Escribo y cuento la vida de nuestro hijo: Julio Alberto Leiva
Nació el 26 de febrero de 1981. Era el sexto hijo. Llegó en pleno verano y con mucho amor por nosotros, papá, mamá, hermanos, tíos y abuelos. Desde su corta edad concurrió al jardín de infantes a la edad de 3 años. A los 5 años inició el preescolar, luego cursó el primario en la Escuela Nº 14 “Ricardo Levene” en Lugano. El secundario lo cursó en la Escuela Técnica Nº 9 de Villa Recondo, donde se recibió con el título de Administrador de Empresas. Al poco tiempo de recibido, empezó a trabajar como repositor en la Empresa Jumbo, de Escalada.
Al mismo tiempo cursaba el terciario en la carrera de Analista de Sistemas, en el Colegio de Lola Mora.
En aquel entonces contaba con casi 5 años de antigüedad en su empleo, concurría con su hermano Hugo al gimnasio de Villa Celina en Avelino Díaz al 700.
Quedan con nosotros los mejores recuerdos, desde su bautismo, su primera comunión, su confirmación, sus ganas de vivir, siendo un ser extraordinario, buen hijo, buen hermano y compañero tanto en el trabajo como con sus profesores, en la escuela.
Solidario aún, sin conocer a la persona. Era su estilo de vida, confiar en los demás y poder ayudar desinteresadamente a cualquier persona que lo necesitara en lo que sea.
Sus comidas favoritas eran el pastel de papas y los ñoquis del 29, amasados en casa. La torta de ricota casera hecha en casa, el budín de pan entre otras.
Era muy compañero de su abuelo Vicente, que lo acompañaba en todo lo que necesitaba.
“Pero una noche dejó todos sus sueños…”
Como padre, les puedo contar que era alegre, divertido, inteligente, valiente, en fin muchas cualidades. En el estudio se destacaba en Matemática y Computación.
En su trabajo, conforme al sector de verdulería, como repositor, “el mejor” , sin desmerecer a nadie. Innumerables de cosas para contar de Julito.
“Regalo de Dios” Julito, el fruto de nuestro amor, tan deseado por ambos, me entristece un poco, pero no puedo dejar de pensar en los recuerdos inolvidables que han sido tantos que sería imposible enumerarlos.
Tal vez hayas sido el niño más mimado, pero desde siempre te has destacado por tu forma de caminar, de vestir. Tu sonrisa, tus gestos, tu higiene, tu manera de jugar y compartir con los demás las cosas, etc.
¿Cómo hacer para olvidar?, “Imposible” . Yo creo sin ser egoísta, que mamá piensa lo mismo, como así tus hermanos, sobrinos, tíos en general. Tus compañeros de escuela primaria y secundaria y tus compañeros de trabajo.
Tú, sin querer nos has dejado muchos ejemplos de vida, a pesar de tu corta edad, supiste ser una persona inteligente y valiente, en todas tus tareas cotidianas y sin pedir nada a cambio. Destacar tu lealtad con los demás y ser solidario es sin duda una gran virtud que tuviste siempre.
Quedará para el resto de nuestras vidas tu ausencia, que suele estar tan presente, cada vez que nos reunimos en familia en distintos lugares.
Te recordamos y te queremos mucho “HEROE”, Jesús te tendrá con todos nosotros a nuestro lado para que nos guíes y nos protejas.
Familia Leiva







