Luli era la alegría de la casa. Simpática, cariñosa, divertida, muy sociable, sensible, demostrativa, solidaria, independiente.¡Plena de vida! La casa siempre llena de amigos suyos, el teléfono siempre sonando para ella. El 14 de febrero hubiese cumplido 16 años. Siempre estaba pensando en ayudar al que lo necesitaba, así fue desde chiquita: trataba de ayudar siempre al compañero, o persona en general, que veía más débil. Había terminado 3er. año en el Colegio Guadalupe, sin llevarse nunca una materia, estudiaba inglés, y estaba pensando en seguir Psicología "para ayudar a la gente".
En sus ratos de ocio, le encantaba hacer capoeira, gimnasia, muñequeras en macramé, oír música, tocar la guitarra, este año quería aprender a bailar tango.¡Quería hacer tantas cosas! Adoraba a los animales- montaba muy bien a caballo-y su perro Spark la extraña como todos los que la conocieron de verdad. Aborrecía los discursos vacíos de los políticos. Decía que conocerla era fácil: "Es ver más allá de los ojos, simplemente escuchando y sintiendo" .
Otras dos de sus frases:
"el peor sentimiento es el encierro, por ende la soledad" y
"me juego entera por mis ideales y mis afectos, soy sobreprotectora con mis seres queridos"
Murió encerrada y sola, abandonada por quienes debían protegerla. Sólo quería vivir, y no la dejaron...
Conmigo tenía una unión muy especial, maravillosa, era la persona con quien más me divertí en mi vida, la pasábamos genial juntas: cuando era chica, el momento más lindo del día para mí era cuando mirábamos juntas películas a la noche en la cama; nos encantaba salir de compras las dos solas, éramos muy compinches, la extraño todo el tiempo, es como si me hubiesen arrancado una parte de mí.
Extraño la florcita amarilla que me traía cuando volvía del colegio, su presencia en la mesa, sus abrazos, su humor, su risa maravillosa, sus cartitas, en una me decía que yo era la estrella que iluminaba su camino; tantas veces pienso que esa noche- en la que se fue de casa con su sonrisa de siempre- la corrupción, el afán de lucro a costa de nuestros hijos, la desidia, la inoperancia, pudieron más, y no se lo pude iluminar...
Una vez, cuando tenía que analizar un poema para el colegio, me pidió que le eligiera uno yo, y le recomendé "Tu risa" de Pablo Neruda, porque es lo que yo sentía cuando ella se reía. El poema es largo, no lo voy a transcribir todo, sólo el final:
"... pero cuando yo abro los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera,
pero tu risa nunca, porque me moriría."
TESTIMONIO
Como tantos padres viví el descontrol que fue esa noche de caos, de infierno, todos esos chicos por el piso, muertos o moribundos, asfixiándose, socorridos por sus amigos, o por simples voluntarios que entraban al boliche lleno de humo, jugándose la vida para ayudar a otros; la violación de cualquier esquema de emergencia. Era una pesadilla, de la cual uno sólo esperaba despertar. Los padres desesperados esperando las listas de heridos, durante más de una hora, por una total ineficiencia del Gobierno de la Ciudad.
A Luli la encontramos finalmente, después de interminables horas, tirada en el piso del Hospital Penna, junto con otros aproximadamente quince muertos, saliéndole un líquido negro de su boca abierta.¡Son imágenes imposibles de borrar! Y por fin , las tremendas horas de espera en la morgue- por la falta de habilitación de un procedimiento de emergencia- para poder llevarnos el cuerpo de nuestra hija.
Leyendo las semblanzas de los otros chicos muertos en Cromañón, se ve un común denominador en casi todos ellos: eran solidarios, estaban preocupados por el prójimo, querían ayudar, dar protección, lo que ellos no tuvieron en ese momento de horror. No sólo los familiares y amigos los hemos perdido; eran gente valiosa para el país, y ya no están, mientras Ibarra sigue en su sillón, Chabán está en el Tigre, y Callejeros no toma conciencia: son mezquinos y cínicos, a los que sólo les preocupa salvarse de su comprometida situación, poniendo obstáculos para tratar de eludir sus evidentes responsabilidades políticas y jurídicas, sin importarles las vidas perdidas por su irresponsabilidad.
Cuando se desarticula un área de control y no se reemplaza por un órgano equivalente- como hizo el Sr. Ibarra-, porque designó una estructura deficiente, con una cantidad sustancialmente menor de inspectores, aunado al desoír de informes de los organismos de contralor, que destacaban justamente esa deficiencia, se asume en propia persona las consecuencias de su accionar. Éste, como mínimo, negligente obrar, creó un riesgo que, junto a otros factores privados y públicos de corrupción e inoperancia, terminó en la masacre de nuestros hijos.
La no aplicación de las normas se prueba por sí misma, porque con los mismos medios y leyes, en menos de un mes se clausuraron muchísimos locales por incumplimiento de las normas. A los 120 días todos ellos seguían clausurados, y hoy a casi 9 meses de la tragedia, la gran mayoría continúa cerrada. O sea, era una decisión política, que perjudicaba a factores de poder, pero que hubiera salvado a todas esas vidas inocentes.
"¡Es hora que en la Argentina, alguien pague por sus culpas!" . Un juicio político no es un golpe institucional, sino todo lo contrario, es un mecanismo previsto constitucionalmente, para juzgar a quien se supone, no ha cumplido con sus deberes de funcionario público; la justicia tendrá también por su parte, que sancionar a todos los que corresponda. Si esto sucede, la muerte de nuestros hijos habrá servido a la lucha contra la corrupción y la impunidad, que tanto han destruido a nuestro país. Es el único consuelo que puede cabernos.
Lu: Siempre estaremos unidas por nuestro mutuo amor eterno. Te voy a extrañar cada segundo de mi vida, aunque seas ahora, como vos decías: "Un ángel para mi soledad" , y vos seas ahora, "La estrella que ilumina mi camino" .
¡QUÉ SE HAGA JUSTICIA!
Mariela Bosio, madre de Lucía Propatto










