Es un fanatismo que contagia el de Callejeros. Hasta a la mamá y la sobrinita de dos años, que ahora pregunta todo el tiempo por él. La música del grupo era algo más para compartir, como compartían todo con "la vieja" y sus dos hermanos, desde que hace diez años el papá falleció.
Con esa unión familiar soñaba Jorge. Una unión que para él iba a tomar la forma de una linda casa que algún día le regalaría a la mamá. Y, mientras se encaminaba ese sueño grande, estaba permitida la dosis diaria de felicidad. Salir, ir a los recitales del grupo, seguirlos por todas partes. Con Nelson, su hermano, habían decidido, apenas salidos del recital en Excursionistas que "sí o sí vamos".
La única duda era si Cromañón sí o no: demasiado chico, dijo Jorge alguna vez, demasiado peligroso si a alguien se le ocurre encender una bengala. Pero la idea de juntar la fiesta del rock con las fiestas de fin de año fue más fuerte que cualquier tristeza y Jorge ya no dudó más.
Esa tarde Nelson y él se encontraron, en casa, salieron juntos caminando por Muñiz, lleno de amigos y conocidos que saludaron, aquí y allá. Se tomaron el subte, pese al maldito calor, y bajaron en Once. Ninguno de los dos volvió.
"Querido Jorge en el día de tu cumpleaños te deseamos paz infinita junto a tu hermano Nelson y todos nuestros hijos, que tengas una hermosa fiesta llena de música, esa que tanto te gustaba. Te queremos y no te olvidaremos" .
Julio de 2009




