Nació el 22 de junio de 1980. Un pibe ejemplar, extremadamente cariñoso, de buena familia, trabajador, fiel incondicional para todos sus amigos.
Apasionado por el fútbol, San Lorenzo el equipo de su corazón al que seguía ganara o perdierse. Por supuesto fanático total de Callejeros desde la primera hora.
Todos los que lo conocieron coincidieron en lo buena persona que era y en lo que Ariel dejó como enseñanza de vida dándo amor por sobre todas las cosas.






