“Para que les quede más clarito, tuve la desgracia de conocer a este tipejo. Es el mismo que nos recibió a Ada y a mí en dos oportunidades en su despacho ni bien ocurrida la masacre de Cromañón. Con lágrimas en los ojos nos dijo que si le pasaba a él, renunciaba y se ponía a disposición de toda investigación.
Una vez más en la conmemoración del golpe del 24 de marzo en la Casa de la Memoria, cuando le pregunté sobre una posible alianza con el subhumano Aníbal Ibarra, me dijo : "Quedáte tranquilo, Miguel...no hagas caso a todo lo que se dice por ahí"....
Hoy es encantador verlo sentadito al lado de la hermana del responsable político de Cromañón, el mismo que fuera salvado por la justicia KK. Vilma Ibarra, hermanita que manejaba la caja del negocio de la noche, que terminó con la vida de nuestros hijos. En fin. Lo demás es conocido, trabaja de felpudo del kirchnerismo desde su diputación, siendo utilitario a los deseos del poder. Hoy con fondos directos de la Casa de Gobierno, le estamos financiado entre todos su campaña colectora.
Tengan cuidado con él, 40 años, barbita descuidada, gordito, cara de bonachón, ceceoso, discurso de secundaria que hace agua por todos lados, (Ojo, es sólo descripción, no sea cosa que me denuncien prestos a Morgado), un tránsfuga más con los vicios de la vieja política, a la cual tanto se cansó de denunciar".
Miguel Barbalace, Papá de Gisela
Las incoherencias de Sabbatella
Por Tomás Abraham
Martín Sabbatella es incoherente, pero no con lo que dice sino con su interpretación de lo que hizo. Este hombre había traído aire fresco a la política argentina. Se lo dije y lo escribí en este diario hace casi dos años. Pero ya en aquel entonces notaba una fisura en su decir. Su trabajo político en Morón se basó en la lucha contra la corrupción. Dio batalla a un entramado bien tradicional de la política argentina, tuvo en frente a un poder –apoyado y protegido por el aparato justicialista bonaerense– que se perpetuaba mediante la intimidación y los negocios espurios, denunció un dispositivo de dominación reforzado por el nepotismo, y el desmantelamiento de los mecanismos de control, y pudo derrotar a un caudillismo que avasalla cualquier institución que se le ponga en el camino. Lo primero que hizo fue hacer un llamado a la gente para comunicarle que era necesaria su participación en la gestión, y una de las primeras medidas que llevó a cabo desde que fuera elegido intendente fue abrir un portal en el que se mostraba el sistema de compras y las listas de los proveedores que ofrecían sus servicios y vendían sus productos a la comuna. En suma, su lucha fue por la transparencia en la gestión, contra los mecanismos de corrupción, de enfrentamiento contra la intimidación y la extorsión, y por lograr la confianza de la gente en que el aparato de Estado estaba para servirla y no para manipularla y domesticarla.
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