"Leonardo David Chaparro nació el 25 de marzo de 1990, primer hijo, muy esperado. Fue un nacimiento muy complicado pero tenía mucha fortaleza y salió adelante. Su niñez la disfrutó junto a muchos amiguitos del barrio, con sus abuelos que lo cuidaban tanto.
Hizo su paso por el Jardín Jesús Resucitado, la primaria en la Escuela Nº 8 Marina Argentina. Compartió momentos inolvidables con el grupo de compañeros del 8º año. Le gustaba mucho el fútbol. Amaba al club de su barrio (Almirante Brown) . Practicaba natación. En realidad le encantaban todos los deportes.
Desde chiquito le fascinaba tocar la batería, tenía muchas ganas de armar una banda de barrio con sus amigos, de hecho, los amigos la pudieron hacer, siempre lamentando la ausencia de “David”. Tenía un carácter muy especial, se levantaba contento, alegraba los momentos más difíciles de la vida. Era también muy sensible a las injusticias. Aunque a él no le sobraba nada, igual siempre iba a colaborar con algo para que a otro no le falte. Creció muy sano, con toda su familia. La familia estaba toda pendiente de su “Primer sobrino”, su “Primer nieto” y a él le gustaba mucho unir a todos.
Los últimos días del año 2004, presentó un libro en la escuela que relataba sus vivencias, titulado “El Libro Blanco de Mi Vida” . Hoy al leerlo una y mil veces nos sigue impactando, porque cada una de sus palabras parecen una despedida. Aunque parezca increíble, es así.
Hoy que David cumple años estuvimos recordando todos los planes que teníamos con David para sus 18 añitos: soñaba con terminar sus estudios, ingresar al club de fútbol, trabajar para tener su platita, hacerse un cuarto arriba de la casa, ayudar a su hermana Lucila a organizar sus 15 años .
Todos estos sueños quedaron perdidos en el 30 de diciembre de 2004, noche que tendría que haber sido un día de fiesta. Noche que se transformó en la masacre más triste.
Hoy , sólo el dolor nos hace pensar que ya no lo tenemos más. Todos los días de nuestra vida nos preguntamos: ¿Porqué pasó esto?, ¿Porqué tantos chicos muertos?.
Para recordarlo escucho la música que a él le gustaba escuchar “La Renga”. Pudo presenciar dos recitales, donde lo acompañé. Fueron los únicos dos recitales a los que concurrió hasta el día en que Emanuel, su amigo, hoy sobreviviente lo invitó para el día 30, al recital en República de Cromañón.
Todo lo que pueda contar de mi querido hijo David es interminable.
Tanto dolor hace que pueda contar cada cosa vivida con vos, mi adorado hijo.
Hoy cumplirías 18 años, me imagino lo grandote que estarás, la fuerza que tendrás, para poder abrazarme fuertemente cuando nos reencontremos.
Solo quiero que sepas, que cada instante de nuestras vidas, no dejamos de nombrarte, de incluirte en todo. No podemos creer que físicamente ya no estás con nosotros!!!. Sé que vos también necesitás que nos tranquilicemos, pero como hacemos si en la realidad “ya no estás” .
David, mi rey, desde nuestro profundo dolor, deseamos que en ese lugar donde estás tengas paz. Te mandamos un besssooooo rrandote (como vos decías). Estás acompañado con un montón de angelitos que partieron junto a vos. Desde tu partida se derrumbaron todos mis proyectos como mamá.
Te prometo hacerme ese tatuaje que vos quería hacértelo y yo te dije: “mejor a los 18”. Prometo, como mamá hacérmelo en tu honor.
Prometo regalarte “JUSTICIA, JUSTICIA, JUSTICIA” .
Tu hermana quedó tan sola, te extraña tanto, papá no puede más, pero solo le queda “luchar” .
“Feliz cumple mi amor, mi rey, mi sol. Toda tu familia te recuerda.
Te amamos”.
Papá, mamá, Lucila.




