"El fin de la penitencia".
Todo el mundo sabía que a Matías , el hijo de Roberto, le encantaba la música y ver tocar folcklore a su tío. Si en noviembre se quedó paradito al lado del escenario, mirándolo fijo, junto a los otros músicos, orgulloso y feliz. En Lugano y Florencio Varela, todos sabían también los gustos de Roberto, sargento del Ejército, amante de la pesca, del buen humor de su mujer, Noemí, de la dulzura de su hija, Romina. Y de los programas de cocina, de los amigos y de la mesa familiar.
Roberto soñó con festejar el final de una penitencia que había dejado a Matías sin ir al recital de Callejeros en Excursionistas. Soñó con pasar una noche juntos y celebrar. Empezó por llevarlo a Cromañón la noche del 30 de Diciembre. Ninguno regresó".





