"Hoy es un domingo especial. Hoy es "Domingo Día del Niño".
El homenaje que rendimos en este Olivo de la Paz es para "NUESTROS NIÑOS". "NUESTROS 194 NIÑOS". Esos niños que Serrat describe como:
"Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar."
"Los que se nos parecen y así nos dan la primera satisfacción".
Cuántas satisfacciones nos han dado en los años que los tuvimos!!!. Verlos con sus uniformes de jardín, dispuestos a salir corriendo detrás de una pelota, jugando a las escondidas, escuchando sus risas y sus llantos ante algún tropiezo, limpiando sus rodillas sucias, peinando sus cabellos.
"Esos locos bajitos, que le bastaban nuestros cuentos para dormir".
Cuentos contados o inventados muchos de ellos, que hacían que sus ojitos se abrieran asombrados hasta que lentamente se cerraran, en un plácido sueño.
"Empeñados en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación".
Nadie nos enseñó a ser padres, hicimos y hacemos lo que nuestro corazón nos dicta, equivocándonos muchas veces, pero solo pensando en lo mejor para ellos.
"Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen el reloj".
Pero todo lo hicimos para que no haya dolor en sus vidas, para allanarles el camino, tratando de hacerles la vida más fácil y sencilla, evitando los sufrimientos por los cuales nosotros ya habíamos transitado.
"Que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan ".
Pero como nosotros, cuando éramos jóvenes, también ellos tomaron sus propias decisiones, equivocándose, derramando lágrimas tal vez por aquel amor perdido o no correspondido, creciendo y haciendo de esas frustraciones un aprendizaje para el resto de sus vidas.
"Y que un día nos digan adiós".
El adiós llegó. Más temprano de lo que ellos esperaban y nosotros soñábamos.
Un adiós diferente al que se refería Serrat en su canción. Un adiós que nos arrancó el alma misma. Que se clavó como un puñal en nuestro corazón para toda la vida.
Un adiós que ni "esos locos bajitos" , ni nosotros merecíamos.
Un adiós y la esperanza de un reencuentro.
Ese, que todos nosotros esperamos tener algún día.
Ese día, que Dios dispondrá, para que cada uno de nosotros vuelva a abrir sus brazos, pues allá en el Cielo, habrá muchos rostros angelicales que con sus brazos extendidos correrán a nuestro encuentro. "Ellos, nuestros hijos, esos locos bajitos".
Para nuestros amados hijos, "esos locos bajitos" , para los hijos que nos quedan, los que nos impulsan a seguir, por los cuales seguimos luchando para que algo cambie, por el amor que sentimos hacia todos ellos, les decimos:
"Feliz Día del Niño", Gigante, chiquito, cuánto amor, como te quiero hijo mío".
"Travieso, bandido. Yo soñé y eras mi sueño hijo mío".
"Amigo, querido, tan tierno, tan mío, llévame siempre en tu alma que tu alma es mi abrigo".
"Gigante, chiquito, ayúdame a entender la vida, a querer ser bueno,
A creer siempre, a escuchar siempre. A pintar el mundo de un amor profundo, a llenar la casa de luz, de esperanza".
"Gigante, chiquito, ayúdame a ser fuerte, a seguir peleando, a seguir amando, a seguir viviendo aunque no te tenga" .




