que escuchaba los golpes y que al abrirse un bombero lo sacó del interior del recinto. Aclaró que salió a un pasillo angosto y que ignoraba si era la misma abertura por la que ingresó.
Leído que le fue un tramo de su declaración prestada durante la Instrucción, aclaró que se trataba de un portón “gigante”, pero que observando los planos del lugar no lo podía situar. Asimismo, afirmó -a diferencia de lo sostenido en aquella oportunidad- que no vio esa puerta cerrada con candado y alambre.
Afuera vio a los bomberos trabajando y a Chabán “agarrándose” la cabeza. Se encaminó hacia la esquina donde fue traslado por una ambulancia al “Hospital Ramos Mejía” junto con alrededor de 10 personas más en mal estado de salud.
Posteriormente, una vez que fue atendido, volvió a “República Cromañón” con el objeto de buscar a sus amigos.
Manifestó que allí advirtió que los vecinos habían formado un cordón impidiendo el paso a fin de no entorpecer el trabajo de las ambulancias y que luego de encontrar a sus compañeros se retiró del lugar.
Afirmó que asistió a los conciertos del grupo “Callejeros” en “Cemento”, “El Hangar”, “San Telmo”, “Córdoba”, “Avellaneda-Teatro Colonial””, “Obras” y “La Plata”. Asimismo, refirió que es seguidor de ellos desde el año 2003.
Respecto del uso de elementos de pirotecnia, sostuvo que siempre se emplearon y que a medida que fue creciendo el público de la banda, se incrementó su utilización. Además de bengalas y candelas se disparaban, “tres tiros”, petardos y bombas de estruendo.
Señaló también que Chabán tanto en “Cemento” como en “Cromañón” hablaba con la gente sobre ese tema, pero que el público “lo abucheaba”.
Aseveró que conocía de nombre a los dos grupos de seguidores de la banda, a saber “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, los cuales estaban formados por jóvenes que se reunían para asistir a recitales en ómnibus. Él nunca lo hizo y desconocía si éstos llevaban banderas que los identificaran.
Explicó que a Patricio Santos Fontanet no le gustaba que utilizaran bengalas, porque le afectaba la garganta y solicitaba al público que no lo hiciera. Ello ocurrió, por ejemplo en los conciertos de “La Plata” y del “Estadio Obras”. Puso de relieve que durante los espectáculos de “Jóvenes Pordioseros” y “Los Gardelitos” se utilizó mucho menos pirotecnia.
A preguntas formuladas, expresó que no conocía a ninguna persona de seguridad de la banda “Callejeros”.
Sobre el punto y a pedido del Sr. Fiscal, se le dio lectura de un pasaje relativo a su declaración prestada en la etapa de Instrucción, ante lo cual dijo recodar que su tío Rubén Lescano trabajaba como personal de seguridad en “Cemento” pero que ignoraba si lo hacía para ese local o para la banda “Callejeros”.
Indicó que todas las veces que fue a dicho local y su tío trabajaba, el grupo musical que tocaba era “Callejeros”, aunque desconocía que tipo de vinculación existía entre aquel y la banda. Agregó que en esas ocasiones ingresó sin abonar la entrada.
En el curso del juicio se escuchó a Gabriel Alejandro García quien señaló que los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 asistió a las presentaciones de “Callejeros” en “República Cromañón”. En ninguna de dichas oportunidades observó presencia policial en las inmediaciones del local.
Explicó que el control de ingreso consistía en un cacheo general y que, en algunas ocasiones, de manera arbitraria seleccionaban a algunos de los concurrentes y les revisaban las mochilas, las zapatillas y les levantaban las remeras. Sin embargo, sostuvo que el 30 de diciembre el control fue estricto.
Ese día llegó a las 20:30 horas y frente a las boleterías fue revisado por unas personas que vestían unas remeras en las que lucía la leyenda “seguridad Callejeros”. Una vez en el interior del establecimiento fue a la planta superior, donde se encontró con un amigo. Al bajar, percibió que la escalera estaba llena de gente y que en el recinto había más asistentes que en los dos días anteriores.
Relató que antes de que empezara el espectáculo musical pasaron el tema “Ji ji ji” de “Los Redondos” y que en ese momento no advirtió que se hayan usado bengalas o candelas.
Posteriormente, Chabán pidió al público que se abstuviera de tirar bengalas porque podía ocurrir “la tragedia de Paraguay” y fue respondido con silbidos e insultos. Luego Fontanet exhortó a los asistentes a portarse bien.
Manifestó que el uso de fuegos artificiales era común en los recitales, tanto en lugares abiertos como cerrados y que en otros establecimientos no había escuchado advertencias similares a la referida.
Asimismo, puntualizó que en los foros de las páginas “elacople.com”, “rock.com.ar” y en las páginas oficiales de “Callejeros” y de “La Renga”, se fomentaba el uso de pirotecnia.
Agregó que en la revista “La García” se clasificaban a los recitales según la cantidad de bengalas y el nivel de “pogo”.
Volviendo al día del hecho, refirió que al iniciarse el show se encontraba debajo de la escalera que conduce a los baños y cuando la banda estaba tocando el tema “Distinto”, justo en la parte que dice “hacer temblar la seguridad, a decir estupideces”, la detonación de una bomba de estruendo le “tapó los oídos”.
Con mucha molestia se fue para la barra situada al fondo del salón y desde allí pudo ver que había no menos de diez bengalas encendidas y que estaban tirando candelas en el centro del recinto.
Repentinamente advirtió que se “descontroló todo” y que del techo caían bolas de fuego. Escuchó comentarios que atribuían la producción del incendio a una candela o a un “tres tiros”.
Expuso que había mucho humo y que decidió saltar la barra para dirigirse al exterior. Mientras intentaba alcanzar la salida se cortó la luz y ya no pudo ver nada.
Pese a las mencionadas complicaciones llegó a las denominadas puertas tipo cine, donde “un malón de gente” lo tiró contra el costado derecho de dichas aberturas y, por un rato, “perdió el conocimiento”.
Al recuperarse logró cruzar las puertas aludidas (por la del medio) y pasó al hall de las boleterías, donde volvió a caer por los empujones de la gente. Finalmente, pudo incorporarse y acceder a la calle.
A raíz de lo sucedido no sufrió lesiones.
Dijo que los tres días hubo advertencias sobre el uso de fuegos artificiales y que el 28 y 29 de diciembre se tiraron constantemente candelas, bombas y bengalas.
Por otra parte, señaló que en el local estaban colgadas las banderas de los grupos de seguidores “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”.
Por último, afirmó que observó cuando los bomberos y la policía intentaban abrir con un hacha el candado que cerraba la persiana de la salida de emergencia situada a la derecha del local.
En oportunidad de ser oída, Victoria Elena García manifestó que era seguidora de “Callejeros” desde el año 2003 y que el 30 de diciembre de 2004 fue con veinte amigos a ver el show de la banda en “República Cromañón”.
Precisó que ya había asistido al local y que se enteró del recital a través de un volante que le entregaron en el club “Excursionistas”.
Llegó a las 22:30 horas y no observó presencia policial ni utilización de pirotecnia en las inmediaciones del establecimiento.
En el hall de las boleterías, unas cinco personas (hombres y mujeres) que se identificaban con remeras negras que lucían la inscripción “control” en letras blancas, los separaron por sexo y los revisaron íntegramente, inclusive las mochilas y las zapatillas.
Aclaró que, comparativamente, el control de ingreso fue más exhaustivo que en la oportunidad anterior en que concurriera a “Cromañón”.
Asimismo, señaló que desconocía quien había contratado al personal de seguridad y que no los había visto con anterioridad. Una vez en el interior sintieron muchísimo calor y notaron que había demasiada gente.
En tal sentido, afirmó que el ascenso a la planta superior resultaba dificultoso, por cuanto la escalera también se hallaba ocupada. Finalmente, para ver el recital, se ubicaron cerca de la barra de atrás del recinto.
En cierto momento y mientras pasaban una canción de “Los Redondos”, escucharon la detonación de una bomba de estruendo.
Chabán se dirigió a los espectadores y les dijo que “no sean boludos”, que no tiren pirotecnia porque “puede ocurrir lo de Paraguay”, pero el público no le prestó atención. Más tarde Fontanet, de una manera más amigable, realizó idéntico pedido.
Indicó que era común el uso de fuegos artificiales en los recitales y que “Pato” había efectuado una advertencia similar en “Cemento”.
Explicó que en las presentaciones de “Callejeros” siempre hubo bengalas pero nunca percibió candelas y bombas de estruendo.
Agregó que se informaba en el foro del grupo musical y que allí no vio comentarios referidos al uso de bengalas.
Retomando el relato de lo ocurrido el día del hecho, puntualizó que cuando sonaba el primer tema del espectáculo musical, una candela pegó contra el techo, en el medio de las dos columnas situadas en la parte central del salón y rápidamente se empezó a incendiar el lugar.
Pese a que se cortó la luz y estaba todo a oscuras, valiéndose de su conocimiento del sitio, accedió rápidamente a la salida.
Para ello, atravesó las denominadas puertas tipo cine (vista desde el interior, por la de la izquierda) y el pasillo que da a la calle, que era la única zona por la que entraba un poco de luz.
Refirió que al llegar a la puerta que da al exterior y como consecuencia del humo y del calor imperante en el local, le bajó la presión y se desvaneció, siendo trasladada a la esquina más cercana.
Después de un rato recuperó el conocimiento y se encontró con una de sus amigas que se hallaba desmayada. Precisó que los dos portones de entrada estaban cerrados y que del salón salía un “fuerte olor”. Visualizó a Fontanet “sacando gente” y no observó carteles que indicaran la salida y que para retirarse se guió por la luz que entraba por el “pasillo amarillo”.
Por otra parte, señaló que después del hecho se enteró de la existencia de los grupos de seguidores “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”.
Asimismo, Nicolás Martín Garro señaló que el 30 de diciembre de 2004 se junto a las 19:30 horas con un grupo de amigos en la plaza Miserere para ir a “República Cromañón”.
Recordó que en la plaza escucharon detonaciones de distinta pirotecnia. Posteriormente se acercaron al local a fin de adquirir una entrada y observaron que en sus alrededores no había personal policial ni mucha cantidad de gente para entrar. En dicho momento entabló diálogo con el padre de “pájaro”, guitarrista de la banda soporte, quien les regaló la entrada que precisaban.
Refirió que el control de ingreso fue más riguroso que en la anterior oportunidad en que concurrió a “Cromañón” a ver a “Callejeros”. El personal de seguridad estaba vestido con una remera negra que decía “control” y en el hall de las boleterías les revisaron las zapatillas y la mochila.
En el interior pudo apreciar que un vallado separaba el escenario del Área destinada al público y que en el salón había banderas colgadas de las barandas.
Indicó que durante la presentación de “Ojos Locos” había espacio para trasladarse con facilidad y que los espectadores encendieron bengalas frente al escenario. Sostuvo que en este tipo de espectáculos era común el uso de bengalas pero no así el de candelas, elemento que sólo vio el día del hecho.
Al concluir el repertorio de “Ojos Locos” y mientras se escuchaba música de fondo, el recinto se fue llenando. Antes de que empezara el show de “Callejeros”, una persona se dirigió al público de muy mala manera, mediante insultos, para pedirle que no tire bengalas. Agregó que en su extenso discurso aludió a la tragedia de Paraguay y manifestó que “íbamos a morir todos”. Apuntó que nunca había escuchado una advertencia similar y que “nadie pensó que pasaría lo sucedido”.
A fin de ver el espectáculo musical se ubicó al lado de la barra lateral y a los “pocos segundos” de la ejecución del primer tema, notó la existencia de una llama entre la cabina de sonido y la escalera que conducía a los baños. El foco ígneo era diminuto y enseguida se expandió. En un primer momento la gente siguió mirando el recital, pero al propagarse el fuego, el público de manera masiva e impulsada por el miedo buscó salir del lugar.
Relató que la muchedumbre lo llevó hacia la salida y que si bien estaba cerca de las denominadas puertas tipo cine, le costó alcanzar el exterior debido a la cantidad de gente que había en el salón. Afirmó que egresó del recinto por esas puertas (vista desde el interior, por la emplazada a la derecha) y que en el hall de las boleterías muchos chicos se resbalaban y caían porque el piso era de cerámica. Finalmente, desde dicha Área accedió a la calle.
Precisó que después que vio la llama se cortó el sonido y que más tarde, “cuando ya estaba saliendo”, ocurrió lo mismo con la luz. Una vez que se hallaba afuera se juntó con sus amigos en la vereda de enfrente del local.
Después de un rato ingresaron hasta el hall de las boleterías, atento que el humo impedía adentrarse más. Allí había montañas de chicos ennegrecidos, a quienes procedieron a trasladar a la plaza.
Si bien ya habían llegado los bomberos, a efectos de ordenar y facilitar dicha tarea, las mujeres hicieron un cordón.
En cierto momento se acercó a la puerta situada a la izquierda del portón que da a las boleterías y vio que tres chicos la pateaban y trataban de abrirla. Añadió que estaba trabada con un alambre y que por el humo que emanaba del lugar se hacía imposible permanecer en dicho sector. Dijo que no vio carteles que señalizaran la salida ni la existencia de una puerta cerca del escenario.
Por otra parte, sostuvo que el público que seguía a “Callejeros” cada vez era más efusivo y que el clima de los conciertos empezó a asemejarse al de los partidos de fútbol. Expuso que al grupo de seguidores “La familia piojosa” lo conocía de nombre y que después del hecho se enteró que tuvo un conflicto con los fanáticos que se identificaban con la agrupación “El fondo no fisura”.
Por último, puntualizó que tomó conocimiento del evento en la presentación que la banda realizó en el club Excursionistas.
También prestó declaración testimonial Franco Antonio Gentile, asistente a los recitales de los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 del grupo musical “Callejeros”.
Expresó que si bien no recordaba la hora exacta en que arribó la noche del 30 de diciembre a “República Cromañón”, lo hizo antes de que fueran abiertas las puertas y se ubicó en primer lugar. Aclaró que posteriormente se formó una larga fila en la vereda de enfrente del local, que se encontraba dirigida hacia la derecha y daba la vuelta en la esquina.
Relató que a su ingreso fue revisado por un grupo de individuos que llevaban puestas remeras que los identificaban, pero no pudo precisar si aquellas tenían impresa la leyenda “seguridad” o “control”. Indicó que estas personas palparon su cuerpo e inspeccionaron su mochila.
Una vez dentro del local, repartió volantes que promocionaban una página de Internet que él manejaba referida al grupo “Callejeros” y cuyo nombre de dominio era www.novolvieronmas.4t.com. Posteriormente se situó en el primer piso y desde allí presenció la actuación de la banda soporte “Ojos Locos”, durante la cual se detonaron diversos elementos pirotécnicos.
Manifestó que finalizado ese recital, se reprodujo música de diferentes bandas y en ese momento escuchó una advertencia sobre el uso de pirotecnia. Precisó que quien les hablaba, los exhortó para que dejaran de utilizar ese tipo de elementos pues de lo contrario “se iban a morir como en Paraguay”.
Dijo que seguidamente presentó al grupo “Callejeros” desde el escenario una persona apodada “Lombriz” quien esa noche estaba disfrazado de “pollito amarillo” y que luego la banda comenzó a ejecutar su música.
Sostuvo que los músicos dejaron de tocar, que después se cortó el sonido y que en ese instante el público presente perdió el control. Explicó que no sabía lo que estaba pasando porque el fuego se produjo detrás del lugar en que se encontraba ubicado.
Puso de relieve que al advertir que se estaba produciendo un incendio, corrió hacia el baño a buscar a su amigo Matías Saltamore y, mientras bajaban la escalera, se produjo un corte de la energía eléctrica. Indicó que ya no había más fuego, pero sí humo.
Destacó que desconocía a través de qué puerta salió porque estaba desorientado, pero que posiblemente haya sido por las puertas “vaivén” –así lo indicó en la maqueta virtual que se le exhibió-; aclaró que no todas estaban abiertas.
Cuando alcanzó la vía pública, permaneció un rato acostado en el suelo, y luego llamó por teléfono a sus familiares, quienes lo fueron a buscar y lo llevaron a su domicilio.
Indicó que retornó al lugar a fin de buscar a uno de sus amigos que había quedado allí, retirándose finalmente de “República Cromañón” junto con su madre para ser asistido médicamente.
Precisó que a su regreso al local no advirtió que hubiera una asistencia organizada, pero sí personal policial y ambulancias. También pudo observar a algunos de los integrantes de “Callejeros” ayudando a la gente que se encontraba en la calle.
Refirió que sufrió quemaduras en la mano y el brazo izquierdo.
Puso de relieve que tomó conocimiento de los recitales del mes de diciembre de 2004 en el concierto dado por el grupo “Callejeros” en el estadio “Excursionistas”.
También dijo que había asistido a otro espectáculo de esa banda musical en “Cromañón” en el curso del mes de mayo de ese mismo año, en el que también participó su presentador “Lombriz”.
En relación a la pirotecnia en los recitales de rock puso de resalto que en todos ellos era utilizada en igual medida, y que en República Cromañón siempre se efectuaban advertencias sobre ese tema en términos bastante fuertes.
En particular recordó que el día 26 de diciembre de 2004 la misma persona que efectuó la advertencia el día 30 se dirigió al público y les pidió que no tiraran bengalas, pues el día anterior al detonarse una bomba de estruendo una joven se había asfixiado por el humo.
A preguntas efectuadas sobre la página de Internet mencionada precedentemente, aclaró que si bien estaba vigente, se encontraba desactualizada desde hace dos años, y que contenía discografía, fechas, audio de canciones, recitales y un foro no muy concurrido; también tenía links con otras bandas.
Aclaró que el nombre de dominio se debe al título de una canción de la banda referida a la guerra de las Islas Malvinas.
Asimismo, expresó que había llevado su cámara fotográfica a fin de obtener material para su página, pero que la perdió junto con su mochila la noche de la tragedia.
Leídos que le fueron unos pasajes de su declaración anterior prestada en la etapa de instrucción, señaló el portón violeta como la puerta de emergencia que la noche del 30 de diciembre estaba cerrada y las personas intentaban abrir desde afuera.
A su turno fue convocado ante los estrados de este tribunal Facundo Gil Sanz, quien asistió al recital del grupo “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004.
Relató que llegó a la zona de “Once” junto con dos amigos llamados Andrés Funes y Rodrigo Tello, y que en la puerta de “República Cromañón” había muchísima gente, por lo que estaba impedida la circulación vehicular. Manifestó que se había formado una fila que cruzaba la calle Bartolomé Mitre y se dirigía hacia la esquina de la calle Jean Jaures.
Expuso que en la entrada del local se encontraban dos grupos de personas encargadas de la seguridad. Uno de ellos llevaba puestas remeras negras con la leyenda “Control Callejeros” y se ocupaban de “armar la cola” para que los jóvenes entraran tranquilos sin “hacer lío”. El otro grupo usaba remeras negras con letras en blanco que decían “Control”.
Destacó que ingresó al salón a través de un pasillo pintado de color amarillo, que fue previamente revisado y que le hicieron sacar sus zapatillas. Aclaró también que hombres y mujeres debían formarse en filas separadas.
Manifestó que un primer momento se ubicó debajo de la escalera y al comenzar a tocar la banda soporte “Ojos Locos” se situó muy cerca del escenario del lado contrario a la entrada. Precisó que en el transcurso de ese recital se detonaron bengalas.
Expuso que en los balcones había banderas que llevaban los nombres de diversos barrios y de otras bandas, como por ejemplo, “Viejas Locas” y “Los Redondos”.
Dijo que finalizado ese concierto pasaron música de otros grupos musicales, entre ellos el tema “Ji Ji Ji” de “los Rendondos”, durante el cual habitualmente los jóvenes realizan mucho “pogo”.
Asimismo, indicó que en ese intervalo fue disparado desde el primer piso –parte trasera derecha- un “tres tiros” hacia la gente ubicada en la planta baja y que ello motivó un primer llamado de atención de Chabán quien les dijo “que no sean estúpidos, que eso no tenía que pasar”.
Puso de relieve que más tarde Chabán solicitó nuevamente al público presente que se quedara tranquilo y que no prendiera pirotecnia porque “si llegaba a pasar algo iba a ser una masacre”.
Sostuvo que ya estaba “Callejeros” en el escenario y que a modo de chiste, Patricio Santos Fontanet, les dijo a los asistentes: “¿prometen que se van a portar bien?”.
Manifestó que cuando comenzó el recital quedó separado de sus amigos debido a que fue desplazado por aquellas personas que estaban haciendo “pogo”.
Un tiempo después advirtió que los concurrentes miraban hacia arriba, y si bien al principio le restó importancia a lo que sucedía, posteriormente advirtió que el techo se estaba prendiendo fuego y caían “gotas de plástico con fuego”. Por ese motivo el público se dispersó dejando una zona vacía con forma de círculo en el centro del salón.
Sostuvo que debido a ello y a la gran cantidad de gente que había se produjo una gran aglomeración de personas que empujaban y presionaban, se hacía imposible permanecer allí.
Dijo que muchos jóvenes subieron al escenario y escaparon por la salida de los músicos, pero como no conocía el recinto, pues era su primera vez en “República Cromañón”, no se animó a seguirlos.
También vio cómo Patricio Santos Fontanet saltó desde el escenario hacia donde estaba la gente y seguidamente se cortó la luz.
Refirió que en ese momento “respiró dos veces y a la tercera sintió que se le cerraba la garganta”; por ello intentó hallar una forma de salir y se colocó la remera sobre su rostro. Lo único que podía ver eran las luces de los teléfonos celulares y el reflejo de la cara de la gente que hacía llamados a sus padres y les decían “que se estaban muriendo”.
No pudo recordar bien qué camino hizo para salir, pero destacó que en ese recorrido se trastabilló con un escalón y llegó a la puerta de entrada entre empujones, presiones y “patadas”.
Puso de resalto que estaban todos como “trabados”, no podía avanzar, la gente lo empujaba y lo presionaba. En ese instante observó que había personas agarradas de los marcos de las puertas para evitar que la gente saliera. Pedían a “a los gritos” que los dejaran pasar, ignorando la razón por la que ello no ocurría.
Luego percibió el reflejo de una puerta simple y pequeña que se abría, a través de la cual logró salir hacia un hall en el que había sillones y que no pertenecía al local. Desde allí finalmente pudo acceder a la calle Bartolomé Mitre, en donde presenció que un patrullero de la policía atropelló a un chico y lo subió al “capot”. Ello generó que las personas golpearan el auto, por lo que éste arrancó nuevamente y se marchó del lugar.
Aclaró que el auto circulaba muy rápido y no tenía alerta sonora o lumínica. No vio a nadie asistir al joven, quien se levantó y se dirigió a la vereda. Posteriormente se encaminó hacia la esquina en busca de sus amigos.
También expuso que el primer recital al que había asistido del grupo “Callejeros” fue el realizado en el estadio de “Excursionistas” el día 18 de diciembre de 2004 y el segundo fue el de “República Cromañón”.
Leído que le fue un párrafo de su declaración anterior prestada en la etapa instructoria, dijo que recordaba que la noche del 30 de diciembre de 2004, Chabán al advertir sobre el uso de elementos pirotécnicos dentro del lugar, indicó que el techo era de un material inflamable y que el cantante también se refirió a esa característica del cielorraso.
Durante el transcurso de la audiencia del 17 de noviembre de 2008, Gabriela Soledad Jaime señaló que el 30 de diciembre de 2004 fue con su amiga, Amelia Fleita, a ver a “Callejeros” a “República Cromañón”.
Expresó que se enteró de la realización del show a través de su amiga, quien previamente se había encargado de comprar las entradas en “Locuras”.
Asimismo, indicó que anteriormente había ido a verlos a “Temperley” y a “Excursionistas”.
Al llegar a las 21:30 horas advirtió que había dos filas, una para los que tenían que sacar entradas y otra para los que ya las habían adquirido. Una de ellas llegaba hasta la puerta del hotel “Central Park”.
Ingresó por la puerta de la derecha y al final del pasillo fue revisada por una mujer que le hizo sacar una zapatilla y le examinó su cabellera, a la altura de la nuca. A su amiga le inspeccionaron el bolso.
Explicó que junto a dicha señora había un hombre y que la vestimenta que usaban no los distinguía como personal de seguridad.
Relató que el salón estaba lleno y se les dificultó llegar hasta el baño que se encontraba situado en la planta superior. En las vallas situadas cerca del escenario y sobre las barandas de la escalera y del primer piso, había numerosas banderas colgadas.
En el ambiente había mucho humo, producto de las bengalas y los cohetes que se estaban utilizando. Además, al igual que en otros recitales, sintió olor a “porro”.
Con su amiga decidieron quedarse en el descanso de la escalera, cuyos escalones también se hallaban ocupados por el público.
En dicho momento, mientras se escuchaba música de fondo, los concurrentes tiraban bengalas. Ello provocó que alguien se dirigiera a los asistentes para advertirles que “había materiales que se pueden prender fuego con una sola llama”.
Dicha persona dijo que no quería que ocurriera una masacre como la de Paraguay ni salir en los diarios. Finalmente, pidió que no tiraran bengalas. Pese a ello, el público no cambió su comportamiento. Manifestó que era habitual el uso de fuegos artificiales en los conciertos de rock y que no recordaba haber oído un discurso similar en alguna presentación anterior de “Callejeros”.
Volviendo al día del hecho, expresó que luego de escuchar uno o dos temas más, la banda subió al escenario. Cuando aún no había concluido el primer tema, un chico que se hallaba cerca de la escalera “tiró dos o tres bengalas” y una de ellas quedó “pegada a la lona”, justo arriba de la escalera.
Un muchacho que tenía una credencial que lo acreditaba como ayudante de “Callejeros” la agarró y le dijo que no se vaya porque lo apagarían enseguida, que la noche anterior había ocurrido lo mismo y la situación se controló cuando arrojaron un vaso de agua.
En un principio permaneció en el lugar, pero al ver que el fuego se propagaba, con su amiga se dirigieron hacia la salida. Posteriormente se cortó la luz y quedaron trabados en la columna cercana a la barra emplazada en la parte de atrás del recinto.
Los chicos que se encontraban en la planta superior se tiraban y la gente la empujaba para poder avanzar. De esa manera llegó hasta la puerta por donde había ingresado, que en esta oportunidad se hallaba cerrada. Desde el exterior “rompieron algo” y al abrirse la puerta saltó un candado que pasó cerca de su cabeza. Como estaba tirada y con gente arriba, la ayudaron a incorporarse y a salir.
Una vez que alcanzó la calle fue hasta la esquina más cercana para esperar a Amelia. En dicho lugar, observó que había una autobomba.
A preguntas de las partes, respondió que a raíz de lo vivido sufrió crisis asmáticas y que no volvió a ver “al que tiró la bengala”. Por último, precisó que era común que el público llevara banderas y sombrillas a los espectáculos musicales de “Callejeros”.
Fue convocado ante los estrados Pablo Nicolás Lucero Sosa, quien asistió al recital del grupo “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004.
Relató que aquella noche arribó a “República Cromañón” aproximadamente a las 21:00 ó 21:30 hs. y que había muchas personas en la puerta esperando para entrar. Precisó que era la primera vez que asistía a ese sitio.
Expresó que previo a su ingreso fue registrado íntegramente por un grupo de personas que llevaba puestas remeras negras con las leyendas “seguridad” en letras blancas en la parte delantera y “Callejeros” en letras amarillas en la parte trasera. Aclaró que nunca lo habían revisado tanto como esa noche, que le hicieron quitar las zapatillas y las plantillas de estas últimas.
Manifestó que cuando entró estaba comenzando a tocar la banda “Ojos Locos” y que se sentó a un costado del escenario. Durante una canción del grupo soporte fueron disparadas algunas bengalas.
Destacó que el recinto se encontraba “llenísimo” de gente y las escaleras estaban colmadas de personas apoyadas sobre las barandas para ver el recital. Señaló también que la circulación allí era muy lenta.
Sostuvo que advirtió un primer incidente por el uso de pirotecnia. En tal sentido indicó que cuando estaban reproduciendo el tema “Ji Ji Ji” de “Los Redondos” el público detonó candelas, tres tiros y petardos. Por ello Chabán efectuó un llamado de atención desde la cabina de sonido, señalando hacia arriba y recordando lo sucedido en la “República del Paraguay” un tiempo atrás. Les dijo que había peligro de incendio, que eran 6.000 personas, e insultó a quienes estaban disparando esos elementos. Los asistentes no comprendían la advertencia y chiflaron a Chabán debido a su forma agresiva de expresarse.
Seguidamente Patricio Santos Fontanet pidió desde el escenario que no tiraran bengalas porque generaban mucho humo, y éste dificultaba la respiración e impedía ver el espectáculo. Finalmente les preguntó si se iban a portar bien y ante la respuesta positiva de los jóvenes, comenzó el show.
Expresó que se encontraba parado delante del escenario en la parte central y que desde allí pudo ver las vallas dispuestas en forma paralela de aquel a un metro de distancia aproximadamente.
Puso de relieve que detrás de ese cerco de seguridad había personal de la “Cruz Roja” o de “Emergencia Médica” que usaba pecheras blancas, y que al costado derecho del escenario observó una puerta “encadenada”, como “una salida alternativa”.
Relató que mientras presenciaba el espectáculo, notó que el saxofonista del grupo “Callejeros” señalaba hacia el techo en el sector ubicado arriba de la cabina de sonido. Por ese motivo se dio vuelta y observó que estaba prendiéndose fuego.
Manifestó que la banda repentinamente dejó de tocar y se quedó como “paralizada”; y que escuchó una voz que salía de los altoparlantes que decía “se prende fuego todo”.
Destacó que se cortó el sonido, luego la luz y que inmediatamente los concurrentes salieron corriendo en forma “desesperada”.
Expresó que caía “una lluvia de fuego”, y que el primer obstáculo con el que se encontró fue una escalera ubicada antes de las puertas de salida, donde se tropezó y cayó al piso. Refirió que se le abalanzaron muchísimas personas y quedó comprimido debajo de los cuerpos.
Puntualizó que las puertas se obstruyeron debido a la cantidad de gente que intentaba salir y que se formó una especie de “embudo”.
Contó que en ningún momento perdió la conciencia y que cerró los ojos y esperó que alguien lo sacara de allí, lo que sucedió un rato después.
Expuso que un persona vestida de civil lo auxilió y lo arrastró hacia la vereda y y que no recibió asistencia médica en ese momento.
Manifestó que era un seguidor de la banda y que tomo conocimiento del recital de “República Cromañón” en el estadio de “Excursionistas” durante el concierto de la misma banda al que también asistió. Aclaró que quien efectuó la invitación fue Patricio Santos Fontanet quien destacó que iban a realizar una serie de recitales más baratos e indicó el lugar y fecha de estos. Agregó que también había concurrido al espectáculo de “Obras”.
En relación al uso de pirotecnia en los “shows” de “Callejeros”, expuso que siempre hubo, y que en los dos estadios mencionados precedentemente se solicitó que no tiraran bengalas.
Con respecto al “cacheo” señaló que en “Excursionistas” era muy leve, en tanto que el de “Cromañón” fue mucho más exhaustivo. La vestimenta de quienes lo realizaban era siempre la misma, pero no reconoció a nadie de otro lugar.
Sobre la cantidad de público presente en “Excursionistas” precisó que escuchó hablar de aproximadamente 10.000 personas.
Relató que durante el receso del recital de “Obras” tuvieron que abrir todas las puertas para despejar y refrescar el ambiente, dado que debido al humo, el calor y la transpiración, los concurrentes no podían ver, ni permanecer allí y a los integrantes de la banda se les hacía difícil cantar en esas condiciones.
Puntualizó que ignoraba si esa medida fue tomada por orden de alguna autoridad, pero respondió a una necesidad natural. Destacó que el receso fue prolongado y se solicitó que no tiraran más bengalas, porque de lo contrario no podría proseguir el recital.
Interrogado acerca de su conocimiento de los grupos de seguidores llamados “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”, manifestó que no participaba en ninguno de ellos y tampoco conocía a sus integrantes. Dijo que iba con su grupo de amigos de la localidad de Merlo y no llevaban banderas.
Expresó que asistió a recitales de “La Renga”, “Las pelotas”, “Callejeros” y “La vela puerca” y en todos ellos se utilizaba pirotecnia de todo tipo, inclusive candelas. También manifestó que generalmente iba a lugares abiertos como los estadios de Huracán, Vélez, Ferro y River.
Por su parte, prestó declaración en el debate, Carla Preiti, quien señaló que el día 30 de diciembre de 2004 concurrió al local “República Cromañón” por primera vez a fin de presenciar el recital del grupo musical “Callejeros”.
Señaló que arribó al lugar cerca de las 21 con una amiga y en las inmediaciones del boliche se encontraron con un grupo de conocidos para entrar juntos. Se dirigió a la puerta principal –marcó el sector izquierdo del hall de boletería- y allí la revisaron en forma exhaustiva y le hicieron sacar las zapatillas.
Indicó que las personas que efectuaban el cacheo estaban vestidas con unas remeras negras, las cuales tenían la inscripción “Control”. No sabía a quién respondían esos sujetos.
Aclaró que los hombres de seguridad estaban en el sector del palier principal, y recordó que allí vio a Villarreal, respecto de quien conoció su nombre por intermedio de los medios de comunicación.
Sobre la revisación, aclaró que por el sector derecho del hall principal, es decir, la zona cercana a las ventanillas de las boleterías, también entraba gente, que aparentemente tenía que comprar la entrada. Respecto de esos concurrentes, no observó que hayan sido revisados, aunque dijo no saber si luego eran efectivamente inspeccionados.
Una vez adentro del salón presenció el recital de la banda soporte “Ojos Locos” y durante ese show se arrojaron algunas bengalas. Luego de que culminara de tocar ese grupo, pasaron música de fondo en el local, puntualmente recordó haber escuchado el tema “Jijiji” de “Los Redondos”; en ese momento la gente comenzó a encender más pirotecnia.
Fue por ello que Chabán salió al escenario y mediante insultos, se dirigió al público diciéndole que pararan de tirar pirotecnia. Por la forma en que habló Chabán, la gente gritaba y lo insultaba, razón por la cual apareció “El Pato” y le preguntó al público si se iba a portar bien.
Interpretó que lo que pretendía hacer el cantante de “Callejeros” era tranquilizar a la gente y lograr que no arrojaran más pirotecnia como pedía Chabán. Aclaró que estaba ubicada en la parte de adelante del local, puntualmente a la izquierda del escenario visto de frente.
Expuso que comenzó el recital y a los pocos minutos se desató el incendio. En ese momento trató de dirigirse hacia la zona por donde había entrado, pero no podía salir porque había personas trabadas y apiladas.
Señaló que a su entender la gente no podía escapar porque las puertas tipo cine estaban cerradas. Sobre esto último, dijo haber escuchado que las personas gritaban “abran las puertas, abran las puertas”.
Aclaró que cuando se inició el siniestro, primero se cortó el sonido o la banda dejó de tocar; luego, instantes después, se apagaron las luces.
Explicó que finalmente pudo salir a través de las puertas principales, pasando anteriormente por el sector existente entre la primera escalera y la barra lateral ubicada a la derecha del escenario.
Cuando alcanzó la vía pública todavía había gente que no sabía lo que estaba pasando. Se fue corriendo hacia un bar en la Avenida Rivadavia, llamó a su casa y se retiró del lugar.
A consecuencia del hecho sufrió quemaduras en el cuerpo, brazos y rodillas, en virtud del plástico que caía del techo, y tuvieron que efectuarle curaciones y tratamientos.
Leído que le fue un pasaje de una de sus declaraciones prestadas en la instrucción, dijo recordar que efectivamente había una puerta de emergencia cerrada y gente agolpada –en la maqueta virtual marcó la denominada puerta alternativa-, pero aclaró que no se dirigió hacia ese sector, sino directamente hacia las puertas por donde había ingresado.
Fue convocado a prestar declaración en el debate, Ramón del Valle Sosa, quien refirió que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local denominado “República Cromañón” a fin de presenciar el recital del grupo “Callejeros”, junto con su novia y dos chicas más. Se había enterado del show en ocasión de concurrir al recital que días antes la banda brindó en el club Excursionistas.
Volviendo al día del hecho, señaló que arribó al lugar entre las 19:30 y 20 hs. y previo a ingresar tuvo que formar una fila en dirección hacia la calle Jean Jaures. Una vez que llegó a la puerta, fue revisado “demasiado” por personal de seguridad.
Sobre este punto, resaltó que en todos los recitales existía una revisación previa de los concurrentes, pero esa noche fue particular porque le hicieron sacar las zapatillas, además del cacheo habitual. Creía que las personas que efectuaban la inspección tenían colocadas unas pecheras o remeras que decían “seguridad” o “control”.
Expuso que se ubicó en el sector que está adelante de la segunda escalera y desde allí presenció el recital de la banda soporte “Ojos Locos”. Durante el show de este grupo advirtió que había banderas colgadas en los balcones del salón, como así también que los asistentes encendían bengalas.
Recordó que al término de ese espectáculo, Chabán se dirigió al público pidiendo que por favor dejaran de tirar pirotecnia. Aclaró que lo escuchó y lo vio, aunque no pudo establecer si esta persona habló desde el escenario o desde la cabina de sonido.
Acto seguido “Pato Fontanet” les preguntó a los asistentes si se iban a portar bien – en referencia a las bengalas- y comenzó el recital. En ese momento dijo haber visto una persona arriba de los hombros de otra que lanzaba una candela con el brazo extendido y que una de las bolitas de fuego que desprendía ese elemento encendió el techo. Agregó que en total advirtió que se prendieron tres candelas distintas dentro del salón.
Asimismo, señaló que las personas mantenían el brazo extendido hasta que las candelas se apagaran para no quemarse con el producto que desprendían. No llegó a verles las caras a esos sujetos. Al principio la gente no se daba cuenta de lo que pasaba, pero luego, al extenderse el fuego, se formó una especie de círculo en el público.
Refirió que al notar que el techo ardía se dirigió hacia donde estaba su novia para irse del lugar – marcó el sector de la segunda escalera en la maqueta virtual-. Dejó su bandera de palo y como conocía el salón sabía que tenía que ir hacia el fondo para luego alcanzar las puertas. Junto con su novia comenzaron a caminar, pero enseguida se cortó la luz y perdió el sentido de la orientación. A su entender el sonido y la luz se cortaron en forma simultánea.
Expuso que tratando de salir se cayeron al piso y cada vez se hacía más difícil respirar. En cierto momento dejó de escuchar a su novia, quien ya no le respondía. Entonces se quedó ahí, tirado en el piso, hasta que de repente cuatro personas lo levantaron, lo sacaron del lugar y lo dejaron en la vereda.
Cuando se pudo recuperar se fue a la esquina de la calle Jean Jaures para ver si encontraba a su novia. Señaló que un bombero le brindó oxígeno y unos vecinos de la zona le dieron una toalla porque estaba todo mojado. Un periodista que estaba en el lugar le prestó su celular con el cual llamó a su mamá para que lo fuera a buscar.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que a Villarreal lo conocía de vista del local Cemento y que no recordaba haberlo visto la noche del 30 de diciembre en Cromañón.
Respecto de interrogantes puntuales, aclaró que nunca tomó micros contratados para concurrir a un recital, que no visitaba foros de internet del grupo Callejeros, que en todos los recitales había pirotecnia y que incluso alguna vez prendió bengalas durante un show, pero no la noche del 30. Dijo que las bengalas las pasaba escondidas en las zapatillas o en la cintura.
Aseguró no recordar haber visto policías antes de entrar, tampoco advirtió carteles indicadores de salida en el local –aunque creía que había algunos en el sector de las puertas cine-. La primera escalera del salón conducía al VIP, donde una persona controlaba el acceso.
Asimismo prestó declaración en la audiencia Lucía Maltese, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón” junto con su hermano, una amiga de nombre Laura y dos amigos llamados Emilio Sánchez y Gustavo Martínez. Tomó conocimiento de la serie de recitales de Callejeros en ese boliche, porque así se anunció en el show brindado en “Excursionistas”.
Indicó que una vez en las inmediaciones del lugar permanecieron un “rato” en la calle y allí observaron a un grupo de jóvenes que arrojaba elementos de pirotecnia en dirección a la plaza allí existente y a raíz de ello casi prenden fuego un árbol. La calle estaba cortada, no pasaban autos y en la esquina había un patrullero.
Señaló que cerca de las 22:30hs decidieron ingresar al local y en consecuencia se dirigieron hacia una de las puertas –en la maqueta virtual marcó aquella de persiana color azul-. Allí la revisaron, le inspeccionar la mochila y le hicieron sacar las zapatillas. Las personas encargadas de efectuar el cacheo estaban vestidas con remeras negras que decían “custodia” o “control” en color amarillo.
Una vez que accedió al local se dirigió por el sector del fondo en dirección a la barra que estaba ubicada en la parte trasera del salón. Sobre el punto, dijo que había decidido ir hacia ese lugar porque allí había una boca de aire acondicionado, según pudo advertir durante el recital que se había brindado el día anterior.
En ese trayecto y cuando estaba a la altura de la cabina de sonido, miró hacia el escenario y observó que el techo se estaba prendiendo fuego. Entonces, se dio vuelta para ir hacia la salida y notó las puertas taponadas de gente –aclaró que no las vio cerradas- y en ese momento se desmayó.
Manifestó que cuando se despertó estaba tirada en el piso boca abajo dentro del local y que no se podía levantar porque tenía algo encima. Se quedó allí llorando y se volvió a desmayar. Esta vez, cuando se despertó ya estaba afuera del boliche y dos chicos le estaban haciendo respiración boca a boca.
Cuando pudo reincorporarse fue hacia la calle Jean Jaures, se encontró con su hermano y sus amigos, y finalmente se fue del lugar.
Resaltó que la calle había ambulancias, bomberos y gente ayudando a las distintas personas que eran sacadas del salón.
A preguntas que se le efectuaron acerca de grupos de seguidores de la banda Callejeros, expuso que una vez viajó en un micro de la banda “El fondo no fisura”, pero no conocía a sus integrantes ni tampoco sabía cómo se manejaban.
Preguntada por las partes acerca de las advertencias sobre el uso de pirotecnia, dijo que siempre Chabán efectuaba ese tipo de manifestaciones. En los tres recitales en Cromañón -28, 29 y 30 de diciembre-, el nombrado se dirigió al público en términos similares diciendo que el lugar se podía incendiar como el shopping de Paraguay, que no sean tontos que había seis mil personas y todos no iban a poder salir por la puerta.
Expuso que el cantante de Callejeros también habló y le pidió a la gente que no arrojara pirotecnia. Sobre el uso de este tipo de elementos, agregó que el día 28 de diciembre se encendieron bastantes fuegos de artificio y que el 29 hubo muchos menos. Aclaró que ante las advertencias, el público reaccionaba insultando a Chabán y no disminuía en el uso de elementos pirotécnicos.
Con relación a las denominadas “puertas cine”, dijo no recordar cómo se encontraban, aunque sí pudo aclarar que en esa zona había unas vallas que dividían el sector.
Indicó que en el local había banderas ubicadas en los balcones y que parte de la gente llevaba otras en la mano sostenidas por palos. Que había concurrido a otros recitales de rock y que puntualmente recordaba un show de la banda “Los Piojos” en el Luna Park donde el cantante Ciro dejó de tocar hasta que se apagó una bengala que el público había encendido.
En oportunidad de ser oído, Silvio Fidel Maltese manifestó que era seguidor de “Callejeros” y que en “Excursionistas” se enteró que la banda se presentaría los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 en “República Cromañón”.
Expuso que con su hermana asistieron a los tres shows y en los primeros dos días Chabán, desde la cabina de sonido, se dirigió al público para decirles que “no sean bananeros”, que no usaran pirotecnia porque podía repetirse la tragedia “de Paraguay”. La gente le respondió con silbidos.
Recordó que en varios recitales Fontanet había realizado idéntico pedido a sus seguidores, explicándoles que el humo le hacía mal y no podía cantar. Puntualmente, refirió que ello había ocurrido en octubre de 2004, en “Cemento”, oportunidad en la que hicieron que los concurrentes apagaran las bengalas.
Aclaró que cuando el pedido venía de parte del cantante, el auditorio lo tomaba de mejor manera y por un rato dejaban de encender bengalas, para posteriormente continuar, con menor intensidad, con el uso de fuegos artificiales.
Afirmó que en las tres presentaciones aludidas hizo mucho calor y sólo funcionaba un ventilador.
El día 29 de diciembre se ubicaron en el descanso de la escalera y desde allí observó que unas personas, a las que no puede identificar, hacían apagar las bengalas. Agregó que ese día fue el de menor concurrencia y que detrás de las vallas situadas en la parte de adelante del recinto había personal de seguridad para impedir que la gente suba al escenario.
Expresó que el 30 de diciembre llegó a Once con su hermana y a un amigo a las 10:10 horas. Mientras aguardaban el arribo de dos amigos más, visualizó que en las inmediaciones del local un grupo de jóvenes, ante la inacción de tres policías que se hallaban sobre los dos portones del local y al lado del hotel “Central Park”, tiraban candelas hacia los colectivos, encendían bengalas y todo tipo de pirotecnia.
Transcurridos unos diez minutos llegaron sus amigos y entraron a “Cromañón” por la puerta de la derecha. Allí, un grupo de aproximadamente nueve personas cumplía funciones de control bajo la coordinación de un muchacho grandote, gordo, de pelo blanco, a quien creía haber visto en un informe televysivo que lo señalaba como uno de los imputados de la presente causa.
Señaló que esa persona indicaba a la gente por dónde tenía que ingresar y a quién debía presentar las entradas. No lo reconoció como presente en la sala y dijo no recordarlo.
Explicó que en la puerta lo revisaron exhaustivamente y le hicieron sacar las zapatillas. Agregó que los días anteriores el control de ingreso no había sido tan riguroso. Una vez en el interior, se ubicó en las cercanías del escenario y su hermana se quedó en la zona del kiosco emplazado en el salón.
Cuando se ejecutaba el primer tema advirtió que el sonido se cortó por un instante. Enseguida, al darse vuelta, vio que en las inmediaciones de la cabina de sonido estaban tirando candelas y que en el techo, cerca de la columna situada a la derecha de la planta principal, se había formado una aureola de fuego chiquita. Notó que el público “hizo un círculo en el medio” y el fuego se propagó.
En ese momento se cortó la música y el bajista, el baterista y el saxofonista saltaron del escenario para tranquilizar a la gente, pidiéndoles que se corrieran para los costados y se alejaran del fuego.
En busca de la salida se fue corriendo para el costado y al llegar a la escalera se dio cuenta que no podía salir por ningún lado.
Pese a que se había cortado la luz, percibió que la mayoría de la gente se dirigía hacia las denominadas puertas tipo cine, volcándose hacia la situada a la izquierda (vistas desde el interior del local).
Decidió pasar por las puertas del medio y en el hall de las boleterías quedó aplastado contra una de las columnas existentes en el lugar. Después de un rato se pudo liberar y al escuchar que estallaron unos vidrios se acercó hasta el portón, sacó medio cuerpo hacia afuera y accedió a la vereda.
Manifestó que no sabía que por el hall aludido se podía salir, pues no había señalización que así lo indicara y estaba todo oscuro, dado que desde la calle no entraba luz. Una vez en el exterior, miró el pasillo por donde había ingresado y observó que estaba lleno de gente y que había chicos en el piso.
A continuación se sentó en la vereda de enfrente y vio que la gente salía por la puerta de la derecha y muy pocos por el portón del medio. Además, divisó que “Juancho”, el bajista y el baterista sacaban y trasladaban a los que habían quedado atrapados.
A preguntas de las partes respondió que en “Cemento” no escuchó advertencias sobre el uso de pirotecnia. Asimismo, indicó que fue a ver a “Callejeros” a Córdoba y a “Excursionistas” y que en ambos recitales se encendieron bengalas. Precisó que, salvo por la ubicación de las salidas, en líneas generales le parecía más cómodo “Cromañón” que “Cemento”.
Por último, aseveró que el 28 y 29 de diciembre la banda tuvo un presentador.
En la audiencia de debate, Adrián Marcozzi expuso que el día del hecho fue con dos amigos a “República Cromañón” para presenciar el recital de “Callejeros”.
Relató que seguía a la banda desde principios del 2002 y que en sus presentaciones siempre se hizo uso de pirotecnia. Agregó que las bandas no le daban importancia a dicho aspecto del espectáculo, pero el referido comportamiento era común en todos los conciertos de rock.
El 30 de diciembre llegó temprano para ver a “Ojos Locos” y en la entrada del local había personal policial y de seguridad. Estos últimos, vestían remeras que lucían la leyenda “Callejeros” en blanco, en la parte de adelante y “Control”, en amarillo, en la de atrás.
Al ingresar le revisaron los bolsillos y le hicieron sacar las zapatillas. Precisó que dicho control fue muy riguroso, incluso comparado con recitales de bandas con mayor convocatoria.
Una vez en el interior percibió que había banderas colgadas de las barandas y que un vallado impedía que el público acceda con facilidad al escenario. Posteriormente pudo ver que al menos una persona de seguridad se apostó en dicho lugar.
A fines de ver a “Callejeros” se ubicó en la parte de adelante del recinto, cerca de la columna derecha. Cuando la banda soporte concluyó su presentación pasaron música de “Los Redondos” y uno de los concurrentes tiró una candela.
Dicha circunstancia provocó que un “tipo flaco” empezara a insultar a los asistentes y a decir “no seamos un país bananero como Paraguay”. Finalmente, pidió que se abstengan de utilizar fuegos artificiales porque podía repetirse la tragedia ocurrida en el país mencionado. Ante dicha actitud, todo el auditorio reaccionó “puteándolo”.
A continuación “el Pato” explicó que aquél “flaco” sólo había pedido que se porten bien.
Expresó que en la última presentación de “Callejeros” en “Cemento”, Fontanet efectuó idéntico requerimiento. Concretamente, dijo que “si no paran no toco más”. Mencionó que la misma solicitud realizó en un teatro de Avellaneda.
Volviendo a la noche del 30 de diciembre, manifestó que apenas empezó el primer tema se prendieron dos bengalas y justo adelante de la cabina de sonido, una candela.
En un momento se comenzó a incendiar el techo y se precipitaron al piso restos de plástico quemado.
Los concurrentes se corrieron de la zona tomada por el fuego y enseguida se cortó la luz. Se escuChabán ruidos de botellas y gritos. El griterío duró poco, atento que el humo, que era “negro intenso”, impedía hablar y respirar. Para paliar la situación se colocó la remera en la boca, “como una pelota”.
Perdió de vista a sus amigos y tanteando la pared llegó a la barra emplazada en la parte de atrás de la planta principal. Intentó sin éxito subirse a ella y continuó guiándose por la pared hasta llegar al kiosco. La gente se empujaba y había muchas personas tiradas en el piso. No pudo continuar su recorrido y cayó en la escalera situada cerca de la puerta.
Pensó que ya no podría salir con vida y se quitó la remera que llevaba en la boca. Ello es lo último que recordaba hasta que se halló en la vereda. Dijo desconocer quién lo sacó del local.
Posteriormente, se encontró con dos amigos que llegaron tarde y no alcanzaron a entrar. Trató de ingresar al local pero el humo, que le producía vómitos, se lo impidió.
Por indicación de los médicos se quedó junto a un grupo de jóvenes trasladando a la esquina a quienes habían sido rescatados y quedaban tirados en la calle, por cuanto los referidos profesionales les dijeron que podían ser atropellados por las ambulancias que llegaban al lugar.
En dicho momento vio que algunos integrantes de la banda estaban ayudando con la evacuación. En dicha oportunidad, Fontanet le dijo que no sabía qué había pasado.
Sostuvo que los médicos, policías y bomberos que se acercaron al lugar, no estaban preparados para afrontar la situación. Idénticas consideraciones efectuó respecto a la atención en los sanatorios, los que visitó en busca de un amigo, al que finalmente encontró en el hospital “Penna”.
A preguntas de las partes contestó que a su entender “Cromañón” era más cómodo que “Cemento” y que en éste último local no escuchó que se haya advertido al público sobre el uso de bengalas.
Asimismo, indicó que en “Cromañón” y con anterioridad al hecho, había sucedido un incidente por el uso de pirotecnia.
Por último, aseveró que los seguidores de “Callejeros” fueron a Córdoba en micro y con banderas. Aunque no advirtió que en dicha ocasión hayan llevado fuegos artificiales, estimó que seguramente lo hicieron.
También fue convocado a prestar declaración testimonial Juan Francisco Masullo, quien asistió al concierto del grupo “Callejeros” acompañado por su novia Selva Soledad Baratta.
Relató que la noche del 30 de diciembre de 2004 arribó a la puerta del local aproximadamente a las 22:30 horas, dejó su automóvil en un estacionamiento situado sobre la calle Jean Jaures, y desde allí se dirigió caminando hasta la puerta de “República Cromañón”.
Dijo que en ese recorrido pudo observar que sobre la calle Bartolomé Mitre se encontraba cortado el tránsito vehicular y había una fila formada sobre la vereda enfrentada al local para poder ingresar a su interior.
También señaló que los jóvenes cruzaban e ingresaban en grupos de 10 ó 20 cada vez.
Destacó que no tenía entrada y por ese motivo al llegar a la puerta entabló una conversación con una persona que, a su criterio, dirigía la seguridad del evento. Aclaró que tiempo después a través de los medios de comunicación pudo identificarlo, tratándose de Villarreal.
Indicó que éste se encontraba en el medio de la calle y que había bastante gente allí afuera, teniendo en cuenta que a esa hora el recital ya estaba por comenzar.
Puso de relieve que le preguntó a Villarreal si había posibilidad de entrar y que el nombrado le solicitó que aguardara unos instantes allí. Lo vio conversar con una persona sobre la cual no pudo aportar ningún otro dato, pues no la conocía y ni siquiera recordaba si era del sexo masculino o femenino.
Expresó que luego de ello Villarreal se acercó a él, le informó que podría ingresar y lo acompañó hasta las puertas que daban a la vereda. Allí le abonó $ 20 ó $ 30 –no recordó con precisión- sin que le fuera entregada la entrada correspondiente.
Precisó que en el hall de acceso de “Cromañón” había un grupo de 4 ó 5 personas que vestían remeras negras con la leyenda “seguridad” o “control” –no pudo recordarlo con exactitud- , y que él creía que Villarreal era el encargado de la seguridad, pues “regulaba” el ingreso e impartía órdenes a los demás individuos.
Puso de resalto que entró al recinto por el sector izquierdo sin ser revisado por ninguna persona y que observó que estaba muy colmado de gente, tornándose casi imposible caminar.
Indicó que por ese motivo se dirigió directamente al primer piso en busca de un lugar más tranquilo donde ubicarse, pues su novia era de baja estatura y de lo contrario no podría apreciar el recital.
Refirió que la escalera estaba totalmente ocupada, por lo que tuvo que subirla efectuando un “zigzag” entre la gente allí parada. Durante ese recorrido escuchó que estaban reproduciendo música de fondo.
Ya en el primer piso, fue al baño y cuando salió se situó junto a la baranda. Expuso que en ese momento el grupo musical “Callejeros” comenzó a tocar su primera canción y el público detonó elementos pirotécnicos.
Transcurrido aproximadamente dos minutos de ese tema, observó en el techo una llama que despedía un humo negro que en forma muy rápida se expandió por todo el recinto, dificultando la visibilidad.
Dijo que al notar que había luz en los baños decidió refugiarse allí junto con su novia, ya que pensó que habría alguna puerta a través de la cual podría escapar.
Expresó que el humo también había ocupado ese sitio, y que no se podía respirar, razón por la cual intentó salir pero no alcanzó a hacerlo porque se cortó la luz.
Manifestó que transcurridos unos instantes se desmayó y permaneció inconciente hasta el día 10 de enero de 2005 cuando se despertó en la unidad de terapia intensiva del Hospital Fernández. Aclaró que su novia falleció aquella noche.
A preguntas que le fueron formuladas, indicó que era la segunda vez que concurría a “República Cromañón”, ya que había presenciado el primer recital de la banda “Callejeros” realizado durante el mes de abril de 2004.
Relató que si bien iba habitualmente a conciertos de rock, no era “amante” del tipo de rock que componen bandas como “Los Piojos” y “Los Redondos”. No obstante ello, un amigo le prestó un disco compacto de “Callejeros” que le gustó y por esa razón decidió ir a verlos.
Puso de relieve que él no sabía que la banda indicada era “bengalera” y que advirtió esa circunstancia cuando asistió por primera vez a un espectáculo en el local “Cemento”.
Destacó que ni en “Cemento” ni en “República Cromañón” escuchó advertencias sobre el uso de pirotecnia y que ignoraba las prohibiciones sobre su utilización.
Comparando la cantidad de espectadores y elementos lanzados durante los conciertos de los meses de abril y diciembre de 2004, sostuvo que no podía precisar en cuál fue mayor e indicó que siempre hubo pirotecnia y que el número de personas era el “habitual”.
A su turno prestó declaración testimonial Mariana Monti, quien asistió al recital realizado en “República Cromañón” acompañada por dos amigas.
Manifestó que era la primera vez que concurría a ese local y que no había presenciado con anterioridad ningún otro concierto del grupo “Callejeros”.
Señaló que adquirió las entradas previamente en un local de la firma “Locuras” del barrio de Flores y que llegó aproximadamente a las 20:00 hs. Precisó que en ese momento no había demasiada gente y que el ambiente estaba muy tranquilo.
Puntualizó que previo a su ingreso los jóvenes eran separados en dos filas según el sexo, y que ella fue registrada por una mujer que vestía una remera que tenía impresa la palabra “control”.
Refirió que esa revisación fue exhaustiva; que inspeccionaron su mochila, le quitaron las zapatillas y las plantillas.
Expresó que había varias personas cumpliendo la función indicada precedentemente y que todo el público era efectivamente revisado.
En el interior del local se ubicó en la parte del centro, y durante el transcurso del concierto de la banda “Ojos Locos” fueron disparados elementos de pirotecnia. Aclaró que las personas encendían bengalas en la parte trasera del recinto y corrían hacia delante llevándolas en sus manos.
Sostuvo que progresivamente el lugar fue colmándose de público y que al término del recital del grupo soporte, subió con sus amigas a los baños del primer piso.
Puso de relieve que le llevó mucho tiempo efectuar ese recorrido y que al bajar se ubicó delante de la cabina de sonido, pues se encontró con personas conocidas.
Narró que unos minutos antes de que comenzara el show bajaron las luces y se dirigió al público Chabán, quien les solicitó que se “portaran bien”, que “no fueran boludos” porque había mucha gente, más de 6.000 personas.
Seguidamente tomó la palabra el cantante de la banda Patricio Santos Fontanet quien también les pidió “que se portaran bien”, y luego comenzó el recital.
Destacó que había tal cantidad de personas que no podía moverse ni respirar, y que un momento miró hacia arriba a fin de tomar un poco de aire y observó que una luz se introdujo en “la cosa negra” que estaba debajo del techo y se quedó allí.
Relató que de inmediato les dijo a sus amigas que se fueran porque se iba a incendiar todo, y los presentes comenzaron a empujarse y a comprimirse intentando salir.
Precisó que ella prácticamente no podía apoyar sus pies y era arrastrada por la masa de gente como “por una corriente de agua”. En ese ínterin se separó de sus amigas.
Dijo que quedó atascada en una columna y que cayó al piso junto a la pared, y en ese instante se cortó la luz.
Contó que sobre su cuerpo se precipitó una gran cantidad de personas, y que ante su desesperación un joven le hablaba a fin de tranquilizarla.
Indicó que sintió “algo naranja” como un fuego y que el chico con quien estaba conversando logró quitarse de encima los cuerpos de las personas fallecidas y se pusieron de pie.
Aclaró que la gente que salía la iba empujando hacia el exterior y que en el hall fue auxiliada por dos individuos que la ayudaron a sentarse en la calle, le tiraron agua y luego la recostaron en un sillón del hotel. Precisó que en ese sitio había muchísimas personas en estado de desesperación y buscando a familiares y/o amigos. Aclaró también que allí había luz eléctrica.
Un tiempo después, el novio de una de sus amigas la encontró y la llevó hasta una ambulancia, donde se negaron a atenderla pues ella podía respirar bien.
Contó que llamó a su hermano por teléfono y fue llevada a su casa.
Manifestó que más tarde al advertir que tenía dificultades respiratorias, fue asistida en el “Hospital Vélez Sarsfield” donde sólo le prescribieron calmantes para los dolores que padecía.
También compareció ante los estrados Martín Ceferino Sebastián Méndez, quien asistió al recital del día 30 de diciembre de 2004 del grupo musical “Callejeros”.
Indicó que conocía a Omar Emir Chabán porque en el transcurso del año 2003 ó 2004 dio un concierto en “Cemento” con la banda que integraba llamada “La sangre”.
Relató que el día 30 de diciembre se encontró con un grupo de amigos y que aproximadamente a las 21:00 hs. arribó a “República Cromañón”.
Señaló que había una fila que continuaba en la vereda de enfrente sobre la calle Bartolomé Mitre y que un grupo de personas de seguridad se encargaba de organizarla.
Precisó que estaban situados de la siguiente manera: algunos estaban dentro del pasillo de color amarillo y se ocupaban de efectuar el “cacheo” y cortar las entradas; otra persona estaba en la puerta y a medida que iba ingresando el público daba la orden para que otro sujeto cortara el tránsito vehicular e hiciera cruzar a otro grupo de personas; finalmente en la vereda de enfrente había otro empleado que controlaba la fila.
Manifestó que el personal que cumplía esas funciones llevaba puesto una pechera negra con letras amarillas, que estimaba que decía “control”. Aclaró que si bien le hicieron sacar sus zapatillas no recuerda haber sido palpado.
Narró que ingresó al interior del local y se ubicó en el sector izquierdo junto al escenario, casi debajo de los baños. Desde ese lugar presenció el recital de “Ojos Locos”.
Expuso que antes de que comenzara a tocar el grupo “Callejeros” fue al baño del primer piso y que era muy difícil transitar por las escaleras. Dijo que Chabán se dirigió al público diciendo que no utilizara pirotecnia, pues podía suceder lo mismo que en la “República del Paraguay”. Seguidamente habló el cantante del grupo quien les indicó “que se dejaran de romper las pelotas con la pirotecnia, que era una fiesta y no había que arruinarla”.
Explicó que al comienzo del primer tema se suscitó una avalancha. En ese instante advirtió que se estaba prendiendo fuego el techo y que “caían ráfagas de fuego”. Por ese motivo se encaminó hacia la puerta de salida pero al llegar a la barra se cortó la luz. Siguió avanzando pero a paso muy lento hasta la zona anterior a las puertas “vaivén” donde a consecuencia de un “efecto dominó” cayó al suelo y quedó inmovilizado de la cintura hacia abajo por los cuerpos que lo presionaban.
En ese momento entró en una especie de “sueño” debido al humo y el estado de nerviosismo que padecía. Dijo que permaneció en esas condiciones 15 ó 20 minutos hasta que se abrieron unas puertas y un grupo de bomberos comenzó a rescatar a las personas allí abatidas. Le tiraron agua y lo llevaron hasta la vía pública donde había un autobomba.
Precisó que era muy caótica la situación, pues había gente “tirada” por todos lados y se complicaba entrar y salir del local.
Contó que se dirigió hacia la plaza y luego de un rato se fue a su casa. Posteriormente al notar que le costaba respirar se trasladó a un hospital donde permaneció internado.
A preguntas que le fueron efectuadas en relación a los recitales de su banda en “Cemento” y en “Cromañón”, manifestó que fue contratado por intermedio de un tercero, cuyo nombre era Luis María, no recordando su apellido.
Dijo que en ambas ocasiones firmó un contrato pero con distintas cláusulas, puesto que el realizado en Cromañón era un festival de varios grupos “punks” y que ignoraba con quien efectuaba las tratativas el Sr. Luis María.
Sostuvo que éste último no les hizo ninguna referencia respecto del uso de pirotecnia ni de la seguridad del lugar.
En relación a la oportunidad en que tocó su banda en “República Cromañón”, indicó que ese día llegó aproximadamente a las 17:00 hs. a fin de realizar una prueba de sonido, que llevó sus equipos y que entró por la puerta principal.
Manifestó que conoció todo el lugar, y que cuando dio su concierto no pudo utilizar los camarines pues eran reservados para bandas más importantes.
Expuso también que es asiduo concurrente a recitales de “rock” y que en la mayoría se disparan elementos de pirotecnia, tanto en lugares abiertos como cerrados. No obstante ello, nunca había escuchado advertencias similares a la del 30 de diciembre sobre el uso de esos materiales.
Puntualizó también que consultaba la página de Internet del grupo; que en ella se anunciaron los recitales de los días 28, 29 y 30, y que no había ninguna referencia a la utilización de pirotecnia. Destacó que no participaba de los foros de seguidores de “Callejeros”.
Puso de relieve que durante un tiempo tenía un convenio con una mujer llamada Margarita que manejaba un grupo en el que participaban varias bandas de rock y coordinaban fechas para que tocaran en “Cemento” los días jueves o domingos. Aclaró que esas reuniones al principio se realizaban en “Cemento” y que luego ella se mudó a una oficina en la Av. Corrientes.
Resaltó que Margarita en varias oportunidades lo incluyó en la lista de invitados de recitales de otras bandas, como por ejemplo, de “Callejeros” o “Brujería”.
Explicó que no es habitual que los grupos “punks” utilicen pirotecnia, pero sí aquellos del tipo de “La Renga” o “el Indio”.
También aclaró que en determinados temas de las bandas musicales se detonan más bengalas que en otros, pero que no son siempre los mismos; ello depende del sentimiento o el vínculo que esa canción genera con cada persona o grupo del público.
Comparando los locales de “Cemento” y “Cromañón”, señaló que si bien este último era más cómodo, era más importante tocar en el primero de ellos, por la “mística del lugar”; era una especie de “templo del rock”.
A preguntas formuladas, indicó que no recordaba haber visto una puerta de emergencia junto al escenario, pero que en oportunidad de estar bebiendo en la barra, observó una a su lado.
Leído que le fue un pasaje de su declaración anterior brindada en la etapa de instrucción referida a la advertencia de Chabán efectuada la noche del 30 de diciembre, manifestó que recordaba que aquel mencionó que “había 6.000 personas, que el lugar era cerrado y que no tiraran pirotecnia porque les faltaría el aire”.
Durante el transcurso de la audiencia de debate, Sebastián Alexis Lezcano señaló que sigue a “Callejeros” desde su presentación en “Atlanta” y que su público usaba mucha pirotecnia.
Afirmó que era habitual el uso de bengalas y tres tiros en los recitales de rock y que hasta el día del hecho no había visto que en dichos eventos se utilizaran candelas.
Manifestó que había asistido en distintas ocasiones a “República Cromañón” y que en oportunidad de que la banda “Los Gardelitos” presentara su disco “Tierra de sueño” y ejecutara el tema “Envuelto en llamas”, subió al escenario un payaso que lanzaba llamas hacia arriba, tal como suele verse en el circo.
Agregó que también había concurrido al local referido cuando funcionaba bajo el nombre de “El Reventón”. Precisó que para esa época la media-sombra emplazada en el salón tenía unas “lucecitas” que en la oscuridad del ambiente producían el efecto de un cielo estrellado.
Además, indicó que a la puerta situada cerca del escenario sólo la vio abierta para el ingreso y salida de las bandas que tocaban en “El Reventón”.
Dijo no recordar que en los primeros recitales que se hicieron en “Cromañón” haya estado colocada la media-sombra.
Por otra parte, relató que el 30 de diciembre de 2004 concurrió con su novia, su hermano y un amigo a “República Cromañón” para presenciar el recital de “Callejeros”.
Antes de ingresar compraron unas cervezas y observaron que sobre la vereda de enfrente del local un grupo de jóvenes estaba tirando bengalas y candelas.
El personal de seguridad que se encontraba en la puerta del establecimiento lucía remeras negras con una inscripción en letras amarillas. Ellos se encargaban de mantener el orden de la fila de ingreso que conducía a la puerta de la derecha.
Al acceder al pasillo lo palparon sobre sus ropas y más adelante le controlaron la entrada.
Una vez en el interior advirtió que el salón estaba lleno y que nunca había visto tantos concurrentes en el local.
En un primer momento fueron al baño y posteriormente se ubicaron en la escalera más lejana a la entrada.
Transcurridos unos minutos escucharon que Chabán se dirigió al público para pedirles que no tiraran pirotecnia porque “no iban a poder salir por las puertas” y podía repetirse “la tragedia de Paraguay”.
Expresó que los asistentes respondieron con chiflidos y que luego “el Pato” le dijo al baterista “adelante”, para que iniciara el espectáculo musical.
Señaló que en “Cemento” y en otras presentaciones Fontanet había pedido a sus seguidores que “aflojen con las bengalas”, porque no se veía y el sitio se volvía “irrespirable”.
Retomando el relato de lo ocurrido el 30 de diciembre, señaló que después de las palabras pronunciadas por Chabán se separó del grupo que lo acompañaba para hacer “pogo” cerca del escenario.
A continuación percibió que se encendieron bengalas y que un chico que estaba arriba de otro y se hallaba a una altura superior a los dos metros, apuntó con una candela hacia arriba y una de las bolas de fuego provocó que se incendie la media sombra.
En un principio el material mencionado presentaba un foco ígneo del tamaño de una “hornalla chiquita”.
Pensó que, tal como había sucedido en el principio de incendio ocurrido en “Cromañón” durante el recital de “La 25”, se apagaría pronto.
Sin embargo, el fuego se propagó en escasos segundos y enseguida se cortó la música y la luz.
Ante dicha circunstancia salió corriendo en busca de la salida y llegó hasta la columna situada cerca de las denominadas puertas tipo cine.
En dicha zona, numerosos concurrentes se encontraban amontonados e impedían el paso de los que venían atrás.
Unas personas que se hallaban en el pasillo, detrás de las puertas tipo cine, les pedían que se corrieran para poder destrabar a los chicos que permanecían apilados y obstruían el paso por la puerta del medio, que estaba abierta.
Después de un rato se aproximó a la puerta de la derecha (vista desde el interior), sintió “la corrida de alguien” y se dio cuenta que también permitía el paso. Fue entonces que salió al hall de las boleterías.
Explicó que por el humo no se veía nada y que la gente no lo siguió, es decir, que no vio salir a nadie detrás de él.
En el hall había una o dos vallas largas y blancas que estaban arriba de unos chicos que también se encontraban apilados y no podían salir.
Otras personas estaban rompiendo las boleterías a piedrazos para llevarse el dinero.
No alcanzó a ver cómo estaban las otras puertas, pero sí advirtió que con posterioridad los bomberos abrieron la segunda de la derecha (vista desde el interior).
Finalmente alcanzó la calle a través de los portones que estaban abiertos.
Después de unos minutos llegaron los bomberos, que procedieron a desplegar las mangueras y a intentar abrir unas de las puertas emplazadas en el hall.
Intentó destrabar a las personas que obstruían las puertas tipo cine e inició la búsqueda de sus amigos.
A su hermano lo encontró llorando en la puerta y a su novia la vio en las cercanías de un camión de bomberos. Luego se enteró que su hermana también había asistido y fue a buscarla al local cuatro o cinco veces.
En el hall se cruzó con Chabán, quien llevaba una cartera negra y se dirigía a la salida.
Como adentro no se veía nada se guió por los celulares de los que estaban tirados y cuando sentía el cuerpo de alguien lo llevaba hasta la salida.
Cuando salió a tomar aire se encontró con su padre, quien le avisó que su hermana estaba a salvo.
A preguntas de la partes respondió que por lo general las bandas de rock tienen el mismo personal de seguridad y que no resulta frecuente que controlen el calzado del público.
Asimismo, indicó que nunca vio que se repartiera pirotecnia en los recitales.
Por último, afirmó que a “Callejeros” lo fue a ver a “Obras”, a “Cemento” y a “Atlanta”.
En la audiencia de debate, María de los Angeles Mata expresó que el día del hecho fue con su novio, su cuñado y un amigo a “República Cromañón” para presenciar el recital de “Callejeros”.
Con anterioridad había concurrido al local mencionado a ver a “Los Gardelitos” y en tres oportunidades cuando funcionaba bajo el nombre de “El Reventón”.
Explicó que cuando era explotado como boliche de cumbia los carteles de emergencia se veían bien y que a modo de decoración unos dinosaurios colgaban de la media-sombra emplazada en el salón.
El 30 de diciembre llegó a las 22:00 horas aproximadamente y observó que tanto en la puerta como en la vereda de enfrente había mucha gente.
El ingreso estaba organizado con dos colas que dividían a los varones de las mujeres.
Asimismo, personal policial ayudaba a controlar el orden de las filas y unas barreras guiaban el recorrido que debían hacer los concurrentes para introducirse en el recinto.
En el hall de las boleterías fue revisada exhaustivamente por personal femenino, que inclusive le hizo sacar su calzado. Añadió que en ningún recital la habían controlado de manera tan rigurosa.
Una vez en el interior se encontró con un amigo y posteriormente se dirigió al baño.
Notó que debido a la cantidad de concurrentes, no era fácil trasladarse de un punto a otro del establecimiento.
Pese a que quería quedarse en la planta superior, a pedido de un amigo bajaron al salón y se fueron atrás de la escalera.
Más tarde se ubicó al lado de la cabina de sonido y su novio se fue para adelante.
Mientras esperaban el inicio del show y pasaban música de fondo, se encendieron algunas bengalas.
En cierto momento Chabán se dirigió al público y haciendo referencia al uso de pirotecnia dijo: “somos muchas personas, no sean boludos, no queremos que sea peor que la catástrofe de Paraguay”, “no jodan, no jodan”, “seis mil personas no salen por una puerta”.
Manifestó que era común el uso de fuegos artificiales en los conciertos de rock y que en las presentaciones de “Callejeros” solamente se tiraban bengalas.
Volviendo al día del hecho, señaló que a continuación “Lombriz” presentó al grupo y Fontanet, luego de pronunciar unas palabras, dio comienzo al espectáculo musical.
Después del segundo estribillo del primer tema, “un chico” que estaba delante de la cabina de sonido y sobre los hombros de otro, levantó la mano y lanzó una candela hacia arriba, la cual rápidamente incendió el cielo raso. Aclaró que no le pareció que dicha conducta hubiera estado planificada.
La gente hizo un círculo para intentar esquivar el plástico quemado que caía del techo y la banda dejó de tocar.
Posteriormente se apagó la luz y en busca de la salida se fue para la parte de atrás del salón, donde había una luz “muy chiquita”. El cartel luminoso verde emplazado arriba de las puertas denominadas tipo cine iluminaba tenuemente la zona; el resto del recinto “era negro”.
No alcanzó a llegar a dichas aberturas porque había “pilas de chicos” amontonados que impedían el paso y provocaban que todos se traben.
El personal de seguridad que estaba dentro del recinto les decían insistentemente que se fueran para atrás e intentaban desenredar a “los chicos” para que pudieran salir todos.
Entretanto, un señor canoso y flaco que estaba “como loco”, entró y salió en varias oportunidades.
Cuando el chico que le imposibilitaba continuar su recorrido inclinó su cuerpo hacia delante, pudo liberar sus manos, treparse y eludir “por arriba” a la muchedumbre.
Finalmente, un bombero la sacó del lugar a través de la puerta izquierda (vista desde el interior).
En el hall de las boleterías notó que a pesar de que la puerta referida estaba abierta, no salía nadie. Debido a la oscuridad no pudo ver en qué posición se hallaban el resto de las puertas.
Por último, precisó que los portones estaban abiertos y que accedió a la calle por el de la izquierda (visto desde el exterior), por donde había ingresado.
En el exterior el personal policial intentaba evitar que la gente reingresara al local y ante la falta de ambulancias los chicos eran trasladados a los hospitales en camionetas de la policía.
A preguntas de las partes respondió que jamás vio que se reparta pirotecnia en un recital y que en “El reventón” no se usaban dichos materiales porque no formaba parte de los hábitos de la gente del “ambiente de cumbia”.
Asimismo, aseveró que en el recital de “Los Gardelitos” hubo pirotecnia y no se efectuó advertencia alguna.
Refirió que respecto a la persona que tiró la candela sólo podía decir que era morocha, de pelo negro y que no tenía una gran contextura física.
Afirmó que no la volvió a ver y que por el canal de televysión “Crónica” vio a un chico parecido, pero no podía asegurar que se tratara de la misma persona. Agregó que para ese entonces estaba “muy perseguida”.
Asimismo fue convocado a prestar declaración testimonial, Federico Javier Bonacci, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió junto con su primo al recital del grupo “Callejeros” en “República Cromañón”.
Indicó que arribaron al lugar cerca de las 21:00 hs. aproximadamente y que ingresaron a través de la puerta que da al sector de boleterías, previo a efectuar una fila.
Antes de acceder al salón fueron revisados por personal de seguridad, quien los obligó a que se quitaran las zapatillas. Sobre esa gente, refirió que tenían colocadas unas remeras que los distinguían, aunque no pudo recordar qué decían. Agregó que generalmente se trataban de las mismas personas.
Aclaró que creía haber visto un patrullero en la esquina del lugar, mas precisamente en aquella que da a la plaza. Dijo que la presencia policial era muy escasa en relación al tipo de evento.
Volviendo al relato, expuso que una vez adentro del lugar se ubicó en el sector cercano a la segunda escalera y desde allí presenció el show de la banda soporte “Ojos Locos”.
Señaló que en cierto momento desde el entrepiso una persona comenzó a arrojar candelas hacia el sector donde se ubicaba el público. En ese momento, Chabán se dirigió a los asistentes y les dijo que no sean “boludos”, que no tiraran pirotecnia porque podía suceder una tragedia “como la de Paraguay”.
Acto seguido comenzó el recital de “Callejeros” y una luz de artificio prendió fuego el techo. Dijo que se hizo un círculo en el medio del salón y que algunos de los asistentes trataban de calmar al resto mientras otros permanecían exaltados.
Manifestó que al principio trató de estar tranquilo, pero el problema se generó cuando “Chabán cortó la luz”, pues allí dejó de ver y se topó con mucha gente. Avanzó hasta el sector trasero de la cabina de sonido y allí no pudo continuar.
De repente vio que una persona saltaba hacia las puertas cine y decía “acá hay una salida”. Entonces se dirigió hacia esa zona y pudo salir a la calle.
Una vez afuera vio que llegaban los bomberos y trató de buscar a su primo, para lo cual se subió arriba del auto bomba y comenzó a mirar hacia todos lados. Como no lo encontró decidió reingresar al local, pero era imposible avanzar, apenas se efectuaban unos cinco metros, el humo impedía continuar.
Finalmente pudo hallar a su primo, quien estaba mordido y todo quemado, razón por la cual se dirigieron al Hospital de Clínicas, donde la situación era caótica.
A preguntas efectuadas por la Dra. Trebino, respondió que a él le pareció haber escuchado posteriormente en los medios que Chabán había referido que él mismo había cortado la luz y el sonido, aunque aclaró que no lo vio personalmente.
Por otra parte, puso de resalto que había tomado conocimiento de los recitales de “Callejeros” en “Cromañón” días antes durante el show que la misma banda brindó en el Club “Excursionistas”. Agregó que también concurrió al evento del día 29 de diciembre.
Respecto de interrogantes que le formularan las partes, expuso que al local “Cromañón” ya lo conocía pues había asistido al recital que la banda “Callejeros” efectuó en el mes de abril del año 2004.
Sobre ese evento, explicó que a su parecer el lugar estaba más iluminado y que había más aire que en relación a los recitales del mes de diciembre.
Además vio que el ingreso era menos controlado en abril y la gente había colocado un telón desde el balcón que llegaba hasta el piso. Esa bandera tenía el dibujo correspondiente al disco “Presión”.
Agregó que algunos de los asistentes comenzaron a golpear esa bandera como tratando de obligar a quienes la habían colocado para que la sacaran.
Con relación a esto último, dijo saber que existían dos grupos de seguidores de la banda “Callejeros”, a saber, “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”. Esas bandas se llevaban mal, aunque dijo desconocer los pormenores.
A preguntas de las partes, indicó ser seguidor de “Callejeros” desde diciembre del año 2003, ocasión en que concurrió a un recital de dicha banda en el local “Cemento”. También fue a uno de los shows brindados en “Obras”, donde recordó que Patricio Fontanet le dijo al público que dejara de tirar bengalas porque estaban prohibidas y había mucho humo el cual no dejaba ver nada. Agregó haber concurrido a varios recitales de rock de otras bandas y que siempre se usó pirotecnia, puntualmente bengalas de mano.
Finalmente, y leída que le fue parte de su declaración prestada durante la instrucción, dijo que puede ser que también la noche del 30 de diciembre “Pato Fontanet” haya hecho advertencias sobre el uso de pirotecnia.
A su turno prestó declaración en el debate María Soledad Gómez Casadidio, quien relató que el día 30 de diciembre de 2004 concurrió junto con su amiga Paula al local “República de Cromañón” a fin de presenciar el recital de la banda soporte “Ojos Locos”.
Señaló que arribaron a las inmediaciones del lugar cerca de las 20:30 hs. y que notó que en la esquina cercana a la plaza allí existente había apostado un móvil policial.
Ingresó al lugar por la puerta correspondiente al sector de las boleterías, donde fue revisada por personal de seguridad que se hallaba identificado con unas remeras de color negro que tenían impresa la leyenda “control” en letras blancas. Allí la “cachearon” y le hicieron abrir la mochila que llevaba consigo.
Exhibido que le fue el recorrido virtual, marcó una de las puertas tipo cine del centro, como aquella por donde finalmente pudo acceder al interior del recinto.
Una vez dentro del salón, se ubicó adelante entre las dos columnas principales cerca del escenario para ver el show del grupo soporte, de la cual dijo ser seguidora. Agregó que advirtió la utilización de pirotecnia durante este evento.
Refirió que culminado el recital de “Ojos Locos” se empezó a escuchar música de fondo, puntualmente temas de “Los Redondos” y la gente comenzó a hacer “pogo” y a lanzar elementos de pirotecnia.
En ese momento, una persona que por ese entonces desconocía –luego supo que se trataba de Omar Chabán-, interrumpió la música y les habló a los concurrentes diciéndoles que dejaran de tirar pirotecnia, a la par que señalaba el techo del lugar.
Luego se dirigió a un asistente y le manifestó “vos boludo deja de tirar, que somos seis mil personas, va a pasar lo que pasó en Paraguay”. Además Chabán agregó que el techo tenía material inflamable y que se iba a prender rápidamente.
Seguidamente, el cantante de “Callejeros” le preguntó a la gente si se iba a portar bien, ante lo cual ésta respondió que sí, y comenzó el show.
Señaló que en ese momento ella se encontraba detrás de la cabina de sonido, había mucho público y estaban muy apretados. Una vez que empezó el recital vio una luz naranja en el techo y advirtió que se estaba prendiendo fuego. Agregó que vio caer un pedazo de la media sombra al suelo, la cual comenzó a despedir humo.
Entonces se dirigió hacia las puertas y pudo salir del local. Aclaró que la luz se cortó cuando estaba llegando a las puertas y que aquella por la que salió estaba abierta.
Respecto de su salida del salón, recordó que la gente la llevaba y que en cierto momento una persona de las de seguridad interrumpía el paso y decía que volvieran al lugar que no iba a pasar nada porque al fuego lo iban a apagar.
Indicó que un asistente empujó a esta persona y que ella continuó su marcha, aunque en el trayecto para salir se topó con una especie de cajón o baúl que le dificultó el paso. Finalmente alcanzó la calle.
Una vez afuera del boliche vio que había policías y presenció la llegada de dos camiones de bomberos. Más tarde lo hicieron las ambulancias.
Manifestó que a consecuencia del hecho sufrió un golpe en la rodilla y que se hizo atender en el Hospital Zubizarreta.
Por otra parte, señaló que era la primera vez que concurría a “República Cromañón”, pero que había asistido al mismo local cuando éste era el boliche denominado “El Reventón”. Sólo pudo recordar que el escenario en este último lugar tenía una pasarela que no estaba el 30 de diciembre, aunque no pudo resaltar otras diferencias.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que no conocía a la banda “Callejeros” –sólo la había escuchado por radio- ni frecuentaba foros de internet del grupo. Recalcó que ella era seguidora de “Ojos Locos”, aunque señaló desconocer cómo los “fans” de esa banda hacían para ingresar pirotecnia a los recitales.
A su turno prestó declaración María Laura González, quien expuso que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón” a fin de presenciar el recital de la banda “Callejeros”.
Una vez en las inmediaciones del lugar, advirtió que en la calle había mucha gente y que se estaban formando dos filas para ingresar, una correspondiente a las mujeres y otra para los varones. Ambas estaban separadas por unas vallas.
Indicó que había tomado conocimiento del evento porque había concurrido al show que “Callejeros” había brindado el 18 de diciembre en “Excursionistas”, ocasión en que se anunciaron los espectáculos que se iban a realizar en “Cromañón” para despedir el año. Agregó que en “Excursionistas” se lanzó pirotecnia y que no escuchó advertencias sobre su utilización.
Volviendo a la noche del hecho, dijo que una vez en el sector de boleterías, unas personas encargadas de seguridad la revisaron, palpándola (en el cuerpo), haciéndole sacar las zapatillas e inspeccionándole el interior de su mochila.
Indicó que la gente de seguridad estaba vestida con remeras de color negro que decían “Control”. Respecto de este punto se le leyó un pasaje de su declaración anterior y recordó que las remeras decían “Control Callejeros”.
Relató que en ese sector vio que algunas personas pasaban sin hacer cola y sin ser revisadas, aunque dijo desconocer si se trataban de allegados de la banda o gente encargada del sonido.
Además señaló que notó la presencia de un hombre que estaba parado en el lugar como si fuera el encargado de ese personal de seguridad. Esa persona, cuya identidad desconoce, también estaba vestida con las remeras negras a las que hiciera referencia, y era pelado, de unos cuarenta años de edad, y tenía bigotes.
Explicó que cuando ingresó al salón estaba hablando Omar Chabán, diciendo que no tiraran bengalas porque se iban a morir todos como en Paraguay. También escuchó al “Pato Fontanet” pidiendo que no tiraran bengalas.
Señaló que se ubicó delante de la segunda escalera en la zona derecha cercana al escenario visto de frente. Aclaró que en el lugar había mucha gente y que no se podía avanzar por la cantidad de público.
Expresó que comenzó el show y que en ese momento ella se encontraba agachada atándose las zapatillas, las cuales se había tenido que quitar en la revisación. De repente –habrá trascurrido la mitad de la canción “Distinto”- levantó la cabeza y vio cómo un fuego de artificio -que supuso se trataba de un tres tiros- prendía el techo.
En tal sentido expuso que primero vio una luz en el techo y se quedó tranquila porque pensó que se iba a apagar. Sin embargo enseguida comenzó a arder todo el cielorraso –marcó el centro del local en la maqueta virtual-, y de repente se cortó la luz y comenzó a generarse gran cantidad de humo.
Respecto de la secuencia de los hechos, aclaró que primero dejó de cantar “el Pato”, luego los miembros de la banda dejaron de tocar los instrumentos y finalmente se cortó la luz.
Allí empezó la desesperación por salir, es decir, que la gente trataba de salvarse como podía. Indicó que ella pretendió alcanzar la calle por la misma puerta por donde habría ingresado, pero que no podía avanzar porque había mucha gente y quedó atrapada entre las personas.
Señaló que a su entender los concurrentes se trababan porque las puertas estaban cerradas y porque unas vallas impedían la circulación. De todos modos, en sus intentos de explicar a qué puertas hacía referencia, se mostró dubitativa denotando que no se ubicaba correctamente en la maqueta virtual.
Exhibida que le fue la fotografía número 1050 relativa a las puertas cine, expuso que por ese lugar ella no pasó. Aclaró que dentro del local pudo ver carteles de salida de emergencia, aunque no pudo precisar dónde estaban ubicados.
Continuó relatando que estuvo atrapada entre la gente hasta que de repente sintió una mano que la agarró y la sacó del salón. Agregó que luego se desmayó y que se despertó afuera del local, donde pudo observar a su alrededor sirenas, luces, policías y bomberos.
Señaló que se acercó a una ambulancia donde le fue proporcionado un tubo de oxígeno que tuvo que compartir con otros cinco chicos más.
En otro orden dijo que una amiga le había comentado que días antes durante un recital de la banda “La 25” se había producido un foco de incendio en “Cromañón” el cual lo apagó la mismo gente. Después del hecho que nos ocupa, se enteró que lo mismo había pasado durante un show de la banda “Jóvenes Pordioseros”.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que visitaba sitios de Internet de bandas de rock y de “Callejeros” para mirar fotos de recitales, las letras de las canciones o las tapas de los discos. En esos lugares no se hacía referencia a la pirotecnia.
Agregó que ha concurrido a otros recitales de rock de distintas bandas y que en esos eventos se arrojaban fuegos de artificio.
Finalmente señaló que no advirtió la presencia de autoridades municipales ni antes ni después del hecho. Sí había policías, desconociendo si eran estos los que ordenaban la fila en las inmediaciones del lugar.
Prestó declaración en el debate Juan Manuel Gosso, quien manifestó que el día 30 de diciembre de 2004 concurrió con su hermana y un amigo a “República Cromañón” para presenciar el recital de “Callejeros”.
Expresó que a la banda mencionada la conoció en “Cemento”, cuando se presentó como grupo soporte de “La Renga”. Posteriormente, los fue a ver a “El Marquee”, a “Cir”, a “Asburí”, a “Obras”, a “Córdoba”, a “Excursionistas” y a “Cromañón”.
Manifestó que el uso de bengalas era común en los conciertos de rock y que nunca observó que en dichos eventos se reparta pirotecnia entre el público.
Relató que el día del hecho llegaron entre las 20:00 y las 21:00 horas y se quedaron un rato en las inmediaciones del local, oportunidad en la que observaron que había mucha gente, tanto en la puerta como en la vereda de enfrente.
Percibió un clima de “fiesta”, dado que todo se desenvolvía dentro de la normalidad, sin episodios violentos.
Al ingresar por el hall de boleterías el personal de seguridad, que vestía unas remeras que lucían la leyenda “control”, los sometió a un riguroso control, que incluyó la inspección de las zapatillas. Dicha circunstancia le resultó tranquilizadora y novedosa, por cuanto no le había ocurrido en ningún recital.
Señaló que a las personas que efectuaban el cacheo no las había visto con anterioridad.
En el vestíbulo estaban unos chicos que le entregaron una propaganda de su banda y un señor con galera y sacón largo, a quien no volvió a ver.
Una vez en el interior se ubicaron adelante de la cabina de sonido y luego recorrieron otras partes del salón, que no se encontraba lleno.
Durante el show de “Ojos Locos” sólo se encendieron bengalas y una vez concluida su presentación no se tiró ninguna clase de fuegos artificiales.
Con anterioridad al hecho habían comentado con su amigo que la decoración de la planta principal con la media-sombra quedaba bonita, atento que al apagarse la luz se asemejaba al cielo estrellado, pero representaba un peligro.
Para ver el recital se ubicaron en la parte de adelante del salón y a la derecha del escenario.
En el intervalo Chabán se dirigió a los concurrentes con insultos. Puntualmente, les refirió que “no sean boludos”, “no tiren bengalas, porque pueden morir como en Paraguay”. Aclaró que en el momento no supo quién hablaba y que después se enteró que era Chabán.
Consideró que los asistentes lo silbaron porque se encontraban en una fiesta, donde no correspondía realizar un comentario de esa naturaleza.
A continuación Fontanet, con otras palabras, efectuó idéntico requerimiento. Agregó que en otra ocasión (no recordó si fue en “Cemento” o en “Cromañón”), en la que sus seguidores estaban encendiendo bengalas rojas y azules, “el Pato” les dijo “basta, no puedo cantar”.
Volviendo al relato de lo ocurrido el 30 de diciembre, expuso que ninguna de las advertencias consiguió que el público depusiera su actitud, atento que a los pocos instantes de iniciarse el concierto una candela alcanzó a la media-sombra, que empezó a arder.
Manifestó que la candela fue arrojada desde la escalera que conduce a los baños, donde había dos personas lanzando para arriba el material mencionado. Agregó que era la primera vez que veía que se encendían candelas en un lugar cerrado.
En ese momento sólo estaba con su hermana, atento que al comenzar el recital, había perdido a su amigo. Intentó tranquilizar a su hermana diciéndole que enseguida se iba a controlar la situación. Pensó que la incineración de la media-sombra no iba a matar a nadie.
Después de un rato se corrieron abajo de la escalera para cubrirse del foco ígneo. Posteriormente se apagó la luz y a partir de ahí lo vivido fue una película de terror.
Comenzaron a caminar en busca de la salida y cerca de la cabina de sonido perdieron el equilibrio y algunas de sus pertenencias (mochila y otras cosas).
Cuando se levantaron se fueron a la parte de atrás del salón, donde quedaron apretujados en medio de la muchedumbre que se concentró en dicho lugar. Desde allí escuchaba que todos gritaban que no se podía avanzar porque las puertas estaban cerradas.
Luego, pudieron avanzar hasta la zona del kiosco y ahí se produjo una caída generalizada que los situó abajo de una gran pila de gente, cerca de la columna y de las denominadas puertas tipo cine.
Estaba muy apretado y no encontraba la forma de “zafar” de la posición en que se encontraba. Señaló que se hallaba con el torso desnudo y descalzo, y que no podían rescatarlo porque había gente arriba de él.
En un momento se dio cuenta que si lo ayudaban podía salir y lo liberaron de la montaña de gente. Añadió que antes de trasponer la puerta se desmayó.
Cuando se despertó estaba adentro de una ambulancia y se bajó para ir a buscar a su hermana.
Ingresó al local junto a un bombero y encontró a su hermana abajo de unas cuantas personas. Con la ayuda de un muchacho y después de un largo rato la pudo rescatar.
Al salir tomaron agua del camión de bomberos y vomitó una sustancia negra, parecida al “petróleo”.
Ulteriormente se encontró con su amigo, quien estaba colaborando con la evacuación del lugar, al igual que “los chicos de la banda”, “Pato y Maxi”, quienes corrieron para rescatar gente.
Señaló que a Chabán no lo vio en las inmediaciones del local y que no advirtió la puesta en marcha de un operativo organizado.
Se sintió rendido y con culpa de no poder ayudar. Se quedó sentado un rato en compañía de su hermana y decidió regresar a su casa.
A preguntas de las partes respondió que en el recital de “Excursionistas” unas personas que vestían remeras con la inscripción “control” revisaban a los asistentes.
Precisó que en “Cromañón” y en “Excursionistas” no vio autoridades gubernamentales.
Señaló que sabía de la existencia de los grupos de fanáticos de “Callejeros” que se hacían llamar “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”.
Afirmó que en “Cemento” y en “Obras” la banda fue presentada por “Lombriz”.
Por último, recordó que en el hall de las boleterías había un molinete.
También prestó declaración testimonial Manuel Goñi, quien asistió a los recitales de “República Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que había tomado conocimiento de la realización de esos conciertos en el estadio de “Excursionistas” donde el cantante de la banda lo anunció al público.
Relató que compró las entradas en el comercio “Locuras” y que el día 30 entró al local en el momento en que estaba finalizando de tocar el grupo soporte “Ojos Locos”.
Indicó que previo a su ingreso, a través del pasillo amarillo situado a la derecha de frente al local, fue revisado y le hicieron sacar sus zapatillas.
Destacó que se ubicó en la parte delantera del recinto sobre el lado izquierdo del escenario y que antes de que “Callejeros” iniciara su espectáculo Chabán les solicitó que no tiraran elementos de pirotecnia porque “se iban a prender fuego como en Paraguay”. Seguidamente Patricio Santos Fontanet les pidió que se portaran bien.
Explicó que al inicio del primer tema un amigo, a quien llevaba sobre sus hombros, le señaló que se estaba prendiendo fuego el techo. Por ese motivo lo bajó y éste se dirigió hacia las puertas por las que habían entrado.
Expresó que él, en cambio, intentó buscar otra salida y saltó la valla ubicada delante del escenario y subió a éste último. Ello así, porque pensó que debería haber allí una puerta de egreso para los músicos.
Puntualizó que sin embargo una persona que llevaba puesta una pechera lo detuvo, y en ese momento se cortó la luz y cayó al piso. No pudo precisar exactamente de qué lado de la valla quedó tendido, pues perdió el conocimiento y cuando se despertó ya estaba en la calle.
Aclaró que varias personas intentaron, de igual modo que él, subirse al escenario, pero que tampoco les permitieron pasar. En relación a la extensión del vallado refirió que estaba dispuesto como en la maqueta que se le exhibió pero que estimaba que del lado izquierda continuaba.
Precisó que no fue asistido y que posteriormente fue llevado al servicio de emergencia del “Hospital Fernández”, donde permaneció internado un par de días y luego fue derivado al “Hospital Garrahan”.
Contó que había asistido a recitales de la banda “Callejeros” en varias oportunidades, citando como ejemplos, los realizados en “Cemento”, “Obras” y en el barrio de Congreso.
Comparando los conciertos de los tres días del mes de diciembre de 2004, señaló en relación al “cacheo” que sólo el día 30 le solicitaron que se quitara sus zapatillas. Respecto de la utilización de pirotecnia no hubo diferencias.
Puso de relieve que conocía a los grupos de seguidores “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, pero que no los vio en los recitales de “República Cromañón” de aquellas noches.
También compareció ante estos estrados Oscar Ernesto Hansen, asistente al concierto del grupo “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004.
Relató que arribó a “República Cromañón” aproximadamente a las 18:30 ó 19:00 hs. y que había dos filas formadas, una para ingresar al salón y otra para adquirir las entradas en la boletería.
Precisó que él no tenía entrada, por lo que a su llegada preguntó a una persona dónde debía ubicarse, formó la fila y la compró. Aclaró que no entró de inmediato, sino que permaneció fuera del local un rato.
En el hall fue revisado por personal de seguridad que llevaba puesta una pechera amarilla. Señaló que lo palparon y le hicieron sacar sus zapatillas.
Expuso que ingresó al salón cuando estaba terminando de tocar la banda soporte, y que se dirigió a los baños ubicados en el primer piso. Seguidamente se situó cerca de la cabina de sonido. Aclaró que durante el recital de “Ojos Locos” se detonaron elementos pirotécnicos.
Contó que finalizado ese concierto, se reprodujo música “rock”, pero no pudo recordar de qué banda era, y que Patricio Santos Fontanet se dirigió al público y les dijo “tengan cuidado, hace mucho calor y hay mucha gente”.
Sostuvo que recién iniciado el recital de “Callejeros” se disparó pirotecnia por diversos sectores del local y que se produjo un incendio en la parte central del techo.
Refirió que inmediatamente se cortó la luz, y todos los asistentes comenzaron a gritar y a atropellarse.
Dijo que él salió rápidamente realizando el mismo recorrido que había hecho al ingresar, ya que se encontraba ubicado cerca de las puertas de salida. Precisó que se encaminó hacia la plaza, y que desde ese lugar llamó a su familia.
Refirió que minutos más tarde volvió a la puerta de “República Cromañón” y ayudó junto con algunos de los integrantes de la banda a auxiliar a las personas que salían de su interior. Permaneció allí aproximadamente una hora.
En ese sentido mencionó que sobre la calle Bartolomé Mitre estaban Santos Fontanet, Vázquez y Delgado.
Señaló que no padeció ninguna lesión y que no perdió el conocimiento en ningún momento.
Puso de relieve que asistía frecuentemente a ver recitales y que el uso de pirotecnia era normal en ellos, así como en las canchas de fútbol.
Puntualizó que el grupo “Callejeros” pedía que no tiraran tantas bengalas y citó como ejemplo el concierto de “Obras” efectuado unos meses antes.
Destacó que había asistido con anterioridad a “República Cromañón” a un recital de “Intoxicados” y que había transcurrido con tranquilidad, que no había pasado nada “fuera de lo normal”.
Fue convocada a prestar declaración en el debate, Verónica Cinthia Herrera, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al recital del grupo “Callejeros” en “República Cromañón” junto con su hermano mayor, su cuñada, su sobrina y su hermano mas pequeño de diez años de edad.
Expuso que fueron temprano al lugar –cerca de las 20:30 hs.- para poder ingresar tranquilos y ubicarse en el sector del entrepiso donde el ambiente es mas calmo. En tal sentido expuso que conocía el local por haber concurrido en el mes de julio para ver a la banda “Blues Motel” y el día 28 de diciembre al primer show de la serie que brindó “Callejeros”.
Señaló que se encontraron con unos amigos, conocidos de los recitales y que estaban casi primeros en la fila para entrar. Cuando comenzó el ingreso, naturalmente el salón se encontraba vacío, pero paulatinamente se fue llenando. De todos modos, desde el inicio notó que hacía muchísimo calor y que a medida que trascurría el tiempo se tornaba insoportable permanecer en el lugar.
Indicó que en la zona de las puertas había un grupo de personas vestidas con remeras negras que decían “seguridad” que separaban las filas entre los que tenían entradas y los que debían comprarlas. Como ella y sus compañeros ya habían adquirido el ticket correspondiente, fueron derivados para su ingreso hacia la puerta que da al corredor que en la maqueta virtual se observa de color amarillo. Aquellos que no poseían entrada, debían dirigirse al sector de boleterías. Aclaró que esas personas de seguridad eran dos o tres “patovicas” y que no recuerda haber visto en el lugar presencia policial.
Una vez en el pasillo antes señalado, y a la altura de la segunda puerta que se aprecia en la maqueta, se encontraban apostados un hombre y una mujer de seguridad, que revisaban a los concurrentes según el sexo. Manifestó que en ese corredor no observó objetos para separar las filas.
Respecto de esa revisación, dijo que la palparon –le tocaron las piernas, la cintura y el corpiño-, le hicieron sacar las zapatillas y le inspeccionaron el bolso para ver qué tenía adentro. Agregó que esperó que revisaran a una amiga suya y luego accedió al salón a través de las dos puertas tipo cine a las cuales desemboca el corredor amarillo –así lo señaló en la maqueta virtual-.
Ya en el interior del salón se dirigieron a la zona del entrepiso correspondiente a la segunda escalera del local. Permanecieron allí en el sector del balcón cercano a los baños. Dijo que en el lugar había muchos nenes chicos, porque la planta alta es mas tranquila que la baja, en tanto en este último sitio es donde la gente salta y baila.
Respecto de los baños, dijo que tuvo la ocasión de ingresar y que funcionaban normalmente a excepción de que no había agua en las canillas. Dijo que eran baños “normales como los de cualquier boliche”. Aclaró que en la puerta del correspondiente a las mujeres había una chica sentada en una silla, que cuidaba el sector. Agregó que en esa zona también había una mesa y una silla, donde incluso la deponente llegó a sentarse un rato.
Expuso que mientras estuvieron allí presenciaron el recital de la banda soporte “Ojos Locos” y que durante ese espectáculo los asistentes arrojaron elementos de pirotecnia. Refirió que se usaron muchos fuegos de artificio en el transcurso de ese show y que eso provocó que el ambiente se llenara de humo.
Cuando culminó de tocar la banda soporte, dijo recordar haber escuchado música de fondo en el local –cree que se trataban de temas de “Callejeros” o de “Los Piojos”-.
En cierto momento y ante el empleo de fuegos de artificio por parte del público, se encendieron las luces del lugar, y una persona comenzó a efectuar una serie de advertencias relativas al uso de pirotecnia.
Esa persona profirió frases tales como “no prendan bengalas, no es el lugar para prender, porque hay más gente que la que tiene que haber”, “se van a morir todos como en Paraguay, déjense de joder, apaguen, no tiren nada”. También dijo que no iban a poder salir del lugar.
Asimismo, explicó la deponente que el discurso fue muy agresivo por la forma en que fue pronunciando y que ese comentario anticipó lo que iba a suceder minutos después. En ese momento ella no reparó en las advertencias, pues “lo que quería era que empiece la banda”.
Acto seguido comenzó a tocar la banda “Callejeros” y a los cinco segundos, el cantante “Pato”, paró la música y dijo que así no se podía seguir por el humo y que tenían que parar con las bengalas porque no se veía nada. Instantes después reanudó el show.
Señaló que habrán transcurrido unos 30 segundos de canción, cuando de repente miró hacia el techo y vio que comenzaba a prenderse fuego y que caían pedazos de plástico quemado sobre la gente, la cual comenzó a abrirse formando un círculo. Que la banda dejó de tocar.
Indicó que cuando se dieron vuelta para salir en dirección a la escalera, la gente que había en el lugar era muchísima lo que les impedía moverse. Dijo que se movía como una “manada” y que no podía avanzar para escapar por la multitud.
Refirió que no se podía respirar por el humo y que las personas se comenzaron a desesperar. Era como que todos trataban de salvarse. Señaló que ella se sentía responsable por su hermano menor y que se quedó con él; aclaró que para ese entonces ya había perdido al resto de sus parientes.
En cierto momento se cortó la luz y la situación fue mas complicada aún, creyendo que en algún instante “la manada” de gente la llevó hasta la barra del fondo y que luego volvió para atrás. Dijo que sentía que se le quemaba el pecho por adentro y que los ojos le picaban.
Manifestó que en determinado instante concluyó que no iba a poder salir y que se iba a morir allí, por eso se fue hacia la pared y se quedó tirada en el piso con su hermano, a quien le empezó a hacer respiración boca a boca, hasta que se desmayó.
Relató que se despertó directamente en el “Hospital Francés”, donde permaneció esa noche internada hasta el otro día. Agregó que la atendieron son suero y oxígeno. Se quería ir a su casa y un médico le dijo que si aguantaba una hora sin tomar oxígeno, la dejaba retirase. Así fue, pero ese día comenzó a sentirse mal y tuvo que ser nuevamente internada en una clínica privada donde permaneció unos 15 días con diagnóstico de “intoxicación por monóxido de carbono”.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que es seguidora del grupo “Callejeros” desde el año 1999 o 2000 y que ha ido a verlos a muchos lugares tales como “Cemento”, “Obras”, “Excursionistas” –en este lugar se anunciaron los recitales de “Cromañón-, estadio “Atlanta” y “El Marquee”, entre otros. Siempre se utilizó pirotecnia en esos eventos.
Respecto de advertencias sobre el uso de esos elementos, señaló que el cantante “Pato” se ha quejado porque el humo de las bengalas impedía la visión y dificultaba la respiración. Que recuerda que en cierta ocasión “Pato” utilizó un nebulizador a raíz de la atmósfera que se generaba.
Ella siempre observaba bengalas, es decir aquellas que generan humo de color; en “Cromañón” fue la primera vez que vio pirotecnia que desprendía “tiritos” que explotaban hacia arriba.
Con relación al recital del día 28 de diciembre, expuso que también se utilizó pirotecnia y que como había tanto humo ella decidió salir del reciento y volver a ingresar justo cuando la banda estaba por comenzar a tocar.
Por otra parte, explicó que en general la pirotecnia se arroja justo frente al escenario, en la parte de adelante; pero que la noche del 30 de diciembre el fuego se inició más atrás, justo arriba de la segunda escalera. Eso lo vio bien, porque ella estaba ubicada en el balcón próximo al foco de incendio.
En lo referente a grupos de seguidores de “Callejeros”, dijo que sabía que existían dos bandas, a saber, “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, que eran como la barra brava de los clubes, es decir, los concurrentes fieles.
Expuso que estos grupos marcaban su territorio, se identificaban por banderas y que entre ellos existía una rivalidad, aunque nunca observó episodios de violencia entre sus integrantes. Señaló que generalmente se ubicaban en la parte trasera del local y cuando salía la banda avanzaban hacia el escenario.
En otro orden, se le dio lectura a un pasaje de una de sus declaraciones prestadas durante la instrucción, de la cual surge que las personas de seguridad tenían remeras que decían “Control Callejeros”. Al respecto dijo no recordar que efectivamente tuvieran la inscripción “Callejeros”.
Acto seguido, le fue exhibido un tramo del video reservado como prueba instrumental nro. 274 ”R” donde se observa a una persona entre el escenario y el vallado que cumpliría funciones de seguridad. Sobre la remera que tenía colocada, expuso que creía haberla visto en algunos lugares, aunque no pudo aportar mayores datos al respecto.
En oportunidad de ser oído, Julio César Hortal señaló que el 30 de diciembre de 2004 fue con su hermano y unos amigos a “República Cromañón” para ver a “Callejeros”.
Antes de ingresar se quedaron tomando cerveza en la intersección de Jean Jaures y Mitre. En dicha circunstancia, observó que algunos chicos estaban encendiendo bengalas y bombas de estruendo.
Advirtió que sobre la última de las calles mencionadas, casi llegando a la plaza, había una camioneta de la policía y que en la vereda de enfrente del local el personal de seguridad controlaba la fila de ingreso, que se extendía hacia el lado de “Plaza Once”.
En la puerta del establecimiento separaban a los hombres y mujeres, para que, respectivamente, ingresaran por los portones derecho e izquierdo.
En el hall de las boleterías lo palparon y le revisaron las zapatillas. Más adelante, le pidieron la entrada y pasó a la planta principal.
Explicó que a algunas de las personas que cumplían funciones de seguridad los había visto en otros recitales de la banda.
Señaló que era común que hubiera gente de la banda dentro de la seguridad, pero que no le constaba si la misma “era de la banda o del lugar”. Agregó que no recordaba si la leyenda que llevaban en la vestimenta decía “Control” o “Callejeros”.
Una vez en el interior advirtió que el salón estaba lleno y hacía mucho calor. Pese a que la escalera que conduce al baño también estaba colmada de gente, se ubicó allí porque había una salida de aire que aminoraba el acaloramiento.
Además, visualizó que numerosas banderas colgaban de las barandas del piso superior.
En el intervalo pasaron música de “Las Pelotas”, de “Divididos” y el tema “Jijiji” de “Los Redondos” y los asistentes prendieron bengalas, agitaron las banderas e hicieron “pogo”.
Ante ello, Chabán dijo a los concurrentes: “no sean boludos, no prendan bengalas porque van a morir como en Paraguay”.
Posteriormente, “Lombriz” o “Pato” efectuaron idéntico pedido. La gente no les prestó atención y siguió “en la suya”.
Afirmó que el 28 de diciembre Chabán había efectuado una advertencia similar, con idéntico resultado. Por el contrario, sostuvo que no asumió dicha conducta en “Cemento” y en “Cromañón”, cuando se presentó “La 25”.
Expresó que nunca había visto que se utilizara pirotecnia de altura en lugares cerrados, ni que se tiraran petardos en los shows de “Callejeros”. Añadió que personalmente usó bengalas en recitales que se realizaban en lugares abiertos.
Volviendo al relato de lo ocurrido el día del hecho, manifestó que al iniciarse el show, un “pibe” se acercó a pedirle fuego para encender una candela y como le dio el cigarrillo que estaba fumando, no pudo usarla.
Después le pidió fuego a un muchacho y se subió arriba de otro chico para utilizar la candela. En ese momento vio que varios concurrentes adoptaron el mismo comportamiento.
A los pocos instantes la media-sombra se prendió fuego y la gente se fue hacia los costados. La banda dejo de tocar y al rato se cortó la luz.
Los restos de media-sombra que se desprendían incendiaron dos banderas que se hallaban colgadas en la escalera de la derecha (vista de frente al escenario) y en la baranda de la planta superior.
Intentó ir hacia adelante para buscar a su hermano y un amigo se lo llevó para atrás, rumbo a la salida. No se veía nada y la multitud lo llevaba a los empujones. Al llegar a las cercanías de las denominadas puertas tipo cine percibió que estaban tapadas de gente.
Allí se cayó y quedó atrapado en una montaña de personas. Como estaba trabado de la cintura para abajo, cuando lo ayudaron pudo liberarse.
Luego salió por una de las dos puertas de la derecha (vista desde el interior) y pasó al hall de las boleterías, donde trastabilló y se sintió muy afectado por el humo, que era denso e irrespirable.
Cuando se acercó al portón de la derecha (visto desde el exterior) se dio cuenta que “estaba casi cerrado” y que algunos chicos lo empujaban hacia afuera “para sacarlo para adelante”.
Nuevamente perdió el equilibrio y salió por el portón de la izquierda.
Una vez que se recuperó quiso buscar a su hermano pero no pudo entrar al recinto porque el hall de las boleterías estaba lleno de gente.
Ayudó a evacuar dicha zona y se fue a la esquina, que era el lugar donde se iban a encontrar con su hermano a la finalización del show.
No lo encontró y volvió a buscarlo. Como un policía le impedía el ingreso y temía por la vida de su hermano lo golpeó y siguió su camino.
Ingresó al salón en repetidas ocasiones. En una de ellas entró con el baterista de “Callejeros”, que se fue para la planta superior y, en otras, se cruzó con Carbone y con “el Pato”.
Cuando ya habían sacado a todas las personas, divisó a todos los integrantes de la banda juntos.
Por otra parte, puntualizó que en ninguna de las ocasiones aludidas lo vio a Chabán. Finalmente, a su hermano lo encontró en la esquina.
Precisó que al comienzo no vio un esfuerzo coordinado en las operaciones de rescate y que a su entender hubo pocos bomberos y ambulancias. Añadió que las máscaras de oxígeno no resultaron suficientes y que los bomberos tardaron mucho en llegar y en ingresar al local.
Explicó que las ambulancias se estacionaron del otro lado del “puente de Jean Jaures” y que la gente trasladó a los sobrevivientes arriba de las vallas que habían sido utilizadas para dividir la entrada de los hombres y las mujeres.
Por otra parte, aseguró que una vez había ido a bailar a “El Reventón” y que no advirtió cambios en la estructura del local.
A preguntas de las partes respondió que por comentarios se enteró que en “Cromañón”, durante el recital de “La 25”, hubo un principio de incendio que fue controlado arrojando “unos vasos” al foco ígneo.
Asimismo, expresó que un amigo le contó que cuatro meses antes del hecho y por un episodio similar, tuvieron que evacuar a todos los asistentes al concierto de “Jóvenes Pordioseros”.
Por otra parte, señaló que conocía a los seguidores que integraban “La familia piojosa”, porque organizaban viajes al interior.
Por último, dijo no haber visto que se repartiera pirotecnia en “Cromañón” y en “Cemento”.
También fue convocado ante estos estrados Gastón Herrero quien asistió al recital del grupo “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que ya conocía el local porque había ido una o dos veces cuando allí funcionaba una bailanta.
Indicó que concurrió por primera vez a “República Cromañón” la noche del 30 de diciembre y que no percibió en su estructura ningún cambió en relación al local bailable “El Reventón”. Precisó que sólo observó diferencias en la decoración y advirtió que había sido pintado. Dijo que no recodaba si en “El Reventón” estaba colocado bajo el techo un material conocido como “media-sombra”.
Relató que fue al recital de “Callejeros” porque un amigo suyo, llamado Jorge Benítez, le regaló la entrada. Aclaró que no era un seguidor de esa banda.
Expuso que accedió al hall por la puerta “principal” y que allí fue revisado por una persona respecto de la cual no recordaba si tenía identificación. Destacó que ese sujeto tenía aspecto de “patovica” y que le cortó la entrada.
Puso de relieve que ingresó al interior del local acompañado por su amigo a través de las puertas situadas sobre el lado derecho y que en ese momento ya estaba tocando “Callejeros”.
Señaló que había muchísima gente adentro y que aún seguían entrando personas. También advirtió que se estaban disparando bengalas y petardos.
Resaltó que debido al humo y la pólvora que generaban esos elementos, comenzó a sentirse mal y debió salir del recinto.
Refirió que en el hall había aún personas esperando para entrar y que al llegar a la vía pública se descompuso y vomitó. Luego se quedó apoyado sobre la puerta del pasillo amarillo que da a la calle Bartolomé Mitre y que se encontraba cerrada.
Contó que “al ratito” empezaron a salir del salón todos los jóvenes; lo hacían tosiendo, en “mal estado” y gritando que el lugar se estaba incendiando.
Dijo que permaneció en la vereda aproximadamente media hora buscando a su amigo y que una vez que lo encontró se dispuso a colaborar con el traslado de las personas desmayadas.
Narró que al principio no observó presencia policial ni de bomberos, pero que posteriormente llegó la policía. Aclaró que no recordaba qué tareas realizaban.
A preguntas realizadas, manifestó que si bien no había llevado elementos de pirotecnia el día 30 de diciembre a “República Cromañón”, sí lo había hecho en otras oportunidades.
Citó como ejemplo el local “Cemento”, al que logró ingresar con petardos a un recital de “Intoxicados” a pesar de haber sido revisado por el personal de seguridad y haber exhibido esos elementos.
También prestó declaración en el debate Samanta Monhen, quien refirió que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón” junto con su novio Diego Roldán para ver el recital del grupo “Callejeros”.
Indicó que era la primera vez que asistía a ese local y que no era seguidora habitual de la banda antes mencionada. Al respecto dijo que solamente había presenciado el show que “Callejeros” brindó en el club “Excursionistas”, donde incluso se enteró de la serie de espectáculos que se iban a celebrar en “Cromañón”.
Continuando con el relato, señaló que llegaron temprano a las inmediaciones del lugar y que allí había una fila para ingresar –en la maqueta la ubicó en la calle hacia la derecha-. Había una división por sexo y una vez dentro del establecimiento, los concurrentes eran revisados en forma intensa. Sobre este punto explicó que le hicieron sacar las zapatillas, también las plantillas; asimismo fue palpada y le inspeccionaron el interior de la riñonera.
Expuso que las personas que efectuaban el “cacheo” tenían colocadas unas remeras negras que decían “control”. Agregó que en el recital de “Excursionistas” también vio ese tipo de remeras, aunque no pudo asegurar si se trataban de las mismas.
Manifestó que luego de pasar por la revisación otra persona le cortó la entrada y finalmente pudo acceder al interior del salón. Dijo que cuando entró no había mucha gente porque era temprano.
Indicó que hacía mucho calor y que por ese motivo se dirigieron hacia el sector cercano a la segunda escalera donde había una boca de entrada de aire. Con relación a esto último, aclaró que no sabía si se trataba de una ventana o un extractor, pero aseguró que sentía una corriente de aire.
Señaló que estuvieron en ese lugar sentados y presenciaron el show de la banda soporte “Ojos Locos”. Aclaró que en la parte de adelante del local había un vallado y detrás de éste personal de seguridad que controlaba el escenario.
Expuso que una vez finalizado el recital de esta banda, alguien arrojaba productos de pirotecnia que rebotaban en el techo. En ese momento una persona que no conocía y que luego supo que se trataba de Omar Chabán, tomó la palabra y se dirigió al público diciendo que por favor dejaran de tirar bengalas que se iba a prender fuego “como en Paraguay”. Agregó que la gente lo chiflaba.
Fue entonces que el cantante de “Callejeros” salió al escenario y pidió lo mismo, manifestándole a los concurrentes que “no sean pelotudos, estén tranquilos que va a empezar el recital”.
Acto seguido comenzó el espectáculo y en momentos en que se encontraba mirando el show, advirtió que la banda dejó de tocar, vio que el techo se prendía fuego –marcó el sector medio del local- y que instantes después se cortó la luz.
Expuso que la gente comenzó a correr para todos lados, se hizo un círculo en el salón por el fuego que caía del techo. Había mucha desesperación y no se sabía lo que pasaba. Dijo que comenzaron a moverse para donde los llevaba la multitud. Puntualmente avanzó hacia la barra del fondo del local y luego hacia el sector trasero de la cabina de sonido.
Explicó que todo el mundo empujaba y que ya no podía respirar y sentía una picazón; dijo que era como si se estuviera quemando por adentro. En cierto momento se cayó al piso junto a su novio y encima de ellos cayeron un montón de personas.
Señaló que se quedaron allí atrapados un tiempo, hasta que en cierto momento sintió como una brisa de aire y luego un bombero comenzó a tirarle de los brazos, para finalmente sacarla del lugar.
Manifestó que como consecuencia del hecho tuvo una lesión en la rodilla, y debió efectuar un tratamiento neurológico y psicológico.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que no vio carteles de salida, que ella pensaba que el único lugar para salir era aquél por donde había ingresado. Por otra parte, agregó que durante su permanencia en el local llegó a subir en una ocasión a los baños y que la escalera que permite acceder a ese sector estaba llena de gente.
Fue convocada a prestar declaración en el debate Natalia Karina Aguirres, quien señaló que concurrió al local “República Cromañón” el día 30 de diciembre de 2004 con un grupo de amigos a fin de presenciar el recital del grupo “Callejeros”.
Aclaró que era seguidora de la banda mencionada, y que la había visto en distintas presentaciones en otros lugares como ser “Excursionistas” y “Obras” –no así en “Cemento”-.
Volviendo al día del hecho, dijo que habrían llegado al lugar cerca de las 20:00 o 20:30 hs. y que permanecieron un rato en la calle. Puntualizó que había bastante gente afuera y que no advirtió la presencia de personal policial, más allá de un patrullero que vio pasar por la esquina.
Para ingresar al lugar no hizo fila en la vía pública, más sí tuvo que efectuar una al traspasar las puertas para la revisación. En tal sentido marcó el sector de boletería como el lugar por donde entró y agregó que la puerta que se ve con una persiana color azul se correspondía con el ingreso de los varones.
Respecto del control, expuso que fue revisada por personas que vestían chalecos de colores que decían “seguridad” y que esa inspección incluyó la orden de quitarse las zapatillas.
Luego ingresó al salón propiamente dicho y se dirigió hacia la segunda escalera a través de la cual accedió al entrepiso, ubicándose primeramente en el balcón del fondo. Dijo que la circulación en el lugar no era libre, pues las personas estaban apretadas en razón de la cantidad de gente que ocupaba el recinto. Las escaleras estaban llenas de gente y en el entrepiso también había muchos concurrentes aunque en este último lugar se podía transitar mejor.
Aclaró que cuando ella ingresó al lugar, la banda “Callejeros” se estaba preparando para empezar a tocar. En ese momento arrojaron una bomba de estruendo y Chabán se dirigió al público y le solicitó que no tiraran pirotecnia, que todo iba a terminar “como en Paraguay” y que “no sean boludos”. Las palabras de Chabán fueron pronunciadas cuando ella estaba subiendo al primer piso, tal como ya manifestara anteriormente.
Explicó que descendió a la planta baja para presenciar el recital y que se ubicó a la derecha del escenario en la parte de adelante visto de frente. Se arrojaba pirotecnia, bombas de estruendo, bengalas de humo y candelas –estas rebotaban contra el techo-.
En cierto momento y cuando ella estaba mirando el show hacia delante, una amiga le dijo que observara hacia atrás que una “bolita” había prendido la media sombra. Así, miró para atrás y pudo divisar como en el techo se prendió un círculo de fuego e instantes después toda la superficie entró en llamas.
Indicó que la banda dejó de tocar y que vio a “Pato” acercarse hasta la punta del escenario. Enseguida se cortó la luz, y una avalancha de personas la llevó hasta una puerta lateral que estaba cerrada –marcó el costado izquierdo del escenario en la maqueta-. Respecto de esta puerta no pudo precisar su color, ni si tenía cartel indicador.
Luego, empujando, logró acomodarse debajo de la primera escalera del salón. Finalmente, pudo salir a través de las puertas tipo cine que dan al pasillo de color amarillo – así lo marcó en la maqueta virtual-.
Aclaró que cuando llegó a ese corredor había varias vallas y allí se tropezó; luego se reincorporó, se colocó la remera en la cara y finalmente pudo alcanzar la calle.
Refirió que a consecuencia del hecho sufrió lesiones en los pulmones, estuvo internada y recibió tratamiento psicológico por el lapso de un año y medio o dos.
A preguntas efectuadas por las partes, dijo que nunca concurrió al local “Cemento”, que fue a uno de los recitales de “Obras” –aunque no supo precisar a cuál de ellos-, que nunca vio repartir pirotecnia en los shows y que jamás tomó un micro contratado para asistir a un espectáculo.
También a interrogantes que se le formularon, precisó que ella no vio el inicio del fuego, pero que éste se produjo en el medio del salón. Agregó que cuando pudo salir, ya había bomberos en las inmediaciones del local.
Fue convocada a prestar declaración testimonial Maria Belén Varela Galván, quien asistió al recital del grupo “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004 acompañada por una amiga.
Relató que era la primera vez que concurría a “República Cromañón” y que llegó aproximadamente a las 19:30 hs.
Puso de resalto que el ingreso se encontraba bien organizado, que se ubicó en una fila formada en la vereda enfrentada al local y que a medida que el público iba entrando alguien daba la orden para cruzar la calle.
Precisó que los hombres y mujeres eran separados y revisados por el personal de seguridad. En tal sentido indicó que inspeccionaron su mochila y asimismo le solicitaron que se quitara las zapatillas.
Expuso que una vez dentro del local, lo recorrió y finalmente se ubicó delante de la cabina de sonido a fin de presenciar el concierto de la banda “Ojos Locos”.
Destacó que había una valla situada delante del escenario, más no pudo aseverar si estaba dispuesta en la misma forma en que se observa en la maqueta virtual que se le exhibió durante su declaración.
Asimismo indicó que en la escalera situada a la izquierda del escenario había gente pero que no advirtió si había personal de seguridad.
Manifestó también que durante el espectáculo del grupo soporte se detonaron elementos pirotécnicos, y que luego se realizó un intervalo en el que se reprodujeron temas de “Los Redondos” y “La Renga”.
Expuso que como consecuencia de la utilización de pirotecnia se dirigió al público Chabán, quien les dijo que “dejaran de tirar bengalas porque el lugar era chico, había 6.000 personas y se iban a morir todos como en el shopping de Paraguay”.
Seguidamente dialogó desde el escenario con los jóvenes asistentes, Patricio Santos Fontanet. Les pidió que se comportaran bien y luego comenzó el show.
Al iniciarse el recital los presentes comenzaron a saltar, y volvieron a accionar elementos pirotécnicos, que generaban mucho humo y ruido.
En ese momento observó que una candela “saltó” hacia el techo, y se quedó sujeta en la media-sombra. Si bien al principio no le prestó atención a ese suceso, al advertir que las personas se desplazaban a otro sitio, miró hacia arriba nuevamente y vio que ese material se iba “abriendo” porque había fuego en el techo y caía una sustancia líquida, que se iba consumiendo.
Puntualizó que esos acontecimientos sucedieron de forma muy rápida, “casi instantánea” y que la banda “Callejeros” dejó de tocar.
Relató que todas las personas comenzaron a gritar y a tratar de alcanzar la salida “a los empujones”, y que cuando logró llegar delante de las puertas “vaivén” se cortó la luz.
Indicó que ya no pudo seguir avanzando porque quedó retenida en una columna y que en ese instante el sitio fue invadido por un humo denso y pesado que producía quemazón al aspirarlo.
Puso de relieve que bordeó la columna y que luego debió esperar que se produjera la apertura de una puerta blanca que se encontraba cerrada. Además precisó que desde atrás la multitud presionaba, por lo que al abrirse aquel acceso todos cayeron al piso. Destacó que en el hall había luz y que pudo ver allí una valla.
Contó que fue ayudada por un joven quien la acompañó hasta la vereda de enfrente del local, donde se sentó y fue asistida por otra persona.
Dijo que permaneció un tiempo en ese lugar y que distinguió a Chabán hablando por un teléfono celular. Aclaró que no escuchó la conversación.
Puso de resalto que al momento de su salida ya había un autobomba frente a “República Cromañón”, y que las ambulancias se encontraban ubicadas en la esquina.
Expresó que no sufrió lesión física alguna y que concurrió al hospital “Santa Isabel” porque expectoraba una sustancia de color negro.
A preguntas formuladas, manifestó que era seguidora del grupo musical “Callejeros” y que había asistido por primera vez a un recital de esa banda en el mes de diciembre de ese mismo año en el estadio de “Excursionistas”.
Resaltó también que en todos los sitios donde se realizaban conciertos de música rock, fueran abiertos o cerrados, se utilizaba pirotecnia y que no obstante ello, no se formulaban advertencias como la efectuada por Chabán la noche del 30 de diciembre de 2004.
En ese sentido, refirió que al consultar la página de Internet de la banda no advirtió comentarios acerca de los fuegos artificiales, y que “Callejeros” no alentaba su uso.
En oportunidad de ser oído, Adrián José Nieto señaló que el 30 de diciembre de 2004 fue con su hermano y unos amigos a “República Cromañón” para ver a “Callejeros”.
Se hizo presente en “Plaza Once” a las 18.00 horas y como sus amigos no llegaban, entabló conversación con unos chicos que vendían remeras de “Callejeros” y que pensaban entrar a mitad del recital.
Posteriormente, cuando llegó su amigo, Roberto Lacalla, se fueron a comprar a un mercado que se encuentra sobre la avenida Rivadavia.
Luego, se encontraron con su hermano Alejandro y con el resto de sus amigos (Matías Romero, Ivan Leiva y Alfredo Valderrama).
Querían entrar a las 21.00 horas y todavía era temprano. Decidieron sentarse en la vereda de enfrente de “Cromañón” para tomar cerveza. Mientras permanecieron en dicho sector escucharon varias detonaciones de petardos y observaron que había mucha gente.
Luego de un rato, se acercó personal de seguridad y los llevó cerca del “túnel” que se encuentra en la calle Jean Jaures. Más tarde “los corrieron” a la otra esquina.
Allí, entre dos árboles, colgaron una bandera que exhibía la inscripción “Florencio Varela. Monoblock”.
Pudo ver que por Mitre, casi llegando a la plaza, había un policía y que al local ingresaba gente con criaturas de la mano.
Sus amigos, en el recital de “Excursionistas”, habían conocido a una persona que trabajaba para “Callejeros”, quien les dijo que los haría entrar gratis.
Como le gustaba coleccionar las entradas de los recitales, prefirió pagar su entrada y el 20 de diciembre compró una en el local “Locuras”, del barrio de “Once”.
Al momento de ingresar al salón, el tránsito de Bartolomé Mitre estaba cortado. Se separó de sus amigos e hizo la fila “en la mano de enfrente” de “Cromañón”.
En la entrada no vio ningún “cartel de prohibición” y el personal de seguridad que se hallaba en el lugar y cuya vestimenta lucía la leyenda “Control” en amarillo y “Callejeros” en la espalda, separaba a los hombres de las mujeres.
Una vez que le revisaron el bolso, entró por la puerta de la derecha y luego accedió al salón por la puerta tipo cine de la derecha (vista desde el exterior).
Había muchísima gente y resultaba difícil respirar y trasladarse dentro del recinto. Sólo podía avanzar a los empujones.
Fue a la escalera que conduce al baño y no pudo subir. Tampoco había lugar para colgar la bandera.
No quería perder el bolso porque tenía ropa de trabajo y como se sintió más seguro cerca de la consola de sonido, no siguió su costumbre de ubicarse en la parte de adelante, cerca del escenario.
En un momento pasaron “Jijiji” de “Los Redondos” y la gente se puso eufórica. En el medio de las dos columnas centrales del salón se encendieron bengalas y cohetes y los concurrentes hicieron “pogo”.
Ante ello, Chabán pidió a los concurrentes que apaguen las bengalas y aludió a la tragedia ocurrida en el shopping de Paraguay.
Luego, al iniciarse el recital y cuando Fontanet cantaba “a derribar los muros de mi mente”, “ahí se pudrió todo”.
Vio que en la parte de adelante del recinto una mano lanzó un tres tiros, “dos cohetes explotaron y el otro quedó colgado”. Posteriormente se apagó la luz.
En un primer momento pensó que, tal como había ocurrido en el principio de incendio ocurrido durante el recital de “La 25”, no iba a ser necesario salir del lugar.
Después empezó a forcejear para buscar la salida y fue uno de los primeros en alcanzar la calle. Una vez en el exterior se dirigió a la plaza y regresó a su casa.
A preguntas de las partes respondió que era la tercera vez que veía a “Callejeros” y que fue a ver a “La Renga”, “Los Piojos”, “Los Redondos”, “La Mancha de Rolando” y a “Divididos”.
Asimismo, afirmó que en el recital de “Excursionistas” había personal de seguridad y que cuando se presentó “Callejeros” hubo muchos fuegos artificiales.
Por último, indicó que después del hecho conoció la existencia de grupos de seguidores de Callejeros y que el 30 de diciembre se tiraron aproximadamente cinco bengalas.
Durante el transcurso del debate, Paola Vanesa Nieto señaló que conoce a Eduardo Vázquez, por haber sido pareja de su mejor amiga, Laura Fernández.
Asimismo, indicó que Cristian Torrejón trabajó con su marido, como decorador de interiores y que generalmente lo veían en las presentaciones de “Callejeros”.
Concurrió a “República Cromañón” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 y en algunas oportunidades pudo entrar al camarín de la banda mencionada. Aclaró que en todas las ocasiones ingresó al local como invitada.
Manifestó que a Diego Argañaraz lo vio un par de veces y que a Chabán lo conoce de “Cemento” y de “Cromañón”.
Además, señaló que conoce a Elio Delgado, a Daniel Cardell, a Maximiliano Djerfy y a Patricio Fontanet por ser integrantes de la banda “Callejeros”.
Expresó que desde aproximadamente dos años antes del hecho concurría a “Cromañón” para ver a distintas bandas. Afirmó que siempre tuvo el nombre mencionado.
En dicho establecimiento se cruzó en varias oportunidades con Villarreal, quien siempre estaba en la puerta.
Dijo desconocer qué relación tenía con la banda o con el local, pero precisó que el día del hecho estaba revendiendo entradas en la esquina de Jean Jaures, cerca de un lavadero de autos y enfrente de un hotel alojamiento.
Añadió que en dicho momento “se decía que no había más entradas” y que muchos de sus amigos, a quienes no pudo individualizar, le compraron entradas.
Relató que el 30 de diciembre estuvo brindando con un grupo de amigos en la esquina de Mitre y Jean Jaures y que luego, como Eduardo los había anotado en la lista de invitados, se presentaron en el hall de las boleterías.
En dicho sector estaban apostados hombres y mujeres que conformaban el personal de seguridad, quienes revisaban a los concurrentes. A algunos de ellos los había visto en otros recitales.
Una chica que llevaba una pechera con la leyenda “Control - Callejeros” la palpó sobre el cuerpo y le revisó el bolso.
Posteriormente, ingresó por las denominadas puertas tipo cine -la izquierda, vista desde el exterior- y al trasponer unos pasos los concurrentes la sacaron a los empujones.
Cuando llegó a la vereda escuchó que la gente gritaba desesperadamente “fuego, fuego”.
Se introdujo en el salón para colaborar con la evacuación del lugar. Allí había mucho humo y no se veía nada. Al llegar a la barra se encontró agitada y con picazón en la garganta. Como sufre de asma, “Lombriz” la retiró del recinto.
Después intentó buscar a su esposo, Néstor Santomil, quien había ingresado para rescatar gente, pero no la dejaron pasar.
Ante ello, ayudó a trasladar a los sobrevivientes hasta las ambulancias. En un momento salió el hijo de un muchacho conocido –Zerpa- y se le murió en los brazos.
Después se fue al hall del hotel “Central Park” y escuchó que un bombero le preguntaba a Chabán si podía tirar una pared. La gente empezó a insultar al bombero y Chabán no llegó a contestarle. Finalmente, pudo ver que “entre todos” los presentes rompieron la pared.
Luego, por un costado del hall salía gente. Explicó que no sabía si en el lugar había una escalera o si venían de pasar por la pared que derribaron.
Precisó que en el hall había luz y que ella siempre permaneció allí, ya que en ningún momento traspasó la recepción.
Al exhibirse la foto del lugar afirmó que no puede visualizar la pared referida y que no recordaba si la rotura de la pared se produjo en el primer piso.
Manifestó que en un momento, por el acceso al estacionamiento, salía gente continuamente.
Apuntó que en la puerta del hotel vio que salían Cristian, “Pato” y Eduardo. Fontanet buscaba a su novia y Eduardo a su mamá.
Por otra parte, indicó que con unos amigos que pertenecían a “La familia piojosa” fue en micro a los recitales de La Plata y Córdoba. Añadió que llevaban banderas y que ingresaban pirotecnia escondiéndola en las zapatillas.
Puntualizó que a la agrupación “El fondo no fisura” sólo la conoce por nombre y que ignora la existencia de enfrentamientos con “La familia piojosa”.
Por otra parte, señaló que en los recitales de Callejeros se tiraban bengalas de barco, que tiran humo de color y tres tiros.
También aseveró que Fontanet siempre solicitaba a los concurrentes que tengan cuidado con el uso de los artificios de pólvora y que el 28 de diciembre les pidió que “se pongan las pilas y no tiren bengalas”, porque la semana anterior se había producido un principio de incendio en el recital de “La 25” y podía pasar una desgracia.
Esa misma noche, Chabán realizó idéntico pedido pero dirigiendo distintos insultos al auditorio. Concretamente les dijo que “no tiren bengalas porque podía pasar la tragedia de Paraguay”, que el lugar desbordaba de gente y que por eso había trabado las puertas.
A preguntas de las partes respondió que los organizadores de los viajes en micro aludidos se llaman Ariel y Sebastián.
Por último, refirió que concurrió a “Cemento” en diez oportunidades y que en ninguna de ellas vio a Villarreal ni compró entradas.
A su turno fue convocado a prestar declaración testimonial Gustavo Facundo Orazi, quien concurrió a los recitales de “Callejeros” realizados los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Relató que el día 25 de diciembre de ese mismo año asistió por primera vez a “República Cromañón” a un concierto del grupo “La 25”, y que en esa oportunidad presenció dos principios de incendio en el techo del local.
Señaló que el recital fue interrumpido, los músicos bajaron del escenario y parte del público salió del salón. Aclaró que los focos ígneos fueron sofocados fácilmente y que se continuó con el espectáculo
Manifestó que el control efectuado en forma previa al ingreso no fue lo suficientemente riguroso para evitar que se introdujeran elementos pirotécnicos.
Indicó que las dos veces se prendió en la media-sombra “un hilo incandescente” que se propagó y fue formando círculos. Observó que unas personas lanzaron “un elemento contundente” o “un cajón” con el que lograron apagarlo.
Puntualizó que esa noche se estaban disparando petardos, bengalas y candelas, y que Chabán, previo al comienzo del recital, advirtió a los presentes que dejaran de utilizar pirotecnia porque iba a suceder una desgracia. No obstante ello, el público no respondió positivamente y persistió con la misma conducta.
Aclaró que uno de los integrantes de “La 25” también le habló a los jóvenes y les dijo que “pararan porque no estaba bueno que se prendiera fuego y se cortara el recital dos veces”.
Expuso también que la persona que atendía el guardarropa le manifestó que ya había ocurrido un incidente similar en un recital de otra banda.
Contó que volvió a “Cromañón” el día 28 de diciembre y que el control fue tan “precario” como el del día 25 de ese mes.
En ese sentido, expresó que pasó “casi sin revisación” y que durante el show se disparó muchísima pirotecnia, lo que motivó un llamado de atención de Chabán. Les habló desde la consola de sonido y les dijo “que él no era un estafador y que no iba a cobrar por un show en vivo y que no se pudiera ver nada”. También comparó la situación con los hechos acontecidos en el “shopping” de Paraguay. El público nuevamente desatendió la advertencia, lo abucheó y lo silbó.
Dijo que concurrió asimismo al recital de “Callejeros” del día 29 de diciembre y que ese día la revisación fue muy rigurosa. Precisó que los hombres y las mujeres eran separados en dos filas y los hacían pasar en grupos reducidos. Les revisaban las remeras y los pantalones, y también les hacían quitar las zapatillas y mostrar el contenido de sus mochilas.
Observó que el personal de seguridad secuestró gran cantidad de elementos de pirotecnia, que acumulaba en un costado del sitio donde realizaban la inspección. Puso de relieve que vio a Villarreal en el hall y en la vereda de “República Cromañón”; entraba y salía del local, y estaba organizando las filas.
Se refirió a la noche del 30 de diciembre de 2004. Expuso que fue acompañado por cuatro amigos y que llegó a la puerta temprano porque deseaba presenciar el concierto de la banda soporte “Ojos Locos”.
Puso de resalto que sobre la calle Bartolomé Mitre había mucha gente, que al principio estaba dispersada, pero que posteriormente se fue formando una larga fila que daba la vuelta por la calle Jean Jaures.
Dijo que vio un patrullero en la intersección de las calles indicadas en el párrafo precedente y que el personal policial al advertir que alguna persona hacía algo indebido, lo reprendía.
Destacó que ingresó aproximadamente a las 21:45 hs. y que las boleterías estaban cerradas; notó sin embargo que en las cercanías del lugar había varios jóvenes revendiendo entradas.
Afirmó que el cacheo de aquella noche fue muy exhaustivo, al igual que el del día 29 y que también quitaron a los asistentes pirotecnia que era dejada en el piso. Manifestó que el control fue efectuado por hombres de gran contextura física que estaban vestidos de color oscuro. Agregó que en el hall, algunos de ellos tenían en sus manos listas de invitados.
Aseveró que ingresó, como los días anteriores, a través del pasillo amarillo y que la puerta izquierda de salida del hall que da a la calle Bartolomé Mitre se encontraba cerrada.
Además indicó que el hall estaba dividido por una madera y que al momento de entrar todas las “puertas vaivén” estaban abiertas.
Relató que en el interior del local se ubicó delante del vallado que se encontraba a una distancia de 1,50 metros del escenario, y que detrás había gente de seguridad. Puntualizó que durante el concierto de “Ojos Locos” se detonaron unas bengalas pequeñas como las que se usan en las fiestas de cumpleaños.
Expuso que Juan Carbone fue invitado por la banda soporte a tocar el saxo con ellos y que también subió al escenario “Lombriz”, el presentador de “Callejeros”.
Destacó que vio personal de seguridad dentro del salón y también visualizó carteles indicadores de salida arriba de las puertas.
Sostuvo que al término de “Ojos Locos” el recinto ya se hallaba lleno de gente y que se reprodujo música de fondo de “la Renga” y “los Redondos”. En ese ínterin los jóvenes saltaban e iban entrando en el clima de recital; se disparaban petardos desde el primer piso y también bengalas en la planta baja.
Manifestó que Chabán repitió la advertencia efectuada los días anteriores. Pidió que dejaran de arrojar bengalas e hizo referencia a lo sucedido en la República del Paraguay.
Seguidamente se dirigió al público Patricio Santos Fontanet, quien les solicitó que se comportaran bien pues quería que el recital fuera una fiesta.
Explicó que cuando comenzó a tocar “Callejeros”, diversos grupos de personas se desplazaron en columnas hacia delante del escenario portando pirotecnia y haciéndose paso con las bengalas.
Puso de relieve que alguno de estos elementos pegó contra el techo en el sector ubicado delante de la cabina de sonido y originó un incendio en forma similar a lo ocurrido el día 25 de diciembre. Precisó que en la media-sombra se formaban aureolas por el material que se iba consumiendo y caía.
Dijo que se percató de lo que sucedía cuando se detuvo la música y los asistentes comenzaron a correr en busca de la salida.
Expresó que los músicos ayudaron a la gente a salir por el lado del escenario.
Relató que se produjo un caos por diversos motivos, a saber: había muchísima gente, todos empujaban y se caían, se había cortado la luz eléctrica y el humo producía un malestar además de impedir la visión. Aclaró que delante de las puertas “cine” vio un foco de luz chico.
Narró que al llegar frente a dichas puertas notó que algunas estaban abiertas y otras cerradas, y que las personas estaban amontonadas en ese sitio y empujaban a fin de lograr su apertura; también se caían y apilaban frente a la puerta que daba al pasillo amarillo.
Puntualizó que un hombre lo arrastró hasta la salida y en su recorrido observó que el tabique que había en el hall había sido desplazado. Además advirtió que uno de los portones violetas que daban a la calle estaba cerrado y tenía una puerta pequeña a través de la cual entraba luz desde el exterior. Señaló que salió por la hoja del lado derecho, mirando desde el vestíbulo.
Intentó volver a entrar al salón a fin de colaborar, pero ello le fue impedido por el personal de seguridad.
Puso de resalto que estuvo fuera del lugar aproximadamente dos horas y que ayudó con la formación de un cordón para posibilitar el traslado de los heridos a las ambulancias. También señaló que vio a Patricio Santos Fontanet sacando personas del interior de “Cromañón”.
A preguntas formuladas, manifestó que era seguidor de la banda desde el año 2004 y que había concurrido a los recitales de “Cemento”, “Excursionistas”, “Obras”, “Cromañón” y el de una marcha contra el SIDA.
Refirió que en ellos se utilizó pirotecnia como sucedía en todos los conciertos de música rock.
Puso de relieve que siempre el grupo “Callejeros” se mostró molesto por esa costumbre y que el cantante les decía “que aflojen porque no se podía tocar con tanto humo”.
Además manifestó que unos meses después del hecho investigado tuvo un contacto telefónico con Chabán; que éste llamó a su casa y le manifestó que le agradecía que hubiera declarado lo que realmente había pasado aquella noche y no hubiera inventado cosas. Sostuvo que también le hizo comentarios sobre otros recitales y que la conversación duró aproximadamente 15 minutos.
Compareció también ante estos estrados Nelson Alejandro Pailos, quien asistió a los conciertos del grupo “Callejeros” en “República Cromañón” los días 28 y 30 de diciembre de 2004.
Manifestó que tomó conocimiento de la realización de esos recitales en el estadio de “Excursionistas” aproximadamente diez días antes.
Indicó que también había concurrido a ver a esa banda en el mes de abril de ese mismo año en “Cromañón” y precisó que no observó ninguna diferencia en el estado de las instalaciones de ese local entre las dos oportunidades en que concurrió.
Efectuó una comparación de diversos aspectos entre los espectáculos de los días 28 y 30 diciembre.
En relación a la cantidad de asistentes, señaló que el día 28 había mucha menos gente.
Resaltó que la revisación fue más exhaustiva el día 30 puesto que, por primera vez, le impartieron la orden de quitarse las zapatillas. En cambio, calificó al control del día 28 como “común”, como el que se realizaba en cualquier otro recital, en el que “te palpaban y nada más”.
Refiriéndose a los elementos de pirotecnia dijo que las dos noches se utilizaron y que se realizaron advertencias sobre ello.
También destacó que durante los dos conciertos fue al baño a fin de refrescarse un poco y que ascendió por las escaleras situadas del lado derecho del escenario, pues por las del lado izquierdo, según comentarios que le habían efectuado, no se podía subir.
Indicó que el día 28 no había actuado una banda soporte, más tenía alguna duda sobre ello.
Asimismo, puso de relieve que los dos días vio menores de edad dentro del local y aclaró que siempre asisten a los recitales.
Volviendo al relato de lo ocurrido el día 30, contó que había comprado las entradas en el comercio “Locuras” y que arribó a la puerta de “Cromañón” alrededor de las 20:00 hs.
Narró que permaneció en la vereda con 14 ó 15 amigos hasta las 22:00 hs. y que comparándolo con otros recitales, éste estaba mucho “mejor armado”.
En tal sentido, precisó que había una o dos personas de seguridad formando las filas e indicando a los jóvenes dónde ubicarse, pues para ingresar al local, quienes habían adquirido su entrada con anticipación formaban una fila distinta de aquellos que la compraban en la boletería; indicó que accedían al recinto a través de diferentes puertas.
Expresó que al ingresar fue revisado, y que esa función era cumplida por los comúnmente denominados “patovicas”, quienes estaban vestidos de forma diferenciada, aunque no pudo recordar cómo era aquella vestimenta.
Dijo que entró al local a través del pasillo de pared amarilla y que creía que en el hall de entrada había vallas.
En ese momento estaba tocando su último tema el grupo soporte “Ojos Locos” y se dirigió al baño del primer piso. Refirió que aún se podía transitar tranquilamente pero que las escaleras ya estaban muy colmadas de gente y era difícil subir y bajar.
Puntualizó que mientras el grupo soporte ejecutaba su música se disparó pirotecnia, y que durante el intervalo entre esa banda y “Callejeros” se detonaron nuevamente esos elementos pero sólo del tipo “explosivo”, no “luminoso”.
Manifestó que una persona habló desde “el control” y solicitó que no tiraran más bengalas, pero que el público no reaccionó favorablemente, sino que lo silbaron. Aclaró que posteriormente tomó conocimiento de que ese individuo era Chabán.
A continuación el cantante de la banda desde el escenario les preguntó si se iban a portar bien y seguidamente comenzó el recital.
Relató que en ese momento se encontraba junto a las vallas ubicadas frente al escenario y que desde el fondo del salón se acercó un grupo de jóvenes que llevaban bengalas, candelas y banderas. Indicó que ese “ritual” se repetía en todos los recitales de música rock, y que debió moverse de su lugar para dejarles paso.
Dijo que llamó su atención un hombre que llevaba un niño sobre sus hombros, quien estaba disparando una candela.
Expuso que al poco tiempo comenzó a escucharse mal, que la banda iba dejando de tocar hasta que finalmente se cortó el sonido. Desde el techo caían “bolas de fuego” como papel quemado y el público empujaba a fin de apartarse de ese sitio.
Puso de relieve que al cortarse la luz, el público entró en pánico. Señaló que no podía respirar y que cayó al piso, donde permaneció unos minutos. Explicó que se puso de pie y se tomó de las vallas para intentar salir; aclaró que éstas seguían a lo largo del escenario sobre el lado izquierdo, a diferencia de la forma en que se encontraban dibujadas en la maqueta virtual que se le exhibió.
Contó que se sentía muy mal pero que siguió caminando hasta un sitio en el que sintió aire fresco. En ese lugar se acostó en el suelo, pero unas personas, que creía que eran de “Defensa Civil”, le dijeron que allí no podía quedarse y lo ayudaron a trasladarse hasta la esquina, donde le tiraron agua y lo auxiliaron.
Dijo que inmediatamente comenzó a vomitar y que luego fue llevado hasta una ambulancia. Posteriormente fue conducido por personal policial al “Hospital Argerich”.
Resaltó que allí estuvo internado hasta el día siguiente cuando fue derivado a la “Clínica La Esperanza”, en la cual permaneció unos días más.
A preguntas formuladas, destacó que no estaba seguro si el día 30 de diciembre había personal policial en la puerta del local “Cromañón”, que creía que sí. Aclaró que siempre le había llamado la atención que allí existía poco control policial; que generalmente sólo había un “camioncito” frente al hotel lindero.
Finalmente expuso que en la calle se detonaron bombas de estruendo, que se consumía alcohol y que había mucha gente. Agregó que ello era habitual en todos los recitales.
Durante el transcurso de la audiencia de debate, Nicolás Papolla manifestó que en una oportunidad y por tener un amigo en común, compartió una comida con Carbone y Cardell.
Asimismo, expresó que el 30 de diciembre de 2004 fue con su hermano y unos amigos a “República Cromañón” para presenciar el recital de “Callejeros”.
Relató que dicho día salieron de “Agronomía” antes de las 22.00 horas y en “Once” se encontraron con otros chicos y se fueron para el local.
Al llegar a sus inmediaciones observó que el personal de seguridad organizaba la fila de ingreso, que llegaba hasta la esquina de Jean Jaures y luego continuaba en la vereda de enfrente, “donde esta el puente”. En la puerta había mucha gente y se escuChabán detonaciones de petardos.
Luego de hacer la cola entró por la puerta de la derecha, donde el personal de seguridad, que lucía unas remeras con la inscripción “Control”, lo revisaron “de arriba abajo”, incluidas las zapatillas.
Más adelante le pidieron la entrada e ingresó al salón por la puerta cine de la derecha -vista desde el exterior-. El recinto estaba lleno y las escaleras colmadas de banderas.
Mientras se escuchaba el tema “Jijiji” de “Los Redondos”, un grupo de chicos que llevaban banderas de palo, tiraban bombas de estruendo cerca de la barra de atrás.
Por los altoparlantes Chabán dijo que en el lugar “había más de cinco mil personas, que no hinchen los huevos con las bengalas” y que si se incendiaba el local “podía ocurrir la tragedia de Paraguay”.
Como estaban en los alrededores de la barra referida y al iniciarse los recitales siempre hay mucha euforia, con su hermano se alejaron del lugar.
Posteriormente, “Pato” dijo que era un día de fiesta y que había que pasarla bien.
Cuando empezó el show estaban atrás de la cabina de sonido. Recordó que enseguida sintió “el golpe del micrófono cayendo al escenario” y después los gritos de la gente.
No entendía qué pasaba y tampoco vio cómo se prendió fuego el techo.
El público, en la parte central de la pista, delante de la casilla de sonido, empezó a abrirse para esquivar “las gotas de fuego” que caían del techo. Agregó que “no eran llamas gigantes” y que agarró a su hermano y se lo llevó para el lado de la salida.
Pasaron el puesto de remeras y se quedaron trabados en la misma puerta que utilizaron para entrar.
En ese momento se cortó la luz. A pesar de ello, la zona quedó tenuemente iluminada por un cartel de salida emplazado sobre el pasillo que conduce al exterior y porque entraba algo de luz por los portones.
Desde la posición en que se encontraba podía ver que en la puerta -la de la derecha vista desde el exterior- una persona de seguridad les decía a todos que den un paso atrás. Esta persona fue la única que intentó organizar y orientar hacia la salida a los concurrentes.
Como no pudo ver la calle, cree que la puerta del pasillo amarillo estaba cerrada. Intentaron ir para atrás pero les resultó imposible. No podían moverse y la gente los pasaba por arriba. Algunos se caían y quedaban tirados.
En un momento no sintió la presión de la muchedumbre sobre su espalda y al mirar para atrás se dio cuenta de que no había nadie.
Cuando estaba inmovilizado pudo ver que en el hall de las boleterías había una valla y un detector de metales.
Por ello, para eludir la valla, pasaron al hall aludido a través de la puerta tipo cine de al lado -la segunda de la derecha, vista desde el exterior-. En dicho sector había menos gente y desde allí pudieron acceder a la vereda por el portón de la derecha -vista desde el exterior-.
En la calle, observó que ya habían llegado los bomberos y un patrullero y que las acciones de salvamento eran desordenadas.
La gente hizo cordones para trasladar a los que eran rescatados y otros usaron “changuitos de supermercado” para efectuar dicha tarea.
En un momento reingresó y luego de trasponer el hall volvió a salir, porque le resultó imposible permanecer en el interior del local.
Más tarde los bomberos avisaron que ya no había más personas adentro y no permitieron entrar a la gente. Algunos chicos igual lograron ingresar.
Posteriormente cortaron el acceso para que las ambulancias entraran y salieran con mayor tranquilidad. Sin embargo, consideró que no se hicieron presentes muchas ambulancias.
A raíz de lo vivido sufrió golpes, vómitos -por unos días- y dolor de cabeza. Psicológicamente también se sintió afectado.
A preguntas de las partes, contestó que durante la presentación de “Callejeros” en “Cemento” se usó pirotecnia, al igual que en los recitales de “Los Piojos”, “Almafuerte” y de los “Rolling Stone”.
Afirmó que hasta el día del hecho, la única advertencia que escuchó respecto al uso de fuegos artificiales, fue en el año 2000 en “Obras”, durante el recital de “Los Piojos”.
Por último, señaló que el día del hecho tenía diecisiete años y su hermano catorce. Agregó que en el local vendían cerveza, coca y agua.
Asimismo fue convocado a prestar declaración testimonial Emiliano Palacios, quien relató haber asistido a los recitales de la banda “Callejeros” brindados los días 28 y 30 de diciembre del año 2004 en el local “República Cromañón”.
Explicó que a través de un amigo de nombre Sebastián Bonomini, el cual tenía dos amigos apodados “El Ruso” y “El Negro”, que vivían en el barrio de Villa Celina en el mismo edificio que “Pato Fontanet”, conoció a la banda y su música. Así fue que empezó a concurrir a recitales y a tomar contacto con los miembros de “Callejeros”.
Refirió que ya conocía “República Cromañón” por haber concurrido al lugar a otros shows de diversas bandas, entre ellas, “Intoxicados” y “Jóvenes Pordioseros”. Recordó que en el recital de este último grupo pasó algo similar a lo sucedido la noche del 30 de diciembre.
En tal sentido, indicó que en aquel evento, él se encontraba sentado debajo de la segunda escalera, cuando notó que la media sombra se había encendido un “poquito”. Dijo que esa noche lo pudieron apagar rápidamente –no llegó a ver cómo lo hicieron-, y que la diferencia con relación a lo acontecido el día 30 fue que como había mucha menos gente, se pudo evacuar el local sin mayores inconvenientes.
Expresó que a su criterio en el recital aludido había solamente unas 1500 personas, las cuales pudieron salir a la calle. Señaló que estuvieron esperando afuera entre 15 y 30 minutos, y que cuando el incidente se controló volvieron a ingresar al local y el espectáculo continuó.
Señaló que la salida de la gente fue espontánea y que él salió por la misma puerta por la que había entrado –marcó el sector de boleterías en la maqueta virtual-. Si bien no observó cómo se inició el foco de incendio, se comentaba que había sido provocado por una bengala.
Manifestó que también tomó conocimiento de que había sucedido un episodio similar en un recital de la banda “La 25”, pero que esto lo supo por comentarios, pues ese día no había asistido al local.
En otro orden de ideas, indicó que se enteró de la serie de espectáculos que “Callejeros” iba a brindar en “Cromañón” para despedir el año días antes en el evento que la misma banda realizó en “Excursionistas”.
Respecto del recital del día 28 de diciembre, refirió que concurrió con un grupo de amigos, que no recuerda el horario en que llegó y que ya tenía entrada. Ese día, dijo que antes de ingresar fue revisado por personal de seguridad que estaba a cargo de “Callejeros”.
En este último aspecto, indicó que las personas que efectuaban el control tenían colocadas unas pecheras de color negro con la inscripción “Callejeros” en letras amarillas y que se ubicaban algunos en la calle para “sacar los tumultos” y otros en el local para revisar a los asistentes.
De esta manera explicó que el día 28 la revisación consistió en palparlo y que día 30 fue distinta porque en esta última ocasión, además, le hicieron sacar las zapatillas.
Expuso que así como a él lo revisaron, había otras personas conocidas de las personas de seguridad de “Callejeros” que pasaban sin ser inspeccionadas. Agregó que a los hombres encargados del control ya los había visto en otras ocasiones en “Cromañón” y que había caras conocidas de los distintos recitales. Resaltó que el día 30 observó cómo personas pasaban al lado suyo sin ser revisadas.
Además, señaló que supo por comentarios que este personal de “Callejeros” tenía un jefe de seguridad apodado “Lolo” a quien conoce de vista. Agregó no recordar haber visto al nombrado el día 30 de diciembre.
Volviendo a la noche del 28, refirió que dentro del local se utilizó pirotecnia, puntualmente vio bengalas y candelas, y además escuchó algún estruendo. Precisó que la diferencia que advirtió entre el 28 y el 30 tuvo que ver con la cantidad de público, el cual en la primera fecha fue mucho menor.
Ya en referencia a la noche del 30, expresó que concurrió al lugar con un grupo de amigos, que no recordaba bien la hora de llegada al local, pero que aproximadamente arribó una hora antes de que comenzara el recital.
Señaló que estuvo tomando algo con amigos y conocidos en la Avenida Rivadavia y que luego, cuando decidió ingresar, estaba entrando la mayoría de la gente. Agregó que en ese momento había bastantes personas en la calle.
Reiteró que fue revisado y que había personas conocidas de la seguridad que no fueron inspeccionadas. Si bien no vio que a nadie le secuestraran pirotecnia, sí pudo observar una bolsa tirada en el piso en cuyo interior había ese tipo de elementos.
Manifestó que ingresó por la puerta correspondiente al sector de boletarías y que luego de la revisación pasó por el sector de las puertas cine –en la maqueta virtual marcó una de las del centro-. Dijo que pasó por una “puertita chiquita” de aquellas y que al costado había otra mas grande que estaba cerrada.
Una vez que estaba en el interior del salón se dirigió hacia la segunda escalera y subió al entrepiso donde estuvo charlando con amigos. Expresó no recordar si cuando entró ya estaba tocando o ya había terminado de sonar la banda soporte. Se estaba usando pirotecnia, pero muy poca –habrá visto alguna bengala-.
Aclaró que en un momento bajó y en ese ínterin escuchó que Chabán se dirigió al público diciéndole que “no sean boludos, no tiren pirotecnia, nos vamos a morir todos como pasó en Paraguay, en el shopping”. Agregó que a los asistentes les resultó indiferente ese discurso, pues nadie imaginaba lo que podía llegar a pasar.
Precisó que cuando estaba por empezar a tocar “Callejeros” subió nuevamente al entrepiso para ir al baño y en ese lapso durante el cual ingresó a los sanitarios y salió, vio que el local ya estaba lleno de humo con las luces apagadas. Expuso que no observó el incendio ni vio luces de emergencia, sólo sintió el humo.
Antes de todo ello, resaltó que había visto utilizar bengalas en el centro del salón frente al escenario y que todo el lugar estaba colmado. Debido a que se encontraba en el interior del baño no pudo ver cómo se inició el foco de fuego.
Continuando con la exposición, refirió que escuchó a un chico decir que se iban a morir todos y que él comenzó a entrar y salir del baño para tomar agua. Dijo que no podía respirar, se le empezó a quemar la garganta y sentía que las piernas y su cuerpo se le paralizaban. Gritaba por ayuda en forma desesperada, hasta que finalmente se desmayó y no supo más nada.
Señaló que se despertó cuatro días después “entubado” en coma farmacológico, que estuvo diez días en terapia intensiva y que salió de la clínica el 19 de enero de 2005. Dijo que había entrado en paro cardiorespiratorio, que tuvo convulsiones y que posteriormente tuvo que hacer tratamientos neurológicos. Además le quedaron unas manchas en los pulmones, las cuales hacen que a veces deba utilizar un “aerosol” para respirar, pese a que no es asmático.
En otro orden de ideas, expresó que había ido a ver a “Callejeros” unas diez o doce veces y que de las bandas que frecuentaba, era donde más pirotecnia se arrojaba. Ha ido a recitales de “Los Piojos” quienes tenían más cantidad de público pero no lanzaban tantos elementos de pirotecnia como en “Callejeros”.
También recordó haber visitado en algunas ocasiones la página de Internet oficial del grupo “Callejeros”, aunque dijo no haber visto comentarios relativos al uso de pirotecnia.
Refiriéndose a la cuestión de los fuegos artificiales durante los recitales, expuso que en ocasión de concurrir al segundo de los shows brindados por la banda en el estadio de Obras, pudo observar cómo la madre del cantante “Pato Fontanet” le entregaba bengalas desde la platea a amigos suyos que se encontraban en el sector del campo.
Sobre el punto explicó que como la madre de Fontanet no era revisada para ingresar a los recitales podía pasar los elementos de pirotecnia.
Señaló que con anterioridad al primer show de “Obras”, se encontró con Sebastián Bonomini y los dos amigos de éste que antes sindicara como “El Ruso” y “El Negro”, quienes le comentaron que iban a comprar bengalas y por tal motivo el declarante les solicitó que le compraran una para él.
Durante el primer recital brindado en ese estadio no pudo divisar a estos muchachos, pero en el segundo espectáculo los encontró y al preguntarle por las bengalas, éstos le respondieron que aguardara, que la mamá de “Pato” se las iba a pasar. De esta manera los acompañó hasta donde se encontraba esa señora y ésta les entregó el material pirotécnico.
Respecto de esa mujer, dijo que tendrá unos 60 años de edad, que es baja de pelo castaño claro y que no es ni gorda ni flaca. Agregó que las bengalas las tenía en una bolsa y que la platea de Obras está ubicada al fondo enfrente del escenario.
Señaló que a esa mujer no la vio en “Cromañón” los días 28 y 30 de diciembre, pero sabía que estaba en el sector VIP, es decir, en el entrepiso opuesto a donde estaban los baños, lugar donde se ubicaban familiares y parientes de los músicos.
Aclaró que sabía que allí estaba el VIP, puesto que no se podía acceder libremente a ese sector y porque se notaba que en ese sitio la cantidad de público era menor en comparación al resto del salón.
Refirió que si bien nunca volvió a observar una situación similar en referencia al reparto de pirotecnia, tomó conocimiento a través de comentarios de gente conocida de los recitales, que los integrantes de “Callejeros” eran quienes les proveían las bengalas a sus grupos de seguidores. Había dos bandas caracterizadas, “La familia Piojosa” y “El fondo no fisura”.
Así, por ejemplo, en el recital de “Excursionistas” que era al aire libre divisó a esos grupos y vio que se arrojaban muchas bengalas por tema, además de alguna candela aislada. Con esas personas no tiene relación, sólo las conoce de vista, de concurrir a los distintos espectáculos.
Señaló que estas cuestiones ya las había declarado en la causa y que a raíz de ello sufrió un episodio de amenazas. En tal sentido, dijo que una madrugada del mes de noviembre del año 2005, luego de despedirse de un amigo, estaba caminando por Villa Celina volviendo a su casa, cuando de repente al llegar a la altura de una playa de estacionamiento libre allí existente, se le acercaron dos personas desde atrás y le pidieron fuego o un cigarrillo.
Que él les respondió que no tenía y ante ello lo increparon manifestándole “como no tenés si estás fumando”. Acto seguido cuando se quiso dar vuelta, estas personas lo agarraron de atrás, le robaron el celular y 50 pesos.
Hasta ese momento pensó que se trataba de un robo, pero luego de la sustracción comenzaron a golpearlo y le dijeron que deje de declarar contra la banda. Expuso que se encontraba en el piso y que de repente hizo una advertencia como si hubiera un policía; aprovechó esa distracción para escaparse y los atacantes se subieron al coche de donde habían bajado.
Indicó que se dirigió a un edificio en construcción, se quedó un rato allí y observó al vehículo de estas personas pasar un par de veces, hasta que no lo vio más. Luego, se fue hacia la Av. General Paz donde hay un puesto policial y anotició a los uniformados acerca de lo sucedido.
Por otra parte, refirió que con posterioridad al hecho del 30 de diciembre, tuvo contacto con Patricio Fontanet, en un boliche denominado “El Museo”. En esa ocasión el nombrado se encontraba en la puerta del lugar firmando autógrafos y sacándose fotos con los fans, cuando se le acercó sin violencia para preguntarle –en tres oportunidades- por qué motivo había declarado en contra de su amigo Sebastián Bonomini que había fallecido en “Cromañón”. Fontanet le gritó “acaso no prendía bengalas?” –en referencia a Bonomini-; acto seguido al deponente lo sacaron del lugar.
A preguntas de las partes para que aclarara sobre las puertas que vio o que conocía, respondió que él entró al local por una puerta en el sector derecho y que las demás estaban cerradas. Sabía que había una puerta grande cerrada aunque no pudo recordar si se trataba del portón que en la maqueta virtual se corresponde con la hoja izquierda de aquel color violeta.
Sobre el mismo punto, refirió que cree haber entrado por una puerta “chiquita” y dijo que no recuerda si ahí o más adelante había un portón de un metro y medio cerrado. Que supone que esto era así para que la gente no se colara. De todos modos se mostró dubitativo al tratar de explicar la distribución de esos medios de egreso en la maqueta.
También referido a las puertas, señaló que había una que creía que comunicaba a un hotel o estacionamiento o al sector de camarines –en la maqueta marcó ambos costados del escenario como posible lugar de ubicación de ese portón-. Respecto de esa salida, dijo haberla visto cerrada con candado y alambre.
Preguntado para que efectuara mayores precisiones sobre la relación que existía entre sus amigos y la madre de Patricio Fontanet, dijo que Sebastián Bonomini tenía dos amigos, apodados “El Negro” y “El Ruso”. “El Negro”, que se llama Ariel, vivía en el mismo edificio que la mamá de “Pato”. A raíz de ello se la cruzaba y tomaba contacto con esa señora, quien le daba calcomanías y accesorios de la banda.
Supuso que en razón de ese buen trato y la correcta relación que tenían, la madre de Fontanet accedió a pasar las bengalas para estos muchachos, aprovechando que ella no era revisada.
Respecto de esos chicos, dijo que iban siempre a todos los recitales. Sebastián y “El Ruso” fallecieron en “Cromañón”. Indicó que esa noche él estuvo hablando con Sebastián cuando subió al entrepiso y éste le comentó que “El Negro” no había concurrido porque tenía un cumpleaños.
Interrogado acerca de si presenció algún recital de “Callejeros” en el local “Cemento”, respondió que no, que fue en dos ocasiones para ver a esa banda en dicho lugar, pero ninguna de ellas pudo entrar porque había mucha gente y aparentemente no quedaban más entradas.
A preguntas que se le efectuaran nuevamente sobre la cuestión referente al uso de pirotecnia, expuso que recordaba que en uno de los recitales de “Callejeros” en “Obras” observó que el personal de seguridad les quitaba las bengalas a los asistentes que las encendían.
Indicó que vio bengalas y que no recordaba haber advertido el uso de candelas en esa ocasión. Señaló que hay dos tipos de bengalas, unas que producen una “llamita” y otras que lanzan humo de color. Las candelas por el contrario son unos tubos finitos que lanzan luces que suben y bajan. Expuso que en el recital de “Excursionistas” vio este tipo de elementos.
Manifestó que según la persona, hay temas que lo llevan a cada uno a encender más pirotecnia. Generalmente en las canciones más movidas se prenden más bengalas.
Preguntado sobre los grupos de fanáticos “La familia Piojosa” y “El fondo no fisura” a que hiciera referencia anteriormente, señaló que por comentarios sabía que entre esas bandas había un disputa para ver quien prendía más bengalas. Se tenían bronca porque aparentemente “Callejeros” le proveía bengalas a una de esas facciones.
Agregó que en “Excursionistas” el uso de pirotecnia fue impresionante, que se prendían 20 bengalas por tema, y que le resulta raro que una persona pueda ingresar con diez de esos elementos si no es que pasaron sin ser revisados o les fueron proveídos por “Callejeros”.
Por otra parte, explicó que en cierta ocasión con Sebastián y los dos amigos ya mencionados concurrieron a un recital de “Callejeros” en la localidad de 25 de Mayo y se trasladaron en un micro contratado. Dentro del ómnibus observó pirotecnia.
Expuso no haber escuchado otras advertencias sobre el uso de fuegos de artificio además de la noche del 30, aunque si pudo recordar que la madre de Patricio Fontanet tuvo que llevar un nebulizador porque el humo de las bengalas aparentemente le molestaba al cantante.
A preguntas que le efectuaran las partes, señaló que la noche del 30 concurrió con sus amigos Ignacio Servente, Facundo Roma y Matías Zuliano. Los dos primeros ingresaron; no así el tercero que se quedó en la calle. Ninguno declaró en la causa.
Aclaró que en general él no iba acompañado por Sebastián Bonomini, “El Ruso” y “El Negro”, sino que a éstos se los encontraba adentro del local donde se realizaba el recital.
Fue convocado al debate a prestar declaración Gustavo Martín Pascual, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón” junto con su novia Florencia y una amiga. Arribaron a las inmediaciones del lugar cerca de las 21:00 hs y en el sector de las puertas una persona dividía las filas entre hombres y mujeres.
Refirió que cuando llegó no había mucha gente en la calle, que era temprano y que no hizo “cola” afuera del boliche. Tampoco advirtió la presencia de personal policial.
Expresó que fue derivado a la puerta que en la maqueta virtual se observa como de color azul que da a un corredor amarillo. Allí hizo una fila y fue revisado por personal de seguridad –vestía una remera blanca-, quien lo palpó y le hizo abrir su riñonera y sacar las zapatillas. Una vez que superó ese control, le cortaron su entrada, atravesó las puertas tipo cine y esperó allí a sus compañeras.
Señaló que al encontrar a su novia y amiga se dirigieron a la escalera que comunica al sector VIP y aguardaron en ese lugar a Diego Argañaraz, manager de “Callejeros”, quien era conocido de su pareja, con el objeto de que el nombrado los “haga pasar” a ese sitio exclusivo.
Así pudieron acceder a ese lugar y se ubicaron en los últimos dos escalones de la escalera antes de llegar a la planta alta. Recordó que en cierto instante, quiso dirigirse a la barra que está ubicada en ese piso para comprar algo, pero notó que esa noche no estaba habilitada.
También pretendió dirigirse al baño que sabía que existía en el lugar, pero advirtió que estaba cerrado con una puerta de metal “sellada” que no tenía picaporte y que no se podía abrir. Exhibidas que le fueron fotografías de la denominada “puerta chicos”, dijo que la puerta a la que se refería era de ese color.
Indicó que volvió al lugar donde estaba su novia y que en ese momento estaba tocando “Ojos Locos”. Cuando terminó el show de esa banda, salió Chabán desde la cabina de sonido y se dirigió a la gente de muy mala manera como “tratándola de negros de mierda” diciendo que se podía prender fuego el lugar, que iba a suceder una tragedia como en Paraguay y que había seis mil personas.
Señaló que la gente se tomaba “como a risa” las cosas que decía Chabán, justamente por la forma en que pronunciaba su discurso.
Acto seguido salió al escenario el presentador de “Callejeros” –Lombriz- y dijo algo que el declarante no pudo recordar. Luego, “Pato” Fontanet les preguntó a los asistentes si se iban a portar bien y empezó el recital.
Expuso que a raíz de los dichos de Chabán se quedó muy pendiente de las candelas y las bengalas, las cuales vio que se encendían en la parte de adelante del salón.
Dijo que en cierto momento observó hacia el techo y advirtió que ya estaba prendido a la altura de donde se encontraba ubicado, pero en el sector medio del local. Allí miró hacia la cabina de sonido y pudo observar que Chabán estaba de brazos cruzados moviendo la cabeza a modo de negativa. El dicente interpretó que el nombrado hacía un gesto como si estuviera refiriendo “les dije que esto iba a pasar”.
Señaló que dirigió su mirada nuevamente al techo y que vio cómo caían gotas de fuego, lo cual provocó que el público se abriera e hiciera un círculo. En ese momento le manifestó a su novia que tenía que esperar para salir porque iba a ser complicado por la cantidad de gente.
Indicó que pasó un segundo y el fuego se expandió haciendo un círculo más grande; por este motivo empujó a su novia con el fin de bajar. Refirió que cuando estaban llegando a la planta inferior se cortó la luz y se dirigieron hacia la salida.
Llegando al sector de las puertas tipo cine se produjo un amontonamiento de gente y comenzaron a respirar humo. Pudieron avanzar un poco y las personas empezaron a caerse unas sobre las otras. Agregó que quedaron atrapados entre la gente. En cierto instante vio que unas personas comenzaban a sacar a la gente allí apilada y así lo sacaron; luego hicieron lo mismo con su novia.
La puerta por la que salió estaba abierta; no pudo ver como se encontraban las restantes.
Manifestó que una vez en la calle llevó a su novia hasta la esquina y regresó al local para buscar su riñonera y una zapatilla que su pareja había perdido. Aclaró que cuando salió del boliche vio llegar el primer camión de bomberos.
Expresó que le dio la zapatilla a su novia y que también le proporcionó el celular para que llamara a las familias de ambos. Regresó al local para colaborar con el rescate de personas y explicó que ingresó por una puerta que no conocía y que daba directamente al escenario.
Si bien al principio marcó en la maqueta virtual la puerta de acceso al sector de boleterías, luego se rectificó e indicó que el lugar por donde entró para ayudar fue el correspondiente al pasillo de salida de vehículos que da al denominado “portón alternativo”. Agregó que en ese corredor había una puerta hacia la izquierda que comunicaba con una especie de baño y que vio una manguera de bomberos.
Aclaró que en la esquina del lugar había visto un camión de infantería y que algunos policías a pesar de tener máscara de oxígeno se negaban a entrar al salón. Dijo que estuvo colaborando un tiempo, habrá entrado tres veces al boliche, y que más o menos a las dos horas se retiró del lugar.
Expuso que cuando estuvo en ese corredor, el portón que da al escenario estaba abierto y que no pudo ver bien el estado de sus hojas, porque entraba y salía rápido. Recordó que cerca del escenario había unas vallas y que vio a un bombero con una linterna lo que le permitió ubicarse y prestar auxilio a varias personas. Había mucho humo y se veía poco.
Finalizado su relato, fue interrogado por las partes para que realizara una serie de aclaraciones.
En primer lugar, señaló que a Raúl Villarreal lo conocía de vista y que se enteró de su nombre por la televysión. La noche del 30 de diciembre fue esta persona quien indicaba a los asistentes que debían separarse entre hombres y mujeres para ingresar.
Por otra parte, expresó que había concurrido cinco o seis veces antes al local “República Cromañón” a ver recitales de “Callejeros” y de “La Renga”.
A la banda “Callejeros” la conoció por intermedio de su novia Florencia, quien era del mismo barrio que los integrantes del grupo. Por ello, ella tenía relación con Diego Argañaraz, quien cada vez que concurrían al local los hacía acceder al sector VIP. De todos modos, aclaró que ellos siempre ingresaban al lugar pagando una entrada.
Señaló que Argañaraz los acompañaba hasta la escalera y le decía a la persona de control allí apostada, que los dejara pasar. Recordó que había una puerta en el descanso de la escalera.
Respecto al baño que pretendió alcanzar estando en el sector VIP, dijo que en el mes de mayo cuando fue a ver a “Callejeros” había ido a unos baños que estaban en ese lugar. Para acceder había que pasar una puerta y doblar a la izquierda. Reiteró que la noche del 30 advirtió que esa zona estaba cerrada por la puerta de metal a que hiciera referencia.
En otro aspecto, efectuó aclaraciones sobre la advertencia que Chabán había realizado la noche del 30. En tal sentido, dijo que cuando Chabán mencionó que si encendían bengalas el lugar se podía prender fuego, él se quedó pendiente de la trayectoria de las candelas. Agregó que no sabe si tuvo miedo o pensó que podía pasar algo, pero la realidad es que le prestó atención a los elementos de pirotecnia que se estaban lanzando, a pesar de que eran comunes en todos los recitales.
Recordó que cuando Chabán hablaba, tanto él como su novia se miraban como diciendo que no podían creer lo que refería esa persona. Dijo que se reían de Chabán y que “daban ganas de matarlo”. Que cuando refería que había seis mil personas, el declarante pensó que esa persona estaba loca porque el lugar no era tan grande como “Obras” y a su criterio esa cantidad de gente no entraba en “Cromañón”.
Con relación al uso de pirotecnia en los recitales de rock, dijo que era común en “Callejeros” y en otras bandas también; se prendían bengalas, petardos, “bengalitas de mil luces”, y con menos frecuencia candelas. Señaló que él ha ingresado a recitales con pirotecnia y que lograba pasarla escondiéndola en las zapatillas, en los testículos o, si hacía frío, en las mangas de su campera.
Indicó que llevó este tipo de elementos a los recitales de “Hangar”, “Usina” en Córdoba, “Obras”, “Excursionistas” y “Cemento”. Nunca pudieron encontrarle la pirotecnia en los controles de ingreso.
Expresó que las bengalas las escondía de la manera que explicara porque en ningún lugar “te las dejaban entrar”. Que cuando las pasaba, se las daba a algún amigo o a su novia.
A preguntas que le efectuaran las partes, dijo que en Cromañón no accionó pirotecnia porque a su novia no le gustaba.
Sobre este punto aclaró que cuando iba con Florencia a Cromañón se ubicaban siempre en el sector VIP y allí no arrojaba esos elementos. En otros lugares, empezaba el recital, su novia se quedaba en la parte trasera, y él se iba para adelante con sus amigos para encender pirotecnia. Agregó que su novia incluso lo ha ayudado a entrar este tipo de elementos.
Asimismo, refirió haber concurrido a los dos shows que “Callejeros” brindó en el estadio de “Obras”. En el primer evento vio que se arrojaban candelas y advirtió cómo “Pato” varias veces le pidió a los concurrentes que no prendieran bengalas porque una chica se había desmayado por el humo. El cantante en varios recitales decía que no tiraran pirotecnia; puntualmente recordó que una vez en “Cromañón” el nombrado se tocaba la nariz y decía “me sale todo negro”. Agregó que no escuchó otras advertencias en recitales de otras bandas.
Los elementos que se lanzaban eran similares en todos los eventos de rock, tanto en “Obras” como en “Cromañón” y en general en cualquier lugar, sea abierto o cerrado, y para todas las bandas.
Expresó que la pirotecnia se empleaba “como para darle color al recital”, para “armar una fiesta no solo desde el escenario, sino de la gente”. Indicó que siempre los seguidores de “Callejeros” le llamaron la atención por los bombos y las bengalas, lo cual hacía que uno mismo sintiera que era parte del show.
Dijo que sabía que las bengalas estaban prohibidas porque si trataba de ingresar con una en la mano no lo iban a dejar pasar; además en la radio “Rock and Pop” escuchó un reportaje a una persona de seguridad de “Obras”, quien decía que no llevaran bengalas porque estaba prohibido.
Por otra parte, indicó que conocía que existían dos grupos de fanáticos de “Callejeros”, denominados “La familia piojosa” y “El fondo no fisura”, pero que no formaba parte de dichas bandas. Supo que había problemas con algunos chicos, pero calificó a la convivencia como normal. Agregó que generalmente se trasladaban en micros.
Finalmente señaló que él tomó un micro contratado para concurrir a un recital de “Callejeros” en Villa Elisa, y que si bien no vio que hubiera personas con pirotecnia, dijo que él si tenía.
En la audiencia de debate, Juan Ignacio Paz declaró que los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004 asistió a “República Cromañón” para ver las presentaciones de “Callejeros”.
Señaló que el 28 y 29 de diciembre no observó presencia policial en las inmediaciones del local y que en las tres ocasiones ingresó y salió por la puerta de la derecha -vista del exterior-.
Allí, el personal de seguridad, que lucía una remera con una inscripción, lo palpó sobre el cuerpo.
Afirmó que en una de las presentaciones Chabán realizó una advertencia sobre el uso de fuegos artificiales.
El 28 de diciembre se encendieron numerosas bengalas y como el humo perjudicaba la respiración y la visión, “la banda” pidió al público que dejara de usar pirotecnia y el ambiente mejoró.
Recordó que esa noche había mucha gente en el recinto y que retiraron a unas chicas del local porque estaban afectadas por el humo.
El 29 de diciembre la cantidad de asistentes fue menor y la circulación dentro del local fue más fluida.
Asimismo, precisó que visualizó banderas de “El fondo no fisura” y “La familia piojosa”. Añadió que esa noche los integrantes de los grupos mencionados saltaron cerca de ellos y después “pasaron a las trompadas”.
En lo que respecta al día del hecho, afirmó que concurrió con una amiga y que el control de ingreso fue similar a los días anteriores.
Cuando entró al salón, se fue directamente a la barra de atrás. En dicha oportunidad, notó que había un poco más de concurrentes que en la primera presentación. El recital ya había empezado y la banda estaba terminando la canción inicial.
En la zona de las puertas tipo cine visualizó un cartel que indicaba la salida. Agregó que el 28 de diciembre había visto un cartel idéntico sobre una puerta de color negro situada cerca del escenario, que se hallaba cerrada.
Al comenzar la segunda canción estaba de espaldas y “de reojo” miraba a la banda. Escuchó gritos y vio que cerca del escenario se había prendido fuego una parte del techo.
Afirmó que al principio escuchó música y que luego “se cortó el sonido o dejaron de tocar”. Advirtió que salía mucho humo y que se desprendían partes del “techo”. Por un momento dudó qué hacer. Finalmente prefirió retirarse del lugar, al igual que la gran mayoría de la gente.
Fue directo hacia las puertas tipo cine y mientras caminaba se cortó la luz. De afuera ingresaba una luz tenue y a pesar de que no podía ver las puertas, sabía dónde estaban ubicadas.
Al acercarse a dicha zona, dos personas de seguridad que estaban en el borde de las aberturas referidas, pero del lado de afuera, ayudaban a que la gente salga. Pasó por las puertas tipo cine -la segunda de la derecha, vista desde afuera- y luego atravesó el pasillo que conduce al exterior.
Consideró que la salida fue muy lenta por la cantidad de gente que debía pasar por una puerta “bastante chica”.
Una vez en la vereda se quedó colaborando con las tareas de rescate. Posteriormente llegaron las ambulancias y más tarde los bomberos. No advirtió que se haya implementado un operativo de salvamento organizado.
Los bomberos ingresaron al local por la puerta de la derecha y por uno de los portones que dan al hall de las boleterías.
A preguntas de las partes respondió que en el recital de “Callejeros” en “Excursionistas” se usaron bengalas y que los asistentes fueron revisados antes de ingresar.
Por último, señaló que en el vallado del escenario no vio personal de seguridad.
En el transcurso de la audiencia de debate celebrada el 3 de diciembre de 2008, Aldana Soledad Villamil expresó que el 30 de diciembre de 2004 concurrió junto a unos amigos a “República Cromañón” para ver a “Callejeros”.
Al llegar permanecieron en la esquina de enfrente del local. En dicha circunstancia no observó presencia policial ni la utilización de pirotecnia por parte de los concurrentes.
Más tarde, cuando se despejó la entrada, se presentaron en el hall de las boleterías y el personal de seguridad les indicó que las mujeres debían entrar por la izquierda y los varones por la derecha.
Una chica que no llevaba ninguna identificación la revisó y le hizo sacar las zapatillas. Luego, al dar unos pasos, advirtió que delante de ella, unas chicas estaban sentadas en el piso, atándose el calzado. Posteriormente, sus amigos le comentaron que no los habían examinado.
En el interior había mucha gente, no había ventilación y el calor era “impresionante”.
Para ver el recital se ubicaron atrás de la escalera que conduce al baño, pero una columna les tapaba el escenario. Mientras sonaba música de “Los Redondos”, unos chicos prendieron una bengala.
Chabán se dirigió al público y aludió al episodio ocurrido en un “supermercado” de Paraguay. Desconoce si habló desde el escenario o si se trataba de una “grabación”. A continuación, Fontanet preguntó ¿se van a portar bien?
Después, a poco de iniciarse el recital, se cortó la música y vio que del techo, entre las dos columnas centrales del recinto, se desprendían pedazos de plástico encendidos.
La iluminación del lugar disminuyó y todos fueron en busca de la salida.
En un primer momento se quedó parada sobre la columna emplazada frente a la barra de atrás. Un amigo la levantó y le tapó la boca con una gorra.
Luego, empezaron a caminar hacia la salida. A efectos de agilizar la circulación de los asistentes, un chico se paró sobre la barra y ayudó a que la gente se subiera y caminara sobre ella.
Debido a la cantidad de personas el recorrido se volvió imposible. Quedaron trabados y amontonados atrás de la cabina de sonido. El humo le impedía ver y cada vez la afectaba con mayor intensidad. Todos esperaban que se abrieran las puertas.
Cerca del kiosco se cayó y un amigo la ayudó a levantarse. En ese momento vio una puerta y atrás mucha luz. Una chica morocha les dijo “por acá” y al trasponer la abertura desembocó en el interior de la conserjería del hotel.
En el lugar se encontraba el conserje y dos chicos ensangrentados que escupían una sustancia negra. Con su amigo saltaron el mostrador de la conserjería y alcanzaron la calle.
Al cabo de un rato llegaron los bomberos y la policía. En las inmediaciones del local no observó la presencia de Chabán ni de los integrantes de “Callejeros”.
A raíz de lo vivido sufrió dolores en la espalda y tuvo secreción negra por nariz y boca.
A preguntas de la partes respondió que el día del hecho, antes de la presentación de la banda, tiraron una bengala al costado de la escalera que conduce al baño y que más tarde, en la parte central del recinto, cerca del escenario, un chico que estaba sobre los hombros de otro utilizó un “tres tiros”.
Afirmó que al terminar el concierto de “Callejeros” en “Excursionistas” hubo un show de fuegos artificiales.
También fue convocado a prestar declaración testimonial Daniel Emiliano Kolbasicz, quien asistió al recital de “Callejeros” el día 30 de diciembre de 2004.
Relató que arribó a la puerta de “República Cromañón” aproximadamente a las 21:00 hs. y que permaneció allí un rato. Indicó que en la calle se estaban detonando cohetes.
Señaló que en la vereda había muchas personas, algunas de las cuales estaban formando una fila que se dirigía hacia el lado de la “Plaza Miserere”, y otros estaban parados en la vereda de enfrente del local. Observó que había un joven que se ocupaba de ordenar la hilera y que no llevaba puesta ninguna vestimenta que lo individualizara.
Manifestó que ingresó al lugar a través del pasillo amarillo y que fue revisado por una persona que vestía una remera oscura con la leyenda impresa “seguridad”. Precisó que los hombres y mujeres entraban en forma separada y que vio que estas últimas eran palpadas por personas de su mismo sexo.
Afirmó también que al final de ese pasillo estaban colocadas unas vallas y que un individuo le cortó sus entradas.
Seguidamente atravesó las puertas “vaivén” y se ubicó debajo de la escalera situada sobre el lado izquierdo frente al escenario. Expresó que no se podía subir por aquella, aunque ignoraba el motivo de ello.
Dijo que en ese momento estaba tocando su último tema la banda soporte “Ojos Locos” y que el ambiente ya se percibía muy pesado. Aclaró que hacía mucho calor y que se lanzaban elementos de pirotecnia.
Expuso que ascendió al primer piso y fue al baño. Luego bajó y se situó nuevamente junto a la escalera indicada precedentemente, pues allí se sentía “un aire o viento”.
Indicó que en el intervalo entre la banda soporte y el grupo “Callejeros” se reprodujo música de fondo de bandas de rock; entre ellas recordó a “La Renga”.
Seguidamente se dirigió al público Chabán y dijo que “si se incendiaba el lugar no iban a salir todos”. Expresó que no recordaba las palabras exactas pero que habló durante 15 minutos aproximadamente y que hizo referencia a lo sucedido en “Keyvis”. Aclaró que en ese momento desconocía la identidad de esa persona, pero que sus amigos le explicaron que quien hablaba era el dueño del “boliche”.
Puntualizó que luego habló el cantante de “Callejeros” y le dijo a los asistentes “pórtense bien”.
Enseguida comenzó el recital de la banda, y en ese instante se desplazó desde abajo de la escalera hasta la valla que estaba frente al escenario. Dijo que estuvo allí adelante unos segundos hasta que advirtió que el lugar se estaba prendiendo fuego.
En consecuencia, junto con todos los jóvenes que lo rodeaban, comenzó a trasladarse hacia el lado izquierdo y llegó hasta un sector muy angosto entre la barra y la escalera; en ese sitio quedó trabado.
Contó que en ese momento se cortó la luz eléctrica y lo único que percibía era aquella que generaba el foco ígneo. Logró pasar por allí, observó una zapatilla blanca y la siguió hasta la vía pública.
Refirió que se quedó esperando a sus compañeros en la vereda de enfrente de “Cromañón” y que ayudó a un amigo llamado Sebastián Sandoval, a buscar a su hermana.
Puso de relieve que se dirigieron hacia la entrada de un garaje sobre la calle Bartolomé Mitre que desembocaba en una puerta que se encontraba cerrada.
Dijo que ingresó sólo unos metros por ese pasillo y que notó que había varias personas que intentaban abrir ese portón. Destacó que Sebastián también trató de hacerlo pero que no lo logró y volvió a la acera. Puntualizó que su amigo le comentó que en ese sitio estaba “Pato” colaborando con esa tarea y que la puerta estaba cerrada con candado.
Puso de resalto que permaneció en la calle hasta que pudo reencontrarse con todos sus amigos y que luego uno de ellos lo llevó hasta la estación de tren y se fue a su casa.
Expuso que mientras permaneció en la vía pública vio llegar a los bomberos y a la policía; la situación allí era un “caos”.
Destacó que no recibió atención médica en ese lugar y que posteriormente fue asistido en el “Hospital de Morón” y en el “Hospital Ramos Mejía”.
Fue convocado a prestar declaración Diego Ariel Monges Torres, asistente a los recitales de “Callejeros” los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2004.
Indicó que conocía “República Cromañón” con anterioridad, pues había concurrido cuando era un “boliche de cumbia”. Precisó al respecto que había presenciado un recital de Daniel Agostini y que no percibió diferencias en la estructura del lugar en relación al estado en que se encontraba el día 30 de diciembre de 2004.
Aclaró que también había asistido a ese local a los conciertos efectuados en el mes de abril de ese mismo año por el grupo “Callejeros”.
Puntualizó que era un seguidor de esa banda y que los había visto en “Obras”, en un teatro de “La Plata” y en un boliche que también era propiedad de Chabán y que se encontraba ubicado sobre la calle Estados Unidos.
Destacó en relación a las personas que cumplían funciones de seguridad en “Cromañón”, que algunos de ellos le resultaban conocidos por haberlos visto anteriormente en el comercio de la calle Estados Unidos, del cual no recordó su nombre.
Manifestó que consultaba la página de Internet de la banda, y que nunca leyó comentarios acerca de la pirotecnia. Sin embargo, señaló que “Callejeros” incentivaba el uso de ese tipo de elementos porque consideraba que si el grupo hubiera querido, hubiese podido controlar al público en ese sentido. Agregó que sólo el día 30 de diciembre el cantante de la banda se refirió a ese tema, debido a que los concurrentes estaban más “efusivos”.
Expuso que conocía a tres o cuatro personas del grupo de seguidores llamado “El fondo no fisura” y que el día 30 de diciembre los vio afuera de “República Cromañón”. Aclaró que posteriormente algunos de ellos formaron una banda musical que lleva ese mismo nombre.
Puso de relieve que en todos los conciertos de rock se utilizaban elementos de pirotecnia, pero que en los del grupo “Callejeros”, aún más. Aclaró que la cantidad que se detonaba llamó mucho su atención la primera vez que concurrió a verlos en el mes de abril de 2004.
Expresó que durante los recitales del grupo, los jóvenes encendían bengalas y trataban de llegar con ellas hasta el escenario. Era una forma de demostrar a los músicos que estaban allí apoyándolos.
Con relación a los recitales del mes de diciembre de 2004, expuso que a todos ellos llegó aproximadamente un rato antes de las 21:00 hs., que había mucha gente para ingresar, y que se había formado una fila sobre la calle Bartolomé Mitre a tal fin.
Dijo que al entrar fue revisado por personal de seguridad que llevaba puesta una remera negra o roja –tenía algunas dudas al respecto- que decía el nombre de la banda y la leyenda “control” o “seguridad”.
Expuso que lo “cachearon” y le revisaron sus bolsillos y zapatillas. Asimismo el personal de seguridad le quitó las plantillas a su calzado y precisó que creía que buscaban “droga o algo más”.
Puso de relieve que los días 28 y 29 no vendían entradas en la boletería, más el día 30 sí, pues su prima Romina Belén Castro Fuentes compró una allí.
Resaltó que los tres días accedió al interior del local a través del pasillo amarillo y que al final de éste había unas vallas.
Manifestó que durante el transcurso de los espectáculos se dirigió al público Chabán y les dijo que “era una fiesta, que se calmaran porque se podían lastimar o quemar”.
Contó que durante los dos primeros recitales no hubo incidentes, que no recordaba haber visto pirotecnia y que egresó del local a través del hall, sin que se produjera aglomeración de personas.
Se refirió puntualmente a la noche del 30 de diciembre de 2004.
Indicó que a su llegada no vio personal policial en la puerta de “República Cromañón” pero que advirtió que en la esquina -donde había una terminal de ómnibus- se hallaba estacionado un patrullero.
Puntualizó que entró con un grupo de 5 ó 6 personas y que si bien él fue revisado, su prima Romina le contó que ella no lo había sido.
Narró que se ubicaron en el primer piso, y que había muchísima gente. Precisó que las escaleras estaban saturadas de jóvenes y que subieron por aquella ubicada del lado derecho frente al escenario, pues por la otra no se podía acceder. Indicó que generalmente el sector izquierdo del primer piso estaba reservado para familiares y/o conocidos de la banda y que algo impedía el paso. No pudo recordar si había personal de seguridad o una soga.
Expuso que se refrescó en el baño de hombres y que su prima intentó hacer lo mismo en el de mujeres, más allí no había agua corriente. Por ese motivo se encaminó hacia la barra y le compró una botella de agua.
Relató que luego bajo con su cuñado y se ubicó en el centro del local. En ese momento estaba terminando de tocar el grupo soporte “Ojos Locos”.
Señaló que seguidamente se reprodujo música de otras bandas de “rock” conocidas y el público comenzó a disparar pirotecnia. Observó que comenzaba a sentirse “la previa del recital”.
Expresó que a continuación dio su discurso Chabán y que debido al tono desafiante y la furia que había generado en los concurrentes, debió salir a hablar Patricio Santos Fontanet para “calmar los ánimos”. Aclaró que el cantante se encontraba en el escenario pero que no vio a Chabán en ese lugar.
Contó que comenzado el concierto se lanzaron gran cantidad de elementos pirotécnicos y que cuando vio a los integrantes del grupo “Callejeros” mirando hacia el techo, levantó su vista y notó que se estaba prendiendo fuego y se extendía rápidamente. Puntualizó que ese suceso generaba “un sonido que te hacía temblar”.
Sostuvo que el incendio se originó delante de la cabina de sonido, y que junto con su cuñado se encaminaron hacia las puertas por las que habían ingresado. Manifestó que era muy difícil ver la salida, pues había gran cantidad de humo y la única luz que se percibía en el salón era aquella que desprendía el foco ígneo. Expresó que la misma desesperación de la gente era un obstáculo para alcanzar las puertas de egreso.
Dijo que logró llegar detrás de la cabina de sonido, y que en ese instante se cortó la luz y cayó sobre un montículo de personas. Quedó allí atrapado por unos minutos hasta que se liberó de los cuerpos que se habían desplomado sobre él, y gateando alcanzó la calle Bartolomé Mitre. No recordó a través de qué puertas salió.
Posteriormente volvió a ingresar al local en busca de una zapatilla que había extraviado y de su novia y amigos; en esa oportunidad logró salir a través de una puerta que comunicaba con un salón recubierto por madera y espejos. Destacó que en ese sitio había bomberos y gente transitando.
Finalmente, expuso que la noche del 30 de diciembre de 2004 fallecieron su prima Romina Belén Castro Fuentes, su primo Derbis Aurelio Espínola, su cuñada Alicia González Frettes y su amigo Hugo Zamudio.
Asimismo declaró en el debate María Inés Peralta, quien relató que el día 30 de diciembre del año 2004 concurrió al local “República Cromañón” para presenciar el recital del grupo “Callejeros”, junto a un conjunto de personas integrado por su novio Martín, su hermana, el novio de ésta y unos compañeros de trabajo.
Aclaró que ella no era seguidora de la banda y que era la primera vez que iba a verla. Tampoco había asistido a “Cromañón”. Agregó que fue porque a su novio le gustaba el grupo y que éste se encargó de conseguir previamente las entradas.
Continuando con su relato, dijo que no recordaba el horario en que llegaron a las inmediaciones del lugar. Destacó que en la calle no había mucha gente y que no hizo una fila para ingresar. Agregó que no vio policía en la vía pública ni que allí se arrojaran elementos de pirotecnia.
Exhibida que le fue la maqueta virtual, marcó los portones principales de color violeta como el lugar por donde ingresó. Sobre el punto señaló que se separaban a los hombres de las mujeres y que los primeros entraban por el sector derecho y las segundas por el izquierdo. Agregó que algo dividía el ingreso aunque no supo precisar de qué se trataba.
Indicó que una de las puertas estaba cerrada, que ella tiene el recuerdo de haber entrado por una puerta más “chiquita” de la que se ve en la maqueta. Estimó que la hoja izquierda no estaba abierta, aunque se mostró dubitativa al respecto.
Antes de acceder al salón propiamente dicho, fue objeto de una revisación por parte de personal de seguridad, quien la palpó. Dijo haber visto que a algunos asistentes les hacían sacar las zapatillas, aunque a ella no se lo solicitaron.
Dijo recordar que la gente de control tenía vestimenta oscura, aunque no pudo precisar si la ropa estaba identificada con alguna leyenda como ser “seguridad” o “Callejeros”.
Señaló que después del control atravesó unas puertas tipo “vaivén” –que había tres o cuatro por lo menos- y que recuerda que estaban cerradas y había que empujarlas para pasar.
Una vez en el interior del local, señaló que se dirigieron hacia la segunda escalera y subieron al entrepiso. Allí fueron a la barra del fondo, estuvieron un rato y decidieron bajar.
Aclaró que en la planta superior el clima era mas tranquilo, en el pasillo no había tanta gente y las personas se agolpaban solamente contra la baranda. Allí parecía mas seguro, pero sus compañeros querían bajar para ver el recital y por ello descendió con el resto.
Cuando estaba en la planta baja se ubicaron detrás de la segunda escalera. En ese momento culminaba de tocar la banda “Ojos Locos” y uno de los concurrentes lanzó una bomba de estruendo.
Por ese motivo, salió Chabán y dijo “no sean boludos, dejen de tirar cohetes, acá somos seis mil personas, si pasa algo nos morimos todos”. Señaló que el discurso de Chabán fue muy reiterativo y que la gente lo chiflaba y le gritaba cosas.
Acto seguido salió “Pato” al escenario y les refirió a los asistentes “chicos lo que está diciendo es que no tiren petardos, ¿se van a portar bien?”. Señaló que comenzó el recital y ni bien sonó el primer tema, en el centro de la pista, unos chicos prendieron pirotecnia que despedía luces rojas y verdes.
Indicó que en el lugar hacía mucho calor y que el humo de los propios fuegos artificiales era insoportable. Dijo que cuando empezó a tocar “Callejeros” y antes de que se inicie el incendio, al lado suyo un chico –al cual no podría identificar- encendió una bengala que largaba mucho humo. Entonces su hermana le dijo “vámonos” y comenzaron a retirarse hacia el fondo del local.