“Sole” , así la llamábamos, era un sol, estaba plena, había terminado el secundario, tenía 17 años, maravillada por lo vivido con sus compañeros tanto en el viaje a Bariloche, como en los últimos meses llenos de despedidas y fiestas. Estaba inscripta en la U.B.A. para seguir sociología, porque quería ser periodista, pero desde una formación más profunda, sumamente responsable, siempre con una media sonrisa, muy dulce, muy mimada, era la más chica, la única nena... Su solidaridad hizo que se ganara un lugar en el corazón de sus compañeros, siempre ayudando, siempre tratando de comprender distintas situaciones, siempre ocupándose de los demás.




