Unidos por el fútbol.
Ariel, el mayor de los hermanos Yanni, es fanático de Argentinos Juniors. Tanto, que la contagió a Bárbara, la más futbolera de los tres. Bárbara tenía otro hermano llamado Darío era el más reservado y también fue víctima de Cromañón.
Bárbara peleaba duro por su carrera. Quería ser periodista deportiva. Hasta repartió volantes en Ituzaingó, por cinco pesos al día, porque la plata no alcanzaba para pagarse los estudios. Pero la suerte había cambiado a su favor.
Su mamá, Beatriz, (catequista y colaboradora con la iglesia San Enrique y con Cáritas) le consiguió la ayuda necesaria para terminar el ingreso a Ciencias de la Comunicación en la UCA.
Y le estaba gestionando una beca para empezar el primer año. El 30, los dos hermanos fueron juntos a Cromañón. Darío murió esa misma noche y Bárbara el viernes siguiente.
Mientras la cuidaba, Ariel, "guardabosque" de toda la vida, le dijo a su papá:
"Si sale de ésta yo mismo le consigo un novio".







